Gran Canaria, la isla de enfrente, donde no he vuelto desde hace 35 años, y donde solo pase seis meses (por casado) haciendo el servicio militar en Infantería de Marina, en la agrupación AGRUCAN ubicada en el barranco de Guanarteme, en el cuartel Manuel Lois. Mucho ha cambiado la isla para bien. Entramos por el Puerto de las Nieves en Agaete con el catamarán de Fred Olsen en coche propio desde el Puerto de Santa Cruz, un trayecto de 80 min. Decidimos pernoctar en varios puntos de la isla para hacer una ruta continua y casi circular.

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De camino a playa del inglés nos saltamos el Bufadero de la Garita, aunque paramos en playa de Tufia, junto a la punta de Silva en Telde, un pequeño pueblo de pequeñas casas de pescadores encaladas de blanco impoluto encajonadas entre un promontorio que protege la pequeña cala donde se balancean armoniosamente las barcas y una pequeña playa con mucho sabor marinero.

Playa del inglés y las dunas de Maspalomas

Continuamos hasta playa del Inglés donde pernoctamos. Aunque el sur de la isla esté dedicado a un turismo de sol y playa también se puede disfrutar de unos espacios naturales únicos y pequeñas poblaciones rurales muy auténticas y con un sabor especial. Uno de los símbolos de la isla son las dunas de Maspalomas, conforman un espacio natural único. Realmente es una barrera natural, un oasis que intenta frenar el desarrollo turístico de los complejos hoteleros. Parece ser que en los últimos años se han desarrollados mejores políticas de conservación de la zona. Terminamos la visita en el Faro de Maspalomas, edificado en 1890, siendo el tercero más alto de España.

Puerto Rico, recuerdos militares

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Me acerque a este enclave turístico encajonado en un barranco recordando el vivac que hice durante el servicio militar, desde luego las cosas han cambiado, en accesos, la autopista GC-1 es soberbia, jalonada de puentes y túneles, que salvan con sobresaliente las dificultades de la orografía de la isla pero también en planta alojativa. El puerto deportivo junto a la playa, de fina arena amarilla protegida por dos espigones repletos de hamacas se continua con el paseo ajardinado protegido por árboles centenarios, ha cambiado poco desde aquellos años.

Puerto de Mogán, la pequeña Venecia

El Puerto de Mogán, llamado la pequeña Venecia de Canarias, es otro destino vacacional con una playa muy coqueta, llamada de Amadores y un puerto deportivo en auge. Miles de puestos callejeros de venta de todo tipo de souvenir inundaban las calles peatonales y aledaños del puerto. Si estas en forma puedes subir por las empinadas callejas del antiguo barrio de pescadores hasta un mirador, bautizado con el nombre de Juan Hernández Moreno, para disfrutar de unas vistas panorámicas espectaculares sobre la bahía y el puerto. La red de canales y la zona del puerto con casas encaladas y adornadas con flores, especialmente buganvilias de múltiples colores, confieren al destino relax y tranquilidad.

La GC-60 la carretera del Cielo

A continuación pusimos rumbo al centro de la isla hasta llegar a la Cruz de Tejeda donde pasaríamos la noche. Tomamos la GC-60 que va pasando por varios de los enclaves paisajísticos impresionantes. Nuestra primera parada fue en el Mirador de la Degollada de las Yeguas. Desde él se tienen unas vistas espléndidas, por un lado, en dirección a la costa, sobre Maspalomas y sus dunas, por otro, sobre el Barranco de Fataga, el pueblo de Arteara, y su palmeral junto al cercano cementerio aborigen y más a lo lejos el Macizo de Amurga y sus espectaculares montañas.

Fataga, el valle de las mil Palmeras

Continuamos por la carretera paralela al barranco de Fataga, que da nombre al pueblo, que surge de improvisto tras una curva. Este caserío de casas blancas con piedras incrustada en sus paredes, de callejas estrechas y adornadas con flores y pequeños huertos. Uno de los pocos pueblos con una arquitectura uniforme que destaca frente al verde palmeral que lo rodea. El dato curioso es que; cada casa tiene un letrero con el nombre de sus propietarios. Una pequeña ermita construida en 1786 destaca en la tranquila Plaza de San José.

