Abril 2025

En nuestro periplo por la isla de Honshū nos dirigimos hacia el oeste, a la región de Chūgoku, a las ciudades de Okayama, Hiroshima y la isla de Miyajima o Itsukushima, perteneciente a la prefectura de Hiroshima, todas próximas al Mar Interior de Seto, Seto Naikai. Para llegar desde Odawara a Okayama utilizamos la línea de alta velocidad del tren bala, Tōkaidō Shinkansen (3h aprox y 32.900 JPY2025), y entre Okayama e Hiroshima el tren convencional en la ruta JR Tōkaidō, mucho más barato (6.100 JPY2025), pero con muchas paradas y lento.

Okayama, la Ciudad Jardín

Okayama suele ser una ciudad que a menudo se visita de paso, aunque nosotros decidimos quedarnos una noche. Alberga dos de los tesoros culturales más importantes de Japón, ambos convenientemente ubicados uno frente al otro, el Jardín Kōrakuen y el Castillo de Okayama, Okayama-jō.

El Castillo de Okayama, el Cuervo Negro

Dimos un paseo, unos 20 min a pie, desde la estación de trenes por la larga avenida Momotaro-odori St., hasta el puente, Yuejian Bridge, sobre el río Asahi. En la margen derecha se alza el imponente Castillo de Okayama y en su margen izquierda cruzando el puente, los Jardines Korakuen. Si vas justo de tiempo toma el tranvía, línea Higashiyama con parada frente a la estación y bájate en la parada Shiroshita.

El Castillo de Okayama es apodado U-jō, que significa: Castillo del Cuervo, por las decoraciones de color negro de su fachada. Fue construido originalmente por el daimyō Ukita Hideie y finalizado en el año 1597. Aunque el único edificio que sobrevivió a la II GM fue la Torre Tsukimi Yagura o torre para la Observación de la Luna. La imponente torre principal que se ve hoy es una reconstrucción de hormigón que data del año 1966 basándose en antiguos planos. La entrada es gratuita a los terrenos y de pago al museo interior.

El Jardín Korakuen

El Kōrakuen es la joya de Okayama y es reconocido como uno de los Tres Grandes Jardines Paisajísticos de Japón, junto con Kenrokuen en Kanazawa y Kairakuen en Mito. Es un jardín Chisen Kaiyūshiki Teien, que se traduce como jardín paisajístico de paseo con estanque. Construido durante el Período Edo, a finales del s. XVII por el daimyō , o señor feudal local, Ikeda Tsunamasa. Entrada de pago, 500 JPY2025 .

Para llegar al jardín solo tenemos que cruzar el puente, Yuejian Bridge, sobre el río Asahi, para llegar a la entrada del sur. El jardín está diseñado para que el visitante descubra una serie de vistas cambiantes mientras pasea. Una vez pasada la entrada y la taquilla seguimos el sendero hacia la derecha siguiendo las agujas de un reloj en un circuito circular.

El sendero nos lleva hasta el estanque Kayō-no-ike, cuya agua procede de una cascada que brota de un hermoso conjunto de rocas. El sincretismo religioso entre el sintoísmo y el budismo lo encontramos en el cercano Templo Jizō-dō. A pocos pasos vemos el antiguo muelle de Ofunairi-ato del que solo queda la escalera de piedra.

Continuamos hacia el cercano pabellón de Enyo-tei House, usado como sala de recepción del daimyō, el Teatro Nō y la Sala Eishō-no-ma, mandados a construir por el fundador del jardín, Ikeda Tsunamasa, que era un gran admirador y artista del , una forma de teatro tradicional japonés.

Frente a ellos se encuentra el Sawa-no-ike, el estanque más grande del Korakuen que ocupa el centro del jardín. En su interior hay tres pequeñas islas y en una de ellas destaca un delicado pabellón de pesca o tsuridono. En su orilla norte, se encuentra la casa de descanso Shima-jaya y pequeños santuarios que guardaban las deidades tutelares del jardín.

