Agosto 2007
Rajastán es conocido como la Tierra de Reyes, fue la tierra de los rajputs, un valeroso clan guerrero que defendía su tierra, su familia y su honor. Es el estado más grande de la India, situado al noroeste del país, linda al oeste con Pakistán y contiene la mayor parte del desierto de Thar. Esta tierra es famosa por sus vestimentas coloridas, su música folclórica y sus danzas. Y es el paraíso para las compras, con alfombras, prendas de vestir, joyas, artículos de cuero de camello, cerámica y tallados en madera.

Recordar que íbamos en un viaje organizado por Viajes Halcón, a través de Travel Plan, la Ruta de los Maharajás. Salimos en guagua de la ciudad de Delhi en dirección a Mandawa nuestra primera parada en Rajastán y durante 8 días visitaríamos las ciudades más sorprendente de Rajastán, como Mandawa y sus bellos havelis, la sorprendente Bikaner, Jaisalmer la reina del desierto, Jodhpur la ciudad azul, Udaipur la ciudad de los lagos, Amber y su fabulosa fortaleza y Jaipur la ciudad rosa.






Nos llamó mucho la atención ver por la carretera caminando a peregrinos que portaban estructuras, elaboradas con papel o materiales ligeros, decoradas con colores vibrantes, espejos o lentejuelas. Pasamos por pueblos en cuyas calles de tierra deambulaban vacas y curiosamente sobre las guaguas viajaban personas. El paisaje poco a poco cambiaba a medida que nos adentrábamos en la zona del Rajastán, haciéndose más y más desértico.
Mandawa, donde las Havelis cuentan Historias

Por fin llegamos a Mandawa (5:30h), en la región de Shekhawati, famosa por sus havelis históricos, con murales y frescos impresionantes. La región de Shekhawati fue un importante centro de comercio a lo largo de la Ruta de la Seda. Los Havelis son grandes mansiones tradicionales que fueron construidas por los ricos comerciantes Marwari en los s. XVIII y XIX.
La mejor manera de explorar Mandawa es a pie, perdiéndote por sus estrechas callejuelas de tierra e ir descubriendo havelis escondidos en cada esquina. Lo que los hace únicos son sus fachadas y patios interiores, profusamente decorados con frescos y murales, donde se representan desde escenas de la vida de Krishna, Rama u otros dioses, pasando por imágenes de la vida familiar, de festividades con músicos y danzarines, hasta frescos que muestran pinturas de trenes a vapor, automóviles y globos aerostáticos.









Otro de los alicientes de la ciudad es su fuerte medieval, Mandawa Fort, construido en el s. XVIII por Thakur Nawal Singh, dominando la ciudad. Ha sido bellamente restaurado y ahora funciona como un hotel patrimonio, lo que permite a los visitantes vivir una experiencia real en un castillo. Sus paredes también están adornadas con frescos y ofrece vistas panorámicas de la ciudad.







A pocos minutos se encuentra otra pequeño pueblo, hogar de algunos de los havelis más antiguos y finamente pintados, Fatehpur. La mayoría de los dueños de estas mansiones viven en Calcuta, Bombay, Dheli, etc y solo vienen por las festividades o porque el gobierno ha financiado su restauración, otros dejan a familias locales a cargo del mantenimiento.
Bikaner, la Tierra de los Camellos

Nuestro siguiente destino fue la ciudad de Bikaner (3 h) su historia se remonta al año 1488, cuando fue fundada por el príncipe Rajput Rao Bika ji, de ahí su nombre. La ciudad prosperó como un importante centro de comercio a lo largo de las rutas de caravanas que conectaban la India con Asia Central, especialmente por el comercio de camellos.











El Fuerte Junagarh es la joya de la corona de Bikaner. Construido en el año 1588 por el Raja Rai Singh, uno de los generales más distinguidos del emperador mogol Akbar, este formidable fuerte de arenisca roja nunca ha sido capturado. En su interior alberga magníficos palacios, templos, pabellones y museos que muestran la opulencia en la que vivía la realeza.

Luego visitamos el Templo Jainista de Bhandasar, que está dedicado a Sumatinath, el quinto Tirthankara, profeta del Jainismo. El templo es famoso por sus intrincados frescos, murales y espejos ornamentados que decoran sus paredes y techos, representando escenas de la vida de los 24 Tirthankaras jainistas y motivos florales. Está formado por tres pisos y construido con piedra de arena roja. Nada más entrar te encontrarás con el altar, rodeado de inmensos y coloridos pilares tallados. Se dice que en su construcción se utilizaron 40.000 kg de ghee, mantequilla clarificada, en lugar de agua para la mezcla del mortero en sus cimientos.
Templo Karni Mata, el Templo de las Ratas

