El Parque Nacional Kruger por si solo justifica el viaje a Sudáfrica. El parque fue establecido en 1898 por Paul Kruger, presidente de la antigua república de Transvaalen (ya desaparecida). Un área comprendida entre los ríos Sabie y Crocodile, protegida como zona de caza restringida. Este Kruger es el mismo que el de la marca de cigarros Canarios, propiedad de Eufemiano Fuentes Cabrera. Sí, el padre del famoso médico acusado y condenado por incitar al dopaje a un centenar de deportistas de élite. En aquella época llegaron a conocerse debido a los viajes que realizó a Europa el estadista africano e incluso visitó la fábrica de tabacos. En Canarias había un gran tráfico de mercancías con Sudáfrica.

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Nuestro problema fue que no habíamos realizado reserva de alojamiento en los campamentos del interior del parque y los de la zona sur estaban repletos durante varias semanas, solo quedaban algunas plazas en la zona norte y eso que hay casi 35 campamentos que ofrecen:  bungalow, cottage o cabaña, safari tents  o carpa de lona , huts choza circular típica, guest house o casas rurales, luxury lodges y/o espacios donde plantar tu propia tienda o campervan. Hay que tener en cuanta que no hay electricidad ni wifi aunque si se puede pagar con tarjetas. En cualquier caso hay que ser previsores y reservar si lo quieres visitar durante varios días. Esto nos obligó a quedarnos fuera del parque y entrar cada día. En ningún caso, fue un handicap para ver animales o disfrutar del parque. Lo que sí necesitarás es disponer de la Wild Card,  que te brinda un año de entrada ilimitada a más de 80 parques nacionales, reservas y centros turísticos en todo el sur de África. Entramos gratis todas la veces enseñando la wild card.

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El parque se extiende por 18.989 km², 350 km de norte a sur y 60 km de este a oeste. Como pueden observar en el mapa el parque es inmenso e inabordable en una semana. Nosotros nos centramos en la zona sur del parque visitando las zonas de los campamentos; Malelane: uno de los campamentos más pequeños Crocodile Bridge: construido sobre el banco del río del Cocodrilo en la esquina sudeste del parque. Lower Sabie: situado en el banco de una presa en el río Sabie,  Skukuza: campamento principal del parque y el más grande ubicado en el banco sur del río Sabie, y por último Pretoriuskop  ubicado en la parte más occidental, elevada y húmeda del parque.

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Malelane: !Una gran sorpresa¡

Esta zona del sur no es una de las más visitadas sin embargo fue toda una sorpresa pues vimos a cuatro de los Big Five (león, elefante, rinoceronte y búfalo) el primer día, solo nos faltó el leopardo. ¡Increíble! la iniciación.

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Hicimos varios loops:

  • Desde la Malelane Gate por la S110  hasta el Berg-en-Dal park.
  • Desde el parque (sin asfaltar) hasta el waterhole Matjulu donde vimos búfalos.
  • Desde la charca por la S120 (sin asfaltar) hasta la carretera principal H3.
  • Tomamos la H3 y en el cruce con la S114  (sin asfaltar) vimos elefantes y giramos de nuevo en el cruce con las S121 donde vimos un león revolcándose a la sombra.
  • Finalmente tomamos la H3 para salir del parque pero antes de abandonarlo vimos a lo lejos una pareja de  rinocerontes.

La conducción por estas pistas de tierra debe ser muy cuidadosa, a menos de 30 km/h y nunca puedes bajarte del coche. Si hay animales cruzando debes pararte a una distancia prudencial y segura. Este día además vimos muchos impalas, jirafas, buitres, águilas y diversos tipos de pájaros. En la mayoría de los campamentos hay gasolineras aunque debes asegurarte. También suelen estar preparados para recauchutar una rueda que se haya pinchado, algo muy frecuente, jajajaja. Cae el sol y es hora de abandonar el parque. A las 18:00 cierran y si llegas tarde te arriesgas a una fuerte multa.

Crocodile Bridge

Madrugamos para estar en la puerta Crocodile Bridge Gate sobre las 7:30 h de la mañana. Los guardas siempre revisan el maletero y preguntan si llevas alcohol o armas de fuego. La primera vez nos quedamos estupefactos.  En algunas puertas debes aparcar y bajar del vehículo para realizar los trámites de entrada (rellenar los formularios, pagar o enseñar la wild card) en otros lo puedes gestionar en la misma puerta. Como podemos ver en el mapa estamos muy cerca de la frontera con Mozambique, de hecho el parque Kruger se transforma en el parque Limpopo national park en el país vecino.