El Pinar y San Bartolmé de Tirajana 

Continuamos ascendiendo hacia el centro de la isla y se suceden los caseríos con pequeñas huertas y frutales. Dejamos atrás el pueblo de San Bartolomé de Tirajana, Tunte como la denominaban los antiguos canarios y continuamos por una zona de abundante pinar con unas vistas alucinantes.

Roque Nublo y Pico Bentayga, simbolismo pétreo

La lluvia hace acto de presencia cerca del caserío de Ayacata, este pueblo encajado en la vertiente de la Caldera de Tejeda, a los pies donde se levanta el macizo del Roque Nublo. Este monolito pétreo se eleva 80 m sobre su base y 1813 m sobre el nivel del mar. De él diría el insigne Miguel de Unamuno: “Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra, parece todo ello una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava, más que de agua”. Dejando el desvío hacia el Roque Nublo continuamos hacia Tejeda para ver otro de los símbolos hieráticos, vigía inmóvil de uno de los paisajes más desorbitantes, el pico Bentayga. Rodeado de antiguos asentamientos aborígenes canarios como las Cuevas del Rey y Roque Camello, que constan de un centenar de cuevas con habitaciones, enterramientos, silos, etc. Su visión tuvo que ser inspiradora para los aborígenes.

Tejeda, uno de los pueblos más bonitos de España

Por fin llegamos a uno de los pueblos más bonitos de España como figura en varios carteles a la entrada del pueblo ya que pertenece a la la Asociación de Pueblos más bonitos de España. nada más entrar te encuentras un Mirador que te cautiva con sus vistas sobre el Roque de Bentayga, la Degollada y a las Casas Cueva de Artenera. Continuamos por la calle principal, Dr. Domingo Hernández Guera, hacia la plaza de Nuestra Señora del Socorro, construida a mediados del s XVII, caminamos por las calles aledañas que conservan casas de paredes blancas, sobrias y con techumbre de tejas. No puedes abandonar Tejeda sin una parada en la Dulcería El Nublo, fundada en 1946 y comprar los típicos dulces con almendras de Tejeda. Entre los productos estrella destacan sus almendrados, mazapanes o el Bienmesabe.  Hicimos noche en la Cruz de Tejeda en el hotel rural El Refugio que curiosamente es una hospedería del Camino de Santiago. No pudimos disfrutar de la famosas vista en el mirador, ni de la cruz tallada en piedra situada en este puerto de montaña a 1580 metros sobre el nivel del mar, que marca el centro geográfico de Gran Canaria, porque la niebla, las rachas de viento y la lluvia impedía ver nada.

La vega de San Mateo, cruce de caminos

Tomamos la GC-15 descendiendo hasta las medianías cruzando los barrancos de las Lagunetas y la Minas hasta llegar a la Vega de San Mateo. Nos acercamos a la Iglesia Parroquial de La Vega de San Mateo, localizada en la Calle Principal, data de 1880 proyectado por José Luján Pérez en un estilo ecléctico con influjo neoclásico. En frente se ve la Alameda de Santa Ana, una plaza que cierra el Ayuntamiento y el Quiosco de la Música. En la misma calle encontramos la dulcería San Mateo, abierta desde 1968 donde se elaboran dulces artesanos como los mazapán, bienmesabe,  pero sobre todo los turrones, en especial de almendras. Continuamos nuestro paseo visitando el Mercado Agrícola y Artesanal, aquí los agricultores hacen gala de sus productos agroalimentarios como: quesos, miel, vino, repostería, frutas y verduras, etc…

