Marzo 2025
Comenzamos nuestra aventura en este país insular del nordeste de Asia por una de sus cuatro grandes islas, Honshu, que es la principal. Las otras tres son Hokkaido, en el norte, y Shikoku y Kyushu en el sur, además de unas 4.000 pequeñas islas que rodean a estas cuatro principales. Ansiábamos visitar las densas ciudades de inmensos rascacielos, rebosantes de cultura pop, los magníficos palacios imperiales, sus espectaculares parques nacionales con miles de santuarios y templos perdidos en sus espesos bosques o viajar en el famoso tren bala Shinkansen que conecta las islas principales.
Pero abarcar todo Japón es una tarea para varios viajes, nosotros pasamos 35 días recorriendo algunas partes del país y dejando otras zonas para futuros viajes. Utilizamos todos los medios de transportes, adecuándolos a nuestras necesidades; en grandes ciudades, metro y guagua. Distancias cortas entre ciudades usamos las líneas de tren local de Japan rail (JR) y para grandes distancias preferíamos el Shinkansen o tren bala al avión porque te deja en el centro de la ciudad, sin esperas y se ahorra mucho tiempo. Para las rutas optamos por el coche de alquiler, las carreteras están en muy buen estado y la conducción, aunque por la izquierda, como todo en Japón es muy segura.

Comenzamos nuestra ruta en coche por la isla de Honshu (6 días), recorriendo la península Kii, la más grande de esta isla, una región montañosa que cubre las prefecturas de Wakayama, Mie y Nara, históricamente los centros culturales, religiosos y políticos del país. Empezamos por la prefectura de Wakayama y por su capital, con su inmenso castillo. El segundo día lo dedicaremos a visitar el monte Koya (Koyasan), al oeste, es la montaña sagrada con más de 100 templos milenarios conectados por rutas de peregrinación y Shirahama, en la costa, un destino turístico de playa y de fuentes termales; terminaremos en el puerto pesquero de Kii Katsuura, el paraíso del atún, lo usaremos de base (2 días) para visitar el Kumano Sanza, un conjunto de tres santuarios, dedicados al culto de la naturaleza, también conectado por redes de caminos de peregrinación hermanados con el Camino de Santiago.
Wakayama, la puerta de entrada a la península Kii

Aterrizamos en el aeropuerto internacional de Kansai, Osaka, desde Madrid vía Abu Dabi, Emiratos Arabes Unidos, donde hizo escala el vuelo de Etihad airways. Allí nos reunimos con Dani y María que habían llegado dos días antes. Sacamos dinero en el Seven Eleven, donde también recargamos las tarjetas Pasmo, que Ire y Juan nos prestaron y compramos una SIM, (30d, 5G, ilimitados). Recogimos el coche de alquiler, através de Rentalcars, (Nissan rentalcars) y pusimos rumbo a nuestro hotel de Wakayama.








Sin más dilación nos fuimos a disfrutar de los jardines Nishi-no-Maru Teien, o valle de hojas de otoño, con sus preciosos cerezos, casi en flor, el estanque con la casa de té y del Castillo de Wakayama del periodo Edo (1603-1868), que se levanta orgulloso en la colina. Aunque el castillo fue destruido durante los bombardeos de la II GM fue reconstruido fielmente en 1958 en hormigón. El original de madera lo mandó a construir en 1585 Toyotomi Hideyoshi, aunque la forma actual data del comienzo del shogunato del clan Tokugawa (1603-1868), cuyos muros originales se adaptan perfectamente a los contornos de la colina.
Koyasan, la espiritualidad del budismo Shingon

Desde Wakayama pusimos rumbo al Monte Koya o Koyasan (mapa), situada al oeste de la península Kii en un valle rodeado de 8 picos, uno de los cuales, fue el elegido por el monje Kukai o Kōbō-Daishi en el año 819 para erigir los templos del budismo shingon japonés. Hoy hay más de 100 santuarios diseminados por el valle y en muchos se ofrece la posibilidad de alojamiento (shukubō )a peregrinos y turistas que quieran vivir la experiencia de este budismo tántrico (Vajrayāna) que se centra en los rituales y los procesos meditativos que conducen a la iluminación.
La Puerta Daimon, la puerta principal del Monte Kōya




