AGOSTO 2003

Este fue otro de los viaje iniciáticos de larga duración de la familia, Daniel de 10 años e Irene de 8 comenzaban su andadura por el maravilloso mundo de los viajes. Nos pareció que Irlanda con sus paisajes de un verde deslumbrante con una cultura acogedora donde la música, la historia y las leyendas de gigantes, reyes antiguos y tradiciones gaélicas que se respiran en cada rincón era el destino ideal para ese año.

Como siempre los padres nos fueron a llevar y a despedir al aeropuerto TFS desde donde partía nuestro vuelo con escala en Gatwick y destino al Aeropuerto de Dublín, a unos 10 km al norte del centro de la ciudad. Nuestro periplo por el país duraría 12 días. Alquilamos un coche a través de rentalcars con la compañía Thrifty. Nuestra primera vez conduciendo por la izquierda que miedito, jajaja. La Costa Este de Irlanda se extiende desde el Canal del Norte en el noreste hasta el Mar Céltico en el sureste, aunque en nuestro relato llegaremos un poco más al sur hasta la población de Bantry cerca de Mizen Head, el punto más suroccidental de Irlanda.

Dublín, La Puerta de Entrada a la Isla Esmeralda

Comenzamos nuestro itinerario en Dublín, una capital con alma de pueblo: una ciudad acogedora, vibrante y profundamente ligada a la literatura, en sus calles nacieron o escribieron autores como James Joyce, Oscar Wilde, Bram Stoker o Samuel Beckett entre otros. Es una ciudad fácil de recorrer a pie pasando de la elegancia georgiana de sus plazas del s. XVIII a callejones medievales o paseos a orillas del río Liffey.

Todo paseo por Dublín debe de comenzar por el histórico Trinity College para admirar el Libro de Kells y su gran Biblioteca Antigua, seguida por el Castillo de Dublín y la majestuosa Catedral de San Patricio. Tras pasear por la comercial Grafton Street, el alma de la ciudad, se vive el emblemático barrio de Temple Bar, entre pubs tradicionales y música en directo. Continuamos paseando junto al río Liffey y finalmente, como broche de oro, la fábrica Guinness Storehouse, donde deleitarse con una de las cervezas stout más famosas del Mundo.

Glendalough: El Refugio de San Kevin entre Montañas

Dejamos atrás la capital y pusimos rumbo hacia el sur al corazón salvaje del condado de Wicklow, conocido como el valle de los dos lagos. Aquí se encuentra, Glendalough un antiguo complejo monástico del s. VI rodeado de colinas verdes y vegetación frondosa y los lagos. El recinto monástico está ubicado junto al Lower Lake, y el Upper Lake, encajonado entre laderas montañosas de gran belleza.

El monasterio fue fundado en el s. VI por San Kevin como un retiro hermético, creció hasta convertirse en una próspera ciudad monástica y centro de enseñanza durante la Edad Media. Caminar entre sus ruinas de piedra y su icónica Torre Circular de 30 m de altura, construida en el s. X como campanario, punto de orientación y refugio frente a incursiones vikingas es algo que no debe faltar en tu ruta. También destaca la St. Kevin’s Kitchen, un oratorio de piedra con una pequeña torre incorporada y los restos de la iglesia principal, rodeados por un antiguo cementerio repleto de cruces de piedra tradicionales.

Waterford, La cuna más antigua de Irlanda

Es la ciudad más antigua de Irlanda, fundada por los vikingos en el año 914. El nombre de Waterford en Nórdico antiguo, Veðrafjǫrðr,significa el Fiordo del Carnero.

El principal atractivo es el Triángulo Vikingo, una zona histórica donde se concentran tesoros como la imponente Torre de Reginaldo, el edificio cívico más antiguo del país, el galardonado Museo Medieval con sus impresionantes artefactos y el Palacio del Obispo, que muestra la vida del s. XVIII. Además de este recorrido histórico, es imprescindible visitar la House of Waterford Crystal para presenciar en directo el meticuloso proceso de soplado y corte del cristal más famoso del mundo, y completar la visita paseando por su animado puerto y sus coloridas calles llenas de pubs tradicionales.

