Agosto 2005

Este viaje lo realizamos en familia, Rosi, Dani, Ire y yo por las tierras de Homero, Aristóteles, Alejandro y tantos otros personajes, ficticios o reales que nos encontramos de una u otra forma en nuestro periplo por la Magna Grecia. En esta primera entrega viajaremos por el Peloponeso y la Grecia Continental en un roadtrip que casi los circunvalaría durante 12 días.

Volamos desde Tenerife Norte, vía Madrid con destino final al aeropuerto Internacional Eleftherios Venizelos de Atenas. Pasamos 3 días recorriendo su capital, Atenas. En esos días no estaban tan desarrolladas las aplicaciones de Booking, Google Maps, etc…y nos movíamos con mapas de carreteras, y nos alojábamos preguntando en los propios alojamientos o llamando por teléfono en aquellos que se proponían en la guías de viaje.

Atenas, la Cuna de la Civilización Occidental

El alma de la ciudad de Atenas se encuentra en la Acrópolis, donde destaca el Partenón dedicado a Atenea. Pasado el imponente teatro romano, el Odeón de Herodes Ático y la monumental puerta de entrada de los Propíleos, vemos a la izquierda el Erecteón con sus cariátides y a la derecha el Templo de Atenea Niké. En el Museo de la Acrópolis se encuentran piezas originales de la colina sagrada.

Al pie de la Acrópolis está el Ágora Antigua, tanto griega como romana, el antiguo centro político y comercial con el Templo de Hefesto casi intacto, la Stoa de Átalo, que funciona como el museo de Ágora o la iglesia de los Santos Apóstoles. La ruta histórica continua por el Templo de Zeus Olímpico con sus columnas corintias.

Para sumergirse en la esencia viva de la capital, es imprescindible perderse por las estrechas callejuelas de Plaka, el pintoresco Barrio de los Dioses. La experiencia se completa recorriendo el dinámico barrio de Monastiraki con su famoso mercado de pulgas, presenciando el icónico cambio de guardia de los Evzones frente al Parlamento en la Plaza Syntagma. Entre el rico patrimonio religioso de Atenas destacan la Catedral Metropolitana, Mitrópoli, majestuosa sede principal de la iglesia ortodoxa griega, y la Panagía Kapnikarea, una diminuta joya bizantina del s. XI que emerge con un encanto único en mitad del bullicio comercial de la calle Ermou. A ellas se suman la idílica Capilla de San Jorge, que corona la cima del Monte Licabeto que ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de la ciudad al atardecer.

Comienza la Ruta

Alquilamos un coche en el aeropuerto internacional Eleftherios Venizelos con la compañía de alquiler Hertz por 12 días para recorrer el Peloponeso y la Grecia Continental. Comenzamos nuestro periplo por en Cabo Sunión para ver el Templo de Poseidón. Tras cruzar el imponente Canal de Corinto, entramos en el Peloponeso para descubrir la acústica perfecta del Teatro de Epidauro, la encantadora ciudad costera de Nauplio y los tesoros de la Argólida en la fortaleza de Micenas. La ruta continúa hacia Argos, Monemvasía y la Península del Mani, con sus increíbles casas torre. Parada obligada en Olimpia antes de poner rumbo al norte hasta la ladera del Monte Parnaso para admirar el oráculo místico de Delfos, antes de adentrarse en las llanuras de Tesalia, para visitar los monasterios de Meteora, suspendidos sobre colosales moles de piedra, y la región del Pilio para luego regresar a Atenas haciendo una breve parada en la legendaria ciudad de Maraton.

Templo de Poseidón, el Centinela del Mar Egeo

El Templo de Poseidón en Cabo Sunión es un símbolo histórico de Grecia, ubicado en un acantilado de 60 m sobre el mar Egeo, a 70 km al sur de Atenas.

