Nos despedimos de la tranquila y relajante Chiang Mai y volamos con AirAsia. Compramos los billetes en su página web y con un código que nos enviaron al correo sacamos la tarjeta de embarque en el aeropuerto (todo muy moderno). El vuelo dura aproximadamente dos horas. Aterrizamos sobre las 00:00 h de la madrugada.

Decidimos alojarnos en la ciudad de Patong, a unos 30 km del aeropuerto, como base para luego realizar las excursiones a las playas y a otros lugares de interés. En el exterior hay mostradores que ofertan taxis. Cogimos un minivan colectivo y a medio camino el chófer nos paró en una agencia de viajes para organizar la distribución de los clientes en los hoteles a los que íbamos y con la excusa ofrecernos excursiones. El calor era sofocante y húmedo parecía que había llovido. Imagínense la situación, cerca de la 02:00 de la mañana, el minivan no dejó en una callejuela cargados con las mochilas y nos señalaron con el dedo, diciendo algo así como; “por allí está el hotel”, casi media hora después de haber preguntado a lugareños, evitado perros rabiosos y mujeres de mala reputación, encontramos el hotel que habíamos reservado.

Phuket es la isla más grande y más poblada de Tailandia, está situada en el Mar de Andaman, en la costa oeste del sur del país, aunque un puente la une al continente. En Diciembre de 2004, la isla fue devastada por el famoso “tsunami” que golpeó a toda Asia. Hoy apenas se notan los vestigios del desastre. Lo que si se advierten son las medidas de seguridad como alarmas, carteles informativos y torres de evacuación.

Pasamos tres noches y el primer día lo dedicamos a conocer la isla y el segundo a una excursión a la bahía de Pha Nang. Sé que sonará un poco pijo, pero al no disponer de mucho tiempo para coger guaguas y no tener nada de experiencia en conducir motos, contratamos un taxi para realizar una visita de seis horas a la isla.

Las mejores playas (Hat en thai) de Phuketestán en la zona oeste de la isla. Nosotros realizamos un recorrido circular partiendo de Patong, que se ha convertido en el principal punto turístico, debido a su animadísima vida nocturna. La playa se abre a una bahía en forma de media luna y dispone de todos los servicios que un turista desea. Los mojitos son espectaculares doy fé.

La siguiente playa fue Hat Karon,una la playa de arena blanca de 2,5 km de largo, está muy bien, dependiendo de las olas también se puede surfear en ella y en la misma arena alquilan tablas de surf o bodyboard.

En Hat Kata es una playa que se divide en dos: La Ao Kata Yai (grande) y la Ao Kata Noi (pequeña). Están una al lado de la otra, aquí el agua estaba tan alta que llegaba a las hamacas. En la mayoría se nota que es temporada baja ya que no hay nadie y muchos chiringuitos están cerrados

A continuación se llega al mirador denominado Karon View Point desde donde se puede ver las tres magníficas bahías que hemos pasado anteriormente. 

La más pequeña y cercana es Playa Kata Noi, luego un poco más allá está la hermosa bahía de Kata  con su isla ‘Koh Poo’ que significa isla del cangrejo y en el extremo, la larga Playa de Karon

Nai Harnsólo tiene 2 o 3 hoteles a un lado, la arena es blanca y está limpia el agua es azul cristalina. Detrás de la playa hay una variedad de restaurantes baratos que sirve cervezas frías, refrescos y una selección de comida tailandesa y occidental durante todo el día. Un lugar ideal para los surfistas.

Pasado un promontorio llegamos a Kata Noiun lugar de ensueño, esta cala está muy recogida y protegida, totalmente apartada es ideal para desconectar y relajarte; tumbado en la sedosa arena, nadando,  buceando, leyendo o en el chiringuito tomándote un cóctel.

El cabo Promthep es el punto más austral y las vistas desde la escarpada punta es de lo más sorprendente sobre todo en las puestas de sol.