En nuestro paseo nos sorprendió encontrarnos con campos de té y de arroz. Frente a ellos los bosque de los Cerezos y Ciruelos, que estaban en flor y el bosque de Chishio-no-mori, un bosque de árboles de arce cuyas hojas se tiñen de rojo en otoño.

Cruzamos el puente Yatsuhashi, que serpenteante sobre el arroyo, donde crecen lirios japoneses, kakitsubata. Frente a él se alza uno de los edificios que sobrevivieron a los daños durante la II GM, la Casa Ryūten que fue utilizado como lugar de descanso para los señores feudales durante sus paseos por el jardín.

Por último la Colina Yuishinzan, una colina artificial que ofrece vistas panorámicas del jardín completo y del Castillo de Okayama.

Hiroshima, el símbolo del perdón y la paz

Famosa por ser la primera ciudad en la historia en sufrir un ataque con bomba atómica, el 6 de agosto de 1945. Lejos de ser solo un recordatorio de la guerra, la ciudad se ha transformado en un símbolo global de la paz y de la increíble capacidad de recuperación del espíritu humano.

Parque Conmemorativo de la Paz

El parque es un espacio verde que se encuentra en la zona donde explotó la primera bomba atómica en el año 1945. Está situado en la antigua zona de Nakajima, una pequeña isla formada por la confluencia de los ríos Motoyasu y Honkawa. Su objetivo es honrar a las víctimas y promover la paz mundial. En su interior se han levantado varios monumentos y memoriales. Nosotros tomamos el bus 24 desde la estación de trenes de Hiroshima hasta la parada del Museo Memorial de la Paz.

El Museo Memorial de la Paz

Está situado al sur del parque y forma un eje principal con los demás monumentos importantes del parque. Fue diseñado por el arquitecto Kenzō Tange e inaugurado en el año 1955. Delante de su fachada se encuentra la Estatua de Madre e Hijo en la Tormenta y detrás la Fuente de Oraciones. El complejo esta dividido en dos edificios en los que se expone la narración detallada y el material histórico sobre el bombardeo y sus consecuencias. El objetivo final del museo no es culpar, sino servir como un recordatorio para el futuro.

El Cenotafio

Es quizás el monumento más solemne y central del parque. Tiene la forma de un arco de hormigón, hipérbola parabólica. Protege una gran urna que contiene una lista con todos los nombres de las víctimas de todas las bombas atómicas del mundo y un pequeño epitafio que dice: Descansad en paz, el error jamás se repetirá. Es el lugar donde los visitantes depositan flores, se inclinan en señal de respeto y realizan una pausa de silencio. El diseño es del mismo arquitecto que realizó el parque.

La Llama de la Paz

Alineada con el Cenotafio y en el mismo eje principal del parque se encuentra la Llama de la Paz o Heiwa no Tomoshibi. La llama se encendió por primera vez el 1 de agosto de 1964 y arde continuamente y solo se apagará cuando la última arma nuclear de la Tierra haya sido eliminada. La llama arde sobre un pedestal que representa dos manos humanas unidas con las palmas abiertas hacia el cielo que simboliza el deseo de paz y la necesidad de proteger a la humanidad de la aniquilación nuclear.

El Auditorio Nacional Conmemorativo de la Paz de las Víctimas de la Bomba Atómica

A la derecha del Monumento de la Llama se levanta el Auditorio, inaugurado en 2002 y diseñado por el arquitecto Kenzo Tange, se centra en la memoria de los fallecidos. El objetivo principal del Auditorio es ofrecer un lugar para que las personas presenten sus respetos a las víctimas de la bomba atómica y ofrezcan consuelo a sus almas. En su interior hay una sala subterránea y circular, oscura y en el centro hay una vasija que contiene los nombres de las víctimas. En la sala de los Testimonios es donde los visitantes pueden consultar bases de datos con los nombres, los retratos y los testimonios de los Hibakusha, los supervivientes y las victimas. Se prohíbe hacer fotos en el interior.

El Monumento a la Paz de los Niños

El monumento se inauguró en mayo de 1958, como resultado de la campaña de recaudación de fondos de los escolares japoneses. Dedicado a la niña Sadako Sasaki y a todos los niños que murieron por los efectos de la radiación. Está coronado por una estatua de Sadako sosteniendo una grulla de papel, inspirando a la gente a dejar sus propias grullas de origami.

