Junio 2024

Esta parte de la costa del Mar Egeo recibe diversos nombres en función de lo que estés buscando. Si buscas destino de sol, playas paradisíacas y relax, se habla de la Riviera Turca o Costa Turquesa. Si buscas aspectos culturales, antiguas ciudades y lugares arqueológicos, nos referimos a la Costa Licia, aunque incluya algunos yacimientos romanos.

En nuestra ruta por Turquía de 27 días (mapa) dedicamos unos 5 días a esta costa, recorriéndola desde la ciudad de Fethiye hasta Antalya, la península del Teke. En toda la costa se respira un ambiente relajado; el tiempo parece detenerse en los pueblitos costeros, con pequeñas bahías de aguas tranquilas repletas de veleros. La tranquilidad se ve interrumpida al atardecer por el bullicio de los turistas en los mercados y terrazas. Es importante recordar que las entradas a los monumentos y sitios arqueológicos están incluidas en el Museum Pass.

Fathiye, la antigua Telmesos

Comenzamos nuestra andadura en Fethiye, la mayor población actual de la costa Licia, a orillas de la bahía de Göcek, cuyo núcleo urbano ha crecido sobre el emplazamiento de la antigua Telmesos.

Su necrópolis, en los acantilados de las afueras, constituye su principal atractivo. Allí vimos espléndidas tumbas-templo, entre ellas la Tumba de Amintas. Construida en la ladera de la montaña alrededor del año 350 a.C., está tallada en forma de templo griego con dos columnas jónicas y dos pilares sobre la roca. El recinto estaba cerrado durante nuestra visita, pero desde la carretera se pueden ver perfectamente.

La ciudad también merece una vuelta, por su paseo marítimo, por el Old Town Paspatur, un bazar formado por un entramado de callejuelas, repleto de tiendas y restaurantes, o por el mercado de frutas y verduras.

Tampoco hay que perderse algunos sarcófagos licios que se remontan al 450 a. C. y que se encuentran ¡en plena calle!. Tallados en roca caliza y decorados con relieves y cubiertos con tapas, en algunos casos abovedadas.

Ölüdeniz y la Blue Lagoon

Wikipedia

A unos 15 km al sur de Fethiye se encuentra el pueblo de Ölüdeniz. Se trata de un destino turístico de primer nivel, situado en la desembocadura del manantial del mismo nombre en una laguna escondida en un parque natural y rodeada de grandes acantilados tapizados de verde que contrasta con el azul del mar.

La playa de Ölüdeniz consta de dos partes. Si miramos hacia el mar, a nuestra izquierda encontraremos una larga playa de arena llamada Belcekiz. Esta larga playa es pública y en ella encontramos una zona acotada para el aterrizaje de los parapentes. Sí, porque Ölüdeniz es también conocida como el Paraíso del Parapente. El cielo se cubre de estos artefactos voladores que se lanzan desde la montaña Babadag, a casi 2.000 m de altitud, hasta aterrizar con precisión milimétrica sobre la arena. Otra zona de la playa está copada por los numerosos barcos de temática Piratas del Caribe, con la música a todo trapo, para deleite de este tipo de turismo.

A la derecha, se encuentra la laguna, declarada reserva nacional. Hay que pagar una pequeña tasa (100 TL2024) de entrada si se quiere acceder a ella. La laguna es conocida como Blue Lagoon, por el color turquesa y aguamarina de sus tranquilas aguas. De ahí el nombre de Ölüdeniz, que significa Mar Muerto.

Ruinas Licias de Janto y Patara

En nuestra ruta por la Costa Turquesa nos detenemos en la ciudad de Janto o Xanthos (en griego), que fue la capital de la Federación Licia. Está situada sobre un promontorio rocoso que domina el río del mismo nombre. Su origen se remonta a la Edad de Bronce, pero las primeras referencias escritas nos hablan del s. VIII a.C. Junto al teatro y el ágora de época romana se hallan tumbas-columna o tumbas-pilar, como la tumba de las Arpías (s. IV a. C.) con espléndidos relieves en mármol y otros monumentos funerarios licios de gran belleza.

Continuamos ahora hacia las ruinas de otra de las ciudades Licias, Patara, antiguo puerto y base naval licia, situado en la desembocadura del río Janto. La leyenda cuenta que en ella nació Apolo. La ciudad fue famosa por su oráculo, como el de Delos, aunque el templo dedicado al dios todavía no ha sido descubierto.

La antigua Patara se encuentra enterrada bajo las arenas, las dunas y las marismas. Las excavaciones arqueológicas comenzaron en 1988 y continúan realizándose. Como en todos los lugares arqueológicos de la zona se han encontrado evidencias de civilizaciones como; licios, griegos, persas, romanos, selyúcidas y finalmente los otomanos.

