Marzo 2025

La inmensa y pulsante capital de Japón, Tokio nos dio la bienvenida. Es un verdadero centro neurálgico que parece que nunca duerme, un caleidoscopio de luz, sonido y movimiento. Desde los cruces peatonales masivos hasta los distritos de entretenimiento de alta tecnología, la ciudad vibra con una energía inagotable que te absorbe y te invita a ser parte de su constante evolución. A la ciudad le dedicamos 7 días completos. Llegamos desde Osaka en el tren bala Shinkansen (2.9840 JPY2025/pp), en apenas 3 h a la Estación Central de Tokio. Nos alojamos en el barrio de Ueno muy bien comunicado para explorar la ciudad.

1. Parque de Ueno

Por cercanía lo primero que visitamos en el Bario de Ueno fue su parque que es su epicentro. Más que un simple espacio verde, es un tesoro cultural que alberga algunos de los museos más importantes del país, como el Museo Nacional, varios templos y santuarios. Incluso cuenta con un zoo en su interior.

Pero es al atardecer durante la temporada del sakura, la floración de los cerezos, cuando los senderos principales se convierten en un túnel de flores de cerezo rosadas y blancas. Miles de personas se reúnen debajo de los árboles para celebrar el hanami, la tradición de contemplar las flores y cuando cae la noche, los cerezos son iluminados con farolillos tradicionales, creando una atmósfera mágica y etérea conocida como yozakura.

La espiritualidad queda reflejada en los distintos templos que hay en el parque como el Kiyomizu Kannondo, dedicado a Kosodate Kannon la diosa de la fertilidad. El Santuario Bentendo, un templo octagonal situado en medio del estanque Shinobazu, está dedicado a Benten, la deidad de la buena fortuna, la salud, la música y el conocimiento. Un camino de toriis rojos nos lleva al Santuario Hanazono Inari, dentro de los terrenos del Santuario Gojoten, dedicado a la medicina y a la salud. Otro muy venerado es el Santuario de Toshogu, construido en 1616 dedicado a Ieyasu Tokugawa, fundador del shogunato Edo.

Fuera del parque, Ueno es famoso por el mercado Ameya Yokocho, conocido localmente como Ameyoko. Este bullicioso mercado al aire libre, ubicado bajo las vías elevadas del tren, es un laberinto de puestos que venden de todo, desde mariscos frescos, ropa, cosméticos hasta especias. Déjate llevar por los aromas que flotan en el aire cuando cae la tarde y prueba alguno de los platos típicos.

2. El Palacio Imperial

El Palacio Imperial de Tokio es la residencia oficial del Emperador de Japón y ocupa el sitio del antiguo Castillo de Edo, la fortaleza de los shogunes Tokugawa que gobernaron Japón desde 1603 hasta 1867. Aunque la mayoría de sus terrenos están cerrados al público hay zonas que son accesibles y vale la pena visitar, como los Jardines del Este que formaban parte del círculo interior de defensa del antiguo castillo o la Plaza del Palacio Imperial, un gran espacio abierto frente al palacio, rodeado de pinos bien cuidados, que ofrece una de las mejores vistas de la fachada del palacio y del puente Nijubashi.

3. La Estación de Tokio

Inaugurada en 1914, la estación es famosa por su icónica fachada de ladrillo rojo y su estilo neorrenacentista, diseñado por el arquitecto Tatsuno Kingo. Sobrevivió a los bombardeos de la II GM. Pero su importancia, que es grande, no radica en ser el mayor centro de comunicaciones de la ciudad, sino por su gran número de tiendas y restaurantes incluido un hotel de lujo. En la zona subterránea destacamos el Tokyo Character Street, una zona dedicada a tiendas de merchandising de personajes de anime o el Tokyo Ramen Street, la zona dedicada a restaurantes especializados en ramen.

4. Puente Nihonbashi

El Puente de Nihonbashi fue designado en 1603 como el punto de partida oficial de las cinco principales carreteras que conectaban la capital del shogunato con el resto del país. Por ello, el puente es considerado el kilómetro cero de Japón y un símbolo de su red de carreteras. Inicialmente se construyó en madera, el que hoy vemos, se hizo en piedra durante la era Meji en año 1911. Aunque una fea autopista, desde 1960, lo cubre y afea hay un proyecto para soterrarla. En el centro del puente y a ambos lados hay dos estatuas de kirin, un animal mitológico híbrido con cuerpo de león, escamas de pez y cuernos de ciervo, símbolo de la buena fortuna, paz y prosperidad.

