Como si de una novela de Jack Kerouac se tratara, novelista americano de la generación beat, tomo el título para relatar este viaje iniciático a Sudáfrica. Al igual que los personajes del libro ante nuestros ojos van fluyendo los paisajes y vamos descubriendo otra parte de África que enamora. Aunque lentamente, tal vez demasiado, sigue demandando su libertad, dominada todavía por la mano del hombre blanco, segregando a sus habitantes originarios. Puede sonar peyorativo pero la sensación que nos llevamos fue la de: “Sudáfrica es un país de negros para blancos“.

IMG-20190727-WA0001.jpg

Comenzamos nuestro viaje a Sudáfrica, como casi siempre, volando del aeropuerto TFN con Norwegian (2:30h) hasta Madrid, donde tomamos el vuelo directo de Iberia (10 h) hasta Johannesburgo y de allí otro con Flysafair (2 h)  hasta Ciudad del Cabo, donde comenzará nuestra ruta de 30 días para conocer este maravilloso país. Recogimos el coche de alquiler reservado con Rentalcars a Hertz (15 días) y nos fuimos directos al alojamiento escogido en Booking, el Wex I Apartament. Daniel llegaría al día siguiente desde Madrid, vía Estambul, con Turkish airlines hasta Ciudad del Cabo, uniéndose a nosotros. Pues esta vez la familia viajará junta, al menos hasta la mitad del viaje.

Imagen1.jpg

Como resumen previo sirva el siguiente itinerario que se refleja en el mapa. Ciudad del Cabo (2). Ruta Península del Cabo (1). Ruta Wineland (1). Ruta Jardín (11): Destacando Betty Bay (pingüinos), Hermanus (avistamiento de ballenas) y Gaansbay (tiburón blanco). Reserva Hoop (avistamiento de ballenas) y Cabo Anghulas. Mosselbay, Knysna, Los Head, (2) Plettenberg, Nature’s Valley, Stormriver, National Park TsiTsikama, (1) Jeffreys Bay, National Park Addo (2) y Port Elizabeth.

Ciudad del Cabo: “La ciudad Madre”

IMG-20190727-WA0052.jpg

Las vistas de Cape Town, desde el avión impresionan. La ciudad está encajonada entre la bahía y la omnipresente Table Mountain, una montaña en forma efectivamente de mesa.

IMG-20190727-WA0012.jpg

La ciudad es totalmente europea y cosmopolita (de ahí el apodo de la ciudad madre) sobre todo en el Waterfront Victoria & Alfred, el antiguo puerto pesquero que mantiene ese sabor victoriano y es la zona comercial y de ocio.

01-Sud-CCabo-F-2019- (68).JPG

El punto de color lo encontramos en el barrio de Bo-Kaap, con sus casas de vivos colores, de mayoría musulmana, descendientes de los primeros esclavos de origen malayo. Pero es en Long Street, donde más se respira el ambiente y la arquitectura colonial junto con la zona del Greenmarket Square, una plaza donde venden souvenirs africanos y artesanías y un buen lugar para realizar un free tour que nos llevará por los lugares más emblemáticos de la ciudad; como el Parlamento, el castillo de Buena Esperanza, el Jardín Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, etc…

20190727_160948

Una de las atracciones por excelencia es disfrutar de un atardecer desde la colina, Signal Hill. Aunque tampoco te puedes perder la visita a Table Mountain en teleférico, la excursión en barco a Robben Island, donde estuvo Nelson Mandela preso.

IMG-20190809-WA0007.jpg

Otra opción es escalar Lion’s Head como Daniel o la visita al Jardín Botánico de Kirstenbosch. Si lo tuyo son los museos también puedes disfrutar en del museo del Distrito 6, el barrio donde se expulsó a todos los habitantes negros durante el apartheid o del Museo Zeitz de arte contemporáneo de África(MOCAA).