Los principales monumentos son el Arco de la Victoria de época romana, el Teatro, encaramado en la colina, de época helenística, el Bouleuterion, sede del senado de la Liga Licia, numerosos complejos termales, en los que destacan las de Vespaciano, el inmenso granero de Adriano o el Faro, uno de los más antiguos del mundo, construido en tiempos del emperador Nerón (s. I d.C.).

Durante el período bizantino, Patara adquirió una importancia aún mayor y se convirtió en un centro de gran importancia para el cristianismo. Aquí nació San Nicolás de Bari, más conocido como Santa Claus.

La playa de Patara es la más larga de Turquía, con más de 18 kilómetros, pero también es una de las zonas de desove más importantes de las tortugas caretta carettas, conocidas como tortugas bobas, una especie en peligro de extinción. Aprovechamos para darnos un buen chapuzón, porque hay que decir que en el sitio arqueológico no hay ningún lugar a la sombra donde resguardarse.

Continuamos nuestro camino por la serpenteante carretera costera jalonada de pequeñas calas de arena dorada. Una de ellas es la playa de Kaputas, enclavada en el fondo de un acantilado, de arena y guijarros blancos que le dan el tono azul turquesa a sus aguas.

Kas, un pueblo de ensueño

Kas ocupa el lugar de la antigua ciudad de Antiphellos (Antifelo) y el puerto de la ciudad licia de Phellos: un lugar activo desde el siglo IV a.C, que fue famoso durante la época romana por el comercio de esponjas.

Este pequeño pueblo costero fue una gran sorpresa. Pasear por su paseo marítimo pegado al puerto o perderse por las callejas empedradas del centro, donde las buganvilias son las reinas, con una explosión de colores sobre el blanco de las fachadas y sus balcones de madera. Curiosear en las pequeñas tiendas de artesanía, refrescarse en las coquetas tabernas o disfrutar de un almuerzo en algunos de sus restaurantes de comida local pueden ser actividades a realizar. Todos los rincones recuerdan a cualquier isla griega del Mediterráneo.

También encontramos tumbas licias que datan del s. IV a.C. esculpidas en la pared rocosa de la montaña situada encima del pueblo, aunque la más famosa de todas ellas es sin duda, la Tumba del Rey, decorada con dos cabezas de león y con una inscripción licia aún no traducida. Se encuentra en el centro del pueblo.

Demre y las ruinas de Myra

En Demre se encuentran las ruinas de la ciudad licia de Myra. Hasta 1920 era de mayoría griega cristiana ortodoxa, que emigró a Grecia, como parte del intercambio de población de 1923 entre Grecia y Turquía, una limpieza étnica en toda regla, un episodio más que debería avergonzarnos como especie humana. Poblaciones nativas de siglos de historia fueron desplazadas por ser cristianas o musulmanas. En 2005 el antiguo nombre de Kale fue cambiado por el de Demre. Ocupa una franja costera, formada por tierra fértil traída por los ríos de montaña, con los montes Tauro a sus espaldas. Me recordó a la serie Mar de Plástico, por la cantidad de invernaderos que vimos.

Las ruinas de la Myra licia se encuentran cubiertas en su mayor parte por sedimentos aluviales. Lo más visible es la necrópolis, donde las tumbas que están excavadas en las rocas de las paredes verticales de los acantilados emulan construcciones en madera. La mayoría de las tumbas están datadas en el s. IV a.C., y estuvieron decoradas con relieves y policromía.

A su lado, apoyado en el acantilado, se levanta el Teatro greco-romano, que, como en muchos otros teatros, en el período romano se convirtió en Anfiteatro, una arena para espectáculos de gladiadores y animales.

La iglesia Museo de San Nicolás o ¿Papa Noel?

Durante el período bizantino, Myra fue una de las ciudades más importantes en términos administrativos y religiosos. San Nicolás fue nombrado obispo de la ciudad en el s. IV y participó en el primer Concilio de Nicea. Tras su muerte se construyó una iglesia en su nombre que se encuentra cerca de la plaza principal de Demre. El templo original es del s. VI, aunque ha sido reconstruido posteriormente. San Nicolás, debido a su carácter generoso y solidario con los más necesitados, se le identifica con Santa Claus, Papa Noel, Nikolaus, Joulupukki, etc…

El Santo estaba enterrado en un sarcófago licio de mármol que se conserva en la iglesia y que es objeto de peregrinación, pero sus huesos fueron robados en 1087 por mercaderes de Bari, Italia, y ahora se conservan en esa ciudad, en la Basílica de San Nicolás. La basílica de tres naves, en la que se pueden disfrutar de algunos frescos en paredes y cúpulas, mosaicos y suelos originales.

