Mayo 2025
Sí, la costa occidental de Taiwán está densamente poblada, es industrial y bulliciosa, el Este de la isla, es un lugar de asombrosa belleza natural, montañas dramáticas y una rica herencia cultural. Este paisaje está dominado por la Cordillera Central, que desciende bruscamente hasta el Océano Pacífico. A diferencia del oeste, que es predominantemente de etnia Han, la región oriental es el hogar de muchas de las tribus aborígenes de Taiwán, como la tribu Amis y la Puyuma.

Comenzamos la visita a la zona este de Taiwán, disfrutando de la Península de Kenting con sus hermosas playa tropicales y el famoso Faro de Eluanbi. Tomando la Carretera Costera 11, descansamos en la ciudad de Taitun (1), para seguir hacia el puente de ocho arcos en Sanxiantai y disfrutar con las formaciones rocosas de Shihtiping. Antes de llegar a la ciudad de Haulien (1), paramos en el hito geográfico que marca el paso del Trópico de Cáncer. Desde Hualien visitamos con mucha suerte el Parque Nacional de Taroko. Ya en el norte de la isla, nos acercamos hasta el antiguo pueblo minero de Jiufen (1), conocido mundialmente por El viaje de Chihiro, las cascada Shifen y el parque geológico de Yehliu. Finalmente visitaríamos la capital del país, Taipei (4).
La Península de Kenting, el Paraíso Tropical de Taiwán

Nos llevamos una grata sorpresa al descubrir una costa tropical con playas de arena dorada y vegetación exuberante, donde destacan las palmeras y la vida se desarrolla sin el frenesí de las otras urbes, más calmada y tranquila. El Parque Nacional de Kenting abarca casi toda la península, en el condado de Pingtung, lo que significa que el paisaje es impresionante en cada rincón.









Playas como la Baisha Beach famosa por su arena suave y blanca y por aparecer en la película la vida de Pi. La pequeña pero coqueta Xiaowan o Small Beach, la playa Sail Rock cuyo nombre deriva de una enorme roca de coral que sobresale del mar, la roca de Chuanfan que nos recordó a los roques de Fasnia o la Nanwan Beach, rodeada de grandes hoteles resorts, muy popular para las actividades acuáticas. Nos quedaron ganas de haber añadido un día más en esta zona.







De camino al faro de Eluanbi nos detuvimos para contemplar las fascinantes formaciones rocosas del Parque Maopitou, o Cabeza de Nariz de Gato, por una formación rocosa que se asemeja al animal, creada por la fuerza de las placas tectónicas, que han dado lugar a un paisaje único de arrecifes de coral elevados y erosionados. Desde sus miradores puedes contemplar el vasto océano, la costa escarpada y el horizonte que se fusiona con el mar.





Una vez llegamos al Parque Eluanpi, que es el punto más meridional de la isla, nos dirigimos a visitar el Faro de Eluanbi, conocido como la Luz del Este de Asia. Se construyó a finales del s. XIX, para guiar a los barcos a través de las peligrosas aguas del Estrecho de Taiwán y del Canal de Bashi. Además hoy en día es un monumento que ofrece vistas panorámicas espectaculares del océano.
La impresionante Costa de Taitung a Hualien

La Carretera Costera o Carretera 11 conecta Taitung y Hualien, que son dos ciudades ideales para descansar. El viaje entre estas poblaciones es increíble, ya que pasa por una costa hermosa y virgen de Taiwán. La ruta ofrece una mezcla de fenómenos geológicos, paisajes marinos impresionantes y pequeños enclaves artísticos.
La primera parada fue en el parque de Xiaoyeliu, un destino geológico, que significa Pequeño Yeliu en referencia al famoso Parque Geoparque de Yeliu en el norte de Taiwán, ya que ambos comparten la característica de tener formaciones rocosas únicas esculpidas por por la erosión causada por el viento y el mar, que han tallado en las rocas sedimentarias formas fantásticas que parecen estatuas abstractas o figuras de animales. Paseamos por los senderos, mientras escuchábamos el sonido de las olas, sintiendo la brisa marina y absortos pensando en la inmensa fuerza de la naturaleza y como ha moldeado a capricho las formaciones rocosas.





