Abril 2026

Dejamos la región de Fiordland para dirigirnos a la región de Otago, conocida como Distrito de Queenstown-Lakes. El paisaje está dominado por los Alpes del Sur, con picos escarpados que superan los 2.000 m de altitud, y grandes cuencas de lagos de origen glaciar con aguas azul turquesa. Destacan los tres grandes lagos del distrito: Lago Wakatipu el más largo del país, el lago Wanaka y el lago Hawea. Transitáremos por bosques nativos de haya en el oeste y por valles más secos con vegetación dorada y matorral en la zona central, por paisajes que sirvieron de escenario principal para la trilogía de El Señor de los Anillos y otras grandes producciones de Hollywood.

En nuestra ruta iremos desde el extremo del lago Wakatipu en Glennorchy, pasando por la ciudad de Queenstown, el motor turístico del distrito, ubicado a orillas del lago Wakatipu el pueblo histórico de la época de la fiebre del oro de Arrowtown, el valle alpino de Cardrona, los lagos glaciares de Wanaka, la zona de Makarora y las pozas de cristal de Blue Pools y finalmente al Paso de Haast.

Glennorchy, la puerta de entrada a la Tierra Media

Glennorchy es un pintoresco y tranquilo asentamiento ubicado en el extremo norte del lago Wakatipu, que ofrece una panorámica sobrecogedora de las cadenas montañosas de las Humboldt y las Dart Ranges.

La visita al pueblo destaca por su ambiente sereno, siendo el punto de referencia más icónico el histórico muelle de madera con su pequeño cobertizo rojo, construido a principios del s. XX, que servía como almacén de carga e instrumental del muelle para proteger del clima los suministros, lana y mercancías, que llegaban o salían a bordo de los barcos de vapor. En una época en la que no existían las carreteras modernas que conectan Glennorchy con Queenstown y el único medio de transporte y abastecimiento para la zona era el tráfico fluvial a través del lago.

Hicimos el Glennorchy Lagoon Walkway un paseo circular sencillo, de 1 a 1,5 horas, accesible e infinitamente fotogénico que discurre sobre los humedales del extremo norte del lago Wakatipu. El sendero comienza a pocos pasos del centro del pueblo y se adentra de lleno en una reserva de humedales protegida. El recorrido se realiza sobre unas pasarelas de madera serpenteantes que elevan al visitante por encima del agua y los juncos. Disfrutamos del reflejo de las imponentes cumbres nevadas de los Alpes del Sur y de la cordillera Humboldt en el agua, una de las estampas más icónicas de la Isla Sur.

Además, la zona es mundialmente famosa por haber servido como escenario de rodaje para las películas de El Señor de los Anillos, representando paisajes de la Tierra Media como Isengard, Lothlórien y Amon Hen. Nos acercamos hasta Isengard Lookout, que se sitúa cerca del pequeño puente sobre el río Rees a unos 15 km del pueblo, donde el amplio valle glaciar se abre paso entre las imponentes cumbres de las Mount Earnslaw, con sus glaciares colgantes y las cordilleras de Humboldt y Rees. Este inmenso valle rodeado de picos nevados sirvió para recrear el Valle de Nan Curunír y la fortaleza de Isengard, el dominio del mago Saruman en las películas de Peter Jackson.

Queenstown, la Capital Mundial de la Aventura

El trayecto para llegar hasta el pueblo de Queenstown, a través de la carretera Glenorchy-Queenstown Road está catalogado como uno de los recorridos escénicos más deslumbrantes del mundo, serpenteando entre acantilados y las orillas de aguas cristalinas. Queenstown está rodeado por los imponentes picos de la cordillera The Remarkables y ubicado a orillas del extenso lago glaciar Wakatipu.

Queenstown se ha ganado fama internacional por ser el epicentro de los deportes extremos y la adrenalina. Aquí nació el puenting moderno, los paseos a toda velocidad en lancha rápida, el skydive o el parapente. Durante el invierno, la ciudad se transforma en una base alpina clave para acceder a estaciones de esquí. Cuando el sol declina la ciudad se transforma y comienza el hormigueo de turistas por los bares, restaurantes con terraza frente al lago y cervecerías artesanales.

Destaca la Fergburger, una famosa hamburguesería local que se jacta de tener la mejor hamburguesa del Mundo, ya les digo yo que no es para tanto, ni para las colas que debes hacer para conseguir tamaño manjar, jajaja.

Aparte de visitar el Town Centre y pasear por la Marine Parade, el paseo marítimo que es el punto de encuentro de la ciudad, perfecto para sentarse a la orilla del lago, escuchar a los músicos callejeros y disfrutar del ambiente. Se tiene que visitar los Queenstown Gardens, un parque botánico situado en una pequeña península junto al lago, ideal para pasear entre árboles centenarios y zonas ajardinadas.

