Hace varios años había visto la imagen aérea de un templo budista enorme, se localizaba en una región remota de Asia, cubierto por una neblina matinal que a medida que avanzaba el día se transformaba en una especie de calima. Lo rodeaba una extensa y exuberante vegetación, vigilado por la sombra de un imponente volcán del cual se desprendía una columna de humo. Inmediatamente pensé yo quiero ir allí…

 


Allí era Indonesia, en la parte central de la Isla de Java y el templo se llamaba Borobudur. Habíamos negociado con un conductor (350.000 IDR) la visita al templo de Borobudur y templos de alrededor, Mendut y Pawon, aproximadamente 8 h. Conviene salir temprano, primero por el tráfico, los templos están situados a 40 km al noroeste de Yogyakarta, en un área elevada entre dos volcanes gemelos, el Sundoro-Sumbing y el Merbabu-Merapi, y los ríos Progo y Elo,  el área es conocida como la llanura Kedu. En segundo lugar por el calor.

 

 

 

 

La entrada conjunta (Borobudur + Prambanan) con descuento de estudiante nos costo 50$ los tres, puedes pagar con visa y te suministran un sarong y te convidan a un té o una botella de agua, a elegir. Para acceder al templo que está en lo alto de una colina se ha de atravesar un parque con jardines y avenidas muy cuidadas. Hay posibilidad de paseo con elefantes y un trenecito. Varias fuentes donde refrescarte y miles y miles de turistas, la mayoría con paraguas para guarecerse del sol y arruinarte las fotos. Ya se sabe, a la mayoría de los asiáticos no les gusta ponerse morenos, creen que es signo de gente humilde porque trabajan al sol.

 

 

 

 

Unas escaleras de piedra volcánica te dejan en la base del monumento y comienzas a darte cuenta de lo imponente de la construcción, pero cuando dejas de estar asombrado y giras la vista en dirección al entorno que lo rodea te quedas extasiado por la belleza de la frondosa vegetación; el verde contra el marrón de las montañas y el negro oscuro de los volcanes que se intuyen en la neblinosa llanura. Son momentos de máxima espiritualidad, la imagen nos quedará grabada en la retina. Son los buenos momentos de un viaje, los que quedan en la mochila.

 

Pero entonces se rompe el hechizo, vuelve el parloteo del gentío, el click de las cámaras, el calor pegajoso y el mar de paraguas, pero te animas diciéndote que vas a conseguir una foto sin que aparezca nadie…jajaja. Te pones los cascos y conectas la audioguía que habíamos grabado y de inmediato aparece la voz de Rosi, por encima de una relajante música budista, que te introduce en la historia y significado de este maravilloso templo, pero al mismo tiempo sentimos un punto de desazón, al darnos cuenta, de que aunque la oigamos no está con nosotros.

 

Borobudurfue construido entre el 760 al 825 d.C. durante el reinado de la Dinastía Saliendra o Shailendra, fue abandonado en el siglo XIV durante la conversión de Indonesiaal Islam y el declive del Budismo e Hinduismo. El templo fue construido con forma de pirámide nivelada. Visto desde abajo es una inmensa estupa(construcción que contiene una reliquia), pero visto desde el aire, es un perfecto mandala, diagrama que representa la totalidad del cosmos (círculo dentro de un cuadrado), simboliza el camino a la iluminación. En su construcción se usaron más de 2 millones  de piedras andéisiticas.

Borobudur, se compone de 9 plataformas superpuestas y decrecientes (cuadrangulares y circulares) que corresponden a las tres etapas necesarias para alcanzar el Nirvana; Kamadhatu, Rupadhatu, Arupadhatu. El acceso a las plataformas cuadrangulares, se realiza a través de escaleras situadas en los cuatro puntos cardinales. En estas plataformas hay dispuestos más de 2.600 paneles en relieve que narran escenas acordes a cada uno de los “mundos” a los que pertenecen. Al igual que 504 estatuas de Buda, resguardadas en nichos. En las plataformas circulares, lo que hay son estupas con forma de campana y Budas en su interior.

 

 

 

La marea humana te arrastra hasta la base del monumento, un cuadrado de 123×123 m² aproximadamente y una altura de 4 metros, viene a simbolizar el Kamadhatu o reino de los deseos, el día a día de cualquier ser humano amarrado al mundo de los deseos. Esto lo podemos ver en los bajorrelieves de todo el muro que rodea el monumento y que simbolizan el Karmavibhagga o la ley del karma, según la cual cada acción humana lleva consigo sus consecuencias inevitables en la vida futura, por ejemplo, actividades inadecuadas, desde cotillear hasta asesinar; o loables, como la caridad, la peregrinación, etc…

 

 

 

 

Para acceder al siguiente nivel tenemos que subir por una escalera con mayor inclinación y atravesar una puerta. Entramos en el Rupadhatu o reino de las formas. Está compuesto por cinco plataformas cuadradas, las cuales van disminuyendo su altura a medida que se asciende. La primera terraza está ubicada a 7 metros del borde de la base. Las otras terrazas están a 2 metros, dejando un corredor angosto en cada plataforma.

