Abril 2025
Nikko, cuyas raíces milenarias como centro de actividad religiosa y cultural se remontan al s. VII. se ubica en la región de Kanto en la prefectura de Tochigi, a 140 km al norte de Tokio, a los pies de la montaña sagrada del Monte Natai en la cordillera montañosa Nikkō Omote; es la puerta de entrada al Parque Nacional de Nikkō. Está atravesada por el río Daiya o Daiyagawa, que le otorga una riqueza natural y espiritual. El nombre de la ciudad significa Luz del Sol.

Nosotros fuimos a Nikko, como una excursión desde Tokio, mediante un tren directo operado por la compañía privada Tobu Railway desde la estación de Asakusa o Shinjuku hasta la estación de Tobu-Nikko, en el centro de la ciudad, en poco más de 2 h y por 1.850 JPY2025. Dejamos el equipaje en consigna en la estación y salimos a visitar la ciudad. Recuerden que el check-in en la mayoría de los alojamientos de Japón se realiza sobre las 16:00 h y el check-out, a las 10:00 h.
El Puente Sagrado Shinkyo

Frente a la estación tomamos la guagua World Heritage Sightseeing Bus, que nos llevó hasta la zona de los templos y santuarios. El ticket sencillo vale 300 JPY 2025. La primera parada es en el icónico puente lacado en rojo que cruza el Río Daiya. Es la entrada simbólica a la zona sagrada. Es un puente de arco, Hanebashi, hecho de madera y está ricamente lacado en un vibrante color bermellón. Mide aproximadamente 28 m de largo y se eleva unos 10 m sobre el río.





Se cree que ha existido un puente en este lugar desde el s. VIII. Según cuenta la leyenda, el monje Shodo Shonin, el fundador de la tradición budista en Nikko, y sus seguidores no podían cruzar el embravecido Río Daiya para ascender al Monte Nantai y orar por el país. Al rezar al dios del río, este envió a dos serpientes gigantes que se unieron y entrelazaron formando un puente de un solo arco cubierto de hierba, permitiéndoles cruzar. Aunque el actual fue reconstruido en el año 1905 tras ser arrastrado por una inundación, está considerado como uno de los Tres Puentes Principales de Japón, debido a su belleza y significado histórico.
Santuario Futarasan

Tomamos nuevamente la guagua que nos dejó en la entrada al santuario Futarasan-jinja. Fundado por el monje Shodo Shonin en el año 782, está dedicado a las deidades de las tres montañas sagradas de Nikko, Nantai, Nyoho y Taro. La entrada es gratuita, aunque entrar a los edificios principales, el Honden y el Haiden, cuesta 200 JPY2025. Nos da la bienvenida un imponente Torii de piedra que marca la entrada directa al recinto de Futarasan.









Al cruzar el torii y subir los últimos metros, llegamos al patio principal rodeado de un bosque exuberante de cedros milenarios. En él hay varios edificios de distintas épocas, aunque la mayoría se levantaron a comienzos del Período Tokugawa (1603-1868), siendo el más importante el Honden o santuario principal, que data del año 1619. Su arquitectura es elegante, sencilla y clásica del estilo sintoísta. Hay numerosas linternas de piedra que rodean los edificios. Algunas de ellas llevan siglos en pie y tienen un toque rústico y musgoso.







El verdadero encanto de Futarasan se encuentra en los pequeños senderos de los jardines interiores que se adentran en el bosque. El Cedro Sagrado o Árbol de las Parejas es un imponente cedro sagrado del que se dice que sus raíces se entrelazaron con las de otro árbol, simbolizando la unidad y el buen matrimonio. Como dato curioso, este santuario es muy conocido entre las mujeres que quieren tener un buen embarazo o parto y las parejas que desean disfrutar de una vida marital fructífera. Además, hay un pequeño arroyo o fuente conocido por sus poderes curativos o de bendición.
El mausoleo Taiyuinbyo de Tokuwaga Iemitsu

Es el majestuoso mausoleo donde reposan los restos de Tokugawa Iemitsu (1604–1651), el tercer shōgun de la dinastía Tokugawa y nieto del fundador, Tokugawa Ieyasu. El camino hacia el santuario principal es un viaje ritual a través de cinco puertas consecutivas, cada una más impresionante que la anterior, que representan un ascenso jerárquico y espiritual. La construcción comenzó en el año 1651 y se completó dos años después, durante el Período Edo. La entrada es de 550 JPY2025.



Se encuentra al suroeste del Santuario Futarasan-jinja; después de pasar la taquilla, hemos de cruzar la primera de las cinco puertas del recinto, Niōmon, custodiada por dos estatuas de madera de los feroces Niō, Reyes Deva Guardianes, cuyo propósito es ahuyentar a los malos espíritus. Después de cruzar la puerta, encontramos un pabellón de purificación, Temizuya, donde los visitantes deben realizar la limpieza ritual de manos y boca, temizu.