Arrowtown, el Antiguo Pueblo Minero

Dejamos atrás el lago Wakatipu para dirigirnos al antiguo pueblo minero de Arrowtown. El camino discurre entre suaves colinas verdes, custodiadas a un lado por la imponente cordillera de The Remarkables y al otro por el monte Coronet Peak.

Arrowtown nació al calor de la fiebre del oro de Otago en el año 1862, cuando descubrieron pepitas en las orillas del río Arrow. La noticia desató una auténtica marea de aventureros y mineros. A partir del año 1866, tras la marcha de muchos mineros europeos hacia nuevas prospecciones, las autoridades invitaron a miles de trabajadores chinos a reabrir y explotar los yacimientos restantes. A pesar de enfrentarse a duras condiciones de discriminación y aislamiento, la comunidad china dejó una huella imborrable en el desarrollo y la identidad de la localidad. Hoy en día se puede visitar el Chinese Settlement, un poblado restaurado a orillas del río donde se pueden explorar las diminutas chozas y tiendas de piedra que habitaron los mineros chinos.

También recorrimos el centro histórico del pueblo que se conserva intacto con ese aire nostálgico del s. XIX, paseando por Buckingham Street, su calle principal, que permite admirar sus casas coloniales de madera de estilo victoriano, como la encantadora Provisions Cottage rodeada de un jardín tradicional o las antiguas residencias de los mineros europeos miners’ cottages, construidas con esquisto local y listones de madera, que hoy albergan coquetas boutiques, galerías de arte y cafeterías con un inigualable encanto histórico.

Cardrona o Bradrona

Tomamos la Crown Range Road, la carretera asfaltada más alta de Nueva Zelanda que comienza a ascender bruscamente a través de una serie de cerradísimas curvas en zigzac conocidas como las Crown Range Zig Zags, hasta alcanzar el Crown Range Lookout a 1121m sobre el nivel del mar. Desde aquí se contemplan unas vistas panorámicas sobrecogedoras de toda la cuenca de Wakatipu, el lago Wakatipu, Queenstown al fondo y la imponente cordillera de The Remarkables.

Iniciando ahora la bajada hacia Cardrona, la carretera serpentea suavemente encajonada entre cadenas montañosas a ambos lados. Cardrona es una pequeñísima localidad dispersa a lo largo del valle fundada en el año 1862 cuando se construyeron varios edificios entre ellos: el Cardrona Hotel, uno de los hoteles y pubs más antiguos de toda Nueva Zelanda que sigue en pleno funcionamiento. A su lado destacan la Escuela y Salón comunitario, la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves y la antigua General Store / Post Office.

Unos kilómetros más adelante encontramos el famoso Bradrona, el vallado de sujetadores, la curiosa e icónica valla de Cardrona Bra Fence, una atracción pintoresca y solidaria donde miles de viajeras cuelgan sujetadores como gesto de concienciación y donación para la investigación del cáncer de mama. Todo comenzó entre la Navidad de 1999 y el Año Nuevo de 2000, cuando cuatro sujetadores aparecieron colgados misteriosamente en la valla. La tradición comenzó a crecer de forma espontánea entre viajeras y locales y aunque las autoridades en varias ocasiones han querido desmantelarlo siempre han aparecido más sujetadores. En 2015, para poner fin a las disputas se colocó un cartel con este nombre y una caja de donaciones en el lugar para recaudar fondos a favor de la Lucha contra el Cáncer de Mama en Nueva Zelanda.

Wanaka, el árbol de la vida

Continuamos hacia nuestro siguiente destino el pintoresco pueblo alpino de Wanaka, ubicado a orillas del lago del mismo nombre, famoso por su ambiente relajado, sus impresionantes senderos de montaña.

El Lago Wanaka es el cuarto lago más grande de Nueva Zelanda. Sus aguas azul cristalino están enmarcadas por imponentes picos alpinos, siendo un lugar perfecto para navegar en kayak, hacer paddle surf, tomar un crucero o simplemente pasear por sus playas de gravilla.

Aunque el elemento más famoso, fotografiado e icónico de la localidad es el árbol de Wanaka. Un sauce salado de la variedad Salix fragilis que crece solitario sumergido en las aguas del lago Wanaka. Se cree que creció de un poste de cerca de madera de sauce que echó raíces a principios del s. XX. A pesar de tener sus raíces permanentemente sumergidas en agua fría, el árbol ha sobrevivido de forma extraordinaria, convirtiéndose en un símbolo de resiliencia de la naturaleza.

El Lago Hawea, el Secreto Azul de Nueva Zelanda

Nuevamente en marcha dejamos atrás las montañas secas de Wanaka y bordeamos primero la orilla del lago Wanaka, antes de ascender hacia el paso de ladera que conduce al lago Hāwea por la carretera SH6, bien asfaltada, caracterizada por curvas pronunciadas al borde de los lagos y puentes de un solo carril.