 

 

El monumento está dispuesto para ir recorriendo todas y cada una de las galerías de cada plataforma. La lectura de los paneles comienza por la entrada ubicada al lado este del monumento y se ajusta al pradaksina, el ritual budista de circunvalación realizado por los peregrinos que se mueven en sentido horario, dejando el santuario a su lado derecho. A intervalos regulares entre los muros de la balaustrada se abren nichos abovedados que custodian estatuas sedentes de Buda, orientadas hacia los cuatro puntos cardinales. Todas lo muestran con las piernas cruzadas en postura de loto, pero cada una muestra una posición diferentes de sus manos, que transmiten significados específicos. Estas posturas de las manos se denominan ‘mudras‘.

 

 

 

 

Los relieves comienzan con los jatakas, historias sobre Buda, que van desde el nacimiento como el príncipe Siddhārtha y continúan con la historia hasta que el príncipe se convierte en Buda. Se continúa con los avadanas que son similares a los jatakas, pero el protagonista no es Bodhisattva. Los actos sagrados en los avadanas son atribuidos a otras personas legendarias.  Intercalados entre los relieves hay pilastras y recuadros decorados con volutas y motivos vegetales.

Además de los Budas y de las figuras esculpidas en relieve hay otro tipo de criaturas, denominados makaras, los cuales están situados en todas las esquinas de los niveles existentes. Su función es doble, como ornamento escultórico y como sistema de drenaje para evitar las inundaciones producidas por las frecuentes lluvias en la región, para ello se ubicaron 100 caños en cada esquina del monumento.

 

Una escalera aún más empinada te lleva a la puerta que en su dintel presenta una escultura de diablo y está protegida por dos leones que permiten el acceso al Arupadhatu o reino de la no-forma. Este nivel consiste en 3 plataformas circulares, cada una posee un grupo de estupas perforadas, las cuales están distribuidas formando círculos concéntricos. Simboliza la liberación definitiva de las necesidades materiales, condición imprescindible para alcanzar el Nirvana.

En este último nivel la estructura y la decoración del templo cambia de forma radical respecto a los niveles inferiores, ya no hay relieves sino estupas perforadas en forma romboidal, formando un círculo concéntrico que se cierra en el punto central con una Gran Estupa. Hay 72 estatuas de Buda, semiocultas en sus respectivas estupas de forma acampanada, están dispuestas  en forma hierática en postura de loto y  dan la impresión de estar meditando.

 

 

Una de estas estupas ha sido desmontada para que pueda admirarse el Buda que esconde en su interior. Si eres capaz de abstraerte de todos los ruidos y miras fijamente el rostro de Buda verás que refleja una paz interna y una serenidad total. Otra de las estupas ha concitado la tradición de quien introduzca el brazo por una de las perforaciones romboidales de la celosía y consiga tocar la punta de los dedos de la estatua de Buda que hay dentro, le serán concedidos sus deseos.

 

Voy a citar unas frases que leí en alguno de los miles de blogs sobre Borobudur que consulté para organizar el viaje. Una vieja metáfora budista que compara la mente humana con un estanque de agua, dice: “solo cuando las ondas y turbulencias de la superficie se inmovilizan podemos ver repentinamente el fondo del estanque; del mismo modo, solo cuando la mente se serena y aquieta el flujo turbulento de los deseos, por medio del yoga o la meditación, el ser humano puede distinguir con claridad su propia esencia interior”.

 

 

A pesar del sol y del enorme río de gente, dejar Borobudur, es alejarnos de esa paz y serenidad que este monumento impregna. Cuando consigues sortear las miles de tiendas de souvenir, por las que te hacen circular de forma obligada, para alcanzar la salida y el aparcamiento donde nuestro conductor nos esperaba. Podemos continuar con nuestra visita a los demás templos de la meseta Kedu.


Recorremos unos tres kilómetros en dirección al pueblo de Mendut en la localidad de Muntilanen el distrito de Magelang al este de Borobudur. El templo de Mendut es el más antiguo de los tres templos que curiosamente están alineados, Pawony Borobudur. Existe una relación religiosa mutua entre los tres templos. En la actualidad, durante la luna llena del mes de mayo, los budistas en Indonesia y los de todo el mundo celebran el ritual anual del Vesak (fecha del nacimiento, de la iluminación y de la muerte Siddhartha Gautamá, Buda). Aquí van caminando en procesión haciendo ofrendas en cada uno de los templos, empezando por Mendut pasando por Pawon y terminando en Borobudur.

