Abril 2026
El Valle de Waitaki es una de las regiones más fascinantes, diversas y geológicamente sorprendentes de la Isla Sur. Se extiende desde la imponente cuenca alpina del río Waitaki, que nace del desaguadero de los lagos Pukaki, Tekapo y Ohau hasta desembocar en el Océano Pacífico, cerca de la histórica ciudad costera de Oamaru. Es un territorio que combina viñedos de clima frío, formaciones rocosas surrealistas, arte rupestre maorí y fósiles marinos prehistóricos.

Para recorrer la región fijamos dos bases, el pequeño pueblo de Kurow y el histórico pueblo costero de Oamaru. Lo más destacado del valle es que alberga el Waitaki Whitestone UNESCO Global Geoparque, el primer y único Geoparque Mundial de la UNESCO en Nueva Zelanda. El valle debe su geología única a que hace millones de años estuvo sumergido bajo el océano, dejando capas masivas de piedra caliza blanca.
Clay Cliff, Los acantilados de excremento de perro

Con este singular nombre denominan los maories a estos acantilados, Pari Tutaekuri, el nombre hace referencia tanto a una leyenda ancestral de la zona como al color amarillento, pardo y desgastado del sedimento y arcilla que componen las paredes erosionadas.

Los Acantilados de Arcilla, Clay Cliffs se encuentran en terrenos de una propiedad privada y para acceder al camino de gravilla que lleva hasta ellos hay un portón con una honesty box, donde se deposita una pequeña tarifa por vehículo, aprox. 5 $NZD2026 para el mantenimiento del camino.
Los acantilados no se formaron bajo el mar, sino por la acumulación de capas de grava, limo y arcilla arrastradas por antiguos ríos glaciares entre 1 y 2 millones de años. El levantamiento de la falla alpina cercana comprimió e inclinó estas capas de tierra hacia arriba, permitiendo que la lluvia y el viento erosionaran los materiales más blandos y dejaran al descubierto este laberinto de pináculos afilados, cañones y agujas de arcilla.
Si dejamos los acantilados a nuestra espalda vemos una llanura verde y dorada de un amplio valle fluvial atravesada por las aguas cristalinas del río Ahuriri con las montañas de fondo. Es un clásico río de montaña trenzado, braided river, no es un único canal profundo, sino una vasta cama de gravilla gris por la que serpentean múltiples brazos de agua turquesa cristalina que se cruzan y separan.
Los lagos de la ruta

Dejamos atrás los acantilados y tomamos la carretera, SH83 que conecta Omarama con la costa del Pacífico atravesando el Valle de Waitaki. A lo largo de esta preciosa ruta bordeando la carretera nos encontramos con una cadena de tres grandes lagos hidroeléctricos enlazados de forma consecutiva, son los lagos Benmore, Aviemore y Waitaki.
El primero es el Benmore, es el lago artificial más grande de Nueva Zelanda y cuenta con la impresionante presa, Benmore Dam, es muy popular para los deportes de navegación y acampar en sus orillas. El segundo es el Aviemore, un lago amplio rodeado de colinas doradas, famoso por la pesca de truchas y salmones, el windsurf y sus zonas de camping a pie de agua. El último el lago Waitaki, es el más pequeño, situado justo antes de llegar al pueblo de Kurow. Se formó tras la construcción de la histórica presa Waitaki Dam en la década de 1930 . A partir de este lago, la carretera deja atrás el sistema de embalses y se adentra en la llanura agrícola del río Waitaki hasta llegar al mar.


Kurow conserva ese auténtico encanto rústico del interior de la Isla Sur, donde la historia del rugby, las grandes obras del siglo XX y los vinos de calidad se encuentran en un marco natural dominado por el imponente río Waitaki. Es el pueblo natal de Richie McCaw, considerado uno de los mejores jugadores de rugby de la historia y legendario capitán de los All Blacks. Hoy en día el pueblo es el epicentro de la joven, pero reputada región vitivinícola del Valle de Waitaki, con suelos de piedra caliza donde crecen viñedos de uvas Pinot Noir, Pinot Gris y Riesling. Fue nuestro lugar de descanso.
Las Rocas del Elefante

Situadas cerca del pequeño pueblo de Duntroon, en medio de una propiedad privada de terrenos verdes, donde pastan tranquilamente las ovejas y después de dejar el coche en la pequeña zona de aparcamiento a pie de la carretera cruzamos las puertillas con cuidado de cerrarlas bien para que el ganado no escape vemos aparecer entre la bruma y la ligera llovizna una manada de elefantes gigantescos pastando o descansando en el prado. Realmente vistas desde la distancia o paseando a su lado, la forma redondeada, las grietas, los pliegues y el color grisáceo desgastado de estas enormes rocas es la imagen que te viene a la cabeza.
Su historia geológica se remonta entre 20 y 30 millones de años durante la época del Oligoceno. En aquel período, gran parte de lo que hoy es la Isla Sur de Nueva Zelanda estaba completamente sumergida bajo un océano cálido y poco profundo. Durante millones de años, las conchas de moluscos, esqueletos de corales, ballenas primitivas y organismos marinos se acumularon en el lecho marino, compactándose hasta formar densas capas de piedra caliza blanca. Cuando la actividad tectónica elevó la Isla Sur por encima del nivel del mar, la lluvia, el viento y el agua dulce comenzaron a erosionar la piedra caliza más blanda, dejando únicamente los bloques más duros y resistentes pulidos con la forma redondeada que vemos hoy.
Para los amantes del cine, Elephant Rocks es un lugar de culto. En el año 2005, el director Andrew Adamson eligió este paraje para transformar el prado en el campamento de Aslan en la película Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario.
Oamaru, La capital del Steampunk

Ubicada al final del Valle de Waitaki, en la costa este de la Isla Sur, Oamaru es una de las ciudades más singulares y con mayor personalidad de Nueva Zelanda. A finales del s XIX fue un puerto próspero y boyante, lo que dejó una herencia arquitectónica magnífica que la ciudad ha sabido reinventar de forma genial.