Nuestra primera parada es el Lake Hāwea Lookout, un mirador sobre los acantilados con vistas panorámicas al agua de azul cobalto profundo, rodeada de picos rocosos. La carretera serpentea justo al borde de la orilla del lago hasta llegar a the Neck, el cuello, una franja de tierra más estrecha de apenas unos 1.000 m de ancho que separa el Lago Hāwea del Lago Wanaka. Continuamos ahora por la orilla oriental del lago Wanaka pero notamos como la vegetación comienza a transformarse poco a poco: las colinas de pastos amarillos dan paso a densos bosques autóctonos de hayas e hileras de helechos gigantes.

El Espectacular Valle de Makarora

El lago queda atrás y la carretera se adentra en el ancho valle glacial del río Makarora. El paisaje pasa a ser un valle de ríos de lecho ancho, enmarcado por las altas cumbres nevadas del Parque Nacional Mount Aspiring.

Vemos una llanura verde y llana cubierta de pastizales donde pacen ovejas y ganado, rodeada por el amplio lecho de grava blanca del río. Se trata de un puñado de casas, granjas y hospedajes esparcidos a lo largo de la carretera SH6. El núcleo de la actividad lo concentran el Makarora Country Café que funciona como cafetería, pequeña tienda de víveres y punto de información, una modesta gasolinera, una pista de aterrizaje de hierba para avionetas turísticas y un par de zonas de camping y cabañas. Aquí almorzamos para recuperar las fuerzas y continuar nuestra aventura.

Las Blue Pools, el Espectáculo Turquesa

Justo al norte del poblado de Makarora se encuentra el acceso a las famosas PiscinasAzules, piscinas naturales de agua glacial de color turquesa cristalino. El paseo hacia las piscinas es una caminata muy sencilla de unos 3 km (ida y vuelta), totalmente llana y bien acondicionada, que dura aproximadamente 1 hora en total a ritmo tranquilo.

Después de dejar el coche en el parking gratuito bien señalizado, comienzas a caminar por un sendero rodeado por un frondoso bosque autóctono de hayas doradas y plata. El aire huele a tierra húmeda y musgo. El suelo está tapizado de helechos gigantes y el camino es muy silencioso, acompañado únicamente por el canto de aves nativas.

Tras unos 15 minutos de caminata entre los árboles, el bosque se abre y llegas al primer puente colgante de cables metálicos. Al cruzarlo suspendido en el aire, tienes una vista impresionante del ancho y pedregoso valle del río Makarora.

Continuamos unos metros más por el bosque hasta llegar al segundo puente colgante, que cruza directamente sobre el río Blue en el punto donde desemboca en el Makarora. Desde lo alto del puente la vista impacta inmediatamente: el agua es de un azul turquesa deslumbrante y 100% transparente. Al ser agua directa del filtrado glacial de las montañas, no tiene sedimentos turbios, lo que permite ver el fondo de rocas pulidas a metros de profundidad como si fuera un cristal.

Al bajar a la orilla del río, encuentras una amplia playa de piedras grises y blancas pulidas por la corriente, rodeada por paredes de roca talladas por el agua y densa vegetación colgante.

Regresamos al parking desde donde quedamos extasiados contemplando el ancho valle abierto por donde circula río Makarora que se va estrechando formando un cañón alpino cada vez más estrecho y frondoso, coronado con cumbres rocosas y crestas muy verticales, que a menudo presentan nieve en las zonas altas.

El Paso de Haast

A medida que nos aproximamos al Paso de Haast, el valle se transforma en un verdadero desfiladero o garganta dominado por una selva templada extremadamente densa, frondosa y húmeda, llena de helechos arborescentes y musgos.

Aunque el explorador Julius von Haast bautizó el puerto en 1863, la carretera asfaltada que hoy conocemos por la SH6 no se completó totalmente hasta 1965. Con sus 563 m de altitud, es el más bajo de los tres puertos de montaña (Arthur’s Pass y Lewis Pass) que cruzan los Alpes del Sur, pero destaca por ser el punto de transición más dramático del país: en cuestión de pocos kilómetros pasas del clima seco y soleado de Otago a la selva templada húmeda de la Costa Oeste. A lo largo de la carretera que rodea el paso, hay varias paradas cortas a pie de carretera: Fantail Falls, a 10 min (ida y vuelta), una bonita cascada en forma de cola de abanico que desemboca sobre un lecho de piedras en el río Haast. Thunder Creek Falls, una impresionante caída de agua vertical de 28 metros de altura que cae con fuerza atronadora.

Por último, descendimos desde lo alto del Paso de Haast por un valle ancho y llano, donde el el río Haast se frena y se divide en decenas de brazos serpenteantes sobre un lecho blanco de grava y cantos rodados, hasta la localidad de Haast, al nivel del mar en la Costa Oeste; desde donde continuaremos nuestro relato del viaje. Como el día había sido largo nos dimos un homenaje en el icónico pub The Hard Antler , auténtico corazón social del pueblo.