La excursión que habíamos preparado con nuestro conductor (400 kRPs) para la jornada era bastante ambiciosa porque queríamos visitar la mayoría de los templos hinduistas y budistas del valle de Prambanan, a ambos lados del río Sungai Opak. Así que, nuevamente a la carretera, viendo pasar campos de arroz, de hortalizas, legumbres, etc.., las sempiternas palmeras, las casas hechas de palmeras trenzadas y los chiquillos jugando en las orillas de los caminos.


Nuestra primera parada fue en el templo de Sambisari. Lo que te llama la atención es que está por debajo del nivel del suelo a unos 6 metros. Fue construido en el s. IX, durante el reinado de Rakai Gärung. Rodeado por un muro de piedra, que contiene ocho pequeños lingga, cuatro situados en los puntos cardinales y otras cuatro en las esquinas. Fue descubierto en 1966 por un agricultor.

El complejo cuenta con un templo principal y tres templos auxiliares o pervara, que acompañan o protegen al principal que está dedicado a Shiva. Al templo se accede por una escalera guardada por dos dioses Mahakala y Nandiswara. En cada una de las paredes del exterior del corredor que rodea el edificio central hay un nicho que contiene una estatua votiva. La del lado norte es Durga, Ganesha se encuentra en el este y Agastya al sur. En el interior hay un gran falo y  un yoni, el ritual consiste en derramar agua o leche y miel por el falo y que ésta circule por la hendidura del yoni y recogerlo en un recipiente que se da a beber a los devotos.

 

El siguiente templo que visitamos parecía un magnifico y gigantesco bloque de piedra tallado allí mismo, rodeado por un paisaje exuberante. Era el Candi Sari, construido en el s.VIII, se cree que fue usado como morada para los monjes. El templo era un edificio de dos plantas, con suelos de madera soportados en vigas del mismo material y escaleras de acceso, hoy en día nada queda de esto, solo los orificios donde estaban dispuestos los huecos de ventanas y puertas. Sus medidas son colosales 17,3x10x17 metros.

 

 

 

 

El interior consta de tres habitaciones de grandes dimensiones conectadas con puertas en el lado oriental de la sala a lo largo del eje norte-sur.  La pared exterior está ricamente decorada con deidades budistas, se ven Tarascon flores y Bodhisattvas con instrumentos musicales  dispuestas a cada lado de las ventanas, se encuentran en posición de Tribhanga (el cuerpo forma una especie de S), portando flores de loto azules y rojas y sus expresiones faciales indican tranquilad y serenidad. También hay imágenes de Kinnara-Kinnari, pero aquí se representan parecidas a los ángeles.

 

 

El último de los templos del lado occidental del valle de Prambanan y el más antiguo de todos, 778 dC, parece haber sufrido un terremoto en ese instante, se llama Candi Kalasan y está dedicado a Tara (diosa de la sabiduría, de color azul y con una flor de loto). El templo está situado sobre una base y alcanza una  altura total de 34 m. Cuatro escaleras decoradas con makaras dan acceso a cuatro puertas adornadas en su parte superior con Kala Makara. El templo consta de una habitación principal y cuatro habitaciones más pequeñas a cada lado. En la central hay pedestal en forma de loto y un trono tallado con makara. Se supone que antes se encontraba aquí la estatua de bronce de la diosa Tara.

 

El techo del templo es de planta octogonal y se divide en tres niveles. El nivel más bajo está decorado con una imagen de Bodhisattva sentado en posición de flor de loto. La sección central contiene estatua Dhyani Buddha flanqueado por dos bodhisattvas. La parte más alta  está decorada con 8 nichos coronados con un gran imagen de Dagoba.


Después de recorrer los templos occidentales de la llanura nos dirigimos al conjunto de Prambanan, también conocido como templo Loro Jonggrang, construido en torno al 850 dC. Los templos hinduistas  más importantes de Indonesia fueron construidos entre los s.VIII y X dC, cuando en Java gobernaba la familia budista Sailendras en el sur y la hindúista Sanjayas en el norte. Se cree que en la segunda mitad del s.IX estas dos dinastías se unieran mediante un matrimonio, lo cual explicaría por qué varios de los templos muestran elementos sivaistas y budistas en su arquitectura y esculturas.

 

Entramos directamente al complejo ya que teníamos la entrada conjunta de Borobudur y Prambanan. El conjunto original contaba con 240 templos (entre grandes y pequeños, la mayoría destruidos), cuyo núcleo principal está constituido por tres edificios dedicados a la denominada Trimurti, es decir, a Brahma, Visnú y Shiva, las principales deidades de la mitología hindú. Brahma como el creador del Universo, Visnú como conservador y regenerador, y Shiva como el destructor.

La arquitectura y la imagen recortada contra el cielo nos recordó mucho a los templos de Angkor Wat,  antigua capital del Imperio Jemer, en Camboya al norte de Siem Riep donde estuvimos en Ago-2010.