Fue construido entre el año 444 y 440 a.C. en la época de Pericles con mármol local, es un templo dórico períptero que conserva 15 de sus 38 columnas originales. Sus vistas sobre el mar y las puestas de sol lo hacen único. Erigieron este templo dedicado al dios del mar para pedirle travesías seguras. Era el primer y último símbolo de la patria que los marineros atenienses veían al zarpar o regresar a casa.

El Canal de Corinto, el Sueño de los Emperadores

Se trata de una estrecha vía marítima excavada directamente en la roca del istmo de Corinto que une el golfo de Corinto, en el mar Jónico con el golfo Sarónico en el mar Egeo.

Las obras las inició en el año 67 d.C. el emperador Nerón, pero se abandonaron después de su muerte. Aunque antes lo habían intentado Julio César o Calígula, no sería hasta finales del s. XIX cuando fuera inaugurado oficialmente. Tiene una longitud de unos 6,3 km, pero apenas 21,4 m de ancho en su base y una profundidad de 8 metros. Los acantilados de caliza a ambos lados alcanzan hasta 90 m de altura, lo que da la sensación visual de estar mirando por una grieta gigante.

El Teatro de Epidauro, la Acústica Perfecta

Ubicado en la península del Peloponeso, forma parte del Santuario de Asclepio, el dios griego de la medicina. Es considerado la máxima obra maestra del diseño teatral clásico por sus proporciones armónicas, su integración en el paisaje y, sobre todo, su mítica acústica perfecta.

Fue diseñado a finales del s. IV a.C. por el arquitecto Policleto el Joven. Originalmente contaba con 34 filas de asientos, pero en época romana se amplió añadiendo 21 filas más en la zona superior, alcanzando una capacidad para 14.000 espectadores. Las representaciones teatrales formaban parte de las terapias de curación para los enfermos. Hoy en día durante los meses de verano acoge el famoso Festival de Epidauro.

Además del teatro, el santuario incluye el templo de Asclepio, un templo dedicado a la diosa Artemisa, el Tholos de mármol, la Stoa de Abatón para enfermos, un Estadio para pruebas atléticas, las ruinas del Katagogion y el Museo Arqueológico con inscripciones de curaciones y herramientas médicas.

Nauplio, el Balcón de la Argólida

La ciudad costera de Nauplio está construida al pie de un imponente promontorio rocoso que se adentra directamente en el golfo Argólico. La ciudad actúa literalmente como un saliente o repisa natural que se asoma a todo el golfo y a las tierras llanas de la región de la Argólida.

En Nauplio, destaca su encantador casco antiguo con calles peatonales y arquitectura neoclásica, además de las tres fortificaciones emblemáticas: la Acrópolis de Acronauplia, la parte mas antigua de la ciudad en lo alto del promontorio, por encima la Fortaleza de Palamedes, construida en 1687 por los venecianos y el Castillo de Bourtzi, situado en medio del mar frente al puerto. Continuamos el paseo por el frente marítimo, la Iglesia de San Espiridión en el corazón del casco antiguo, la plaza Sintágmatos con el Museo Arqueológico y el Vuleftikó, una antigua mezquita que pasó a ser Cámara de diputados y actualmente es una pinacoteca.

Micenas, La ciudad bajo la mirada de los leones

El yacimiento arqueológico de Micenas está situado sobre una colina con vistas a la llanura de la Argólida, este «nido de águilas» fue el corazón político y militar de la Edad del Bronce, s. XIII a.C. Te recibe la espectacular Puerta de los Leones, la entrada principal a la acrópolis erigida hacia el 1250 a.C. Consta de un dintel colosal sobre el que descansan dos leonas esculpidas en piedra de pie a los lados de una columna central, simbolizando el poder de los reyes micénicos.