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Los loop de este día fueron:

  • Desde la puerta Crocodile Bridge Gate pasamos por el campamento Crocodile Bridge Camp y fuimos por la S118 (sin asfaltar) tomando el desvio hacia el waterhole Hippo Pool, antes de llegar ya habíamos visto ñus, impalas, kudus, jirafas y elefantes.

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  • En la Hippo Pool, vimos a una familia de hipopótamos observados desde la orilla por varios cocodrilos y garzas reales. Junto a los árboles correteaban monos de vervet y mangostas enanas.
  • Desde la charca seguimos por la S118 (sin asfaltar) hasta la H5 (asfaltada) y luego por la H4-2 (asfaltada). La hora del medio día es tal vez la peor porque la mayoría de los animales se cobijan del sol entre la maleza o arbustos y son más difíciles de ver. Así y todo, vimos manadas de cebras e impalas cruzando la carretera, warthogs (“pumbas”), buitres de espalda blanca en sus nidos y un águila culebrera. Nos sorprendieron las jirafas acostadas y un grupo de ñus a la sombra.

 

 

  • Después de almorzar tomamos nuevamente la H4-2 hasta el desvío de la S28 (sin asfaltar) y nos dirigimos al waterhole Ntandayathi Hide, un lugar de observación en la ribera del riachuelo del mismo nombre, donde se permite bajar del coche. Vimos una manada de elefantes bebiendo en la orilla y una pitón enroscada en una árbol. Y aves como el ibis hadada o el turaco unicolor con su penacho eréctil…

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Regresamos por la S137 (sin asfaltar) hasta la carretera principal H4-2. Nos alojamos en el Impala Lyly dentro de la reserva del parque Marloth Park, separado del parque Kruger por el Crocodile river.  Quedamos sorprendidos cuando por la mañana vimos que estábamos rodeados de una manada de kudus, aunque también vimos cebras en la zona.

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De Crocodile Bridge a Lower Sabie

Nuevamente nos levantamos temprano para entrar por la puerta Crocodile Bridge Gate, y después de los trámites y un rápido desayuno en la Curio Shop, pusimos rumbo por la  H4-2 (asfaltada) hasta la zona del Lower Sabie Camp (31 km). Este campamento, uno de los más antiguos, se sitúa en la orilla sur del río Sabie, al este de la sección sur del parque.

Los loop de este día fueron:

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  • Antes de llegar al campamento nos desviamos por la S82 (sin asfaltar) hasta llegar al campamento Lower Sabie Camp, atravesando un bosque de matorral de espinos y acacias, donde nos cruzamos con jirafas en la carretera y vimos un vistoso Burchell’s Coucal, mientras una pareja de ardillas se desfogaban en un árbol, ante la atenta mirada de una mangosta. Una manada de elefantes nos cortó el paso mientras se alimentaban de su árbol favorito la marula. Dicen que son un verdadero peligro para estos árboles, para los baobabs y también para los castaños tropicales, los arrancan de cuajo para alimentarse.
  • El Lower Sabie Camp es uno de los campamentos más antiguos, se sitúa en la orilla sur del río Sabie, al este de la sección sur del parque. Desde el restaurante se tienen unas vistas privilegiadas del río y es frecuente ver animales en él. Dejamos el campamento y cruzamos el río. Tuvimos suerte de ver hipopótamos y cocodrilos. Seguimos por la S29 (sin asfaltar) en dirección al mirador Mlondozi sin mucha suerte y regresamos a la carretera principal H10 (asfaltada) hasta el campamento.
  • Desde el campamento tomamos la H4-1 (asfaltada) en dirección al  Skukuza Camp, hasta el cercano water hole Sunset Dam, donde algunos cocodrilos dormitaban en sus orillas compartiendo espacio con hipopótamos y elefantes. Mientras cigüeñas de pico amarillo, garzas reales y otras aves y pájaros correteaban tranquilamente extremadamente cerca de los cocodrilos.
  • Continuamos por la H4-1 (asfaltada) siguiendo el curso de río Sabie y en una zona rocosa del río asistimos a uno de los momentos más extraordinarios del viaje. Una manada de leones dormitaba junto a sus crías en un roquedal a la sombra del sol del mediodía. Una leona hacía guardia en lo alto, atisbando cualquier peligro, mientras que otra lo hacía en la arena a pocos metros de la manada.
  • La cercanía del río en esta carretera H4-1 (asfaltada) hace que se puedan observar manadas de elefantes, cebras que bajan a beber al río, siempre observados por algunos depredadores, como estos leones agazapados entre la hierba de las orillas preparados para cualquier descuido de estos animales.