 

 

 

La entrada da una gran explanada desde donde ya se distinguen los templo. Una calle central atraviesa un conjunto de pequeños santuarios o pervaras, bastante deteriorados, son 224 y están dispuestos en linea rodeando al conjunto central, solo se ha reconstruido uno.

 

 

 

 

Una escalera nos introduce por una de las cuatro puertas de piedra labrada a la base del complejo. En ella vemos una serie de santuarios menores. Delante de cada una de las puertas hay unas pequeñas hornacinas, denominadas Kelir, que dan la bienvenida al visitante. En cada esquina del conjunto se dispone un santuario o Patok cuya función es proteger de los malos espíritus y por último, hay dos templos algo mayores, denominados Apit, se encuentran en el eje norte-sur entre los edificios principales y sus vehículos.

 

 

 

 

El hormigueo de la gente en la explanada donde se encuentran los tres templos menores o vahanas, dedicados a los animales mitológicos que transportan  a los dioses; Garudaa Shiva, el cisne sagrado, Angsaa Brahma y el toro Nandia Visnú, hace difícil el acceso a los templos. Además estos templos menores tienen unas escaleras estrechas y empinadas y unos deambularios angostos en los que hay que ponerse de lado para dejar pasar a los turistas.  El templo dedicado a Angsa estaba cerrado por obras y el dedicado a Garuda no tenía la estatua, solo el toro Nadi permanecía en su sitio, en su templo, preparado para cuando su Dios lo llamase y elevarse por los cielos.

 

 

 

Frente a los templos menores se levantan los tres Candi o templos principales. El edificio central está dedicado a Shiva Mahadeva y a ambos lados se encuentran los templos dedicados a Brahma y Vishnú, sus agujas alcanzan los 33 metros. El primero que visitamos fue el Candi Vishnu (el de la derecha), unas escaleras nos llevaron a sus terrazas exteriores donde pudimos contemplar las escenas esculpidas en piedra de una de las epopeyas hindúes más importantes, el Mahabarata.

 

 

Habíamos dejado el Candi Shiva para el final. Su aguja principal asciende hasta los 47 metros. En su base se representan figuras de leones en nichos flanqueados por árboles del paraíso, kalpaturas y una serie de seres celestiales, kinnara, mitad humanos mitad aves. Unas escaleras con makaras en su balaustrada nos llevan a la galería exterior que rodea el templo donde podemos contemplar las escenas esculpidas en piedra de otra de las epopeyas hindúes más importantes, el Ramayana.

Las esculturas de los relieves esculpidas en la piedra muestran las escenas de la epopeya con toda nitidez.

Unas escaleras bastante pendientes nos acercan a la puerta de entrada, protegida con una Kala-Makara espeluznante, donde se guarda la estatua de Durga, la esposa de Shiva, que muchos identifican con la figura petrificada de la princesa Loro Jonggrang, la Virgen Esbelta, protagonista de una hermosa leyenda.

La hija del Rey Boko, que según cuenta la leyenda era pretendida por un príncipe que había dado muerte a su padre. Ésta le propuso que si construía mil templos en una sola noche, aceptaría casarse con él. El príncipe pidió ayuda a los demonios de la Tierra para que le ayudaran a construir los templos.
Cuando aún era de noche la princesa se dio cuenta de que ya habían construido 999 templos, así que urdió un plan con la gente del pueblo para quemar los campos próximos y hacer creer a los demonios que el día había llegado.
Los demonios, al ver las luces y el cantar de los gallos, desaparecieron y no terminaron de construir los mil templos. Pero el príncipe descubrió la estratagema y para castigar a la princesa, la convirtió en la estatua más hermosa de los mil templos, que terminó de construir para cumplir su promesa.

Así que con esta bonita historia en la cabeza y en la retina todavía las imágenes de las epopeyas hindúes nos dirigimos en busca del siguiente complejo de templos, no antes de tener que posar con muchos indonesios, que van a la caza de una foto con los extranjeros. Hay gente que se molesta por la continua solicitud de posados o fotos robadas en cada esquina de los templos, pero realmente es gente maravillosa que solo desea amistad, relacionarse y/o practicar inglés, así que si vienen a Indonesia sean empáticos y ármense de paciencia.

 

Se camina, aproximadamente un kilómetro hacia el norte, por unos descampados bien cuidados con algunos árboles, dejando atrás construcciones menores como Candi Lumbung y Candi Bubrah.

Finalmente se encuentra la representación del Budismo por la Dinastía imperante Sanjaya, el Candi Sewu, cuyo nombre en javanés se traduce por los “Mil Templos”, se construyó alrededor del 850 dC.