En Sanxiantai, cuyo nombre se traduce como la Terraza de los Tres Inmortales, en relación a la leyenda que cuenta que tres de los Ocho Inmortales del folclore chino se detuvieron en la isla para descansar y sus huellas aún pueden verse en las rocas. Dejando a un lado las leyendas, lo más significativo en el lugar es su singular puente de los ocho arcos, una pasarela peatonal que conecta la costa con un pequeño islote de roca en el océano. Su diseño ondulado y serpenteante imita el cuerpo de un dragón.








La carretera costera nos ofrecía imágenes imperdibles, desde inmensos campos de arroz, las terrazas de arroz de Xinshe a paradisiacas playas como la de Jiqi Beach. Es verdad que el tiempo andaba algo revuelto y ventoso pero desde los diferentes miradores teníamos unas vistas increíbles sobre el Océano Pacífico y la agreste y escarpada costa. Además en muchos de ellos encontramos pequeñas obras de arte. Finalmente llegamos a uno de los hitos geográficos que marcan la imaginaria línea de paso del Trópico de Cáncer por la isla de Taiwán.









Dejamos Hualien, después de descansar, visitando su playa Qixingtan Beach, con sus impresionantes vistas del Pacífico y de las montañas de la Cordillera Central. La playa no es de arena, sino cubierta por miles de piedras redondeadas y lisas que con el movimiento de las olas provoca una singular melodía natural. Continuamos hasta el cercano pueblo de Xincheng, la puerta de entrada al Parque Nacional de Taroko. Antiguo pueblo minero con casas vetustas, de calles tranquilas y envuelto en el aroma de los cipreses. Hoy en día, atrae la atención de los viajeros el jugo de limón helado de la heladería de Jia Xing, el antiguo edificio que alberga el Estudio Fotográfico y su iglesia católica con forma de Arca de Noé, construida sobre un santuario sintoísta japonés, que hoy preside la Virgen María brindando su protección a quienes acuden a rezar allí.
Parque Nacional de Taroko, la Garganta del Dragón

Teníamos muy pocas esperanzas de poder visitar una de las maravillas naturales más impresionantes de Asia, el Parque Nacional de Taroko, famoso por su espectacular desfiladero de mármol. Debido al terremoto de magnitud 7,4 que afectó la zona el 3 de abril de 2024 que provocó desprendimientos de rocas y deslizamientos de tierra masivos que bloquearon y destruyeron tramos enteros de la carretera principal y afectaron a senderos y túneles causando víctimas mortales y heridos.



Ni siquiera en la página oficial del parque estaba claro si podríamos acceder. Pero de todas formas decidimos ir hasta Centro de Visitantes de Taroko. Y ¡cuál sería nuestra sorpresa cuando nos dijeron que había dos ventanas de tiempo para visitar el parque en coche hasta Tianxiang!, la primera de 12-13 h y luego se cerraba la carretera hasta las 15 h que se volvía a abrir. Si bien todos los senderos míticos (Shakadang, Baiyang, Zhuilu, etc) y lugares como el Túnel de las Nueve Vueltas o la Gruta de las Golondrinas del parque estaban cerrados. Nos pusimos en la cola de coches para acceder al parque.
Aunque con el miedo en el cuerpo al ver que en la mayoría de los tramos solo se podía circular por un carril, que había muchos escombros de los desprendimiento y obreros trabajando. Además una fina cortina de lluvia que mojaba la carretea. Las paredes naturales de mármol del parque alcanzan alturas de 1000 m, creando cañones estrechos con formaciones cristalinas en la roca.