La antigua ciudad portuaria de Phaselis

Phaselis, se extiende a los pies de los montes Tahtah Dagi, cerca de un promontorio que, adentrándose en el mar, forma tres ensenadas utilizadas en otro tiempo como puertos. Su fundación se atribuye a los rodios, originarios de Rodas, en el s. VI a.C. El yacimiento aún conserva la belleza natural del lugar. Entre un bosque de coníferas que llega hasta el mar donde se hallan esparcidos los restos arqueológicos.

Lo primero que vemos es su acueducto romano entre pinos y junto a la playa. Desde el puerto central accederemos a la avenida principal, paseando llegaremos a las termas y al gimnasio, al ágora de Adriano, a la basílica bizantina, al teatro romano y al foro imperial, que solía ser el centro de la vida pública en la antigua ciudad. Continuando nuestro recorrido, podremos observar las ruinas de antiguas viviendas, templos y edificios administrativos que dejan entrever la grandeza de la civilización que habitó este lugar. Finalmente, llegaremos al puerto sur, donde podremos disfrutar de la brisa marina y contemplar el paisaje costero que rodea este histórico enclave.

Antalya, capital de la costa turquesa

Situada en el mayor golfo de la costa Turca, sobre un alto acantilado y con los montes Tauros a la espalda, en las tierras de la antigua Panfilia. Su cercano aeropuerto la hace ser la puerta de entrada a la Costa Turquesa. Antalya fue fundada por Attalos-II, el rey de Pérgamo en el siglo I a.C., del cual recibió su nombre, Attalia, que evolucionó hasta el actual. La mayoría de los monumentos conservados son de época romana y otomana.

Comenzamos nuestro recorrido por las callejuelas de su Kaleici o barrio histórico. Entrando por la antigua Puerta de Adriano, levantada en su honor en el año 130 d.C. Según la leyenda, la Reina de Saba pasó por aquí de camino al palacio de Aspendo durante su visita al Rey Salomón.

Lo mejor es perderse por el barrio, repleto de callecitas con tiendas, cafés y restaurantes, con sus casitas otomanas de colores, sorprendiéndote por alguna antigua mezquita, como la Sultan Alaadin Camii, o por el minarete Kesik, antiguamente iglesia bizantina, convertida posteriormente en mezquita. Continuamos hasta llegar a la Hídírlík Kulesi, la gran torre circular construida en el s. II d. C., en la parte alta del puerto (en obras en nuestra visita).

Desde el cercano parque Karaalioglu, se tienen unas espléndidas vistas del antiguo Puerto Romano, hoy puerto deportivo, rodeado de las impresionantes murallas defensivas y la pequeña mezquita hexagonal de dos pisos Iskele Camii.

Desde el puerto nos dirigimos a la parte de la ciudad donde se concentran un mayor número de monumentos de época otomana, como el Old Bazar y el Minarete Estriado. Los edificios de esta zona reflejan la arquitectura característica de la época otomana, con detalles artísticos y ornamentaciones impresionantes que cuentan historias de épocas pasadas.

El epicentro del barrio, atravesado por las líneas del tranvía, está en el monumento al fundador de la ciudad, de Atalo II, junto a él, la Torre del Reloj, del s. II, en otro tiempo integrada en la muralla y a su lado la Madraza de Karatay, otro ejemplo de construcción selyúcida.

Otro de los imprescindibles en la visita a la ciudad es su Museo Arqueológico. Aunque queda algo alejado del centro histórico, vale la pena pasear por sus salas, desde la prehistoria hasta la era otomana. Incluye 13 salas de exposición y un jardín con esculturas. Las salas de los sarcófagos son espectaculares, al igual que las de las estatuas, con una iluminación que resalta incluso los pliegues de las túnicas.

Antes de dejar la ciudad, no olvides visitar las Cascadas de Duden, situadas a unos 8 km del centro de Antalya en dirección este. Están alimentadas por el río Duden, que nace en los montes Taurus y vierte sus aguas en el mar Mediterráneo con una caída de 20 m. La cascada se encuentra en un parque ajardinado que se extiende a lo largo de los dos últimos kilómetros del río. Cerca de la cascada hay miradores sobre el acantilado para obtener la mejor panorámica.

Los yacimientos de Perge, Aspendos y Side

Todas los lugares se pueden visitar desde la cercana Antalya y si dispones del MuseumPass no harás colas. La primera parada es en la ciudad Panfilia de Perge, que fue establecida entre los s. XII y XIII a.C, por colonos griegos procedentes de Troya. Aquí San Pablo predicó en la ciudad según se narra en los Hechos de los Apóstoles.