 

 

La entrada está custodiada por dos grandes guardianes de piedra, Dvarapalas con sus espadas en alto que miden 2,3 metros. La palabra deriva del sánscristo dvāra, se traduce por puerta y pala con un significado de protección. Generalmente,  es una puerta o un guardián de una puerta representado como un guerrero o temible gigante asura o titán; dioses o semidioses sedientos de poder, que terminaron siendo considerados demoníacos o pecaminosos.

 

 

A lo largo del norte y el sur y del eje central de este a oeste, a una distancia de unos 200 metros, entre la segunda y tercera fila de templos más pequeños se encuentran los Candi Penjuru, un par de ellos, en cada uno de los puntos cardinales, uno frente al otro. Sin embargo sólo quedan los templos orientales y uno en el lado norte. Detrás de la cuarta fila de templos más pequeños se accede a un patio  pavimentado de piedra.

 

 

El templo principal construido en piedra andesita, roca volcánica, es de planta cruciforme cuya base es un polígono de 20 lados de 29 m de diámetro y se eleva hasta los 30 m de altura. En cada punto cardinal, se abren cuatro escaleras que ascienden hasta cuatro cellas o cámaras internas coronadas por estupas. Las cellas están conectadas  con las galerías exteriores y las balaustradas.

A la cámara central solo se puede llegar desde la cella oriental, la del este. La cámara central es más grande que las otras habitaciones y tiene un techo más alto. No hay estatuas en ninguna de las cinco habitaciones. Sin embargo el pedestal de piedra en forma de flor de loto en la cámara central sugiere que el templo una vez contuvo una gran estatua de bronce, probablemente llegando a 4 metros de altura.

 

Le dijimos adiós al Complejo de Prambanan no antes de hacer un poco el tonto con las estatuas del recinto.

Pero antes les dejo un resumen en vídeo de nuestro paso por las ruinas de Prambanan. Realmente se podría ir caminando al siguiente recinto arqueológico pero las vallas que rodean al complejo lo impiden, así que rehacemos nuestro camino y cogemos el coche para dirigirnos a nuestro último conjunto de templos el Candi Plaosan.

Candi Plaosan está rodeado de campos de arroz, junto a plantaciones de plátano y maíz y el río Dengok fue construido a mediados del s. IX. Realmente es un conjunto de dos templos budistas, Plaosan Lor y Plaosan Kidul. Los templos están separados por una carretera; Plaosan Lor se encuentra al norte y el Kidul en el Sur, se puede ir caminando de uno al otro.

 

En la entrada del Templo Lor se alzan dos estatuas frente a frente en cada uno de los templos principales. Cada una está en posición de sentado sobre su pierna derecha, mientras que la izquierda está doblada al frente. La mano derecha sostiene un garrote, maza o gada, mientras que la izquierda descansa sobre en la rodilla doblada. En el centro de este complejo destacan dos edificios por su inusual diseño en tres partes, tienen una estructura de dos pisos y en cada uno tres salas, con un falso piso en la parte superior y un tejado escalonado de estupas que se eleva hasta un único tejado más grande en el centro.

 

 

En el interior de cada sala hay esculturas de piedra de Bodhisattvas a cada lado del pedestal de loto vacío. En cada piso se abren dos ventanas, y en la parte alta de la misma en relieve destacan tallas de cabezas de kala (dragón).En las paredes exteriores de los templos principales están decoradas con figuras humanas a tamaño real. El que está situado a la izquierda (hacia el norte) se llama Candi Induk Utara y destaca por sus relieves de personajes femeninos, mientras el templo que se encuentra a la derecha (hacia el sur) se llama Candi Induk Selatan y sus relieves representan figuras masculinas.

 

 

Los dos edificios están dispuestos hacia el oeste y cercados por un muro de piedra. Las escaleras de la puerta tienen pasamanos de piedra con una estatua de cabeza de dragón en cada extremo. El marco de la puerta está adornado con esculturas de flores y plantas trepadoras. El marco está coronado por una escultura en relieve de la cabeza kala sin su mandíbula inferior.

 

 

Cruzando la carretera accedemos al Candi Plaosan Kidul. Todavía no se sabe si el templo tiene un templo principal, como el Templo Lor, porque no se han encontrado todavía aparentemente rastros. Parece ser que estaba rodeado por 8 pequeños templos y se divide en dos niveles, cada nivel consta de cuatro templo. Sólo dos de los seis templo Perwara han sido restaurados, pero se ven las ruinas de muchos más en espera de la restauración. Así como, santuarios auxiliares con pequeñas escaleras y kalas sobre la los nichos.

 

Este fue nuestro último templo, ya los rayos del sol declinaban y caía la tarde dando descanso a estas piedras milenarias  y a los sufridos turistas, nos teníamos que recoger y volver a Yogyakarta para comenzar una nueva aventura en la Isla de Java, la excursión a los volcanes del Bromo e Ijen, no se la pierdan en la próxima entrega…