Cuando te adentras en el espesor del bosque de la Selva Negra, Schwarzwald, formado mayoritariamente por helechos, abetos y dedaleras, comprendes lo que sintieron cientos de pueblos invasores: indoeuropeos, romanos, suevos, vándalos, hunos, etc… Caminar entre los espesos bosques de abetos te encoge el corazón, más si cabe en el invierno cuando la luz es mas difusa, la niebla más espesa y el blanco de los copos de nieve resalta el verde, casi negro, por el efecto de la densidad del bosque. Hay algo casi mágico, hechizante, solo roto por el grácil movimiento de las ardillas rojas, lagos apacibles y pueblos de cuento tapizan la zona más salvaje del sur de Alemania.

Hay muchas puertas de entrada a la Selva Negra, la nuestra fue Baden Baden. Veníamos de Frankfort y Heidelberg y era lo más lógico. Hicimos una ruta circular, intentando visitar los pueblos más bonitos de la región, seguramente nunca nos pondremos de acuerdo, pero éstos son los que hemos elegido, intentado siempre seguir la Schwarzwaldhochstrasse, o Carretera alta de la Selva Negra, que comienza en Baden Baden y termina en Freudenstadt, siempre con cierta libertad para desviarnos para disfrutar de los lugares más interesantes.  

Baden Baden, la Ciudad Balneario

Baden Baden es conocida por sus fuentes termales desde los tiempo del Imperio Romano, donde destaca la moderna Terma Caracalla o el histórico baño romano Friedchsbad. Lugar de veraneo de la jet set Europea, con sus hoteles de lujo y el Kurhaus o Casino, del que Merlene Dietrich dijo que era el más hermoso del Mundo. Además, disfrutar de la ciudad en época de adviento con sus mercadillos navideños es un plus.

La naturaleza queda reflejada en el Lichtentaler Aller, un parque de 3 km de longitud, paralelo al río Oos, que contiene algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad como, el Teatro de Baden-Baden, que guarda un gran parecido a la Opera de París, el Staatliche Kunsthalle, donde se exponen obras de arte clásico, moderno y contemporáneo desde 1909, el Museo Frieder Burda con una de las colecciones de arte moderno más importantes del Mundo o el Trinkhalle, finalizado en 1842, con una gran galería de columnas donde se exponen 14 murales diseñados por Jakob Götzenberger con sagas y leyendas locales.

Pero si de museos hablamos, la ciudad tiene la joya de la corona, el Museo Fabergé, famoso por su Huevo de Pascua. Continuamos nuestro paseo por la Marktplatz, la histórica plaza del mercado y visitamos la iglesia de Stiftskirche o Colegiata de San Pedro y San Pablo. Si alzamos la vista podemos contemplar el majestuoso Castillo de Hohenbaden, o Altes Schloss, Castillo Viejo, fue en su día el hogar de los Margraves de Baden.

Sasbachwalden, los surtidores de vino

Nos desviamos de la Schwarzwaldhochstraße, B500, para visitar un encantador pueblo rodeado de viñedos y plagado de bodegas. Lo mejor es dejar el coche en el parking de la cooperativa de vino Alde Gott y realizar una caminata circular (plano en la información y turismo) que te llevará por un serpenteante camino entre viñedos y disfrutarás de las vistas del pueblo con sus típicas casas de entramado de madera, verás la iglesia y el ayuntamiento. De regreso cruzarás por pequeños puentes que salvan el arroyo que circula paralelo a la calle principal.

En el camino hay pequeños puestos de madera con bolsas de manzanas u otras frutas y botellas de zumos y vinos, con una lista de precios, y coges lo que quieras y dejas el importe en una cajita. Pero para mayor asombro también hay máquinas expendedoras de vino.

Gengenbach, la Fábrica de Chocolate

Atardecía cuando llegamos a la que fuera ciudad Imperial Libre a mediados del siglo XIV de la cual aún se conservan algunas torres como la Torre Kinzing, la puerta de entrada a la ciudad.

Pero es su plaza principal, con el ayuntamiento de más de 200 años de antigüedad, con una fachada que imita un calendario de adviento, la que te deja hipnotizado. Un paseo por su casco antiguo con casas típicas, y el caballero de piedra o «Steinerne Ritter» en el mercado, fue toda una experiencia. La iglesia Stadtkirche Sankt Marien, fue reconstruida después de 1689 y contiene varios frescos del siglo XVIII.