La niña tenía solo dos años cuando cayó la bomba atómica en 1945. Sobrevivió a la explosión inicial, pero diez años después, en 1955, desarrolló leucemia como consecuencia de la radiación. Mientras estaba hospitalizada, Sadako escuchó una antigua leyenda japonesa: que decía que a quien doblara mil grullas de papel, origami se le concedería un deseo. Su deseo era vivir y curarse. Murió en octubre de 1955 a los 12 años. Sus compañeros de clase, profundamente conmovidos por su valentía y su deseo de paz, iniciaron una campaña para construir un monumento dedicado a Sadako y a todos los niños que murieron a causa de la bomba.

Otros Monumentos del Parque

A lo largo del parque se han ido levantando otros monumentos con distinto significado. La Campana de la Paz, se dice que cada vez que alguien la hace repicar, una víctima es recordada. El Monumento en Memoria de las Víctimas Coreanas, recuerda que la décima parte de fallecidos eran de esta nacionalidad. El Montículo de la Bomba Atómica, contiene las cenizas de muchas víctimas desconocidas. La Estatua conmemorativa de la Oración por la Paz que simboliza la oración por la paz y los horrores de la guerra atómica.

La Cúpula de la Bomba Atómica

Es el ícono más significativo de la tragedia y la imagen que te viene a la mente cuando se habla Hiroshima o de la Bomba Atómica, Little Boy, lanzada por los americanos el 6 de agosto de 1945 a las 8:15 h con una fuerza destructora de 16 kilotones de TNT. Se estima que entre 70.000 y 80.000 personas murieron instantáneamente o en las horas siguientes debido a la explosión y las quemaduras. El número de muertes directas y relacionadas se elevó a cerca de 140.000 personas para finales de 1945.

La estructura se llamaba originalmente Palacio de la Exposición Comercial de la Prefectura de Hiroshima y se usaba como centro de exposiciones de productos industriales. A pesar de que este edificio se encontraba a 160 m del hipocentro, el punto exacto sobre el suelo ( 600 m de altura) donde la bomba hizo exposición. Fue uno de los pocos edificio que se mantuvo en pie, seguramente por su estructura de ladrillo y hormigón y una cúpula reforzada con un entramado de acero.

El Castillo de Hiroshima

El castillo original fue construido a finales del s. XVI por el señor feudal Mōri Terumoto, durante el periodo Edo. A veces se le llama Rijō que significa Castillo de la Carpa, porque la región o ensenada cercana donde se encuentra el castillo, justo en la boca del río Otagawa, se conocía antiguamente como la Costa de la Carpa o Bahía de la Carpa. La entrada al recinto y los jardines es gratuita pero al museo es de 400 JPY2025.

El torreón principal, tenshu fue reconstruido fielmente utilizando principalmente hormigón armado en 1958. Desde entonces, se han reconstruido otras partes del complejo del castillo, incluyendo algunas puertas, torres y la empalizada, utilizando métodos tradicionales con madera para devolverle autenticidad histórica al sitio. Hoy en día, el torreón funciona como un museo de cinco pisos que recorre la historia del castillo y de Hiroshima antes de la II GM.

Miyajima, la isla Santuario

Aunque el nombre oficial de la isla es Itsukushima, es más conocida como Miyajima, que significa Isla Santuario. Está ubicada en la Bahía de Hiroshima, en el Mar Interior de Seto. Su puerto de embarque, Miyajimaguchi, se encuentra a 24 km de Hiroshima y es famosa por el Santuario de Itsukushima y su Torii Flotante.

Nosotros tomamos la mala decisión de alojarnos en la zona de Miyajimaguchi, con la idea de pasar el día completo en la isla, pero el número de alojamientos en la zona era bajo y de mala calidad; hubiese sido mejor opción quedarse en Hiroshima y desde allí hacer la excursión a la isla. En cualquier caso, tomamos el ferry que sale cada 15 min con la compañía Matsudai Kisen (400 i/v JPY2025), el trayecto dura 10 min.