5. Tokio Internacional Forum

El edificio del Foro Internacional de Tokio es una de las obras arquitectónicas más icónicas y vanguardistas de la ciudad. Diseñado en 1996 por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly. Su característica más impresionante es el atrio principal, una estructura de vidrio y acero en forma de barco, conocida como el Salón de Cristal. El techo de cristal se eleva a más de 60 m altura, y la estructura interna, con sus vigas de acero curvas y un diseño minimalista, crea un espacio vasto y luminoso que es una maravilla de la ingeniería. Es un centro multifuncional que alberga una amplia gama de eventos con salas de conciertos, exposiciones, restaurantes y tiendas.

6. El Teatro Kabuki-za

El Teatro Kabuki-za es el principal y más famoso teatro de Kabuki en el mundo. Ubicado en el elegante distrito de Ginza, el barrio más exclusivo y lujoso de Tokio. El edificio ha sido destruido y reconstruido varias veces, siendo el teatro actual una réplica moderna de su diseño original de la era Meiji.

7. El Reloj Ghibili

El Reloj Ghibli o Gran Reloj de Nittere, es una creación fantástica diseñada por el director de animación Hayao Miyazaki cofundador de Studio Ghibli. Se encuentra en el exterior de la sede de la televisión Nippon Television (NTV) en el barrio de Shiodome, que destaca por sus rascacielos y por ser uno de los barrios de los salaryman, los oficinistas japoneses. No es solo un reloj, sino una obra de arte que cobra vida en momentos del día. Está hecho de piezas de metal, con criaturas extrañas y un rostro central. Las piezas se mueven y aparecen personajes de fantasía, creando un espectáculo impresionante.

8. Santuario Meji

El Santuario Meiji Jingu es uno de los santuarios sintoístas más importantes y visitados de Tokio, está dedicado al Emperador Meiji y a la Emperatriz Shoken. Situado en un inmenso bosque de robles y cipreses, colindante al parque Yoyogi, es un oasis de paz. Su entrada está marcada por un gigantesco Torii de madera, uno de los más grandes de Japón. A medida que te acercas al santuario principal, encontrarás los icónicos muros de barriles de sake y vino, una ofrenda a las deidades que simboliza la gratitud y la conexión entre la tradición y la prosperidad. El salón principal del santuario es un lugar para la reflexión. Muchos visitantes escriben sus deseos en pequeños tablones de madera llamados ema, que luego cuelgan en el santuario para que los dioses los reciban.

9. El barrio de Harajuku

Harajuku, uno de los distritos más icónicos y vibrantes de Tokio, mundialmente conocido como el epicentro de la moda juvenil, las tendencias extravagantes y la cultura pop. Aquí encontrarás jóvenes con estilos únicos, desde el gótico y el punk hasta el kawaii (adorable) y el lolita, que han convertido el barrio en una pasarela de creatividad. Takeshita Street es el corazón palpitante del barrio, una calle peatonal estrecha y bulliciosa que siempre está llena de piberío en busca de gangas en las tiendas de ropa o en boutiques de fantasía. Si eres fan de los animales, en esta calle y en las aledañas, encontrarás muchos cafés de animales; los Neko Cafeé, de gatos, Hedgehog Cafe, de erizos, Owl Cafe, de búhos, hasta de cerditos , Micropig Cafe, que deambulan e interactúan con los clientes por una tarifa cerrada durante 30 o 60 minutos.

10. Barrio de Shibuya

Shibuya es un destino de compras por excelencia, con grandes almacenes como el Shibuya 109, un templo de la moda juvenil, y tiendas de electrónica, música y libros. Sus calles están repletas de restaurantes de moda, bares y clubes que permanecen abiertos hasta altas horas de la noche. Hay dos lugares emblemáticos en el barrio; la estatua de Hachiko, el perro fiel que esperó a su dueño durante años en ese mismo lugar y el cruce de Shibuya.

