Mayo 2025
Ya españoles, portugueses y holandeses conocían está isla a finales del s. XVI por el nombre de Formosa, en portugués, Isla Hermosa. El nombre Taiwán proviene del idioma de los pueblos indígenas siraya, que habitaban la isla y que los chinos adaptaron. Aunque el nombre oficial de la isla es República de China, impuesto por el líder chino Chiang Kai-shek (1887-1975), que se refugió en la isla con su gobierno nacionalista y la denominó así frente a la China continental liderada por Mao Zedong (1893-1976) que la proclamó la República Popular China.

Conflictos políticos a un lado, nuestro recorrido circunvalando la isla duró 18 días. Comenzaremos nuestro recorrido por el Oeste de la isla, caracterizado por grandes llanuras donde se distribuye la mayoría de la población. Visitamos las ciudades de Taichung (2), el lago Sun Moon Lake (1), la ciudad histórica Lukang, la antigua capital Tainan (3), el Monasterio de Fo Guang Shan y la ciudad de Kaohsiung (3).
Taichung, la ciudad del centro

Volamos desde Seúl, Corea del Sur hasta el aeropuerto internacional de Taiwán, Taoyuan (TPE) (2h y 30 min) con la compañía china China Airlines. Como siempre después de sacar dinero en los cajeros y comprar una tarjeta SIM Chunghawa Telecom, recogimos nuestro coche de alquiler (14 d) con la empresa local, Challise y pusimos rumbo a nuestro primer destino la ciudad de Taichung (≈2h). Su nombre chino significa ciudad del centro.






Empezamos la visita por uno de los lugares más icónicos de la ciudad, la Rainbow Village, una explosión de color y creatividad y una historia conmovedora de preservación que el veterano de guerra, Huang Yung-fu, realizó de su pequeño barrio evitando ser demolido. El edificio de la Opera Metropolitana nos sorprendió. Continuamos por el paseo fluvial de Liuchuan, un antiguo vertedero residual hoy rescatado para el relax. Si te gusta el street art puedes acercarte al Painted Animation Lane, un callejón con dibujos de anime. Tomate un descanso en Chun Shui Tang, el supuesto lugar de nacimiento del té de burbujas.




La ciudad ofrece varios santuarios, destaca el templo Yuanbao, donde una voluntaria amablemente nos lo enseñó. El templo Paochueh con su gran Buda Maitreya sentado y muy sonriente y por último el templo de Confucio, con sus jardines y patios serenos ofrecen un lugar de tranquilidad y reflexión. Otro lugar para el paseo y el descanso es el parque Taichung, con un hermoso puente rojo y un lago rodeado de jardines. Uno de los edificios históricos que estaba en obras y no pudimos visitar es la Prefectural Hall, centro administrativo de la prefectura durante el período colonial japonés.



No te puedes ir de la ciudad sin conocer sus mercados nocturnos. Son muchos pero el Yizhong Street Night Market nos quedaba cerca del hotel y tenía un ambiente moderno e informal, aunque no es tan grande como el famoso mercado de Fengjia, que nos quedaba muy alejado pero que tenía muy buenas críticas.
El Lago del Sol y la Luna

Pusimos rumbo al Sun Moon Lake, a unas 2 h de Taichung. Es el mayor cuerpo de agua de la isla, con 27 m de profundidad y se encuentra a una altura de 748 m. La parte oriental del lago se parece a un sol, mientras la parte occidental se parece a una luna, de ahí el nombre. Además es el hogar del pueblo indígena Thao, que tiene una profunda conexión cultural con el lugar.







Visitamos los pueblos del lago, Shuishe, es el principal centro turístico del lago, con una gran concentración de hoteles, restaurantes, tiendas, y desde su muelle, salen ferries que cruzan el lago. El pueblo de Ita Thao es el corazón de la cultura del pueblo indígena Thao, tiene un ambiente más auténtico y cultural. Sus calles están llenas de puestos de comida, tiendas de artesanías tradicionales y restaurantes que ofrecen especialidades de la tribu Thao.

Una de la actividades estrellas es recorrer en bicicleta o paseando el lago mediante una ruta circular por pasarelas cercana a la orilla del lago con unas vistas espectaculares y una vegetación exuberante. Hay muchos puntos de alquiler de bicis en los pueblos principales. Uno de los senderos más bonitos es el que conduce a través de bosques de bambú hasta un pequeño muelle donde se ve la Pila de las Nueve Ranas, una estatua que se utiliza para medir el nivel del lago. Otra de las actividades es tomar el teleférico que te lleva al Pueblo Cultural Aborigen Formosa, un parque temático que muestra las costumbres y la historia de varias tribus indígenas de Taiwán.
En estos paseos son paradas obligatorias la visita a templos y pagodas diseminados por el lago. El templo taoista de Longfeng, donde acuden los que se van a casar para ser bendecidos frente a la estatua de Yue Lao, el dios del matrimonio y el amor. El templo budista de Xuanguang, con unas espectaculares vistas sobre el lago y la isla Lalu, un lugar sagrado para los Thao. Algo más alto se encuentra el templo Xuan Zang de dos plantas, uno dedicado a Xuanzang Relizi y otro al Buda Shakyamuni. Además junto al embarcadero hay un puesto muy famoso por sus «huevos de té«, una especialidad local, que estaban de muerte. La Pagoda Ci’en, situada en una colina fue construida por el expresidente Chiang Kai-shek en memoria de su madre.
Lukang, la ciudad de la dinastía Qing
Desde el lago Sun Moon Lake pusimos rumbo a la ciudad de Tainan pero de camino hicimos una parada en la ciudad de Lukang, que significa Puerto de Ciervos, en referencia al comercio de pieles de este animal, durante el período colonial holandés en Taiwán. Cobró gran importancia como puerto marítimo durante la dinastía Qing entre los s. XVIII al XIX, pero la negativa de la ciudad al paso del ferrocarril unido a la sedimentación del puerto provocó su olvido y favoreció su conservación.





