Abril 2026

Volamos a Nueva Zelanda, Aotearoa, la tierra de la gran nube blanca, en maorí, desde Uluru, vía Sidney. Nueva Zelanda está constituida por dos islas bien diferentes, separadas por el estrecho de Cook. La isla Norte más volcánica, de colinas y mesetas suaves y la isla Sur, más montañosa, alpina y con profundos lagos y glaciares. Esto es debido a que se encuentra situada en el límite entre dos placas tectónicas que chocan entre sí, la placa Australiana y la placa del Pacífico. Es curioso que las islas no tengan nombre, sin embargo sus primeros pobladores, el pueblo maori, de origen Polinesio, las designa como; Te Waipounamu, o aguas de la piedra verde, en referencia al jade, a la isla Sur, y Te Ika-a-Māui que se traduce literalmente como el pez de Māui, a la isla Norte.

Decidimos visitar primero la isla Sur, porque habíamos leído que el clima empeoraba a medida que avanzaba el mes de abril. Es muy difícil acertar con el pronóstico del tiempo que hará en un viaje de más de dos meses por el Continente Austral. Pero en general, salvo contadas excepciones, el tiempo nos respetó. Aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de Christchurch, donde recogimos el coche de alquiler con la empresa Snap Rentals y compramos una tarjeta eSim de Spark NZ, porque nos daba un número de teléfono local y mayor cobertura para un itinerario casi circular de 12 días. No nos hizo falta cambiar dinero porque llevábamos la tarjeta Revolut.

La región de Canterbury es la región más extensa del país y se extiende desde la costa este del Pacífico hasta la imponente cordillera de los Alpes del Sur, albergando una mezcla de llanuras fértiles, montañas nevadas y lagos glaciares de color turquesa. Visitaremos su capital, Christchurh, recuperándose aún del terremoto sufrido en el año 2011, Continuaremos hacia el suroeste, parando en Peel Forest, para ver el Big Tree, el milenario árbol de Tōtara. Descansaremos en la famosa granja gastronómica del encantador pueblo de Geraldine y nos quedaremos fascinados con el agua turquesa de los lagos de Tekapo, con su icónica Iglesia del Buen Pastor y de Putaki con las vistas al imponente glaciar del Mt. Hook.

Christchurch, la Ciudad Jardín

Es la ciudad principal de la región y la más grande de la Isla del Sur. Destaca por su mezcla de arquitectura moderna, jardines botánicos a orillas del río Avon y su tranvía histórico. Tuvimos la inmensa suerte que un matrimonio mayor nos regalase los tickets de tranvía porque se tenía que marchar de la ciudad, cosa que aceptamos muy agradecidos, ja,ja,ja.

Comenzamos nuestro paseo por la coqueta New Regent Street, una calle peatonal de estilo Spanish Mission con edificios pastel de los años 30, pequeñas boutiques, por la que pasa el tranvía histórico. Nos acercamos hasta la plaza de la Catedral que contiene las ruinas de la Antigua Catedral anglicana y la Catedral de Cartón, diseñada por el arquitecto japonés Shigeru Ban, construida con tubos de cartón prensado de alta resistencia, madera y cristal de colores. El antiguo Edificio de Correos Central es un edificio de ladrillo rojo y piedra blanca con una gran torre de reloj que hoy en día funciona como hotel.

Por toda la ciudad se pueden ver numerosas estatuas y street art. Todo comenzó después del terremoto como una respuesta espontánea y creativa tras la devastación. Artistas locales e internacionales comenzaron a utilizar esos muros huérfanos como lienzos gigantes para devolverle el color, la esperanza y la vida a la ciudad.

Hicimos una parada gastronómica en el Riverside Market, un mercado cubierto a orillas del río Avon, corazón culinario en el centro de la ciudad y cerca del río.

Otra de la actividades recomendadas es caminar por el extenso Hagley Park y dar paseos en barca por el río Avon. Continuamos el paseo por la Avenida Worcester donde aún se pueden ver algunas casas de estilo victoriano que permanecen en pie.

El tranvía histórico funciona con un pase diario que te permite subir y bajar ilimitadamente durante todo el día. El circuito completo cuenta con 18 paradas claves. Aprovechando el regalo que nos habían hecho fuimos hasta el Museo de Canterbury que, aunque el emblemático edificio histórico neogótico estaba cerrado por reformas, disfrutamos de sus piezas principales en el Pop-Up Museum.

El Peel Forest, un bosque ancestral

Nuestro siguiente destino está a unos 135 km de Christchurch en dirección sur. Es un bosque de lluvia templada de podocarpos (coníferas), denso, húmedo y repleto de vida conocido por el nombre de Peel Forest. Cuyo auténtico rey es su célebre Árbol Gigante, The Big Tree.

Para llegar hasta él desde el parking hay un sendero muy fácil y accesible llamado Big Tree Walk, que se tarda solo unos 15 minutos ida y vuelta a través de una pasarela de madera rodeada de helechos. Da la sensación de caminar por el paisaje que existía en Nueva Zelanda miles de años antes de que los primeros humanos pisaran la isla. Árboles majestuosos cubiertos de musgo y líquenes que tamizan la luz y el suelo cubierto de cientos de plantas y todo envuelto en una cacofonía de sonidos.