Dejamos pasar algunos coches y fuimos parando para tomar diversas instantáneas del río Liwu y de las paredes verticales del desfiladero de una belleza indescriptible. Una parada obligatoria es en el Changchun Shrine o Santuario de la Eterna Primavera, construido para honrar a los 212 veteranos que murieron mientras construían la Carretera Transversal Central que serpentea por el desfiladero. El santuario está incrustado directamente en la pared de un acantilado y sobre el río. Su nombre, Eterna Primavera, proviene de un manantial natural que fluye desde la montaña, creando una cascada constante que cae justo debajo de la estructura.

Pasado el puente Zhihui de color rojo bermellón se llega al pueblo de Tianxiang, el punto final del recorrido permitido, aunque funciona más como un centro de servicios turísticos al final del desfiladero con restaurantes, alojamientos y estación de autobuses. Se encuentra en la confluencia de los ríos Dasha y Taci Jili, formando el río Liwu principal entre las paredes de mármol.








Pero sin duda la joya es el Templo de las Almas o Xiangde, encaramado en la colina frente al pueblo. Para llegar a él hemos de atravesar el Puente Pudu, que se traduce como el ferry de almas y cruza el río Liwu. El complejo budista fue fundado en 1968 y tiene varios puntos de interés. El salón principal que alberga tres estatuas principales que representan a Buda Shakyamuni, Buda de la Medicina y Buda Amitabha o la majestuosa Pagoda de Tianfeng, que se alza en la colina ofreciendo una vista panorámica del río Liwu y del valle.


En la parte trasera del templo, hay una gran estatua de color blanco del Bodhisattva Ksitigarbha, la deidad que protege a las almas de los difuntos. La vista desde este punto es espectacular, con el templo y la pagoda en primer plano y las verdes montañas de Taroko como telón de fondo.
Jiufen, Shifen y Yehliu, la Travesía entre el Oro, el Agua y la Roca

Nuestro recorrido nos lleva al norte de Taiwán a los pueblos de Jiufen, antigua ciudad de oro por sus famosas minas de ese metal, luego nos acercamos al pueblo de Shifen, conocida como la pequeña Niágara por su hermosa cascada y por último al pueblo marítimo de Yehliu con su extrañas formaciones rocosas.

Jiufen es un antiguo pueblo minero de oro que se aferra a una montaña. Famoso por sus estrechas callejuelas, sus casas de té tradicionales, sus icónicos farolillos rojos y el ambiente místico que muchos han señalado como el origen del pueblo que recuerda al mundo de la película de animación, el viaje de Chihiro, cuyo autor, Hayao Miyazaki ha negado en múltiples ocasiones. Las vistas panorámicas desde algunos de sus miradores son espectaculares sobre el puerto de Keelung y el Mar de China Oriental. Visitar su empinada y estrecha calle principal, Old Street, repleta de tiendas de souvenirs, puestos de comida y casas de té, siendo las más famosa la Casa de Té A-Mei o el antiguo Teatro Shengping que te traslada a la época de esplendor del pueblo minero.
Pero es al atardecer cuando miles de farolillos se encienden y crean una magia especial. Uno a uno, se iluminan, proyectando un cálido y suave resplandor que pinta de tonos anaranjados las viejas escaleras de piedra y los muros cubiertos de musgo. Ahora, a medida que la noche cae, pasear por sus estrechas calles ya casi vacías de turistas es algo mágico. Además, el aroma de los puestos de comida callejera, con sus dulces de bolas de taro o los sabrosos calamares a la parrilla, lo inunda todo. Es el momento de cenar en alguno de los restaurante que jalonan la calle principal. Es algo que no deberías perderte y para ello es primordial pernoctar al menos una noche.






Pusimos rumbo a Shifen, que se asienta en un valle verde y exuberante, rodeado de colinas cubiertas de densa vegetación. Tal vez el mayor aliciente sea la Cascada de Shifen, una de las más grandes y majestuosas de la isla, conocida como la Pequeña Niágara de Taiwán por su forma de herradura. Es un espectáculo grandioso la vista de la poderosa cortina de agua cayendo sobre un amplio acantilado. Al fondo, el desfiladero por donde corre el río Keelung, con el sonido atronador del agua que forma una neblina alrededor de la cascada crea una atmósfera de paz vívida.