Desde el embarcadero debes caminar por el paseo más cercano al mar para ir saludando a los ciervos en libertad que son considerados mensajeros de los dioses sintoístas que viven libremente, como en la ciudad de Nara. Ya desde la pequeña playa vamos viendo el Torii bermellón del santuario de Itsukushima, que parece estar flotando en el mar, marcando la transición de lo mundano a lo sagrado.

El Gran Torii de Miyajima

El Torii de Miyajima, conocido como Ōtorii o Gran Puerta es la imagen más famosa de la isla de Miyajima, Itsukushima y uno de los iconos más reconocibles de Japón. El Torii está anclado sobre el fondo marino frente a la costa del Santuario de Itsukushima.

El actual Torii, el octavo desde 1875 es monumental. Mide aproximadamente 16,6 m de altura y su viga superior se extiende por más de 24 m. Pesa alrededor de 60 tn. El pilar principal de la puerta está hecho de madera de alcanfor, una madera conocida por su gran resistencia a la corrosión, incluso sumergida en agua salada.

Está lacado en un intenso color bermellón, rojo intenso con tonos anaranjados. Este color es tradicionalmente utilizado en los santuarios sintoístas porque se cree que aleja a los malos espíritus. Históricamente, la isla de Miyajima fue considerada tan sagrada que no se permitía a los plebeyos poner un pie en ella. Por ello, el santuario y su puerta de entrada se construyeron sobre el agua, para que los peregrinos pudieran acceder en barco sin «contaminar» la tierra sagrada.

Cuando la marea está baja, el agua retrocede por completo, revelando la arena. Los visitantes pueden caminar hasta la base del Torii, lo que permite apreciar su tamaño real. Debes consultar las tablas de mareas para asegurarte de ver tanto el santuario como la puerta con la marea alta y baja. Es una experiencia completamente diferente.

El santuario Itsukushima Jinja

Se cree que el santuario original fue fundado en el s. VI, pero fue su reconstrucción y expansión a finales del Período Heian, s. XII, la que le dio la majestuosidad que conocemos hoy. El santuario alcanzó su máximo esplendor bajo el patrocinio del líder militar más poderoso de la época, Taira no Kiyomori (1118–1181). Él financió su gran ampliación y lo adoptó como el santuario de su clan, el Clan Heike.

Tras pasar la entrada y comprar el ticket (300 JPY 2025) verás que todo el complejo está unido por largas pasarelas de madera lacadas en color bermellón que se elevan sobre pilotes por encima del mar. Tras pasar el Haiden o la Sala de Oraciones, llegamos al Honden, el Salón Principal; es el lugar donde residen las tres deidades femeninas sintoístas conocidas como Munakata Sanjoshin, las tres diosas de Munakata: Ichikishima-hime, Tagitsu-hime y Tagori-hime. Estas kami están asociadas con el mar, los viajes, la fortuna y, a veces, con la protección contra las tormentas.

Hay dos escenarios, el más grande y prominente, se utiliza para las representaciones de Gagaku, la música y danza de la corte imperial durante las ceremonias y festivales, el otro está cubierto y se utiliza para las representaciones del teatro clásico japonés, Noh. Frente a ellos el Gran Torii flotando en el mar.

A Muchas estancias o lugares no se puede acceder como el Puente Sori-bashi o Puente Arqueado, un hermoso puente rojo que originalmente era utilizado solo por los mensajeros imperiales. Cuando la marea baja se puede caminar por la arena y tener unas vistas diferentes del santuario y de las montañas que lo rodean.

El Templo Daigan-ji

Saliendo del Santuario nos damos de bruces con el Templo Daigan-ji, un templo budista de la secta Shingon. Se cree que el templo tiene sus orígenes en el Período Heian (794-1185). Está dedicado a Benzaiten, la diosa budista asociada con el agua, la música, las artes, el conocimiento y la riqueza. La imagen es un Buda Secreto, un Hibutsu y generalmente solo se muestra al público una vez al año, durante el Gran Festival de Benzaiten de Itsukushima, el 17 de junio. La entrada al templo y sus terrenos es generalmente gratuita.