A la entrada del pueblo de Koyasan te recibe la Puerta Daimon, construida en el s. XI, en madera, de 25 m de altura y de un rojo bermellón increíble. A ambos lados se encuentran los Kongo Rikishi, las estatuas vigilantes y protectoras del lugar. Como dato anecdótico hasta hace 150 años éste era el límite hasta donde podían llegar las mujeres, ya que tenían prohibida la entrada.
El Templo Danjo Garan

El Danjo Garan fue el primer templo construido por Kukai y es considerado uno de los lugares más sagrados de Koyasan. Su arquitectura representa la cosmovisión mandálica del budismo esotérico y alberga varios edificios emblemáticos a los que se accede al atravesar la majestuosa puerta Chumon
En el recinto podemos encontrar más de 20 edificaciones pero las más interesantes son: el Kondo, la sala principal donde Kukai enseñaba y realizaba ceremonias, el Mieido, su residencia, donde recitaba sutras a diario, el Konpon Daito, la primera torre de estilo Tahoto en Japón, que simboliza el budismo Shingon o el estanque de loto Haisuke.
Kongōbu-ji, Templo del Pico de la Montaña Diamante







Situado en el centro del pueblo de Koyasan, se encuentra el Kongobu-ji, construido inicialmente en 1593 por Toyotomi Hideyoshi, es el templo más importante de la secta Shingon. Destaca por sus interiores bellamente decorados con paneles fusuma de madera y papel pintado con paisajes, flores y aves.

En sus terrenos se encuentra Banryu Tei, uno de los jardines de rocas más grandes de Japón. A pesar de la afluencia de visitantes se respira un ambiente sereno y relajado.
El Cementerio Oku-no-in o Santuario interior

La calle Odawara es la principal de Koyasan y nos llevará hasta el comienzo del cementerio Okonoin.
Un sendero flanqueado por cedros milenarios y linternas de piedra o toro, se extiende desde el puente Ichi-no-Hashi hasta el mausoleo Okunoin Gobyo, donde descansa Kobo Daishi. A lo largo del recorrido, podemos ver más de 200.000 tumbas, cubiertas de musgo y nieve, algunas pertenecen a personajes famosos y otras a grandes empresas. Pero si hay algo que llama la atención son los jizos, pequeñas estatuas de monjes que suelen estar decoradas con gorritos de lana, bufandas o baberos de color rojo intenso o rosa. Es un bodhisattva, una deidad protectora de los niños fallecidos.









Tras cruzar el puente Gobyo-Bashi, se entra en la zona más sagrada de todo el cementerio y no se permite tomar fotografías (¡qué me perdonen!). Aquí se encuentra el mausoleo de Kobo Daishi, al que no se puede acceder y los devotos le rinden culto, creen que descansa en un estado de meditación eterna y despertará cuando regrese el Buda Maitreya. Otros de los edificios que no te puedes perder es el Salón de las Linternas, una sala en la que hay más de 10.000 lámparas donadas por devotos colgadas de su techo.
La costa de Shirahama y alrededores

El punto más destacado de la costa de Shirahama, al sur de la península Kii, bordeando el océano Pacífico, es la playa de arena blanca de la ciudad, rodeada de complejos turísticos que cuentan con baños onsen.



Shirahama Onsen es la fuente termal mencionada en uno de los libros históricos más antiguos de Japón, Nihon Shoki, Las Crónicas de Japón. Se cree que el libro se completó alrededor del año 720. Es por ello que cerca de la playa encontramos el Mifune Ashiyu, un baño de pies gratuito, un manantial de agua salada con vistas al islote Engetsu.