Kilkenny, El corazón Medieval del Sudeste

Situada a orillas del río Nore, la ciudad enamora por sus edificios con pasadizos medievales y un dinamismo cultural envidiable. También es conocida como The Marble City, debido al tipo de piedra negra que se encuentra en las proximidades y que sirve de adorno a muchos de sus edificios. Fue fundada como villa medieval entre los s. XII y XIII por Guillermo el Mariscal, conde de Pembroke.

El punto de partida de todo recorrido es el majestuoso Castillo de Kilkenny y sus extensos jardines a orillas del río Nore, desde donde se inicia la famosa Milla Medieval. Al recorrer esta arteria histórica se encuentra la Catedral de San Canicio, junto a la emblemática Rothe House, una joya de la arquitectura de mercaderes del s. XVI con jardines de época. El itinerario continúa descubriendo la historia monástica en la Black Abbey y finalizamos recorriendo los callejones repletos de talleres de artesanía, galerías y cervecerías tradicionales.

Carrick-on-Suir, el Renacimiento Irlandés

Visitamos esta pintoresca localidad situada en el condado de Tipperary, cerca de las montañas Galtee a orillas del río Suir, que alberga el Ormond Castle, la única mansión tudor/renacentista de corte señorial que se conserva intacta en toda Irlanda.

Durante el s. XVI, mientras el resto de Irlanda seguía dominada por fortalezas y castillos puramente defensivos de estilo medieval, con muros gruesos, saeteras y torres de vigilancia, Thomas Butler, décimo conde de Ormond, decidió construir una residencia, inspirado por la estética y el humanismo del Renacimiento. Diseñó un palacio, de amplios ventanales de yesería y cristales que dejaban entrar la luz natural, con interiores de elaborados frisos y techos de yeso con relieves decorativos, retratos y motivos clásicos del Renacimiento y una majestuosa sala de recepción pensada para el exhibicionismo social, el arte y el entretenimiento.

Cahir, la Fortaleza inexpugnable del río Suir

Otra parada casi obligatoria en nuestra ruta por el sur de Irlanda para disfrutar de la sorprende espectacularidad de su fortaleza enclavada en una isla rocosa del río Suir. Cahir Este encantador pueblo del condado de Tipperary, también a orillas del río Suir.

El Castillo de Cahir, de corte puramente medieval, se encuentra dominando una isla rocosa en el río Suir. este imponente castillo del siglo XII. Perteneció a la poderosa familia Butler y destaca por haber conservado intactos sus fosos, torres y matacanes, resistiendo célebres asedios

A un corto y agradable paseo a pie por el sendero fluvial de unos dos kilómetros a orillas del río se encuentra este capricho arquitectónico, la Swiss Cottage, del s. XIX. Diseñada por el prestigioso arquitecto John Nash, es un ejemplo perfecto de cottage orné, cabaña pintoresca, construida para la nobleza con un estilo romántico que parece sacado de un cuento de hadas.

Cashel, el Trono de los Reyes de Munster

Seguimos en el condado de Tipperary donde se alza majestuosa sobre una colina de piedra caliza que domina las llanuras la mítica Rock of Cashel, antigua sede de los Reyes de Munster, conserva una colección extraordinaria de arquitectura eclesiástica y defensiva.

Sus ruinas góticas, cruces celtas y torreones transmiten una solemnidad que conecta directamente con los mitos más antiguos del país. La roca alberga la espectacular Catedral gótica del s. XIII, la Torre Redonda de piedra del s. XII y la Capilla de Cormac, una de las joyas románicas más importantes de Irlanda; a sus pies se extiende el encantador casco urbano, con sus pubs tradicionales y el centro de visitantes del patrimonio local.

El Castillo de Blarney: El beso que otorga la elocuencia

La población de Blarney, en el condado de Cork, es conocida mundialmente por su mítico castillo y la leyenda que envuelve sus muros. Subir a lo alto de la torre para besar la famosa Piedra de la Elocuencia es un rito obligado para los viajeros. Así que para allí que nos fuimos.