La villa de Teror y la Virgen del Pino

Siguiendo la GC-21 llegamos a la villa de Teror, lugar de peregrinación de todos los habitantes de Gran Canaria, para ver a la  Virgen del Pino, Patrona de la Diócesis de Canarias. Por tanto es de visita obligada la Basílica, ubicada en la Plaza del Pino. Su construcción data del año 1767, aunque ha sido restaurada en varias ocaciones. Su fachada se abre en tres puertas, y sus laterales también disponen de dos entradas, ventanales y vidrieras que representan los Misterios del Rosario. En la parte trasera del Altar Mayor se sitúa el Camarín de Nuestra Señora del Pino. La plaza es el centro neurológico del pueblo. La alameda es la vía que atraviesa el casco histórico de  la villa y se inicia en el Palacio Episcopal de 1793  y en ella destacan las casonas antiguas con los típicos balcones canarios.  Nuevamente un paseo por las antiguas calles te permiten descubrir lugares de interés como el Monasterio del Cister, de 1880 o la recoleta plaza de Teresa de Bolivar.

Iglesia de San Juan Bautista de Arucas

A continuación nos dirigimos hacia el municipio de Arucas, en la falda de un antiguo volcán. Dejamos el coche en el parking cercano a la plaza San Juan desde donde tenemos unas vistas preferentes de la iglesia de San Juan Bautista, mal denominada por los lugareños Catedral de Arucas por su majestuoso diseño neogótico tradicional que data de 1909. Esculpida íntegramente en piedra de Arucas por los maestros canteros locales. A ello se unen unas hermosas cristaleras, así como las obras del pintor canario Cristóbal Hernández de Quintana y una extraordinaria talla del Cristo Yacente, del escultor aruquense Manuel Ramos. Caminamos por la calle León y Castillo hasta la  la Plaza de la Constitución donde se emplazan las Casas Consistoriales y el Mercado Municipal, ambos edificios son obras arquitectónicas de gran valor. Muy cerca se abre el parque municipal con una bonitos jardines. Otros edificios de interés son el estado del agua de Firgas y Arucas o la Casa de Gourié, que en la actualidad alberga el Museo Municipal.

El manantial de Firgas

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Tomamos ahora la GC-20 para llegar al pueblo de Firgas. En el lateral de la Plaza e iglesia de San Roque nos encontramos con dos paseos emblemáticos el de Gran Canaria y el de Canarias. Son vías peatonales con una pendiente natural que se ha aprovechado para construir una hermosa cascada de 30 metros de largo, en piedra de cantería, A la derecha se encuentra el edificio de la Casa de la Cultura, antiguamente hotel o fonda, construido en 1870 para alojar a los usuarios que acudían a los baños de Azuaje. cuyas aguas eran apreciadas por sus propiedades digestivas y medicinales A la izquierda la Plaza e Iglesia de San Roque, de 1845, y en frente se encuentra la antigua  Acequia Real se puede ver en un lateral unos lavaderos en piedra de cantería, También en la plaza se levanta el ayuntamiento en estilo neo-canario. Otro de los edificios singulares es el Molino de Agua de Firgas, junto al Monumento al Ganadero.

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Las Palmas, la Capitá

Decidimos pasar la noche en la capital, en el barrio de Vegueta, muy cerca de la Plaza de Santa Ana. En torno a la cual se agrupan algunos de los edificios más importantes de la capital, el Ayuntamiento o el Archivo Histórico Provincial, el Palacio Episcopal, un edificio gótico en el que destacan sus tres patios porticados y su fachada de estilo plateresco. la Casa Regental, del siglo XVI con portadas renacentistas. Aunque añadidos a principios del siglo XX, unos perros de bronce guardan el acceso principal a la plaza y son un guiño a la toponimia de la islas. Sin embargo es la Catedral de Santa Ana, el edificio más importante. Estaba cerrada y no pudimos ver su interior gótico que simula, con sus columnas, los palmerales que cubrieron el barrio antes de la llegada de los conquistadores españoles, tampoco el Patio de los Naranjos, uno de los pocos ejemplos de claustros en madera.