Otra de las instantáneas que no pueden faltar en tu álbum visual del viaje es el islote Engetsu. Este farallón deshabitado presenta un orificio en su centro causado por la erosión gradual que lo hace especial al atardecer entre los amantes de la fotografía.


Uno de los onsen más famosos es el Saki-no-Yu Onsen, ubicado junto al mar. Son los denominados rotenburos, baños de roca al aire libre que se calientan de forma natural. Éste además tiene unas vistas privilegiadas hacia el Océano Pacífico. Se cuenta que era el preferido de emperadores y nobles desde hace miles de años.





Continuamos por la carretera costera donde se suceden pintorescos pueblecitos pesqueros y preciosos acantilados como los de Sandanbeki.




Nos detuvimos, cuando ya caía la tarde, en las Hashiguiiwa Rocks, una misteriosa obra de la naturaleza. Un conjunto de rocas metamórficas alineadas en la orilla del mar que con el continuo batir de las olas, se han ido erosionado generando curiosas formas.
Nachi-Katsuura y la subasta de atún

La ciudad de Nachi-Katsuura se sitúa en el extremo sur de la península de Kii, situada en una ría con varios bahías y puertos naturales bien protegidos, rodeado por un paisaje montañoso con numerosas fuentes termales que se traducen en alojamientos privados con osen. Además se encuentra en la zona de Kumano, otro de los lugares sagrados con rutas de peregrinación en la cordillera de Kii, que junto al Camino de Santiago son las únicas rutas de peregrinaje Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
El puerto pesquero de Kii Katsuura tiene uno de los mercados de pescado más importantes de Japón en especial de atún. Nos alojamos justo enfrente de la lonja donde se celebra la subasta de pescado a las 7:00 de la mañana. Con las primeras luces del alba comienza el hormigueo en las dos naves repletas de atún de diversos tipos según tamaños y calidad. No esperes un griterío y pujas en voz alta, ¡esto es Japón!, a cada pieza se le coloca un papelito y con la mayor serenidad se ofrece el precio en voz baja o simplemente con un gesto de cabeza.





En otra de las naves pudimos ver diferentes tipos de tiburones y más atún. También puedes echar un vistazo a los productos locales, el pescado y otras especialidades que se encuentran en el mercado de pescado de Katsuura, al lado, incluso puedes comer allí mismo.



También existe la posibilidad de comprar tickets para el avistamiento de delfines y ballenas o para una excursión por la bahía y descubrir un sin fin de islas.




No podíamos abandonar Katsuura sin probar una de sus izakayas, Taiheiyo Hinodemaru, toda una experiencia gastronómica pero también social, has de descalzarte como en la mayoría de establecimientos de Japón y luego sentarte en una de esas mesas bajas todo un reto para la mayoría de occidentales. A este tipo de mesa se las denomina chabudai, pero si tiene un hueco debajo cubierto con una manta o futón se denomina kotatsu.
Kumano Sanzan, los tres Santuarios Sagrados

Kumano Sanzan es el nombre colectivo que reciben tres grandes santuarios (Nachi Taisha, Hongu Taisha y Hayatama Taisha ) al sur de la península de Kii, consagrados al culto de la naturaleza y de los espíritus que la habitan, llamados Kami, desde tiempos prehistóricos, cuando se estableció como una fe e institución a través de las peregrinaciones medievales a Kumano que realizaba la familia imperial y los aristócratas desde el final del período Heian (794-1185) en busca de la iluminación. A estas rutas de peregrinaje, cuatro principales (Nakahechi, Iseji, Kohechi, y Ohechi), se las denomina Kumano Kodo y su símbolo es un cuervo de tres patas, Yatagarasu, (Tierra, Cielo y Hombre). Obviamente no teníamos tiempo de recorrer a pie los caminos pero sí visitamos los tres lugares sagrados.
Gran Santuario Kumano Nachi Taisha




Situado en el monte Nachi, una calzada de escalones empinados denominada daimon-zaka, te lleva hasta el tori rojo, puerta que marca la transición entre el mundo profano y el sagrado, y da acceso al patio central donde se encuentra el santuario principal, el Kumano Nachi Taisha.