Al cruzar la puerta, ascendemos por una rampa monumental de entrada, flanqueada por colosales murallas ciclópeas, de inmediato se llega al Círculo de Tumbas A, célebre recinto funerario donde se halló la Máscara de Agamenón. Continuando el ascenso por la vertiginosa ladera que atraviesan las ruinas del barrio artesanal y las viviendas de los dignatarios hasta alcanzar la cima de la colina, donde se conservan los cimientos del Palacio Real y su Megaron o salón del trono. Finalmente, en el extremo superior de la fortaleza se ubican el paso a la cisterna subterránea y la poterna posterior del recinto

Ubicado fuera de las murallas, se encuentra el Tesoro de Atreo o Tumba de Agamenón, datado hacia el año 1250 a.C., es una tumba de tipo tholos, con una cámara subterránea con forma de colmena de abejas que alcanza casi los 15 m de altura sin usar mortero y que se mantuvo como la estructura de cúpula más alta del mundo durante más de 1.000 años, hasta la construcción del Panteón de Agripa en Roma.

Argos, la Ciudad más Antigua de Europa

Ubicada en el corazón del fértil valle de la Argólida ostenta el título de ser la ciudad habitada de manera ininterrumpida más antigua de Europa, con más de 7.000 años de presencia humana continuada desde el Neolítico tardío. Durante la época clásica, s. VI – IV a.C., Argos fue una poderosa polis democrática que luchó ferozmente por la hegemonía del Peloponeso y mantuvo una enconada enemistad con Esparta.

A pesar de ser hoy en día una ciudad moderna, conserva algunos vestigios arqueológicos monumentales como la Fortaleza de Larisa, que corona la colina que domina la ciudad a casi 300 m de altura. Se construyó sobre la antigua acrópolis clásica, los bizantinos, venecianos y otomanos construyeron un imponente castillo medieval que ofrece vistas panorámicas de toda la llanura hasta el mar. Lo que vemos actualmente corresponde a las reformas realizadas por los venecianos y otomanos de los s. XIII – XV.

Otros monumentos son el Gran Teatro Antiguo, esculpido directamente en la ladera de la colina de Larisa en el s. IV a.C., que tenía capacidad para unos 20.000 espectadores, lo que lo convertía en uno de los teatros más grandes de toda la Antigua Grecia, superando en aforo incluso al de Epidauro. Justo al lado del teatro se conserva un impresionante complejo de baños romanos del s. II d.C., con muros que se mantienen en pie a gran altura y restos de mosaicos.

Monemvasía, la Nave de Piedra

Monemvasía es una impresionante ciudad medieval en la costa sureste del Peloponeso, formada por una isla-peñón de piedra que fue separada del continente por un terremoto en el año 375 d.C. Fundada en el s. VI como refugio contra invasiones eslavas, su fortaleza recuerda a un buque de piedra, con murallas que asemejan la borda y la iglesia de Agia Sofía en la cima que simula una torre de control.

imagen de wikipedia

Se accede desde el pueblo costero de Gefyra, a través de una estrecha carretera construida sobre una lengua de tierra y un puente de unos 200 m que conecta la península con el gran peñón rocoso. El recinto defensivo se divide en dos niveles claramente diferenciados, la Ciudad Baja o Kato Poli que es el casco histórico habitado que se extiende a los pies del acantilado, junto al mar. Es un laberinto de callejuelas empedradas de mármol, pasadizos abovedados, mansiones de piedra, arcos bizantinos y antiguas iglesias, como la pequeña iglesia de Panagia Myrtidiotissa o en la plaza Mayor, la Catedral de Elkomenos Christos del s. XI y frente a ella la Mezquita Otomana edificada en el s. XVI.

Continuando hacia el extremo oriental y descendemos hacia las murallas del mar, llegando a una amplia plaza dominada por la iglesia de Panagia Chrysafitissa, del s. XVII. En lo alto del promontorio a más de 100 m de altura se alza la Ciudad Alta o Ano Poli. Se accede subiendo por un camino en zig-zag. Aunque hoy en día está deshabitada y en ruinas, albergaba las residencias de los gobernantes y la imponente Iglesia de Agia Sofia del s. XII, colgada literalmente sobre el precipicio.