Te recibe la Puerta Niomon y a ambos lados se encuentran estatuas de guardianes Kongorikishi, a su derecha vemos el Santuario del Pino de Taira no Shigemori. Este patriarca del clan Taira, plantó un pino como acto de devoción, que con el paso de lo siglos una parte del tronco se ha conservado como una reliquia preciada. Ya en el patio, se encuentra una estatua de Binzuru-sonja, un discípulo de Buda, conocido como el Buda sanador. La tradición dice que si tocas la parte de la estatua que corresponde a la parte de tu cuerpo que te duele, te curarás.

En el patio, a la derecha encontramos el Salón Goma que alberga una enorme estatua de Acala o Achala, una deidad protectora en el budismo shingon. El salón fue destruido a principios del período Meiji (1868-1912) y reconstruido en 2006. De frente el Santuario Principal o Hondo, donde se encuentra la diosa Benzaiten. Es una construcción modesta que sirvió como el aposento o cuartel de los monjes, y luego fue adaptado como el salón principal.

La Lengua de Nishimatsubara

Nishimatsubara es una franja de tierra alargada y un paseo que se extiende a lo largo de la costa, al oeste del Santuario Itsukushima Jinja. El paseo está definido por una hilera de pinos japoneses y más de un centenar de linternas de piedra, tōrō que se alinean a lo largo de la playa de arena con vista al omnipresente Otorii. Se dice que esta zona fue creada originalmente a partir de tierra compactada y arena transportada del río, formando un rompeolas natural donde se construyó el santuario auxiliar.

Para llegar hasta este entorno paisajístico debemos pasear por callejuelas estrechas y empedradas flanqueadas por casas de madera tradicionales, machiya, con celosías. En uno de los extremos de Nishimatsubara se encuentra el Santuario Kiyomori, un pequeño santuario auxiliar. Fue construido en 1954 para conmemorar a Taira no Kiyomori, el daimyō que reconstruyó el Santuario Itsukushima en su actual diseño flotante en el s. XII.

El Templo Daisho-ina

El Templo Daishō-in es, sin duda, la joya del budismo en la Isla de Miyajima. Ubicado en la base del Monte Misen. Pertenece a la secta Shingon, una de las ramas principales del budismo esotérico japonés. La leyenda atribuye su fundación al monje Kōbō Daishi o Kūkai, quien visitó Miyajima en el año 806. La entrada es gratuita.

Para llegar hasta él hemos de tomar la calle que asciende desde el Santuario de Itsukushima hasta llega al puente de color bermellón que salva un arroyo y da comienzo a unas empinas escaleras que nos llevan a la Puerta Nimon, custodiadas por las estatuas de los Niō, que son dos guardianes celestiales budistas llamados Kongōrikishi que protegen la entrada del templo de los espíritus malignos y de los ladrones.

La subida al templo es una experiencia de peregrinación escalonada, rodeado de naturaleza virgen, con el sonido de los cantos budistas de fondo y el murmullo de una cascada cercana, donde cada tramo del camino revela diferentes salones y elementos espirituales que preparan al visitante para el santuario principal. Pasada la puerta encontramos lugares de purificación antes de llegar al primer edificio de recepción y tienda de ofrendas que se ubica en esta base. Aquí encontramos una estructura de madera que protege la, Bonshō o Tsurigane, o campana, que anima a los visitantes a tocarla una vez para hacer una oración por la paz, un buen augurio, o un deseo.

Ahora ascendemos por las Escaleras de la Oración o Escaleras de los Sutras, que está flanqueada por una hilera de ruedas mani o de oración, cilíndricas hechas de metal. A medida que subes, la costumbre es hacer girar las ruedas con la mano. Cada rueda contiene los sutras, las escrituras budistas. Se cree que al hacerlas girar, se obtienen las mismas bendiciones que si se hubieran leído las escrituras.