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  • Regresamos hasta la puerta Crocodile Bridge Gate, desandando nuestro camino por la carretera H4-1 (asfaltada) y luego por H4-2 (asfaltada) parándonos de vez en cuando para conseguir alguna instantánea como la de un grupo cigüeñas de pico amarillo alimentándose de los parásitos de los hipopótamos, una solitaria águila volatinera oteando el horizonte en busca de alguna presa o los siempre simpáticos monos vervet o los más agresivos babuinos.

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De Crocodile Bridge a Skukuza

Amanece en el parque Kruger, unos veinte coches se agolpan el la puerta Crocodile Bridge Gate, el fin de semana hace que haya más visitantes, todos quieren disfrutar de la naturaleza más salvaje. Hoy cambiamos de zona y nos desplazamos hasta la zona oeste del parque hacia el Skukuza Camp y la puerta de salida Paul Kruger Gate. Nos alojaríamos en Mananga Bush Camp. Recorrimos una distancia de 88 km siempre por carreteras asfaltadas y dejando el río Sabie a un lado del camino, es por tanto, una de las rutas más turísticas del parque , la denominan,  Piccadily Circus.

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  • A los pocos kilómetros de la entrada en H4-2, cerca de la Gezantombi waterhole, nos encontramos con una manada de hienas que iban campo a través y luego cruzaron la carretera ante nuestra sorpresa.

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  • No nos habíamos recuperado de la sorpresa cuando en el horizonte vimos revolotear en círculos una manada de buitres, al acercarnos un olor fétido delató la presencia de más hienas y tuvimos la suerte de ver la imagen del día. Una hiena defecando (cagando) en medio de la carretera, ¡sin más, con un par! jajaja.

¡Se olía a muerte!. Los árboles cercanos y luego el suelo se llenaron de carroñeros, no solo las hienas estaban presentes, los buitres dorsiblancos en pandilla, un buitre de cabeza blanca, incluso un cálao molido del sur, una especie en grave peligro de extinción.

Dejamos atrás el Lower Sabie Camp y paramos nuevamente en el water hole Sunset Dam, ya en la carretera H4-1. Algunos hipopótamos pululaban por las orillas, junto a los cocodrilos y distintas aves como el martín pescador, la jacana africana o el ibis hadada sobre los hipopótamos.

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La carretera H4-1 circula en paralelo al río Sabie, que nace en las montañas Drakensberg y fluye hacia el este, atravesando Mozambique para desembocar en el océano Índico. Su nombre se deriva de la palabra swazi ‘sabisa’, que significa ‘ten cuidado’!. Parece ser que se debe a la cantidad de cocodrilos del Nilo que se encuentran en el río. Cerca del cruce con la pista de tierra S79 y del curso de agua N’watin’wambu es una zona donde se pueden ver muchos animales cruzando la calzada, elefantes con sus crías, búfalos, algunos con muy malas pulgas, incluso leones tumbados a la rivera del río o en las zonas pedregosas.

Más adelante se llega a un área de descanso Picnic Nkuhlu Site. Es un espacio tranquilo a la orilla del río Sabie, cubierto del sol por la sombra que proporcionan unos enormes árboles de caoba natal.  Nkuhlu es el nombre Tsonga del árbol de la caoba Natal. Hay una tienda y aseos donde refrescarse y mientras descansábamos pudimos disfrutar de la vista de hipopótamos y cocodrilos del Nilo en las orillas del río,  mientras que aves como el ibis hadeda, el blacksmith lapwing (avefría armada) o el hamerkop (ave martillo), pululaban en busca de alimentos escarbando con sus picos en el limo de la ribera. Realmente es todo un reto la identificación de los animales mediante el mapa del kruger National Park que se puede adquirir en las tiendas del parque o bajarse del siguiente enlace.

Continuamos por la carretera H4-1 unos 7 km hasta llegar a la bifurcación con la H4-2, que dejamos atrás. Íbamos mirando los árboles de la ribera y de pronto vimos un leopardo dormitando a la sombra en una gruesa rama de un árbol. Precioso animal que ante la mirada de los curiosos que se fueron acercando nos miraba receloso, curioso. Las normas del parque dicen que siempre debes estar alerta y tener las ventanillas bajadas y nunca fiarte de la actitud serena y relajadas de estos carnívoros.