La Península del Mani, los Últimos Espartanos

La Península de Mani es una de las regiones más vírgenes, dramáticas y fascinantes de Grecia. Dividida entre el Mani Exterior, verde, costero y el Mani Profundo, árido, austero, rocoso, recorrerla es descubrir una arquitectura defensiva única en el mundo y paisajes de belleza salvaje. Los Maniotas creen que son los descendiente de los antiguos espartanos que se refugiaron en estas tierras por las invasiones de los pueblos eslavos en los s. VI y VII d.C.

Comenzamos nuestra visita en las Cuevas de Diros, ubicadas cerca de Pyrgos Dirou, en la costa oeste de la península del Mani. Son consideradas unas de las cuevas subterráneas más espectaculares del mundo. Ofrecen una ruta de unos 1.500 m, unos 45 min con un primer tramo que se realiza en barca de remos a través de un río subterráneo rodeado de miles de estalactitas y estalagmitas iluminadas, para a continuación seguir un sendero a pie por la cueva que desemboca en el mar.

Continuamos ahora en un recorrido circular desde el oeste al este en el sentido contrario a las agujas de un reloj para disfruta del paisaje de Mani que está salpicado por más de 800 casas-torre de piedra, fortificaciones familiares de varios pisos, construidas entre los s XVIII y XIX durante las guerras entre clanes. Aunque Vathia, un impresionante pueblo fantasma encaramado en una colina, con docenas de torres defensivas agrupadas que parecen un castillo gigante sobre el mar, sea la postal más famosa de la península del Mani, hay otros enclaves igual de interesantes como Mezapo y su la iglesia de Angios Nikolaos, los pueblos de Alika, Tsikklia, Lagia o Kokkala todos con construcciones de casas-torres, de calles empedradas, plazas de piedra y tabernas tradicionales.

Mistrá, la Última Capital de Bizancio

Se encuentra escalonada en la falda del monte Taigeto. Fue la segunda ciudad más importante del Imperio Bizantino después de Constantinopla y el verdadero epicentro político, cultural y artístico de la Grecia medieval durante los s. XIV y XV. Fue fundada en 1249 por el príncipe franco Guillermo II de Villehardouin, quien construyó una imponente fortaleza en la cima del monte para controlar la región.

El yacimiento arqueológico está dividido en tres niveles que se recorren a pie, con dos entradas si vas en coche, la Puerta Inferior, que da acceso a la Ciudad Baja o Kato Chora, es el nivel donde se concentraban las viviendas comunes, los monasterios más espectaculares y las iglesias. Aquí hemos de destacar el Monasterio de Pantanassa, aún habitado por monjas; el Monasterio de Peribleptos, con refinadas pinturas bizantinas del s. XIV; la Iglesia de la Panagia Hodegetria o Afendiko, famosa por su diseño que combina basílica y estructura cupulada; y la Catedral de San Demetrio o Agios Demétrios, el templo más antiguo, sede del museo y donde fue coronado Constantino XI.

Actualmente en 2026, imagen de wikipedia

Tomamos el coche y ascendemos hasta la Puerta Superior para visitar la Fortaleza o Kastro y la Ciudad Alta o Chora, donde se encuentran las residencias nobiliarias, las murallas superiores. La imponente Fortaleza de las Cruzadas se encuentra a más de 600 m de altura con vistas panorámicas de todo el valle de Laconia, recorrimos las residencias nobiliarias que rodeaban la entrada principal; allí destaca majestuoso el Palacio de los Despotas, un monumental complejo señorial de la dinastía Paleólogo con su gran salón de actos y plazas administrativas, así como la Iglesia de Agia Sophia, el elegante templo palatino del s. XIV con su cúpula y campanario que servía como capilla privada de los gobernantes bizantinos.