La última de las playas que visitamos fue Hat Rawai, aunque había muchas barcas típicas, el agua era cristalina y un remanso de paz. Como en todas ellas el agua estaba tibia.

Cambiamos la playa por el santuario de Wat Chalongeste templo está dedicado a varios monjes muy venerados en Phuket. Está compuesto por varios edificios en un pequeño recinto ajardinado. Todos ellos están exquisitamente decorado por coloridos murales.

En este Chedi que tiene una torre alta, uno encuentra paredes pintadas con escenas de la vida de Buda y muchas imágenes de él.

En la parte superior de la torre dentro de una especie de ampolla de cristal se venera un fragmento de un hueso de Buda.

En el templo principal, en su sala de oración están las estatuas de los tres monjes; Luang Pho Chaem, Luang Pho Chuang y Luang Pho Gluam. Por lo visto ayudaron a lograr la paz cuando hubo una revuelta de mineros chinos y eran también médicos con grandes conocimiento sobre hierbas.

La gente puede orar, pegar la hoja de oro a las estatuas, quemar incienso y/o encender velas etc…

Hay una curiosa ofrenda en los alrededores del templo principal. Una especie de horno de ladrillos, donde un señor enciende unos petardos o fuegos artificiales que se queman en su interior.

Antes de llegar a la ciudad de Phuketdestaca a lo lejos en la colina de Nakkerd,la imagen de un Gran Buda que tiene 45 metros de altura y se encuentra a 400 metros sobre el nivel del mar.

El corazón de Phuket es su antiguo barrio sinoportugués con sus grandes  y casi ruinosas residencias de estilo colonial del siglo XIX que fueron levantadas por los magnates chinos del estaño y el caucho, y que todavía conservan su sabor.

En la calle Soi Romanée, nos encontramos en el corazón más pintoresco del casco antiguo de la ciudad de Phuket, está lleno de  tiendas y cafés. Lo que una vez fue el distrito rojo para los trabajadores de las minas de estaño de China, hoy deslumbra a sus visitantes con sus vivos colores pastel

Almorzamos en un típico restaurante de comida thai, Lock Tien, en la intercepción de Dibuk Road y Yaowarat Road. La comida es sabrosa, el aroma te envuelve y te atrae inexorablemente a este patio cubierto con más de 50 años de actividad. En la carta se incluyen  platos como el mee hoon pah chang (fideos fritos con sopa de hueso de cerdo), lo bah (callos fritos con tofu frito y salsa dulce y amargo picante), nam mee Hokkien (sopa de fideos con gambas estilo Hokkienese) o el oh eaw (un postre de helado a base de harina, plátano, y un poco de algas.) Sirven algunos de los mejores satays de la ciudad.

La vida nocturna se concentra en las calles Bangla Road con un público heterosexual y en Paradise Complex con ambiente gay. La actividad despierta cuando cae el sol, siendo cerradas al tráfico y abiertas a la noche, fiesta, chicas y música a todo volumen. Chicas bailando en los palos de las barras, sirviendo copas, hablando con los clientes o jugando con juegos de mesa para romper el hielo y atraer clientes al bar y hacer unas horas extra en privado.

Los bares no tienen puertas siendo una batalla de músicas y captores intentando atraer clientes, igual en todos los negocios go-go bares, pubs y discos. También había personas con mascotas exóticas para hacerte fotos como iguanas enormes, pitones, tucanes.



Si las playas, los paisajes o los atardeceres son preciosos, magníficos, que decir de sus restaurantes, bares, chiringuitos de playa o llámalos como quieras. La frescura de su pescado y marisco expuesto para que lo selecciones y luego lo puedas disfrutar, eso si, la única pega es que el vino es muy caro, caríssssimooooo…en fin no siempre se puede tener todo.

En la próxima entrega haremos una excursión de un día completo a la Bahía de Phang Nga, visitando la isla de James Bond, la aldea de Panyi donde viven los gitanos del mar, las lagunas de Ko Hong y sus manglares, la cueva de Suwan Kuha y el Wat Tham…impresionante.