 

 

El templo de Mendut está dedicado a Buda con un panteón Bodhisattva, construido durante el reinado del rey Indra de la dinastía Sailendra en el 824 dC. El edificio tiene una altura de 26,4 metros, de base cuadrada de 13,7 metros de lado, la entrada del panteón está elevada a 3,7 metros por encima del suelo. Está ubicado en dirección oeste. Junto al templo hay un ficus milenario. Algunas de sus ramas en lugar de crecer hacia arriba, crecen hacia abajo hasta volver al suelo.

 

 

La base está decorada con bajorrelieves tallados que narran mediante fábulas la historia de la enseñanza budista, son representaciones de los cuentos jatakaque ya habíamos visto en Borobudur. Una escalera adornada con estatuas de makarasen cada lado te lleva al corredor que rodea el monumento. El mákara es un monstruo marino de la mitología hindú, es el vájana o montura de Váruna, dios del mar. A veces se le considera idéntico a un cocodrilo, tiburón o delfín. Según otros, tiene cabeza y pies de antílope, caparazón de tortuga, de color verde y azul.

 

 

 

Una vez en la terraza o corredor que rodea el cuerpo del templo, según la pradakshina, o rito de circunvalación de los devotos. Los muros exteriores están adornados con bajorrelieves de Bodisatvas (divinidades budistas), tales como Avalokitesvara, Maitreya, Cunda, Ksitigarbha, Samantabhadra, Mahakarunika Avalokitesvara, Vajrapani, Manjusri, Akasagarbha, y Boddhisattvadevi Prajñápáramitá entre otras figuras budistas.

 

Originalmente, en el templo había dos cámaras, una pequeña en la parte delantera, y otra, principal y más grande en el centro. El techo y algunas partes de las paredes de la cámara frontal han desaparecido. La pared interna de la cámara está adornada con bajorrelieves de Haritirodeada de niños, Atavaka a un lado, y Kalpataru, el árbol divino al otro, también de grupos de Devatas, divinidades que vuelan en el cielo.

 

 

Pasamos a la cámara interior, huele a humedad y es bastante oscura. Tiene forma cuadrada y en la penumbra, cuando tus ojos se acostumbran, se vislumbra tres grandes estatuas algo deterioradas: La estatua central, de 3 metros de altura, es la del Buda Shakyamuni, está sentado con las piernas cruzadas en la postura de dharma chakra mudra; es decir, enseñando la rueda de la vida.  En el lado izquierdo está el Buda Lokesvara, en la postura de abhaya mudra que representa la protección y la bendición, y a la derecha el Buda Vajraponi en la postura maitreya mudra, salvador de los seres humanos para el futuro.

El sol aprieta bastante y dejamos este templo para dirigirnos al Templo Pawon a menos de 2 km y equidistante entre los templos anteriores. Lo primero que llama la atención es que es muy pequeño y estrecho más parecido a un templo hindú.

 

La puerta de entrada a la cámara del templo está en el lado oeste. Por encima del marco de la puerta, hay una escultura de Kala makara sin su mandíbula inferior. Unas escaleras conducen a la cámara principal y están protegidas por cabezas de dragón esculpidas. La cámara de templo está vacía pero hay marcas en el suelo que sugiere que había una estatua.

 

 

 

En la parte frontal del templo, en las paredes exteriores en el lado derecho de la puerta, hay nichos en los que está esculpida la imagen de Kuwera, dios de la riqueza. En los lados norte y sur del templo en sus paredes exteriores se representa a Kinaray Kinari, un par de pájaros con cabeza de hombre, flanqueando un árbol Kalpatarucreciendo desde dentro de una jarra. Hay bolsas de dinero dispersos alrededor del árbol. Un par de seres humanos se ve que flotan en el cielo sobre el árbol. En la parte superior de la superficie de la pared, hay dos pequeñas ventanas de ventilación. Entre las ventanas, hay una escultura de kumuda (aferrándose a las enredaderas que trepan desde el interior de una jarra redondeada).
El día aunque intenso estuvo lleno de sorpresas agradables, sobre todo descubrimos unos paisajes increíbles, volvimos a disfrutar de la amabilidad del pueblo indonesio. Nos llamó mucho la atención el fervor religioso y la tranquilidad y sosiego como veneran a sus dioses y el respeto por la naturaleza. La próxima entrega nos llevará a los templos hinduistas de Prambanan y sus alrededores…