Justo al lado de la estación de Shibuya, y a pocos metros, encontramos el icónico Cruce de Shibuya, uno de los cruces peatonales más concurridos del mundo, donde cientos de personas cruzan en todas direcciones simultáneamente al cambiar el semáforo. Mejor verlo desde una zona elevada como la cercana cafetería Starbucks o la terraza del edificio Magnet.

11. Barrio de Shinjuku

Shinjuku es uno de los barrios más vibrantes y multifacéticos de Tokio, famoso por sus luces de neón, sus rascacielos y su vida nocturna. Por lo tanto es un barrio que es mejor conocerlo al atardecer dando un paseo por el parque Shinjuku Gyoen o visitar el Santuario Hanazono, un complejo sintoísta en medio de rascacielos y luces de neón que te invita a la meditación.

Una vez el sol cae y las luces de neón lo iluminan todo es el momento de recorrer los callejones Omoide Yokocho y Golden Gai, repletos de minúsculos locales, con pequeñas casas de madera de dos plantas, donde se han instalado izakayas, pequeños restaurantes o bares de ambiente donde tomar un aperitivo o cenar.

Continuamos el recorrido por el barrio rojo de Tokio, conocido como Kabukicho, además de los bares de entretenimiento para adulto, clubs nocturnos y love hotels, vemos la kyakuhiki, chicas jovencitas que se encuentran en la calle para guiar a los clientes a esos lugares, aunque siempre indican que los servicios no son de naturaleza sexual. También vemos en lo alto del edificio TOHO Cinemas Shinjuku, la famosa cabeza de Godzilla que sobresale en su azotea.

Finalizamos el paseo en la espectacular pantalla 3D ubicada en la curva Cross Space, se llama Cross Shinjuku Vision y está ubicada en un edificio sobre los cines cerca de la estación. Utiliza una pantalla curva y la técnica de anamorfosis para crear un efecto de profundidad que hace que los objetos parezcan salirse de la pantalla. La animación más icónica de esta pantalla es la de un gato tricolor gigante, calico cat que se mueve, maúlla y duerme, se muestra cada 15 minutos.

12. Tokio Tower y Templo Zojoji

En pleno Barrio de Minato se levanta la Torre de Tokio, un icono de la ciudad. Construida en el año 1958, con sus 333 m de altura fue en su momento la estructura de acero autoportante más alta del mundo. Inspirada en la Torre Eiffel, esta estructura de celosía es famosa por su característico color rojo y blanco y por sus impresionantes vistas de la metrópolis. Cuenta con dos plataformas de observación conectadas por ascensores, ambas de pago.

Muy cerca se encuentra el Templo Zojoji, fue el templo principal del clan Tokugawa, la poderosa familia de shogunes que gobernó Japón desde el s. XVII hasta el XIX. Seis de los quince shogunes Tokugawa están enterrados en sus terrenos, lo que subraya la importancia histórica y política del templo. Destacan la entrada principal, la puerta Sangedatsumon, uno de los elementos originales. Su gran campana Daibonsho y las cientos de estatuas de piedra de Jizo, el guardián de los niños y viajeros, se encuentran en los terrenos del templo. Muchas de ellas están decoradas con gorros y molinillos de viento de colores, ofrendas de los padres que recuerdan a sus hijos que han fallecido.

13. Odaiba, la isla artificial

Odaiba es una gran isla artificial en la bahía de Tokio, que ha pasado de ser un área de defensa militar en el s. XIX a convertirse en un vibrante y futurista centro de entretenimiento, compras y ocio. La mejor manera de llegar a Odaiba es a través del tren Yurikamome, una línea de tren sin conductor que ofrece un viaje escénico sobre el Puente del Arco Iris.

Nada más bajarte del tren te das de bruces con el audaz diseño del edificio de la cadena televisiva Fuji TV con su esfera plateada gigante en el centro. Para a continuación pensar que estás en Nueva York frente a la Estatua de La Libertad. Es una réplica con motivo de de un evento cultural que tuvo lugar en 1998, cuando Japón celebró el Año de Francia en Japón. Desde aquí se puede disfrutar de las vista del Rainbow Bridge, como telón de fondo el horizonte de la ciudad de Tokio.