Pocos kilómetros más adelante, cuando todavía la adrenalina seguía corriendo por nuestras venas y relatábamos las imágenes que habíamos visto. De un lateral de la carretera surgió una manada de leones (como 12) que detuvieron instantáneamente el tiempo. Fue tan imprevisto que con los nervios no atinábamos a grabar o tomar fotos. Pasaban tan cerca que oías el jadeo de su respiración y el olor que despedían. No quería bajar la ventanilla para poder obtener mejores fotos pero la sensación de miedo e indefensión a pesar de estar en el interior del coche era muy grande. Imponentes animales con un porte majestuoso, serenos, indiferentes, altivos por algo son los reyes de la selva.

Almorzamos algo tarde en el restaurante de Skukuza Camp, recibe el nombre del apodo en lengua tsonga que le dieron a James Stevenson-Hamilton, el primer guardabosque (1902-1946) del parque. Se traduce por “el que barre”, seguramente por su empeño en erradicar la caza furtiva.  Salimos del campamento y tomamos la carretera asfaltada H4-2, dejamos atrás el loop Marula S83 y continuamos paralelos a la ribera del río Sabie que aquí se bifurca. Tuvimos la suerte de ver una pequeña manada del escurridizo antílope Nyala, tanto la hembra como el macho. Así como una reunión de aves rapaces, donde había  buitres de espalda blanca y encapuchados. Regresamos a la carretera H4-2 cruzando los puente de los ríos Sand y Sabie, con la esperanza de volver a ver los leones o el leopardo pero no vimos ningún animal más.

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Para los amantes de las aves o expertos ornitólogos cerca del Skukuza Camp en la carretera que te lleva a la salida por la Paul Kruger Gate, se encuentra un espacio protegido, Panic Lake hide, donde se pueden observar todo tipo de aves. Continuamos hacia el control de salida en la Paul Kruger Gate, y después de pasarlo disfrutamos de la puesta de sol en el puente que cruza el río SabieCiertamente nos costó encontrar el Mananga Bush Camp, un alojamiento en medio de la naturaleza, ¡fue increíble!, casetas de madera y de campaña con todas las comodidades inimaginables. Se nos acercaron algunos kudus y a los monos se oían aullar y pelearse muy cerca.  

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A medio camino entre Skukuza y Satara

El día amaneció lluvioso, gris y algo ventoso desde luego no era el mejor comienzo. Dicen que los animales al igual que los humanos se resguardan de la lluvia y durante muchos kilómetros no vimos casi nada, solo algunas jirafas, cebras, ñus y antílopes totalmente mojados. Los buitres aguantaban el chaparrón estoicos en su oteros . Nos dirigimos hacia Satara Camp por la H1-2, también  llamada Tshokwane-Skukuza Road. Circulamos en paralelo al Sand River y en algunas ocasiones lo cruzamos.

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Después de unos 50 km el tiempo mejoró, la carretera se secó a medida que el sol se imponía y llegamos a la zona de picnic de Tshokwane. Después de estirar las piernas continuamos en dirección norte. Desde otro coche nos avisaron (es normal irse avisando de los animales que se observan) que habían leones más adelante. Estaban en un talud de la cuneta de la carretera, patas arriba, remoloneando y moviendo el rabo.

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Unos kilómetros más adelante, ya en la H1-3, en dirección Satara Camp, tuvimos la suerte de descubrir un serval, especie de gato montés, cuyo moteado lo asemeja al leopardo o al cheetah. Hay veces en los que la ansiedad, la premura o los nervios no te permiten realizar una buena instantánea, otras veces es la espesura, las pequeñas ramas que evitan el enfoque nítido del animal o su movimiento.

Continuamos ahora por la carretera H1-2 hasta llegar a la represa Mazithi Dam Viewpoint, donde chapoteaba una manada de elefantes en la orilla y quedamos fascinados por la imagen de los hipopótamos. Uno de ellos transportaba sobre su lomo a una familia de tortugas. Ciertamente insólito.

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Nos desviamos de la carretera principal por un loop de tierra para ver el baobab gigante. Este tipo de árbol es curioso porque cuando no tiene hojas parece que sus ramas son raíces y parece que está boca abajo.