IMG-20190728-WA0006.jpg

Ruta por la Península del Cabo

Desde Ciudad del Cabo tomamos Victoria Road (M6), hasta a Hout Bay, pasando por varias villas con urbanizaciones de lujo y con impresionantes medidas de seguridad; Clifton Camps Bay conocida como la Beverly Hills, con un paseo de palmeras y una playa de arena finísima increíbles. Desde aquí se tienen las mejores vistas sobre los Doce Apóstoles, unas formaciones rocosas que pertenecen a la cadena montañosa de Table Mountain.  Luego, entre Hout Bay y Noordhoek, tomamos la carretera de peaje (50 rand)  Chapman’s Peak Drive. Una carretera con vistas espectaculares al mar desde sus muchos miradores, con la esperanza de avistar ballenas. Labrada en la vertical de la montaña del mismo nombre, cae en picado sobre el mar. Después de unas cuantas playas salvajes: Noorhoeck, Kommetitjie, Whitesand, Scarborough, refugio de surffers y amantes de los deportes acuáticos, a cuál más salvaje y de arena más blanca,

IMG-20190729-WA0028.jpg

Finalmente llegamos a la Reserva Natural del Cabo de Buena Esperanza, (incluida en la Wild Card),  una región de gran riqueza de flora y fauna endémica. Aunque sus highlight son el Faro, y las vistas de la península desde lo alto y el famoso Cartel del Cabo de Buena Esperanza.

20190729_144558

Continuamos nuestra ruta hacia la playa de Boulders Beach (incluida en la Wild Card) en Simon’s Town, donde se refugia una colonia de pingüinos africanos en peligro de extinción. Acabamos esta ruta en la playa de Muizenberg, con sus famosas casetas de colores.

IMG-20190730-WA0025

La Ruta del vino o Cape Winelands

Esta ruta se puede realizar como una excursión desde Ciudad del Cabo (1 h) o como continuación de la ruta de la península pernoctando en Muizenberg (45′). La región que vamos a recorrer es muy amplia y está formada por los pueblos de Paarl, Stellenbosh, Durbanville, Constania y Franschhoek. Cuando la visitas sientes que te has transportado a la campiña francesa, espectaculares montañas de valles cubiertos de viñedos. La cultura vinícola tiene su origen en el s. XVII con la llegada de los holandeses. Aquí es común encontrar vinos elaborados con Chenin Blanc, Sauvignon, Chardonnay y Pinotage. La uva Pinotage es un injerto entre la Pinot Noir y Cinsault y fue todo un descubrimiento fantástico para nosotros. La mayoría de las bodegas ofrecen catas de vino y algunos incluso integran restaurantes y hoteles.

IMG-20190730-WA0023

La capital de esta zona es Stellenbosch, ciudad universitaria y la segunda más antigua del país. Visitamos la bodega Lanzerac donde degustamos los caldos que maridamos con queso.

20190730_160231.jpg

Otro punto de interés de la región es la ciudad de Franschhoek, su nombre significa “rincón francés”, fundada en el s. XVIII por los hugonotes franceses expulsados por Luis XIV todavía conserva ese aire bohemio con muchos bistros y restaurantes de gran calidad. Visitamos la bodega Le Motte, buscando el maridaje con chocolate pero llegamos algo tarde. Lo ideal es pasar una noche en la región y continuar el viaje.

20190801_133901

La Garden Route o Ruta Jardín

Algunos consideran que la ruta comienza en Ciudad del Cabo y termina en Port Elizabeth, más de 200 km por la costa sudafricana con paisajes de un verde absoluto que transcurre entre parques naturales, sosegados lagos, espesos bosques, ríos de aguas cristalina, playas kilométricas, granjas y poblaciones salidas de cuentos de hadas. Una diversidad para los sentidos. Tomando esta carretera, la N2, de la cual solo te desvías para acceder a alguna de los lugares imprescindibles de esta ruta.

20190731_123332-a.jpg

Reserva Natural de Stony Point

Tomamos la R44 para acercarnos a nuestra primera parada, en el pueblo de Betty’s Bay, antiguo puerto ballenero, del que dan fé unos hierros retorcidos de un buque hundido. Encontramos una colonia única de pingüinos africanos. Un paseo marítimo elevado, de pasarelas de madera, circula a través de la colonia, lo que permite al público observar a los pingüinos en su hábitat natural, sin perturbarlos.

20190731_121633.jpg

Éstos también son conocido como pingüino Jackass, por el sonido que emiten parecido al de los burros (inglés). Es curioso verlos en sus nidos excavados en los suelos arenosos, debajo de las piedras o en zonas de escasa vegetación. También se pueden ver en las rocas circundantes diferentes especies de cormoranes, gaviotas de Hartlaub o el Rock Hyrax, más conocido como Dassie, un roedor parecido a la marmota.

IMG-20190802-WA0000.jpg

Hermanus y Ganstaai; Ballenas y el Tiburón Blanco

Continuamos por la R44, la carrera costera pegada al océano atlántico llamada ruta de las ballenas por la posibilidad de avistamientos de éstas. La carretera está plagada de miradores. Sin suerte o paciencia, con los ojos rojos de tanto mirar por los prismáticos, llegamos hasta Hermanus, un pequeño pueblo costero de gran encanto con una espectacular bahía donde las ballenas francas australes se instalan en estos meses para aparearse, dar a luz y alimentarse.