Aquí observamos a varios peregrinos que primero se dirigían a una fuente de agua, denominada, temizuya, lavándose manos y boca para luego dirigirse al templo principal donde realizan el siguiente ritual; primero lanzan una moneda al interior de un cajetín y tocan la campana para avisar a los dioses de su presencia se inclinan dos veces, dan dos palmadas, recitan en silencio una oración y vuelven a inclinarse. Otro de los rituales consiste en escribir una plegaria y pasar con ella a través del tronco vacío de un árbol alcanfor con ocho siglos de vida.



Situado justo al lado del gran santuario vemos el templo budista Seiganto-ji, fundado en el s. V aunque el edificio actual de madera data del s. XVI. Antes del periodo Meji (1868-1919), el budismo y el sintoísmo habían coexistido y a menudo se fusionaban en prácticas religiosas. Sin embargo, a partir de ese periodo se persiguió el budismo, se quemaron textos y se cerraron templos con el objetivo de promover el sintoísmo como religión estatal y fortalecer el papel del emperador.
Continuamos el camino y encontramos la estampa más fotografiada del santuario y casi de Japón. La pagoda roja de tres pisos con vistas magníficas de la cascada sagrada, construida en 1972 y que se ha constituido en un icono turístico. La majestuosa cascada Nachi, con 133 metros de altura, cuenta con el salto de agua más alto de Japón. Se dice que quien bebe de ella alarga su vida varios años.
El Santuario Kumano Hongu Taisha

El santuario se encuentra situado en el pueblo de Tanabe, antiguamente Hongu, en lo profundo de un bosque de cedros en las montañas escarpadas de la península de Kii. Este es el más importante de los santuarios de Kumano y centro de todas las rutas de peregrinación. Está dedicado a un Gongen de Kumano, pero se desconoce la identidad de la deidad principal, por tanto, el nicho central del santuario no contiene ningún go-shintai, es decir, la representación simbólica del kami o deidad sintoísta. Sin embargo en el santuario hay otras salas consagradas a otros kamis, destacando la diosa del sol Amaterasu, cabeza del panteón sintoísta y mítica fundadora del linaje imperial japonés.



Una vez traspasado el Torii de entrada, un camino de escalones de piedra rodeado de banderolas sintoístas asciende por un bosque de cedros y otros árboles milenarios, pasa junto a la fuente de abluciones o temizuya y acaba frente a los edificios administrativos del complejo, donde se venden amuletos y se realiza la firma caligráfica de Hongu.




A la izquierda encontramos el Homotsuden o sala del tesoro (ticket 300 JPY2025) , dentro de estas salas se exhiben objetos de valor, a menudo pertenecientes al emperador o a figuras importantes de la historia japonesa. Fuera el símbolo sagrado del cuervo de tres patas, denominado Yatagarasu. Justo al lado, la gran puerta de madera Shinmon, sobre ella cuelga una cuerda trenzada de caña de arroz, símbolo de enclave sagrado.



Una vez cruzas la puerta se abre una explanada de piedras rastrilladas y frente a ti encuentras los tres pabellones para orar a los dioses que moran en Hongu. Los edificios son muy austeros, hechos de madera de ciprés japonés Hinoki, en bruto y sin pintar con un techo de paja a dos aguas. Son muy característicos de esta arquitectura los adornos de bronce en la parte superior del tejado, así como las piezas transversales en forma de X, denominadas chigi y las vigas de troncos que se colocan horizontalmente a lo largo y perpendicular a la línea de cresta, denominadas, katsuogi.



Otro ritual en los santuarios son las ofrendas de pequeños trozos de madera caligrafiados, llamados ema, donde se escriben deseos o peticiones a los kami, deidades sintoístas, luego se cuelgan o depositan en un lugar específico para ello. Rosi hizo una petición para que María encontrara la riñonera con el pasaporte, las tarjetas y el dinero que había perdido en el santuario de la cascada. Cuando volvimos, ¡allí estaba!, nadie la había tocado. Esto es algo muy habitual en Japón nadie roba, dejan los móviles o el bolso en la mesa y se van al baño o entran al bar, ¡increíble! .