Continuamos ascendiendo ahora por unas escaleras que nos llevan a la segunda puerta, Nitenmon, famosa por sus Cuatro Reyes Celestiales, Shitennō, que protegen las cuatro direcciones cardinales y sus intrincadas tallas de vibrantes colores; está construida alrededor de pilares lacados en color bermellón.






Continuamos por las empinadas escaleras hacia la tercera puerta, Yashamon, que marca la entrada al área principal de los edificios de adoración. A menudo llamada Botanmon o Puerta de la Peonía por las exquisitas tallas de peonías que la decoran. Está custodiada por los cuatro Yaksha o demonios protectores, colocados en sus cuatro esquinas, que son deidades protectoras que aseguran la entrada. Está flanqueada por las Torres del Tambor y de la Campana.





La cuarta puerta es la Karamon o Puerta China, que permite el acceso al Salón de Adoración o Haiden, y detrás el Salón Principal o Honden. Es una pequeña y elegante puerta de estilo chino, generalmente blanca y dorada, más sobria en color que las anteriores, pero increíblemente detallada en sus tallas. Ambos salones están interconectados bajo un mismo techo con forma de H, aunque el edificio del Honden no se puede visitar.

Finalmente, la última puerta, Kōkamon, situada detrás del Salón Principal o Honden. Su estilo es austero y solemne y marca el punto más lejano al que se permite la entrada al público, ya que detrás de ella se encuentra la urna funeraria real de Tokugawa Iemitsu, protegida por un espeso bosque de cedros.
El Santuario Toshogu y el Mausoleo de Tokuwaga Ieyasu
El Santuario fue mandado a construir en los primeros tiempos del período Edo, para Tokugawa Ieyasu después de su muerte por su nieto Iemitsu. La construcción duró dos años (1634-1636) y trabajaron más de quince mil artesanos y carpinteros de todo el país. El mausoleo es considerado el apogeo del estilo arquitectónico Gongen-zukuri. La entrada es de pago, 1.600 JPY2025.




El recorrido por el santuario Tōshō-gū es un ascenso ceremonial a través de puertas y patios, diseñado para mostrar progresivamente más esplendor hasta llegar al mausoleo final. El camino comienza con un gran Torii de piedra, Ishidorii, construido en el año 1618, flanqueado de grandes árboles que se abren a una esplanada donde se eleva una Pagoda de Cinco Pisos, Gojūnotō que destaca no solo por su altura, 35 m, y sus vibrantes colores, sino también por el complejo diseño de su pilar central flotante, una técnica japonesa antigua utilizada para absorber los movimientos sísmicos.




Una vez adquirida la entrada en la taquilla se accede por una escalera a la primera puerta, Omotemon, también conocida como Niōmon por estar protegida por los guardianes Nio. Cruzando la puerta accedemos al primer patio que alberga varios edificios funcionales. A la derecha vemos los Tres Almacenes Sagrados o Sanjinko, adornados con tallas de madera de gran colorido y elaborados detalles. En ellos se guardan los trajes, arneses y otros artículos ornamentados necesarios para la procesión anual de los Mil Samuráis. Destaca el Kamijinko o Almacén Superior, donde se encuentran las famosos relieves de los Elefantes Imaginarios, Sozonozo Elephants, creados por el artista Kano Tanyu, que nunca había visto un elefante real, basándose únicamente en descripciones.





A la izquierda del camino se levanta el Establo Sagrado o Shinkyūsha, es la estructura más simple del complejo, no está lacada y se utiliza para guardar los caballos sagrados. Aquí es donde se encuentra la talla de madera de los Tres Monos Sabios, Sanzaru, que representan: no ver el mal, no oír el mal, no hablar del mal. Mizaru se tapa los ojos, Kikazaru los oídos y Iwazaru la boca. Seguimos el camino que nos lleva hasta el Omizuya o Pozo Sagrado que es la fuente de purificación ritual donde se lavan manos y boca y el Rinzo, un tipo de kyozo, depósito de sutras, para guardar escrituras budistas que cuenta con una estantería giratoria octogonal.



Continuamos por el patio en dirección a la siguiente puerta, Yōmeimon, también conocida como Puerta del Atardecer, pero antes de llegar a la puerta, se pasa entre las torres del tambor y de la campana, las cuales albergan los instrumentos que simbolizan al nacimiento y a la muerte.








La puerta fue construida en el año 1636 y está cubierta con más de 500 tallas intrincadas, que incluyen criaturas míticas como dragones, bestias sagradas, figuras legendarias y motivos florales. El uso extensivo de pan de oro y colores vivos simboliza la riqueza y el poder del shogunato Tokugawa. Los muros que se extienden a derecha e izquierda de la puerta están decorados con esculturas de flores y aves.







