Bueno, parece que no he podido seguir el ritmo frenético de escribir lo que se vive mientras se vive, pero en fin, ya sea porque habíamos llegado a la playa o porque en el retorno a Chennai tuvimos que viajar durante casi todo el día o porque no conseguimos conexión a internet o simplemente por pereza (sí, el pecado capital).

 

Sin embargo, ahora ya nos encontramos en casita y muy relajados, preparados para echar mano de la memoria y los recuerdos. Tratando de organizar fotos, videos. El viaje ha sido mejor de lo programado, de lo pensado e incluso de lo imaginado.

 

Pero volvamos al momento en que lo dejamos…Para llegar hasta Goatuvimos que hacer noche en la ciudad de Hubi, sin ningún interés. Durante el camino nos cayó el diluvio universal. Antes de llegar Ramathan (auténtico nombre de nuestro chófer) nos llevó al pueblo de Magueshim, donde vimos el templo Shri Mangueshi, dedicado a Lord Magueshirencarnación de Shiva, también recibe el nombre de Saib, Señor de Goa.

 

Lo primero que te impacta al llegar a la región de Goa es la exuberante vegetación próxima al mar.

Pero lo que más, sin lugar a duda son sus playas. El paisaje era idílico, con palmeras en las orillas, canoas con pescadores y pequeñas cabañas hechas con hojas de palma, un buen comienzo para una región que se nos antojaba abarrotada de turistas. Pero no fue así.

 

Nos quedamos en el Fahrenheit H&R de Goa en la playa de Baga, que tenía de todo, desde una ducha con cromoterapia, pasando por unas tablet para elegir el menú en la cena, hasta un restaurante en la misma playa con acceso privado. Incluso el segurita te acompaña hasta la playa por si necesitas sus servicios, sacarte fotos, por ejemplo.

Al día siguiente decidimos realizar un tour por las playas del norte, aunque Ramathannos había advertido que las mejores estaban en el sur. Comenzamos por la más alejada, la de Querim, justo al comienzo de la desembocadura del rio Terekhol.

No se veía a nadie. El mar revuelto imponía. La arena fina estaba cubierta por una inmensidad de conchitas y en infinito agujeros se escondían millares de cangrejos con el restallar de las olas. Sin lugar a dudas fue la playa que más nos gusto de las que visitamos en el norte.

Muy próxima y separada por promontorio se encuentra Arambol, junto a un pueblecito de pescadores. Dista mucho de ser una playa virgen. Afloran en primera línea de playa chiringuitos y estaba algo sucia la arena.

 

La siguiente playa que visitamos fue Mandrem, nos costó llegar hasta la arena porque había construcciones particulares o parcelas que impedían el paso. Se comienza a construir bastante.

 

Aunque la playa es kilométrica. Prácticamente sólo nos encontramos con una pareja que parecía rusa, tirada al sol. Caminamos un trecho y decidimos bañarnos, pero el agua estaba un poco sucia no por la arena si no porque estaba muy fuerte el oleaje y había mar de fondo.

 

Seguimos nuestro periplo imaginando como es la vida en estos pequeños pueblecitos pegados al mar, con sus pequeñas casas hechas de hojas de palma, el salitre del mar, la alta humedad que casi se puede cortar. Calor pegajoso.

 

Nos encontramos en Vagator, que se encuentra rodeada por unas montañas de frondosa vegetación que la mantienen resguardada y protegida.
El extenso arenal de la playa ofrece un entorno idílico, una playa de suave arena dorada salpicada aquí y allá por algunas rocas que flirtean con la tierra y con las celestes aguas del mar. Aunque te puedes encontrar con algunas vendedoras ambulantes que nunca sabes de donde salen.

 

Decidimos hacer una parada para comer en el pueblo de Anjuna, que actualmente el destino de los mochileros y hippiesnostálgicos. Según dice la guía es más famoso por sus fiestas nocturnas a la luz de la luna que por su playa que queda oculta por la marea alta. Tiene aquí su sede el afamado mercadillo que vende todos los productos artesanales de todas las regiones de la India.

 

Por último y bastante cansados de tanta playa y sol. Visitamos la playa de Calangute. Centro hippy de los años 60 y 70. Hoy en día es de lo más turístico de Goa, muchos mochileros y turismo autóctono. Como se puede observar hay zonas un poco alejadas del bullicio pero en otras cercanas al pueblo es imposible bañarse sobre todo las chicas, ya que mayoritariamente son hombres las que la frecuentan. Las mujeres en general se bañan vestidas, al igual que muchos hombres. Por supuesto, esta zona estaba muy sucia, desperdicios, botellas vacías, adornaban el entorno. Poco recomendable, sólo para nostálgicos.