Finalmente se llega hasta este ejemplar colosal de Tōtara (Podocarpus totara), una especie de conífera nativa sagrada para la cultura maorí. Se estima que tiene más de 1.000 años, lo que significa que ya era un árbol maduro mucho antes de que los primeros seres humanos, los maoríes pisaran Nueva Zelanda. Tiene un impresionante tronco de casi 3 m de diámetro y una altura que supera los 30 m.

Geraldine, un pueblo con encanto

Hicimos una parada en uno de los pueblos rurales con más encantadores y pintorescos de la Isla Sur. Situado a los pies de las colinas de las llanuras de Canterbury a solo 25 minutos de Peel Forest. Es una mezcla muy especial de tradición agrícola, gastronomía artesanal de alta calidad y un ambiente relajado y artístico.

El Geraldine Farmshop & Café es la parada emblemática a la entrada del pueblo. Es el lugar perfecto para abastecerse de productos locales y artesanales de Canterbury. Ya en las afueras del pueblo se encuentra el Mirador Geraldine Fairlie, que proporciona una vista panorámica despejada e infinita de las llanuras agrícolas y los mosaicos de pastos verdes que caracterizan esta zona rural de la Isla Sur.

Lago Tekapo o del Reposo Nocturno

El lago Tekapo o Takapō, su nombre maorí, es uno de tres lagos situados aproximadamente en paralelo al norte de la cuenca de Mackenzie; ocupa un área de 83 km² y se encuentra a 700 m sobre el nivel del mar. Es alimentado por las aguas del río Godley, cuyas fuentes se encuentran en los Alpes Meridionales, al norte.

El nombre maori se traduce como: el Lugar de Reposo Nocturno o Donde se Tiende la Estera por la Noche. El lago se caracteriza por su increíble color turquesa y por sus cielos nocturnos estrellados. El color del lago parece casi irreal, y la explicación está en la geología de la zona. El lago es de origen glaciar y se alimenta del agua de fusión de los glaciares. Al avanzar, los glaciares trituran las rocas hasta convertirlas en un polvo extremadamente fino conocido como harina de roca o glacier flour. Estas partículas quedan suspendidas en el agua y reflejan la luz del sol, creando ese tono azul turquesa o turquesa lechoso tan característico.

En lo alto de un pequeño promontorio se levanta el Monumento al Perro Pastor o Sheepdog Statue, en homenaje a los perros de trabajo, principalmente de raza Collie, sin los cuales la supervivencia y el desarrollo de la región de Mackenzie no hubiese sido posible. Reunir a miles de ovejas repartidas por valles gigantescos y laderas empinadas era una tarea titánica para un ser humano a pie o a caballo. Los perros pastores eran las verdaderas herramientas de trabajo y los compañeros más fieles.

A orillas del lago se encuentra la Iglesia del Buen Pastor, una pequeña iglesia de piedra construida en el año 1935 en homenaje a los pioneros de la región de Mackenzie. Su gran atractivo está en el altar interior: en lugar de un retablo tradicional, tiene un ventanal de cristal transparente que enmarca una vista espectacular del lago y las montañas nevadas al fondo. Aunque la foto en su interior está prohibida.

Lago Pukaki, el agua que brota de la garganta

El Lago Pukaki directamente te deja sin aliento. Es el lago más grande de la cuenca de Mackenzie, un espejo azul turquesa gigante encuadrado al fondo por el imponente Mount Cook/Aoraki para los maories, la montaña más alta del país con 3.724 m. El lago cubre un área de 178,7 km² y se encuentra a unos 532 m sobre el nivel del mar. Su nombre se traduce como el agua que brota de la garganta.

Recorrimos la carretera State Highway 80 que circunvala toda la orilla occidental del lago durante unos 30 km rumbo al pueblo de Mount Cook Village. Es considerada una de las carreteras más espectaculares del mundo para conducir. Combina vistas panorámicas del agua turquesa a un lado y la cordillera alpina nevada al frente y hace que quieras parar en cada mirador. Tal vez el más impresionante sea el Tapataia Mahaka Peter’s Lookout.

El lago permanece prácticamente virgen. No hay un núcleo urbano a sus orillas, solo naturaleza abierta, zonas designadas para acampar libremente con autocaravana y miradores de infarto. Peter Jackson eligió la orilla oriental del lago para recrear Esgaroth, la Ciudad del Lago en la trilogía de El Hobbit, La desolación de Smaug.

Nuestra intención era llegar por la SH8 hasta Mount Cook Village, donde finaliza la carretera y desde donde se puede acceder a dos valles: el Tasman y el Hooker, para realizar algún trekking. Pero las condiciones climáticas eran muy adversas con lluvias torrenciales y decidimos no arriesgar. Continuamos nuestro viaje por la isla Sur de Nueva Zelanda por el Valle de Waitaki pero eso será en nuestra próxima entrega.