Comenzamos nuestro paseo en el templo taoísta de Lukang Mazu, dedicado a la diosa de los pescadores y del mar. Fundado en el año 1725 pero objeto de extensas renovaciones y reparaciones durante la época colonial japonesa. El templo sigue el modelo clásico: tres salones y dos patios con tallas intrincadas que narran historias del folclore y un impresionante techo octogonal.









Deambulamos por la Old Street o Calle Vieja de Lukang, en referencia a las calles Butou y Dayou a la izquierda de Zhongshan Road. Esta zona peatonal se caracteriza por sus estrechas y sinuosas callejuelas flanqueadas por casas tradicionales de ladrillo rojo, muchas de las cuales han sido convertidas en tiendas de souvenirs, puestos de comida y talleres de artesanía. Una de las especialidades son los camarones mono, una especie de camarón de barro, que se fríen enteros y se sirven con albahaca o el tofu mala o tofu apestoso picante otra de las delicatesen callejeras.






Finalizamos el recorrido al llegar al el Templo Longshan, el edificio es una maravilla arquitectónica con un soberbio patio, murales delicados, tallas en madera, en piedra.

No dejes de visitar el estrecho Pasillo Molu, más conocido como el Pasillo de los Caballeros, ya que un caballero espera a que una dama pase primero. El callejón mide 100 m de largo y 70 cm de ancho.
Tainan, la antigua capital de Formosa

Tainan es la ciudad más antigua y el primer asentamiento de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (1661-1662), se mantuvo como capital durante el periodo chino de los Qing durante más de 200 años y también durante la República de Taiwán en 1895, antes de la ocupación japonesa (1895-1945) que trasladaron el estatus de capital a Taipei.
Tainan, conocida como la Ciudad de los Templos, alberga numerosos santuarios y lugares de culto, incluyendo el Templo Taiwán Fu, que honra al Dios de la Ciudad, Chenghuang, con su gigantesco ábaco para evaluar acciones. También destaca el Dongyue o Templo del Infierno, con estatuas de demonios, la gente acude a este templo con peticiones para el más allá o realizar el ritual de Guo Qiang, que se realiza para limpiar el karma. En la calle Shennong, antigua vía comercial, visitamos varios templos taoistas, a pocos pasos unos de otros, el templo de la Medicina, el del Dios del Viento o el del Dios del Agua. Finalizamos este paseo en el Templo del Gran Mazu, la antigua residencia real del Príncipe Zhu Shugui de la dinastía Ming.
El Santuario Koxinga es un sitio histórico en honor a Zheng Chenggong o Koxinga, que expulsó a los colonos neerlandeses de Taiwán en 1662 y estableció el Reino de Tungning, lo puedes ver en su estatua ecuestre en los jardines. En frente el Museo de la Ciudad y muy cerca el Templo de la Señora Linshui, la deidad que protege a las mujeres y a los niños. Otros santuarios que no te puedes perder son; el Templo de Confucio, frente al distrito comercial Kongmiao, fue la primera escuela oficial de Taiwán, cerca el Museo de Arte Contemporáneo y el Templo de las Cinco Concubinas erigido para honrar a las concubinas del príncipe heredero Ning Jing que se suicidaron por lealtad a él. Terminamos en Wōniú Xiàng o Callejón del Caracol, que ya indica la vida pausada y tranquila del barrio.
Otro de los lugares imprescindibles en Tainan es el antiguo Distrito de Aniping, donde se encuentra el Fuerte de Anping, construido por los neerlandeses en el s. XVII al que denominaron Fuerte Zeelandia. Cerca del fuerte está la Casa del Árbol, una antigua casa con almacenes que han sido invadidos por las raíces de los árboles banianos. Junto a ella la Casa de Comercio Tait & Co, cuyo objetivo era comerciar con los extranjeros. También está el Templo Aniping Mazu, que protegía a los navegantes. Cercano está el antiguo puerto, hoy convertido en un puerto de recreo. Cruzamos el foso y paseamos por las murallas del Castillo del Oro Eterno, construido en 1876 para defender la costa de las invasiones japonesas. Por último nos acercamos a la Yuguang Island y disfrutamos del atardecer en la Playa de Yuguangdao.
Fo Guang Shan, Santuario del Buda Gigante



Entre la ciudad de Tainan y nuestro siguiente destino, la ciudad de Kaohsiung, nos detenemos en el Santuario del Buda Gigante o Gran Buda de Fo Guang Shan. El punto culminante del complejo es el Gran Buda de Fo Guang Shan, que representa al Buda Sakyamuni, una gigantesca estatua de bronce, que mide 108 metros de altura, y es una de las figuras de Buda sedente más grandes del mundo.