Enfrente al tori de entrada del gran santuario de Kumano Hongu Taisha, se encuentra un hito con el símbolo del Camino de Santiago. Un regalo ofrecido por Galicia en 2014, conmemorando el Acuerdo de los Caminos de Hermanamiento firmado por la prefectura de Wakayama y Galicia en 1998. Y en 2015 se creó el programa Dual Pilgrim, para reconocer a quienes han recorrido ambas rutas de peregrinación.

Aunque originalmente, el Kumano Hongu Taisha se ubicaba en Oyunohara, un banco de arena en la confluencia de los ríos Kumano y Otonashi. El santuario fue parcialmente destruido por una riada en 1889 y los edificios que quedaron fueron trasladados a su lugar actual. Y en Oyunohara en el año 2000, se erigió el torii más grande del mundo, 33,9 metros de alto por 42 de ancho, denominándolo, Otorii.
El Santuario Kumano Hayatama Taisha

Se encuentra en la ciudad de Shingu, en la costa sureste de la península de Kii, en la desembocadura del río Kumano. Aunque los edificios actuales datan de 1951, el origen de los santuarios se remontan al s. XII. Otra leyenda nos relata que los dioses de Kumano descendieron por primera vez sobre la Roca Gotobiki en el monte Kamikura durante la Era de los Dioses, no lejos del santuario. Como resultado de su contacto divino, la roca ha sido venerada como objeto sagrado. Más adelante hablaremos de ella.
Una vez pasada la puerta principal de acceso al santuario se abre un patio interior donde se encuentran los edificios de un rojo brillante consagrados a 12 dioses. La deidad principal es Kumano Hayatama Okami, un dios sintoísta asociado con la creación del mundo, la purificación y la protección. La palabra Kumano Gongen, representa la combinación de creencias sintoístas y budistas en la fe Kumano. donde el Dios se revela al mundo terrenal transformándose en Buda. En la sala del tesoro (de pago) se exhiben más de una docena de tesoros nacionales, incluyendo los ofrecimientos traídos por peregrinos del Kumano Kodo.


Otro de los símbolos de veneración es un milenario árbol, conocido como árbol Nagi, Nagi-no-ki , de la especie Nageia nagi que se considera sagrado y revela la profunda tradición de la devoción a la naturaleza de la región. Su tronco tiene un diámetro de 4,5 metros y una altura de 17,6 metros.
El Santuario Kamikura-Jinja y la roca Gotobiki-Iwa

Para acceder al Santuario de Kamikura-Jinja callejeamos por las estrechas calles de Shingu, por las que difícilmente pasaba nuestro coche.




Un puente Taiko Bashi, o puente curvo de color rojo que representa el paso de la vida terrenal a la vida celestial, salva un pequeño riachuelo y nos acerca al tori de entrada al pie de una escalera de piedra con gran desnivel.

Al final se llega al pequeño santuario de Kamikura-Jinja y sobre él se alza la roca sagrada, denominada Gotobiki-Iwa. La palabra significa sapo, por el parecido de la roca con el animal. Como comentamos anteriormente sobre la roca descendieron los tres dioses de Kumano, (Kumano-Hayatama-no-omikami, Kumano-Musubi-no-omikami, Ketsumi-Miko-omikami). Las vistas de la ciudad de Shingu y del mar son espectaculares.
El viaje continuará por las prefecturas de Mie y Nara, pero será en nuestra siguiente entrada: Viaje con Nosotros a Japón: Roadtrip por las prefecturas de Mie y Nara.









































16/06/2025 at 17:37
María
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16/06/2025 at 17:39
Preciosa zona del Japón rural. Muy espiritual y emotiva, la hemos disfrutado mucho al estar acompañados por Dani y María.
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