Dejamos atrás la zona montañosa del norte de Taiwán para acercarnos a la costa y visitar el marinero pueblo de pescadores de Yehliu y aunque disfruta de un encanto tranquilo con su puerto y su ambiente marítimo, su fama mundial se debe al increíble Parque Geopark de Yehliu. La entrada es 120 NT2025/pp.
El parque es un verdadero museo de geología natural. Las rocas han sido esculpidas por la erosión del mar y el viento a lo largo de miles de años, creando un paisaje de formaciones extrañas y fascinantes. La formación más icónica del parque y un símbolo de Taiwán es la Cabeza de la Reina una esbelta roca con forma de cabeza de una reina es un milagro de la erosión. Otra de las formaciones que dominan el parque son las Rocas de Seta, con cientos de rocas con forma de setas gigantes o el Zapatito de Hada, una formación que, como su nombre indica, parece el zapato de un hada. Mientras paseas si miras al suelo verás varios fósiles de erizos dispersos por el parque.


No podíamos irnos de Yehliu, viendo en su puerto un ir y venir de barcos de pesca y que en los restaurantes locales servían mariscos frescos de la zona, sin probar sus exquisiteces. Fue una excelente oportunidad para probar la gastronomía local después de explorar el parque.
Taipéi, una Ciudad Moderna con Alma Antigua

La capital de Taiwán es una ciudad dinámica que combina la energía de una metrópolis moderna con la rica historia y la tradición cultural de Asia. Su encanto reside en el fascinante contraste que se encuentra en cada esquina, donde los rascacielos de cristal y acero se elevan sobre templos centenarios y donde la oferta culinaria es excelente.









La zona moderna la encontramos en el Barrio de Ximending, el corazón de la juventud y la cultura pop, epicentro de la moda y el entretenimiento de Taipéi. En el centro del distrito se encuentra el Teatro de la Casa Roja, un edificio histórico de 1908 que fue un teatro y hoy es un centro cultural con tiendas de diseño y exposiciones de arte. En el lado sur se sitúa la zona LGBTQ+ , una gran plaza con una colección de patios con bares al aire libre. Paseamos por la Rainbow Road, con su icónica bandera del orgullo gay pintada en el suelo, en dirección Graffiti Lane donde disfrutamos del arte callejero.











Todo el barrio es un hervidero de grandes almacenes y tiendas de marcas internacionales hasta boutiques independientes que ofrecen la moda más reciente y peculiar de Asia. Sus centros comerciales son lugares de culto al consumo, al juego y a la gastronomía.







Otro de los barrios modernos es el distrito de Xinyi. Es su centro financiero y comercial. Conocido por sus rascacielos relucientes y grandes centros comerciales, con amplias avenidas y espacios públicos. La estrella indiscutible del distrito es el rascacielos Taipei 101, con sus 508 m de altura. Su forma se asemeja a un tallo de bambú, que simboliza la fuerza y la resistencia. Si no quieres gastarte los 20€2025/pp que cuesta la entrada puedes subir los 600 escalones aproximadamente hasta el mirador de la cima de la montaña Elefante o Xiangshan que ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad de Taipéi y del rascacielos.