Para llegar a la estatua, los visitantes recorren un gran camino ceremonial flanqueado por ocho pagodas de estilo chino, cada una dedicada a un aspecto diferente de las enseñanzas budistas. Este diseño simboliza el Noble Sendero Óctuple del budismo, un camino hacia la iluminación. Al final del sendero, se encuentra la imponente plaza que precede a la estatua de Buda. Dentro del santuario hay restaurantes, cafeterías, tiendas y salas de museos que albergan reliquias y arte budista. El acceso es gratuito.
Kaohsiung, el Corazón Marítimo del Sur

Kaohsiung es la tercera ciudad del país, con anchas y largas avenidas y con el mayor puerto comercial y de mercancías de Taiwán. Para explorarla, lo mejor es dividirla en varias zonas: la zona de Zuoying y el estanque del Loto; la zona del Puerto, la Bahía y la isla Cijin y por último el Distrito Central o Downtown.












La zona de Zuoying, se encuentra al norte de la ciudad y su corazón es el Estanque del Loto, un lago artificial famoso por la concentración de templos, pagodas y pabellones que reflejan la profunda herencia religiosa y cultural de la ciudad. Comenzamos en las icónicas Pagodas del Dragón y el Tigre, de siete pisos de altura y su puente en zigzag. En frente se alza el Palacio Ciji o Tzu Chi. Los Pabellones de la Primavera y el Otoño, están conectados por un puente que cruza el agua con la estatua de Guanyin, la Diosa de la Misericordia, cabalgando un enorme dragón. En frente, sobre unas anchas escaleras, el templo taoista Zuoying Chiming. La siguiente parada es el puente de acceso al Templo Zuoying Yuandi reconocible por la gran estatua del Emperador del Cielo Oscuro, Xuantian. Al norte del lago se encuentra el Templo de Confucio (en reforma) y cruzando el puente vemos el último templo, Zuoying coronado por una gigantesca escultura en el techo dedicada al patriarca Qing Shui.








El Distrito Central o Downtown es el núcleo moderno de Kaohsiung, donde se desarrolla la vida urbana más activa, compras y gastronomía. Uno de los lugares más impactantes es el Dome of Light, la obra de arte en vidrio más grande del mundo en la estación de metro Formosa Boulevard. El arte callejero te impacta en Weiwuying Street Art Village, con cientos de edificios cubiertos de dibujos y murales. No dejes de visitar el templo El templo de Sanfong es una obra maestra de la arquitectura tradicional china, con un diseño de tres niveles y el tejado está adornado con esculturas de dragones y fénix.

La zona del Puerto y la Bahía es la zona rehabilitada de la ciudad y donde mejor se aprecia su transformación de un puerto industrial a un centro creativo y de ocio. Visitamos primero el Pier-2 Art Center, un conjunto de antiguos almacenes portuarios convertidos en galerías de arte, talleres y tiendas de diseño. Nos acercamos al Dayi Park, para ver la la obra artística de la Casita del Árbol y muy cerca el Kaohsiung Music Center diseñado por arquitectos españoles y marca el comienzo del Love River o Río del Amor, un paseo marítimo a lo largo del río es ideal para caminar, disfrutar de cafés o dar un romántico paseo en barco por la noche. Esta zona se ve espectacular desde el Shoushan Mirador en la llamada Montaña de los Monos, aunque no vimos ninguno. Un pequeño santuario dedicado a los mártires de Kaohsiung y un cartel que dice Love, perfecto para unas instantáneas.





Nuestra última parada fue en la Isla de Cijin. Se puede ir desde el puerto en ferry o por un túnel bajo el mar, nosotros elegimos la segunda opción. Es una delgada y larga franja de tierra con una larga playa de arena negra. Las calles que unen la playa con el ferry y las aledañas están llenas de restaurantes de mariscos frescos. Se puede visitar en lo alto de una colina un antiguo faro y un vetusto fuerte.

Aquí dejamos este relato de la zona oeste de Taiwán con el bonito atardecer en la playa de la isla Cijin. Sigan atentos porque en breve continuamos nuestro viaje por el este del país y tenemos que decir nos sorprendió bastante.







































































































06/09/2025 at 21:46
Gracias por sorprenderme con un destino desconocido para mí. Interesante y fascinante el relato tan bien ilustrado. Me apunto la antigua Formosa para un futuro viaje. Genaro
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