Olimpia, la Ciudad de los Juegos

Olimpia situada en el valle de la Élide en el Peloponeso, es el cuna de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Los primeros Juegos Olímpicos documentados se celebraron en el año 776 a.C. y tuvieron lugar cada cuatro años ininterrumpidamente durante más de un milenio, hasta que el emperador romano Teodosio I los prohibió en el 393 d.C. por considerarlos un culto pagano.

Comenzamos nuestra visita al recinto arqueológico de Olimpia cruzando el túnel de piedra hacia el Estadio Olímpico original, con capacidad para más de 45.000 espectadores, vimos el Templo de Hera, lugar sagrado donde aún se enciende la llama de los Juegos Olímpicos modernos, quedamos admirados al contemplar las gigantescas columnas caídas del monumental Templo de Zeus y exploramos el Taller de Fidias, el Gimnasio y la Palestra, donde entrenaban los atletas; una experiencia que se completa en su Museo Arqueológico, que alberga verdaderas joyas de la escultura clásica como el Hermes de Praxíteles y la Niké de Peonio.

Puente de Ríon-Antirion

El puente oficialmente se llama Puente Charilaos Trikoupis es una de las grandes obras maestras de la ingeniería civil moderna y un símbolo de la Grecia el s XX. Une la ciudad de Rion en la península del Peloponeso, cerca de Patras con Antirrion en la Grecia continental, cruzando el golfo de Corinto. Se inauguró en agosto de 2004. Gracias a este paso nos hemos ahorrado ir nuevamente hasta el canal de Corinto que era hasta ese año el único paso.

Delfos, el Oráculo de los Dioses

Nuestra siguiente parada fue en Delfos, el centro religioso del mundo griego antiguo, ubicado en las laderas del monte Parnaso, sobre el sobrecogedor valle del río Pleisto y rodeado por un inmenso mar de olivos que se extiende hasta el golfo de Corinto. El santuario, dedicado al dios Apolo, albergaba el famoso Oráculo de Delfos, donde reyes y ciudadanos consultaban a la Pitia o Pitonisa para obtener profecías antes de tomar decisiones cruciales, como declarar guerras o fundar colonias.

El lugar ya era sagrado en la época micénica (1400 – 1100 a.C.), dedicado a Gea, la Gran Madre Tierra y custodiado por Pitón, la serpiente. El actual santuario, dedicado a Apolo, se estableció en el s. VIII a.C. y su oráculo prosperó entre los siglos VI y IV a.C., siendo el centro político y religioso de Grecia, hasta su clausura en el 394 d.C. por el emperador romano Teodosio I.

El recorrido comienza ascendiendo por la Vía Sacra, flanqueada por las ruinas de los antiguos monumentos votivos y los tesoros, pequeños edificios con forma de templo como el bellísimo Tesoro de los Atenienses, pasamos por la Roca de la Sibila, donde la primera profetisa pronunciaba sus oráculos antes de la llegada del culto a Apolo, hasta alcanzar el majestuoso Templo de Apolo, el corazón místico donde la Pitia pronunciaba sus oráculos; continuando el ascenso llegarás al impresionante Teatro perfectamente conservado y, en la parte más alta del recinto, al Estadio.

Fuera del núcleo principal contemplamos el icónico Tholos de Atenea Pronaia con sus columnas circulares, completando la experiencia en el Museo Arqueológico para admirar obras maestras inolvidables como el Auriga de Delfos y la piedra del Omphalos.

Meteora, Monasterios Flotantes en un Mar de Roca

Se encuentra en la región de Tesalia, cerca de los pueblos de Kalambaka y Kastraki, combinando naturaleza y patrimonio espiritual. Las rocas de piedra arenisca y conglomerado se formaron hace unos 60 millones de años a partir de un antiguo delta fluvial, esculpidas por erosión en «rascacielos» de hasta 400 m de altura.