Caminando por los jardines repletos de tulipanes vemos, frente al centro comercial DiverCity Tokyo Plaza, la estatua a escala real de Unicorn Gundam, un robot gigante de la famosa serie de anime, Gundam. Una franquicia mediática japonesa de ciencia ficción que comenzó con la serie anime Mobile Suit Gundam (1979), creada por Yoshiyuki Tomino y el estudio Sunrise.

El Gundam varias veces al día parece revivir y durante el espectáculo, los paneles blancos de la armadura se desplazan para revelar el marco interno rojo, y el cuerno que tiene en la cabeza se divide en dos, transformándose del Modo Unicornio al Modo Destrucción.

Otro de los must de la isla artificial es darse una vuelta por sus paseos marítimos y visitar la playa artificial. Aunque el día no nos acompañaba, lluvia, viento y frío y la verdad el agua parecía realmente gélida. Pero las vistas del skyline de Tokio merecía esta visita.

14. Templo Senso-ji

Es el templo budista más antiguo de la ciudad, fundado en el s. VII, aunque fue destruido en la IIGM, lo que vemos hoy es una reconstrucción. Se ubica en el barrio de Asakusa. El recorrido comienza en la Puerta Kaminarimon o puerta de los truenos, una imponente puerta de entrada flanqueada por las estatuas de Raijin y Fūjin, los dioses del trueno y el viento respectivamente. Pero es sin duda la lámpara de papel,  de 4 m de alto por 3,4 m de circunferencia y un peso de casi 700 kg que cuelga en el centro de la puerta la máxima atracción.

Después de pasar por la puerta, te adentras en esta calle peatonal Nakamise-dori, una de las vías comerciales más antiguas de la ciudad que conduce al salón principal. Está llena de tiendas que venden souvenirs, quimonos, dulces tradicionales y objetos de artesanía. Al final de la calle, se encuentra la segunda puerta de acceso al templo, la puerta Hozomon en la que destacan dos grandes alpargatas de paja waraji. A la izquierda se encuentra una imponente pagoda de cinco pisos. 

Finalmente llegamos al el salón principal Hondo, un hermoso edificio budista donde los fieles rezan y rinden culto a Kannon, la deidad de la misericordia. En los jardines y alrededores encontramos diferentes santuarios menores y diversas estatuas votivas.

15. La Flamme d’Or y la Torre Tokyo Skytree

Seguimos en el barrio de Asakusa y nos acercamos hasta la orilla del río Sumida por la calle Asakusa para observar el edificio Asahi Beer Hall, sede de la cervecera Asahi, con forma de jarra de cerveza, y la llamativa escultura de 40 m, Flamme D’Or, conocida popularmente como el mojón dorado, obra del famoso diseñador industrial francés Philippe Starck. Detrás del edificio se puede ver también la torre de comunicaciones más alta de Japón, el Skytree, con una altura de 634 m. La torre cuenta con dos miradores principales, que ofrecen vistas panorámicas de la inmensa metrópolis de Tokio, los cuales son accesibles a través de elevadores de alta velocidad.

16. Barrio Akihabara

Este distrito ha pasado de ser un mercado de electrónica de posguerra a convertirse en el paraíso de los aficionados al anime, el manga, los videojuegos y la tecnología. Si eres un friki de la cultura otaku, el término que describe a los fans de nichos específicos, como el anime. Aquí encontrarás tu paraíso, con calles adornadas con carteles de personajes de anime, edificios de varios pisos que se dedican por completo a la venta de figuras de acción, cómics, videojuegos, maquetas y productos coleccionables. A pesar de su transformación, Akihabara sigue siendo un importante centro de electrónica y también encontrarás tiendas que venden desde los últimos gadgets hasta componentes electrónicos vintage.

Cierto es que Tokio es enorme y en esta lista seguro que algunos echarán en falta lugares como el mercado de pescado de Toyosu, Ryogoku el barrio sumo de Tokio, el edificio del Gobierno Metropolitano, el barrio Yanakata, con sus antiguas casas de madera o parques como el de Yoyogi. En cualquier caso Tokio es un destino que bien merece una segunda visita y nuestra itinerario por Japón aún no había finalizado. Las ciudades de Nikko, Kamakura, Hakone y la ruta por los 5 lagos del Monte Fuji nos esperaban. Así que hasta nuestra próxima aventura.