Un paseo por la insólita Perge

En el yacimiento hay restos de tres épocas diferentes: griega, helenística y romana. El primer edificio que vemos es el Teatro, construido por los griegos con capacidad para 12.000 espectadores, posteriormente reformado por los romanos en el s. II d.C. para los combates de gladiadores. A la derecha, el Estadio de 23 m de largo, con capacidad para albergar a 12.000 personas. Se apoyaba en pilares que formaban arcos abovedados en los que se albergaban almacenes.

La Puerta de Roma, s. II d.C., decorada con tres arcos, da acceso al paso de los visitantes. A la derecha vemos las ruinas de una basílica bizantina y a la izquierda el Ninfeo y los Propileos de Septimio Severo que eran el acceso a las Termas del Sur de época romana; en ellas se aprecia claramente el frigidarium, el tepidarium y el caldarium.

Más adelante, las ruinas de la Puerta Helenística del s. III a.C., encierran entre sus dos torres cilíndricas una plaza en forma de herradura y dan acceso a la Calle Columnada Principal, que iba desde la Puerta Helenística hasta el Ninfeo de Adriano al pie de la Acrópolis, con un suelo de losas de mármol y una longitud de 480 m. La calle estaba flanqueada por estatuas, y a los lados de sus aceras había arcadas con tiendas. La calzada quedaba dividida en dos por un canal central con pequeños estanques por donde circulaba el agua procedente del Ninfeo.

A la izquierda queda el Ágora, s. II a.C., de planta cuadrada, 75×67 m. El patio central y las tiendas estaban rodeados por una amplia stoa, una pasarela cubierta. En su interior tenía un tholos, una construcción circular con función religiosa. El ágora no solo era el centro del comercio de Perge, sino también un lugar de encuentro y un foro de debate político, social y filosófico.

Al final de la calle principal se encuentra el Ninfeo de Adriano, s. I d.C., una fuente monumental de estilo corintio, en forma de herradura, construido a los pies de la Acrópolis. Lo que queda del Arco de Demetrio y Apolonio, s. II d.C., se encuentra en la intersección de las dos avenidas principales de la ciudad. Esta segunda va desde la ciudad baja hasta los Baños del norte y el Ninfeo de Caracalla, pasando por la Palestra y varias casas donde se pueden apreciar su decoración interior.

El Teatro de Aspendos

La ciudad de Aspendos en el s. V a. C. se había convertido en la ciudad más importante de Panfilia, gracias en parte al comercio de sal, aceite o vino, facilitado por su puerto fluvial. Su época de mayor esplendor se produjo entre los s. II y III d.C. Aunque poco o nada queda de la ciudad Aspendos, es conocida por tener uno de los teatros mejor conservados de la antigüedad y uno de los pocos que conserva la escena intacta.

Construido a finales del s. II d.C, por el arquitecto griego Zenón, se apoya sobre la pendiente de la ladera de la colina donde se encontraba la Acrópolis, mientras que el resto se construyó sobre arcos abovedados. Gracias al uso que se le ha dado después de la época romana, primero caravansarai, durante la dominación selyúcida y posteriormente como palacio, sus estructuras han llegado en un estado de conservación inmejorable. Actualmente el teatro acoge el Festival Internacional de Ópera y Ballet de Aspendos, con un aforo de 20.000 personas.

Side, la ciudad de Marco Antonio y Cleopatra

Side es otra de las antiguas ciudades de la región Panfilia, situada en una pequeña península en la desembocadura del río Eurimedón. Hoy en día, sus ruinas están integradas en el casco peatonal de la actual ciudad de Side.

Desde el parking se puede caminar 1 km o tomar un pequeño tren (de pago) que te lleva hasta la zona peatonal. Lo primero que vemos es un impresionante Ninfeo que abastecía de agua a la ciudad, alimentado por un cercano Acueducto.

Continuamos caminando dejando a nuestra izquierda los restos de una calle con columnas, de casas, hasta alcanzar el Ágora, que incluye los restos del templo circular de Tique y Fortuna, s. II a.C., con doce columnas, en el centro.

Un gran Arco monumental de características helenísticas, Megale Pyle, del s. II a. C. junto a la Fuente de Vespasiano, da acceso a las Termas romanas del s. V d.C, que hoy ocupa el Museo Arqueológico, y al Teatro, construido en el s. II d.C, que podía albergar hasta 15.000 espectadores.

Continuamos hasta el Ágora Estatal, formada por una plaza cuadrada con columnas jónicas y estatuas que data del s. III a.C.

Cerca del puerto se encuentran los restos del templo de Apolo, construido en el s. II d.C. Este templo era un períptero, es decir, que estaba rodeado por una columnata en los cuatro lados de la cámara interior llamada cella o naos. A su lado se encuentra el templo de Atenea, diosa griega de la sabiduría, el arte y la guerra, que data probablemente de la misma época, pero del cual solo se han conservado las bases de las columnas. Finalmente, el puerto romano.