Ya caía la noche y la fina lluvia parecía no afectar a un grupo que cantaba al pie del ayuntamiento en un ambiente totalmente navideño. Además no hay que olvidar que la ciudad fue el plató de rodaje Charlie y la fábrica de chocolate del director Tim Burton y el actor  Johnny Depp. Pusimos rumbo a la ciudad de Friburgo, a casi una hora, donde pernoctaríamos. Hay que recordar que en Diciembre en esta zona, el sunset tiene lugar sobre las 16:30 hora local, así que hay que tener bien organizadas las visitas del día para no quedarse sin luz.

Friburgo de Brisgovia, la capital verde

Fundada en el año 1120 por el duque Conrado de Zähringen. Destaca por su carácter universitario y se la considera como la capital de la ecología en Alemania, ya que posee el mayor número de instalaciones medioambientales de toda la Unión Europea. Otro rasgo que la identifica son los famosos Bächle, o pequeños canales alimentados con agua del río Dreisam, que atraviesan la ciudad. Son todo un símbolo que le ha valido el sobrenombre de la pequeña Venecia de Friburgo.

Una buena forma de comenzar el paseo por esta ciudad es atravesar la Puerta de los Suabos que da la bienvenida al Friburgo medieval. Esta monumental torre con reloj y casa anexa de tejado vertical y entramado de madera, la típica arquitectura de la Selva Negra, fue construida a mediados del siglo XIII y perteneció a la antigua muralla que protegía el burgo. La torre tiene tres plantas de altura y está construida con piedra arenisca roja.

Continuamos nuestro paseo por las empedradas callejas, como la calle Konviktstraße o de los artesanos, cuyo origen se remonta al S. XI, con pintorescas fachadas que te conducen hasta el corazón de FriburgoMünsterplatz o plaza de la Catedral. Pero antes de llegar destaca el edificio de ladrillos rojos del Obispado, en estilo bizantino y románico.

El principal edificio de la plaza es la Catedral Friburgo o Catedral de Nuestra Señora, construida entre los años 1200 y 1513, por tanto mezclando los estilos románico y gótico. Su torre en estilo flamígero parece tocar el cielo y se ve de casi todos los puntos de la ciudad con sus 119 m. En un paseo alrededor de la catedral se puede disfrutar de sus casi noventa gárgolas, todas distintas, que alejan a los demonios. Su interior destaca por sus anchos muros y altos pilares que se pierden en las bóvedas iluminadas por unas vidrieras de que te dejan sin palabras.

Pero en la plaza de la Catedral, hay otros monumentos que son relevantes como; la Fischbrunnen o fuente donde antaño los pescaderos del mercado solían lavar su mercancía antes de venderla en los puestos. Hoy en día continua el Mercado de la Catedral donde reina todas las mañanas un ambiente muy colorido y animado, flores, frutas y verduras frescas siguen atrayendo a la gente. Otro monumento es el icónico edificio del siglo XVI conocido como Viejo Almacén, pintado en tono rojo, deslumbra con la decoración de su fachada con sus torres-mirador y arcadas bellamente decoradas. En ella encontramos los escudos y esculturas que Hans Sixt von Staufen talló en honor a la Casa de los Austrias. La Alte Wache o casa de los vinos del siglo XVIII era donde antiguamente se alojaba la guardia austriaca. Hoy en día es el lugar donde probar las variedades de los vinos regionales de Baden. Por último, la Kornhaus o casa del grano del s. XVI que se uso para reuniones del parlamento y celebraciones y fiestas. En la actualidad es la sede del Centro Cultural Francés.

A poco más de 200 metros de la Catedral se ubica la Plaza del Ayuntamiento o Rathausplatz. Aquí encontramos tanto el Ayuntamiento Antiguo como el Nuevo, unidos por una pasarela. El antiguo es originario de 1559, en estilo del renacimiento con varias pinturas coloridas y en el frontón, sobre el reloj, se alza el águila bicéfala del Santo Imperio Romano. En el centro se encuentra la estatua en homenaje al monje y alquimista franciscano, Berthold Schwarz, inventor de la pólvora para cañones allá por el 1350 y detrás la iglesia de San Martín. Como curiosidad, delante de los ayuntamientos, en las baldosas del suelo, se dibujan los escudos de las ciudades con las que está hermanada Friburgo.