IMG-20190801-WA0009.jpg

Las ballenas pueden ser avistadas desde los dos senderos que hay en los acantilados del centro de la ciudad. Tampoco esta vez tuvimos suerte. Con la congoja de no haber visto las ballenas nos desplazamos hasta Ganstbaai, pueblo pesquero conocido por poseer una densa población de tiburones blancos. Reservamos el buceo en jaula con tiburones en la empresa Great White Shark Ventures, (si los animales te importan entra en su página web y juzga por ti mismo). Eran las 7 de la mañana y después un desayuno ligero y de varias charlas te pones el neopreno y subes al barco.

 

Quince minutos después ya estás dentro de la jaula con la adrenalina a tope esperado las voces de down, down, down!!! que indican que el tiburón se acerca y el ¡¡almuerzo está servido!!. Es espectacular tanto dentro de la jaula como desde el barco. Las imágenes de los tiburones y las explicaciones de los especialistas son magníficas. Sobre las 12 se regresa a puerto para después de una ducha caliente tomar un almuerzo. Te ofrezcan un CD con las mejores imágenes y vídeos de la inmersión y charlas sobre los proyectos de investigación y protección del entorno en los que participan.

DSCN7993.jpg

 

Cabo Agujas o Agulhas y la Reserva Natural De Hoop 

Nuevamente nos desviamos algo de la Ruta Jardín para visitar el punto más austral de África, además de ser la intersección entre los océanos Índico y Atlántico. Recibió el nombre de Agujas al descubrirse que en ese punto la declinación magnética era nula y por tanto las agujas de las brújulas apuntaban exactamente al norte geográfico. No como la de Jack Sparrow..jejeje.

IMG-20190801-WA0017.jpg

Un faro y un cartel indican este punto. Aquí siempre sopla el viento. Seguimos por la región del Overberg,  atravesando viñedos, campos de cultivo y granjas aisladas todo envuelto en una niebla que iba y venía.

20190801_114846

Cambiamos la carretera asfaltada por una pista de tierra infernal hasta la Reserva Natural De Hoop (incluida en la Wild Card). Los paisajes cubiertos de fynbos y otras especies endémicas que dan paso a dunas de un blanco que contrasta con el azul de mar. La reserva tiene varias áreas terrestres incluyendo una marina donde destacan las ballenas (hasta 7 especies según la wikipedia).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Nada más entrar en la zona denominada Opstal Area, donde están la mayoría de alojamientos pudimos ver la cebra de montaña del Cabo, los eland, avestruces, el bontebok, (un antílope de aspecto majestuoso) y carteles avisando de la presencia de serpientes y tortugas (solo vimos caparazones vacíos). Luego visitamos la zona de De Hoop Vlei, una laguna donde un grupo de flamencos destaca sobre el resto de aves

 

IMG-20190801-WA0023

Por último, otra pista de tierra, nos llevó hasta Koppie Alleen, el punto de la costa desde el que se puede acceder hasta las grandes dunas costeras cubiertas de vegetación, y donde el corazón te deja de latir y tus pulmones exhalan todo el aire ante el espectáculo que se abre ante tus ojos.

DSCN7970-b.jpg

Una línea costera se dibuja a ambos lados de una playa de arena infinita, donde la espuma del mar forma abanicos translúcidos dando un aspecto fantasmagórico de absoluta belleza que contrasta con el azul intenso del mar, del cual comienzan a surgir surtidores de agua, y tus ojos se achican, intentando contar el número de ballenas que nadan, se zambullen y alzan sus aletas y colas. Pero abres aún más los ojos, cuando las ves impulsar sus enormes cuerpos fuera del agua, y es en ese momento, cuando sobre el aullido del viento te oyes gritar de emoción. Aquí comienza el Whale Trail, un trekking de 53 km que recorre la reserva durante 5 días para los más aventureros.

DSCN8065.jpg

Mossel Bay, Wilderness, Knysna – The Heads 

Continuamos nuestro viaje en Mossel Bay, que habíamos usado como lugar de alojamiento, una población vacacional con una bonita playa y un faro con piscinas naturales. Nuestro siguiente objetivo fue las vistas sobre la increíble playa de 18 km de Wilderness, desde su famoso mirador de los delfines (no vimos ni uno).