En este nivel intermedio se ubican el salón Maiden, a menudo se le llama el Salón de la Llama. Es famoso por estar parcialmente construido sobre pilares, en voladizo, estilo Kakezukuri, ofreciendo una vista panorámica desde la terraza. Consagra el Bosatsu Kannon Juichimen o Kannon de Once Cabezas y es un lugar importante para las oraciones por la protección y la suerte. Muy cerca el Salón Amida, consagrado al Buda Amida o Amida Nyorai, el Buda de la Luz Infinita, que es central en la secta budista de la Tierra Pura, pero también venerado en la secta Shingon.

Continuamos subiendo por la ladera de la montaña hasta un nuevo nivel que nos lleva a las partes más esotéricas y meditativas del templo. El Salón Daishido o Salón del Gran Maestro, está consagrado al monje Kōbō Daishi o Kūkai, fundador de la secta Shingon y, según la tradición, quien abrió el templo Daishō-in en el año 806.

El otro hito es la Cueva Henjōkutsu o Cueva de los 88 Templos, una cueva sagrada que alberga 88 iconos budistas que representan los 88 templos de la famosa Peregrinación de Shikoku, bajo un techo cubierto de faroles. Recorrer esta cueva otorga las mismas bendiciones que completar la peregrinación real. La ruta culmina en la parte superior del complejo, que también es donde comienza el sendero de senderismo hacia la cima del Monte Misen.

Comenzamos el descenso junto a Wanfutang o Salón de la Abundancia y la Felicidad, una pagoda octogonal, adentrándonos en el sendero de las 500 estatuas de Rakan de pequeño tamaño todas diferentes entre sí, muchas con sombreros de lana o baberos, repartidas entre este camino de escaleras. El propósito es recordar que el camino hacia la iluminación es personal y que cada uno lo recorre a su manera. Es curioso en el camino simulan una niebla

Aunque por todo el recinto nos hemos encontrado estatuas de todo tipo, desde budas, pasando por figuras conocidas del anime o los típicos jizos. La mayoría son fáciles de ver pero otras están escondidas.

Pagoda Gojū-no-tō

Gentileza wikipedia

Dejamos atrás el Templo Daisho-in y el Parque Momijidani, repleto de arces y continuamos hacia la Pagoda Gojū-no-tō que se traduce como Pagoda de los cinco pisos. Fue construida en el año 1407, durante el Período Muromachi, lo que la convierte en una estructura de gran antigüedad y valor histórico. Presenta una hermosa mezcla del estilo arquitectónico tradicional japonés y algunas influencias del estilo kara-yo, chino. Su estructura está lacada en un vibrante color bermellón, el color que tradicionalmente se cree que ahuyenta a los malos espíritus. Durante nuestra visita estaba cubierta por obras de mantenimiento.

Salón Senjokaku

Justo delante se alza el Salón Senjokaku, cuyo nombre significa Salón de los Mil Tatamis. Este nombre hace referencia a su tamaño colosal. El suelo de madera del salón tiene una superficie que, según se dice, podría cubrir mil esteras de tatami. Aunque su verdadero nombre es Santuario Toyokuni, encargado por el poderoso regente y señor de la guerra Toyotomi Hideyoshi en el año 1587, como una biblioteca de sutras budistas para realizar un gran servicio conmemorativo en honor a los soldados caídos en combate. El precio de la entrada es de 100 JPY2025.

Las Calles Comerciales

Aunque es una pequeña isla sagrada, tiene dos calles comerciales principales que ofrecen experiencias de compra muy diferentes: La calle Omotesandō Shōtengai, vibrante y moderna vía principal. Conecta directamente el muelle del ferry con el Santuario Itsukushima Jinja. La calle Machiya-dōri es más tranquila y tradicional. Corre paralela a Omotesandō, un poco más arriba en la colina. Son callejuelas estrechas, no cubiertas, flanqueadas por las antiguas casas de comerciantes y residentes

Especialidades Gastronómicas de la isla

Como siempre te dejamos para el final algo que te deje un buen sabor de boca. Las especialidades de la isla son las Ostras a la Parrilla, que se venden frescas en varios puestos de las calles comerciales, el Anago meshi, un plato de arroz con anguila o los Momiji Manjū, un pastel de trigo sarraceno y arroz con forma de hoja de arce japonés relleno de pasta de judía.