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Un paseo por el coqueto barrio te retrotrae medio siglo atrás. Cerca encontramos  la recoleta Plaza del Espíritu Santo con su fotogénica fuente neoclásica y una sencilla Ermita que guarda un bonito artesonado mudéjar. Otra plaza emblemática es la Plaza de Santo Domingo. junto a su Iglesia homónima con su imponente portal de piedra o el cercano Museo Canario, uno de los mejores museos arqueológicos de Canarias. Dirigiéndonos hacia el mar destacan la Casa de Colón y la Ermita de San Antonio Abad cerca parte la Calle de Los Balcones, donde se levantan algunos de los ejemplo más representativos de la arquitectura canarias entre los siglos XVI al XIX de las casas con patio correspondiente a alguna de las  familias más acaudaladas de la isla. 

Dejando atrás el Teatro Guiniguada y el Mercado de abastos cruzamos la Avenida de Mesas y Lopez bajo la cual discurre el cauce del barranco Guiniguada que dividía la ciudad en dos, para introducirnos en el barrio de Triana, donde antiguamente se asentaron las clases más populares en su mayoría gentes de Andalucía. Todavía quedan algunos grandes edificios culturales: como el Gabinete Literario o, el Teatro Pérez Galdós.  Ahora tomamos la Calle Mayor de Triana, la vía comercial y de ocio que recorre longitudinalmente el vecindario hasta el Parque San Telmo, una bonita plaza con aires del XIX donde destaca la Ermita de San Telmo del s. XV II con uno de los retablos más bello de las isla y el Kiosko Modernista de 1924. En frente el Gobierno Militar y el puerto en dirección al mar.

La Playa de Las Canteras

Con el nuevo día nos desplazamos hasta la zona de la Puntilla para recorrer los más de 3 km de la Playa de Las Canteras. Este extenso arenal está dividido en varias zonas; la zona de la Puntilla,  preferida por las familias de la Isleta; la de Playa Chica ideal para hacer snorkeling y la Ciccer, en el otro extremo, lugar de peregrinación para surferos de medio mundo. El paseo termina en el icónico Auditorio Alfredo Kraus con forma de arrecife y/o faro con detalles marineros que se encuentran salpicados por la fachada en forma de pulpos trepadores, caracolas o peces distraídos.

El Faro de Sardina, un mirador al Atlántico

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Ponemos rumbo por la GC-01 en dirección al  faro de Sardina, pasando por el municipio de Gáldar en medio de campos de plataneras. Nos quedó peno no visitar este pueblo en el que destaca su Parque Arqueológico de la Cueva Pintada, en el centro de la ciudad, uno de los principales hallazgos del arte rupestre del área atlántica, la Iglesia de Santiago de Gáldar o el ayuntamiento. A unos 5 km, se encuentra Punta de Sardina, con un faro de color blanco y rojo que recuerda al personaje de buscando a Willy con su traje de rayas. Al abrigo de este saliente se encuentra la Playa y el Puerto de Sardina, un pequeño pueblo de pescadores pegado al acantilado, con gaviotas, barquitas de colores y gatos sociales. Continuamos rumbo a Agaete nuestro último destino.

Agaete y el muñon del Dedo de Dios

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Te recibe un pueblo de casitas blancas apiñadas en la ladera de la montaña, casas que parecen cubos con techos planos de color rojizos y donde destaca la figura de la Iglesia de la Concepción con su cúpula roja y sus torres. Realmente parece un pueblo griego. El ambiente está en la plaza de arboles centenarios y cafés antiguos. Aunque será difícil de probar el famoso café de Agaete, uno de los exclusivos cafés gourmet, que se cultiva a la sombra de las parras, donde los cafetos florecen y maduran.

Desde arriba vemos el Puerto de Las Nieves, el barrio marinero de Agaete, hoy en día prácticamente invadido por restaurantes y tiendas de souvenirs, que casi ahogan a la  la Ermita de Las Nieves. Hasta hace unos pocos años  frente al puerto se levantaba el Dedo de Dios, un monumento natural de roca volcánica con forma de dedo. Lamentablemente, éste fue devastado tras el paso de una tormenta. Ahora sólo queda su “muñón” o parte inferior. Si se llega con tiempo se puede uno pasear hasta unas piscinas naturales conocidas como las Salinas que inicialmente fueron eso, salinas o degustar un buen pescado antes de tomar el ferry antes sel regreso a Tenerife.