Después de unos cuantos kilómetros más en dirección norte por la H1-2, donde tuvimos la suerte de ver un águila pescadora entre otros animales, decidimos regresar pues nos quedaban muchos kilómetros que recorrer en dirección contraria por las mismas carreteras y el parque cierra sus puertas a las 18:00 h.

La suerte nos deparó el encuentro con un león solitario. Realmente estaba muy triste, solo, en una especie de wadi seco, a la sombra de unos matorrales y aunque estábamos a mas de 30 metros  nos miraba de vez en cuando.

También asistimos a un espectáculo realmente extraordinario. Nos dimos de bruces con una manada de perros salvajes, wild dogs que estaban descansando a la sombra de unos arboles secos, la mayoría dormitaba sobre el polvoriento suelo pero de repente algunos se levantaron como impulsados por un resorte y comenzaron a olisquear y a tensar la orejas. Toda la manada se puso en alerta y salieron disparados. Fue alucinante.

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Pretoriuskop: Puerta de salida del Kruger

Dejamos con pena el Mananga Bush Camp, era nuestro último día en el Parque Nacional del Kruger, queríamos dirigirnos hacia Pretoriuskop Camp y abandonar el parque por la puerta Numbi Gate con la idea de empezar la ruta Panorama en nuestro periplo por Sudáfrica. Poco después de pasar la puerta de entrada del parque, Paul Kruger Gate, vimos una manada de rinocerontes, aceleramos para poder verlos mejor los que nos costo una reprimenda de un policía camuflado del parque que nos dio el alto, pero nos salvamos de la multa.

Tomamos la carretera H1-1 en dirección sur pasando por el otero Mathekeyane, una pequeña colina a la cual se puede acceder en coche y desde donde hay unas vista de 360 grados sobre la sabana. Aquí se organizan excursiones a pie de grupos reducidos por parte del personal del parque. Nos sorprendió una manada de warthdog o jabalíes verracosos que paseaban tranquilamente por la carretera con sus graciosas melenas al viento.

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Continuamos por la H1-1 hasta el desvió con la H3 que tomamos en dirección sur hasta la zona de descanso de Afsaal pinic site. Esta zona es algo más seca con pequeños promontorios rocosos y zonas de pastizales altos pero bastante áridos. A lo lejos se veía una agrupación de coches que indicaba que había algún animal. Resultó ser una pareja de leopardos que estaban echados entre el pasto y apenas se distinguían.

Tardamos más de 1 hora salir del atasco de coches que se formó. Cuando cruzamos el puente sobre el cauce seco del río Biyamiti observamos una manada de elefantes pastando tranquilamente con sus crías pero de repente el macho de la manada seguido de una hembra se dirigió hacia unos matorrales y entonces nos dimos cuenta de que estaban siendo observados por una pareja de leopardos. Los leopardos al darse cuenta de que dos bichos de 6 toneladas y unos colmillos de 3,5 m se les echaban encima se asustaron y corrieron con el rabo entre las patas. ¡Alucinamos con la escena a la que habíamos asistido!. ¡Estábamos eufóricos!.

Finalmente llegamos al área de descanso de Afsaal donde estiramos las piernas y tomamos unos cafés y descansamos mientras rememorábamos los acontecimientos.  Decidimos volver por la misma carretera H3 y de nuevo vimos otra pareja de leopardos al borde de la carretera entre los arbustos secos de la pradera. Totalmente indiferentes a nuestra presencia. Nos sorprendió que no era la misma zona en la que habíamos visto los anteriores, lo que no puedo asegurar es que no fuesen los mismos animales, ja, ja,ja.

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Llegamos al desvio de la carretera, H1-1 que va en dirección al Petroriuskop Camp, estos últimos 40 km se nos hicieron algo largos. Vimos impalas, cebras, algún mono, pequeños pájaros de vistosos colores y un águila. Aunque lo que más nos llamó la atención fue los pájaros que se dedican a limpiar de parásitos a muchos animales en este caso eran dos jirafas.

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Cruzar la Numbi Gate fue decir adiós al parque Nacional Kruger una verdadera arca de Noé para muchos animales. Así y todo los guardas del campo no bajan los brazos nunca porque la caza furtiva mata a más de 700 animales, sobre todo elefantes y rinocerontes, en el último año según datos de la WWF (World Wild Fund for Nature). Continuamos nuestro viaje por Sudáfrica pero siempre nos quedarán las imágenes de este parque retenidas de forma imborrable en nuestras retinas….