En el s. XI, llegaron los primeros monjes eremitas a la zona buscando aislamiento absoluto y se refugiaron en las cuevas naturales de las rocas. Sin embargo, fue en el s. XIV cuando, huyendo de las incursiones turcas, comenzaron a construir monasterios en las mismísimas cumbres de los peñascos. Se construyeron 24 monasterios. Llevar materiales y personas era un gran esfuerzo: se usaban poleas, redes de cuerda y largas escaleras de mano que se cambiaban solo al romperse. Hoy en día, solo quedan 6 monasterios funcionando y habitados, cuatro masculinos y dos femeninos.

Decidimos visitar solamente tres monasterio, el Roussanou, regido por una comunidad de monjas, con hermosos jardines. El Monasterio del Gran Meteoro, también conocido como Monasterio de la Transfiguración de Jesús, es el más antiguo y grande, su interior está cubierto de pinturas murales del s. XVI de la escuela cretense. Es el lugar donde se conserva la antigua polea y la red de cuerda que se utilizaba originalmente para subir y bajar tanto los alimentos y materiales como a los propios monjes. Por último, visitamos el Monasterio de San Esteban, Ágios Stéfanos, habitado por una comunidad de monjas y de fácil acceso a través de un pequeño puente peatonal desde el aparcamiento.

Península del Pilio, la Tierra de los Centauros

En la antigüedad según la mitología griega, Pilio o Pelión era la morada estival de los dioses del Olimpo y el hogar de los centauros, seres mitad hombre, mitad caballo. Se ubica en el centro-este de Grecia continental, en la región de Tesalia. Ocupa una cordillera montañosa cubierta de densos bosques de hayas, castaños, robles y manzanos que se desploma directamente sobre las aguas turquesas del Mar Egeo por un lado y del Golfo Pagasético por el otro.

La península está salpicada de más de 20 pueblos de montaña perfectamente conservados con su arquitectura pelionita única: casas de piedra con tejados de pizarra, balcones de madera volados y plazas sombreadas por gigantescos plátanos centenarios. Donde destacan pueblos como Volos, su puerta de entrada a la península, Portaria, el primer pueblo de montaña, famoso por sus fuentes de agua cristalina y sus casas señoriales, Makrinitsa, conocido como el Balcón de Pelión por sus espectaculares vistas panorámicas de Volos y el mar, Tsagkarada, metido de lleno en el bosque y famoso por albergar un plátano de más de 1.000 años con un tronco de perímetro monumental.

Pero en el lado este de la península que da al Mar Egeo alberga algunas de las playas más salvajes e impactantes de Grecia. En Agios Ioannis, un antiguo pueblecito de pescadores rodeado de una vegetación frondosa donde los pinos y la montaña bajan literalmente hasta el borde de la playa. Una amplia franja costera de arena y guijarros blancos justo enfrente del pueblo, con aguas cristalinas. Donde los niños disfrutaron como enanos.

Maratón, El origen de la leyenda

Maratón es una ciudad costera situada a unos 42 km al noreste de Atenas, famosa por la carrera que lleva su nombre. Aquí, un ejército ateniense, en gran desventaja, derrotó al Imperio Persa en la I Guerra Médica. Tras la victoria, el mensajero Filípides corrió desde Maratón hasta Atenas para anunciar: «¡Alegraos, hemos vencido!». Al llegar, cayó exhausto y falleció. Así nació la carrera moderna de 42,195 km.

Hoy queda poca cosa una estatua del general ateniense Miltíades el Joven, el brillante estratega militar que ideó la táctica para envolver y derrotar al superior ejército persa en la playa de Maratón y el Túmulo de Maratón, Tymvos, un gran montículo de tierra verde donde reposan las cenizas de los 192 soldados atenienses caídos en la batalla.

Esta fue nuestra última visita en la Grecia Continental. Pusimos rumbo al puerto Rafina en en la costa este del Ática, por estar más cerca del aeropuerto internacional donde tendríamos que devolver el coche y porque sería el lugar desde donde embarcaríamos con destino a las Islas Cicladas pero eso lo contaremos en una próxima entrada.