05-Sud-GR-hoop-Agulhas-F-2019- (13)

Unos cuantos kilómetros más y llegamos hasta Knysna. Ciudad que creció alrededor de una tranquila laguna rodeada de frondosos bosques y una reserva mariana protegida.

05-Sud-GR-hoop-Agulhas-F-2019- (15).jpg

En su Waterfront se pueden degustar buenas ostras y marisco aunque el plato principal son los Head, una sorprendente formación  geológica compuesta por un par de enormes acantilados, situados en la desembocadura de la laguna, flanqueando un canal de aguas  que fluyen hacia ella. Desde lo alto hay varios miradores con vistas espectaculares sobre la ciudad, la laguna y el mar, donde pueden avistarse ballenas y delfines. 

DSCN8214.jpg

Plettenberg Bay, Nature’s Valley y Parque Nacional de Tsitsikamma

Tomamos de nuevo la N2, que nos llevará a otro pueblo vacacional en una espléndida bahía, Plettenberg, con varias playas kilométricas. El edén del descanso y de los deportes acuáticos.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Muy cerca llegamos a Nature’s Valley, ubicado en la desembocadura del río Groot en el océano Índico. Su estuario forma una magnifica laguna donde abundan los deportes náuticos y también es el paraíso de los senderistas. En especial la Otter Trail, una ruta de trekking de 5 días que termina en el Parque Nacional de Tsitsikamma (incluido en la Wild Card).  Esta fue nuestra siguiente parada.

IMG-20190805-WA0014.jpg

El parque comprende una franja de terreno de 80 km con exuberante vegetación,  delimitada al norte por las montañas de Tsitsikamma y al sur por el Océano Índico. Se trata de una reserva costera y un bosque autóctono, con profundas gargantas que forman los ríos en su desembocadura al mar, creando espectaculares cascadas. Dentro de las actividades que puedes realizar en el parque está el senderimo. Nosotros hicimos don rutas la Waterfall Trail, una caminata de 6 kilómetros y 3 horas que discurre paralela a la costa y la  Mouth Trail, de casi una hora, que se inicia en la playa Sandy Bay y discurre por unas pasarelas de madera que se adentran en el bosque. Hay unos cuantos miradores donde avistamos ballenas antes de llegar a la desembocadura del Storms River y salvarlo por una pasarela colgante de 77 metros. 

DSCN8378.jpg

Jeffreys Bay y Port Elizabeth

La Ruta Jardín estaba llegando a su fin, una parada en el pueblo de Jeffreys Bay, considerado la Meca del surf, parada obligada del tour mundial WSL y la mejor ola de toda África. Soplaba un viento frío pero había gente en el agua.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Continuamos hasta Port Elizabeth, situada en la bahía de Algoa, además de tener un importante puerto, la ciudad es famosa por sus numerosas playas. La ruta por la bahía Nelson Mandela, donde, en una extensión de 40 km, se exhibe la colección de playas más grande del país. Otra ruta es la 67 -una colección de 67 piezas de arte cuyo número coincide con los años de vida política de Nelson Mandela. Es una mezcla de arte visual, diseño urbano y/o monumentos como algunas viejas iglesias victorianas. Aquí termina la Ruta Jardín.

DSCN8426.jpg

Parque Nacional de los Elefantes Addo

Muy cerca de Port Elizabeth se encuentra el parque Addo (incluida en Wild Card) se extiende desde las montañas Zuurberg hasta la costa, incluyendo dos grupos de islas en alta mar. Iniciado en 1931 por Sydney Skaife,​ con el fin de proporcionar protección a once elefantes que quedaban en la zona. Actualmente alberga a más de 450 elefantes y se pueden ver los BIG FIVE.

El término era  utilizado por los cazadores para identificar los animales más difíciles de cazar a pie en un safari; el león, el leopardo, el rinoceronte, el elefante y el búfalo africano. Aunque solo pudimos ver tres de los cinco.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Durante dos día recorrimos el parque en busca de estos animales en nuestro propio coche. Nunca pensé que veríamos tantos animales y tan cerca. En algún caso no pudimos fotografiarlos porque se escabullían en la maleza o no teníamos la cámara preparada.. Sería muy largo de enumerarlos todos pero destacaría el altivo suricato, los impasibles leones, las manadas de elefantes y como protegían a sus crías, la infinidad de aves, la bella estampa de las cebras  o las diferentes clases de cérvidos con los que nos volvíamos locos para identificarlos.

Hasta aquí nuestra primera parte del viaje a Sudáfrica. Continuará….