En esta plaza, a partir de la última semana de noviembre, se levanta uno de los Mercadillos Navideños más visitado de Friburgo. No puedes dejar de beber el típico Glühwein o vino caliente, que calienta cuerpo y alma, disfrutar de la más típica salchicha de la ciudad, la Lange Rote, te preguntaran: ¿con o sin cebolla?, el zwiebelrosbroten o pastel de cebolla, maravillarte con las miles de formas de las galletas de Navidad o disfrutar curioseando por los puestos de artesanías, adornos y figuras de belén, y todo en un ambiente navideño increíble.

A unos pasos del ayuntamiento se encuentra la Casa de la Ballena, una elegante casa del Renacimiento, que data de la década de 1510. Durante los siguientes cien años albergó a algunas personalidades importantes como el humanista holandés Erasmo de Rotterdam o el emperador Fernando I de Habsburgo.

Para salir lo podemos hacer por la Martinstor o Puerta de Martín, data de inicios del s. XIII y se la considera la más antigua de la puertas medievales que tuvo Friburgo.

Titisee, el lago más grande de la Selva Negra

Es una excursión que se puede hacer desde Friburgo a unos 35 km. El lago cubre una superficie de casi de 1,3 km² y una profundidad media de 20 m. Rodeado de laderas boscosas extrae su agua de los glaciares de la cordillera de Feldberg. El aire helado que soplaba desde el lago nos dejó congelados y dicen que cuando se hiela la gente viene a patinar. Sin embargo, en verano son los deportes acuáticos la estrella, paseos en botes a pedales, equipos de remo de pie, etc…El pueblo está dedicado al turismo por completo su calle principal, Seestrasse, está repleta de tiendas de recuerdos y relojes de cuco, así como restaurantes y cafeterías. 

Nos acercamos al encantador pueblo de Hinterzarten, cuya estampa más fotografiada es el Santuario Maria in der Zarten y el Trampolín de esquí al fondo.

Dimos un largo paseo, idea de Daniel, por el Sendero de las Aventuras (4 km), entre ardillas y gnomos, siguiendo las indicaciones del gnomo del bosque Evernius Flechtel.

Para finalizar la excursión del día visitamos St Margen, una localidad balnearia y lugar de peregrinación a la Abadía de St Margen, un antiguo convento agustino de principios del s. XII. En 1716 se construyó una iglesia barroca con dos campanarios en honor a la Asunción de Santa María.

Triberg, entre Cascadas y Relojes de Cuco

​Parece que fue ayer, pero en realidad han pasado 38 años desde que una buena mañana de Agosto de 1986, en nuestro Primer Viaje con Nosotros, Rosi, Tino, Manolo y yo ascendíamos por la empinada cuesta de la calle principal Hauptstraße, que corre paralela al río Gutach y nos  lleva a la entrada principal de las Wasserfälle  o Cascadas.

Ciertamente el pueblo ha mejorado pero su esencia sigue intacta, el Rathaus o Ayuntamiento en ese color rojo, la Haus der 1000 Uhren, cuyo nombre alude a la cantidad de relojes de Cuco que podemos encontrar en su interior o el Museo Regional de la Selva Negra. Un paseo te llevará a la Iglesia barroca de Maria in der Tanne y al Lago Bergsee. Algo más alejado se encuentra el asiento del abuelo, en un mirador sobre el valle de Gutachl, realizado en madera con motosierra por Werner Brohammer.

Pero sin duda son sus cascadas al paso del río Gutach lo que más atrae el turismo, que con más de 160 m de caída, son las más altas de la Selva Negra. Consisten en un conjunto impresionante de caídas de agua, con 7 saltos diferentes, cuya belleza es espectacular, rodeado de un paisaje de bosques de abetos que nos regala unas vistas únicas. Hay varias rutas a pie, nosotros hicimos el sendero verde que parte de la zona superior de la cascada y te lleva por los siete saltos de agua. El rojo, incluye el verde y el amarillo (el más corto y sencillo) y además una ruta por el pueblo.

Otro de los imprescindibles es la visita a los diferentes relojes de cuco de la región, Kuckucksuhr, como el que se encuentra en la localidad de Schonach, muy próxima a Triberg. Pero sobre todo el de Eble Uhren-Park, considerado el mayor del mundo, en las afueras de Triberg. Continuaremos este Viaje con Nosotros a Alemania: Los pueblos más bonitos de la Selva Negra, Parte II, desde la ciudad de Rottweil, ¡no se lo pierdan!.