Caminar por el casco antiguo de Oamaru es hacer un viaje directo en el tiempo a la década de 1880. La ciudad conserva la colección más completa y mejor preservada de edificios victorianos de piedra caliza de todo el país.













Estos imponentes almacenes, bancos y sedes comerciales se construyeron con la famosa piedra blanca local, Oamaru Whitestone, extraída de las canteras del valle. Hoy en día, los antiguos almacenes portuarios albergan galerías de arte, talleres artesanos, librerías antiquísimas, destilerías de whisky y cafeterías con mucho encanto.








Oamaru ha abrazado con orgullo una subcultura retro futurista fascinante, el Steampunk, una corriente estética que mezcla la tecnología de la era del vapor del s. XIX con la ciencia ficción. En un soberbio edificio victoriano de piedra blanca, Steampunk HQ, se ubica este museo y galería de arte conceptual. En la entrada te recibe una locomotora de vapor gigante que escupe fuego y humo por la chimenea. Estaba cerrado durante nuestra visita.





Cada año, la ciudad celebra un gran festival donde miles de personas se visten con sombreros de copa, corsets, gafas de aviador y engranajes mecánicos para desfilar por las calles históricas. Tuvimos la suerte de verlos reunirse en el pub Fat Sally´s.
Oamaru es famosa a nivel internacional por albergar dos especies de pingüinos nativos en su propio entorno costero. El Pingüino Azul es la especie de pingüino más pequeña del mundo, mide unos 30 cm. Tienen una colonia natural protegida justo en el antiguo puerto comercial, Oamaru Blue Penguin Colony. Dicen que al atardecer, puedes sentarte en un graderío acondicionado para verlos salir del océano en grupos y caminar tambaleándose hacia sus nidos, pues nosotros no los vimos pero sí disfrutamos con las gaviotas y una simpática foca.




El Pingüino de Ojos Amarillos, Hoiho es una de las especies de pingüinos más raras y amenazadas del planeta. Se pueden observar discretamente desde los miradores de la cercana playa de Bushy Beach. Aunque nuevamente no vimos ningún pingüino sino un grupo de focas en la playa jugando.
Los Moeraki Boulders, los Huevos Prehistóricos

Se encuentran dispersas a lo largo de la playa de Koekohe, a solo 30 minutos en coche al sur de Oamaru. A simple vista, parecen canicas gigantes abandonadas por cíclopes o huevos de dinosaurio fosilizados descansando en la arena.
Se comenzaron a formar en el lecho del océano durante la época del Paleoceno. Un núcleo orgánico, como un fragmento de concha, una hoja o madera fosilizada comenzó a atraer minerales como la calcita y el lodo marino a su alrededor. Con el paso de millones de años, las capas de mineral se fueron acumulando y endureciendo en círculos concéntricos, de la misma forma que una ostra crea una perla. Cuando la tierra se elevó por encima del agua, los acantilados de arcilla que bordean la playa comenzaron a erosionarse por el oleaje, liberando estas rocas pesadas y dejándolas al descubierto en la arena.
Algunas miden hasta 2 m de diámetro y pesan varias toneladas. Muchas presentan grietas en forma de red, septarias rellenas de calcita cristalizada que les da una apariencia de caparazón de tortuga. El mejor momento para visitarlas es durante la marea baja o la marea media descendente, si no vas en ese momento puedes encontrártelas sumergidas.




Para el pueblo maorí, Ngāi Tahu, las rocas tienen un origen mitológico. Según la leyenda, la gran canoa, waka ancestral llamada Arahura naufragó en el cercano cabo de Shag Point tras una feroz tormenta mientras buscaba jade. Las famosas esferas de piedra no son más que las calabazas de agua, hue y las cestas de comida, kete que cayeron de la embarcación y llegaron flotando hasta la playa, quedando petrificadas con el tiempo. Los acantilados que se alzan detrás de la playa representan el casco hundido de la legendaria canoa.






Muy cerca de este fenómeno geológico paramos Katiki Beach, una hermosa y larga playa de arena dorada que albergaba un invitado sorpresa, un lobo marino que dormía plácidamente. Los lobos marino o Kekenos para los maories. Son animales más pequeños que los leones marinos y pueden pesar entre 150-200 kg, tienen una cara más afilada, parecida a la de un perro y una piel de pelaje tupido y oscuro.

En nuestra próxima entrega nos adentraremos en The Catlins. Una de las zonas más vírgenes, verdes y remotas de toda la Isla Sur de Nueva Zelanda. La espectacular región costera y salvaje que se extiende entre los pueblos de Dunedin e Invercargill.































































03/08/2026 at 21:19
Qué maravillosas experiencias poder observar de cerca toda la fabulosa fauna y naturaleza espléndida de esta zona de la Isla Sur de Nueva Zelanda!
Me gustaMe gusta
03/08/2026 at 21:25
great.
Me gustaMe gusta