El corazón histórico queda representado en el Memorial Nacional de Chiang Kai-shek, dedicado a Chiang Kai-shek, el ex presidente de la República de China. El memorial se encuentra en una gran plaza abierta rodeada de jardines paisajísticos. Flanqueando la plaza hay dos edificios gemelos de estilo palaciego tradicional chino: el Teatro Nacional y la Sala de Conciertos Nacional. El gran salón conmemorativo, es una estructura majestuosa de mármol blanco, con un techo octagonal de tejas azules que se eleva sobre una base de mármol blanco. Cada hora, en punto, los guardias de élite de la Marina o la Fuerza Aérea realizan una compleja y perfectamente sincronizada ceremonia de cambio de guardia.
La tradición y espiritualidad la encontramos en el Templo de Longshan, fundado en 1738 pero reconstruido en diversas ocasiones a lo largo del tiempo. Es un lugar sagrado que encarna el sincretismo de las creencias taiwanesas, combinando el budismo con el taoísmo y la religión popular china. Aunque su deidad principal es la diosa budista de la misericordia, Guanyin, el templo alberga altares para cientos de deidades diferentes, lo que lo convierte en un punto de peregrinación para personas de todas las creencias.
Si bien hay más templos diseminados por la ciudad nosotros visitamos el Templo de Qingshui, dedicado a un monje budista de la dinastía Song en el distrito de Ximen. Próximo se encuentra el Templo Bangka Qingshan, dedicado al rey del inframundo, Lord Quingshan, con una disposición de tres patios, con edificios de madera y piedra. Otro de los templos curiosos que visitamos fue el centenario Templo Xiahai Chenghuang que alberga estatuas del Dios de la Ciudad, su esposa y el Cupido Chino, por ello, el templo atrae a muchos solteros en busca de pareja.







Dihua Street fue el corazón comercial de Taipéi a finales del siglo XIX y principios del XX. Era el centro de importación y distribución de una gran variedad de productos, lo que la convirtió en el principal mercado de bienes secos, hierbas medicinales, telas y té. Los edificios de la calle, con sus fachadas de estilo barroco y columnas clásicas son un reflejo de la riqueza de los comerciantes de aquella época.














Desde Taipéi hicimos una excursión de medio día a Beitou, el famoso paraíso de las aguas termales. Ubicado en la parte norte de la ciudad y fácilmente accesible en metro. Una vez has llegado a la estación, lo mejor es coger una guagua hasta la parte alta donde está el Thermal Valley, conocido como el Valle del Infierno, un área geotermal protegida con cascadas y un lago de color verde jade cubierto de vapor, con temperaturas que superan los 90°C. Por seguridad, no se permite tocar el agua. Continuamos, ahora en descenso, siguiendo el torrente de agua termal que atraviesa el Parque Beitou, en el que destacan algunos puntos de interés, como el Museo de Aguas Termales o la Biblioteca pública que simula un barco varado en el bosque.










Si tienes tiempo o el día amanece muy lluvioso, como fue nuestro caso, puedes visitar el Museo Nacional del Palacio. No es solo uno de los museos más grandes del mundo, es el depositario de la colección más completa y extensa de arte y artefactos imperiales chinos. La colección abarca casi 8.000 años, desde la era neolítica hasta la última dinastía china. Los tesoros fueron traídos de la Ciudad Prohibida de Beijing por el gobierno del Kuomintang de Chiang Kai-shek durante la Guerra Civil China. De las casi 700.000 piezas, solo hay tres obras maestras que casi siempre están en exhibición: el Repollo de Jade, la Piedra con Forma de Cerdo y el Barco de Bambú Tallado en una pipa de aceituna.
Aquí termina nuestro increíble viaje por la isla de Taiwán entre la modernidad y la tradición. Nos vamos, pero nunca olvidaremos el famoso Stinky tofu o tofu apestoso, una de las comidas callejeras más famosas y, para muchos, más desafiantes de Taiwán con su olor, un aroma potente y penetrante que puede percibirse a metros de distancia y que a menudo se compara con el queso muy curado o la basura en descomposición. Sin embargo, la mayor sorpresa al probarlo es que está delicioso, con un sabor salado, unami y picante, y con una textura crujiente por fuera y tierna y cremosa por dentro.














































































15/09/2025 at 21:29
Guauuuu viajeros incansables!! Una gran sorpresa la zona este de Taiwan por su gran belleza natural. Paisajes espectaculares sazonados con patrimonio histórico y una capital como Taipéi que invita a visitarla por aunar lo antiguo con lo moderno de manera magistral. La narrativa tan bien ejecutada es el acicate para disfrutar de este paraíso asiático. Felicidades por esa vida de viajes. Un saludo. Genaro 🇹🇼😍👌🫶
Me gustaMe gusta