El Castillo de Blarney, está rodeado por unos extensos y misteriosos jardines. Para acceder a lo alto de sus murallas donde se encuentra la piedra hay que subir por una larga escalera que te deja sin aliento. Según la tradición, quien bese la piedra recostándose de espaldas sobre el vacío sostenido por unas barras de hierro recibe el don de la palabra fácil y persuasiva. Menos mal que había un Don que te agarraba como si no hubiese un mañana, jajaja. Rosi en lugar de besar la piedra se raspó la nariz. Más allá de este célebre rito, el complejo ofrece una fascinante inmersión en la historia de la dinastía MacCarthy.

Cork, la Ciudad Rebelde

Cork está construida sobre el río Lee, que por un corto tramo se bifurca en dos canales, creando una isla en la que se levanta el centro de la ciudad. Es la segunda ciudad más poblada del país, detrás de Dublín. El condado y la ciudad de Cork fueron el epicentro de la resistencia contra el dominio británico durante la Guerra de Independencia de Irlanda (1919-1921).

El paseo por Cork recorre los puentes sobre el río Lee hasta la animada St. Patrick’s Street y el English Market, seguimos por las callejuelas medievales del centro hacia el histórico barrio de Shandon y la torre de la Iglesia de St. Anne, y finaliza bordeando los canales hasta la Catedral de San Finbar, origen de la ciudad en el s. VI y el City Hall.

Kinsale: La capital gastronómica de Irlanda

Llegamos a esta villa costera, Kinsale famosa por sus coloridas fachadas, su ambiente acogedor y su renombrada escena culinaria, la convierten en la capital gastronómica de Irlanda. Esta localidad marinera tienta al visitante con restaurantes de marisco de primer nivel y un puerto repleto de encanto.

Un paseo imprescindible por Kinsale comienza en su animado puerto marítimo, bordeando la marina entre embarcaciones para adentrarse de inmediato en el entramado de callejuelas del casco antiguo; recorriendo vías tan fotogénicas como Market Street y Lemon Street, el visitante se ve rodeado por las famosas casas de colores chillones, galerías de arte y tiendas de artesanía. El camino conduce de forma natural hacia la histórica Market Square, donde destaca la sobria arquitectura del Castillo de Desmond, del s. XVI, y continúa unos pasos más hasta la venerada Iglesia de San Multose, erigida en el s. XII.

Drombeg, el Altar del Druida

Nos dirigimos hacia Glandore en el condado de Cork, donde se conservan los restos arqueológicos de la Edad del Bronce, 1100–800 a. C., conocidos con el nombre de Círculo de Piedras de Drombeg o popularmente como el Altar de los Druidas.

Este conjunto megalítico de la Edad del Bronce conserva una cuidada orientación astronómica vinculada a los solsticios. Un conjunto de 9,3 m de diámetro formado originalmente por 17 megalitos erigidos sobre una base de grava y guijarros. En la entrada del círculo se erigen dos piedras verticales de más de dos metros de altura. En el extremo opuesto se ubica una gran piedra plana dispuesta de forma horizontal, es la piedra altar. A pocos metros al oeste del círculo se conservan los cimientos de dos cabañas de piedra conectadas a un sistema de cocina prehistórico, con un pozo de piedra en el que se hervía agua sumergiendo rocas incandescentes calentadas previamente al fuego.

Bantry, la elegancia de Bantry House y el Atlántico

Finalizamos este periplo por la costa este de Irlanda en la pintoresca villa costera de Bantry, situada en la cabeza de la majestuosa bahía del mismo nombre, en el suroeste del condado de Cork y cerca de Mizen Head, el punto más suroccidental de la isla.

Pero nuestro interés se dirigía a Bantry House, una mansión del s. XVIII perteneciente a la familia White, condes de Bantry, célebre por sus interiores decorados con arte europeo y sus jardines italianos en terrazas con vistas panorámicas a la bahía y al Océano Atlántico.

En la próxima entrada continuaremos en la isla de Irlanda en su vertiente Oeste disfrutando de este hermoso país, con playas que nos recordaban a la película la Hija de Ryan, con prados de un verde infinito, rotos por onduladas colinas donde pastan tranquilamente cientos de ovejas como si el tiempo se hubiese detenido.