Al cruzar la puerta Yōmeimon, accedes al patio principal donde se realizan las ceremonias. A la izquierda vemos el Shinyosha, que alberga los tres mikoshi o santuarios portátiles de los kamis o deidades, utilizados durante los festivales. A la derecha el Kaguraden, es el escenario donde se realizan las danzas y representaciones rituales, Kagura en honor a las deidades. De frente la puerta Karamon, da acceso a los santuarios del shōgun, el Haiden o Salón de Adoración y el Honden o Santuario Principal de acceso prohibido. Cerca del Kaguraden se encuentra el salón Kitoden, diseñado para que los visitantes soliciten y reciban oraciones y bendiciones privadas de los sacerdotes sintoístas.
Continuamos hacia la entrada que conduce al área de la tumba, primero encontramos la pequeña y famosa talla del Gato Durmiente, Nemurineko e inmediatamente la puerta Sakashitamon, la última entrada ceremonial. Un largo tramo de escalones empinados lleva, después de cruzar un camino boscoso, al Okumiya Haiden, un pequeño salón de adoración de madera que sirve como el último punto ceremonial antes de la tumba. Un pequeño camino de piedra lleva hasta el mausoleo final, Okumiya Hōtō, una sencilla urna de bronce, Hōtō donde reposan los restos y cenizas del shogun, Tokugawa Ieyasu. Delante de la urna de bronce se encuentra una estatua simbólica que representa una grulla apoyando sus pies sobre una tortuga, que representa la longevidad y la eternidad. Aquí solo subió Rosi, yo estaba derrengado, jajaja, ¡ella diría que soy un flojo!
Templo Rinnoji

Fue fundado en el año 766 por el monje budista y santo Shodo Shonin. Inicialmente, comenzó como una humilde cabaña, pero se desarrolló como un centro vital para el entrenamiento ascético. El edificio principal y más grande del complejo, siendo una de las estructuras de madera más grandes de su tipo en Japón, es el Sanbutsudō o Salón de los Tres Budas, porque alberga tres colosales estatuas lacadas en oro, Amida, Senjūkannon y Batōkannon que representan las manifestaciones budistas de las tres montañas sagradas que rodean Nikko, Nantai, Nyoho y Tarō.
Abismo de Kanmangafuchi
El abismo se encuentra a lo largo del Río Daiya. Para llegar hay que hacer una pequeña caminata desde el puente Shinkyo son unos 20 min. A medida que te acercas al río, el entorno se vuelve más rural. Al inicio del sendero se encuentra un pequeño salón o pabellón dedicado al Fudō-myōō, una deidad protectora. El camino suele estar bordeado por árboles y el terreno es fácil de caminar. A lo largo del sendero que bordea la orilla del río se alinean docenas de estatuas de piedra Bodhisattva Jizo, la deidad protectora de los viajeros, los niños y los difuntos. Las estatuas están vestidas con baberos rojos, yodarekake y gorros de lana, que son colocados por los devotos. El sendero ofrece vistas espectaculares del Río Daiya fluyendo a través de una estrecha garganta rocosa.

Bueno aquí terminó nuestra visita a Nikko, donde empezó, en la estación de trenes para volver a Tokio. Nosotros hicimos noche y tal vez podríamos haber visitado algunos lugares distantes como las cascadas Kegon, Yudaki o Ryuzu, o la Villa Imperial Tamozawa, todo dentro del imponente Parque Nacional de Nikkō con más de 1.400 km2. Para ello es necesario o disponer de un coche o usar el servicio de guaguas. Pero decidimos continuar con nuestro viaje por el sur de Japón. Hasta una próxima entrega.



















13/12/2025 at 18:19
Me encanta un sitio por visitar
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13/12/2025 at 18:21
Qué belleza y qué paz se respira en esta zona de Nikko, sin duda uno de los imprescindibles que visitar en Japón.
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13/12/2025 at 18:35
¡Preciosos lugares y estupendo reportaje, qué ganas de visitarlo!
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13/12/2025 at 18:47
De película.
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13/12/2025 at 18:49
El colorido de puertas, puentes
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13/12/2025 at 21:30
Preciosa, Nikko!! Cuánto patrimonio y cultura milenaria!! Un placer disfrutar de tanta narrativa bien ilustrada! 😍🇯🇵🫶 Genaro
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14/12/2025 at 12:14
muy buen reportaje. Muy documentado. Felicidades por el esfuerzo y documento bien hecho.
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14/12/2025 at 16:23
Me fascina todo lo que nos enseñas de cada rincón del mundo. Gracias
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