A unos 30 km de Bikaner en el pequeño pueblo de Deshnok se encuentra el Templo Karni Mata, el Templo de las Ratas. Está dedicado a Karni Mata, también conocida como Karniji, es considerada una encarnación de la diosa Durga, la deidad del poder y la victoria y es famoso por albergar a miles de ratas que son consideradas sagradas y veneradas por los devotos. Estas ratas, llamadas kabas, deambulan libremente por todo el complejo, incluyendo el santuario principal.
Al entrar al templo, los visitantes deben descalzarse en señal de respeto. Las ratas se mueven libremente por el suelo, las paredes y los techos. Se cuenta que cuando el hijastro de Karni Mata, Laxman, se ahogó, ella rogó al dios de la muerte, Yama, que lo resucitara. Aunque el dios se negó inicialmente, finalmente accedió con la condición de que todos los descendientes de Karni Mata y sus seguidores renacerían como ratas en el templo al morir, para luego volver a nacer como humanos. Así, las ratas son vistas como almas reencarnadas que esperan su próximo renacimiento humano. Dentro del templo, las ratas son cuidadas y alimentadas con gran devoción. Se les ofrecen dulces, granos y leche en grandes cuencos. Comer prasad, una ofrenda de comida bendecida que haya sido mordisqueado por una rata, se considera un honor y una bendición.
Jaisalmer, la Ciudad Dorada

Situada en el corazón del desierto de Thar, es famosa por su espectacular fuerte de arenisca amarilla que parece emerger de las arenas, por sus havelis y los safaris en camello por las dunas. Su nombre proviene de su fundador, Rawal Jaisal, un gobernante rajput de la tribu Bhati, quien la fundó en el año 1156. La ciudad debe su apodo al color dorado de la arenisca con la que están construidos sus edificios, que brillan con una tonalidad ámbar bajo el sol del desierto.
Dominando la colina Trikuta se eleva majestuosamente el Fuerte de Jaisalmer, Sonar Quila, construido en arenisca amarilla con vistas a la ciudad y al desierto circundante. Dentro de sus muros laberínticos, encontramos casas antiguas, tiendas, templos jainistas, havelis y restaurantes, creando una atmósfera vibrante y única. La diferencia con otros fuertes es que aproximadamente un cuarto de la población de la ciudad todavía reside dentro de sus murallas.








En nuestro recorrido por el interior del fuerte visitamos un conjunto de templos jainistas interconectados, construidos entre los s. XII y XVI. Son ejemplos impresionantes de la arquitectura jainista, con elaboradas tallas en piedra, esculturas y una atmósfera de paz. Recuerda que siempre se ha de recorrer el deambulatorio del templo siguiendo le sentido de las agujas del reloj, de izquierda a derecha y descalzarte para visitarlo.









Seguimos el paseo, ahora visitando los havelis más significativos, con sus intrincadas tallas en piedra, balcones tallados y ventanas enrejadas. El Patwon Ki Haveli, un complejo de cinco havelis interconectados, es el más grande y elaborado de la ciudad, el Salam Singh Ki Haveli, que destaca por su peculiar arquitectura, con un techo distintivo en forma de pavo real y balcones tallados o el Nathmal Ki Haveli, famoso por sus dos lados diferentes, esculpidos por dos hermanos, lo que resulta un diseño asimétrico pero armonioso.








Otro lugar especial es el Lago Gadisar, una laguna artificial que fue la principal fuente de agua de Jaisalmer durante siglos. Rodeado de templos, ghats y santuarios, es un lugar pintoresco para dar un paseo en barco o simplemente disfrutar del atardecer.

Por último cuando comienza a caer el sol disfrutamos de un paseo en camello por las Dunas de Sam del desierto del Thar ubicadas a 42 km de la ciudad. Y posteriormente una actuación de música y danza folclórica de Rajastán, como la Ghoomar, una danza folclórica tradicional y ceremonial interpretada predominantemente por mujeres Kalbelia, una tribu seminómada en la que los hombres tradicionalmente eran encantadores de serpientes. Las bailarinas visten el traje tradicional de Rajastán: un ghaghra, una falda larga y ancha que se arremolina al girar, un kanchli o choli, una blusa y un odhni o velo que les cubre la cabeza y parte del rostro.
Jodhpur, la Ciudad Azul de Rajastán

Se la conoce así por el característico color azul de muchas de sus casas, especialmente en el casco antiguo, que históricamente indicaba que pertenecían a la casta de los brahmanes. Fue fundada en el año 1459 por Rao Jodha, el jefe del clan Rathore rajput, quien trasladó la capital de su reino de Mandore a esta nueva ubicación más estratégica, entonces conocida como el reino de Marwar.

Nuestra primera parada fue en Ghanta Ghar o la Torre del Reloj, el corazón del casco antiguo de la ciudad. Mandado a construir entre el año 1880 y 1911 por el Maharaja Sardar Singh, con el objetivo de modernizar Jodhpur y dotarla de una torre pública, similar a las que se veían en las ciudades europeas, de hecho se dice que el mecanismo es similar a del Big Ben.



La torre es la puerta de entrada al bullicioso y vibrante Sardar Market, uno de los mercados tradicionales más grandes y antiguos de Jodhpur, que lleva el nombre del mismo Maharajá. Es un vibrante bazar donde se puede encontrar de todo, desde especias, textiles y artesanías, hasta joyería y dulces locales. Es un lugar excelente para sumergirse en la vida local.






A continuación nos llevaron al Jaswant Thada, un cenotafio o monumento funerario simbólico que honra a una persona cuyo cuerpo está enterrado en otro lugar y un lugar de cremación para la familia real Rathore de Marwar. Fue construido por el Maharajá Sardar Singh en 1899 en memoria de su padre, el Maharajá Jaswant Singh II. Se dice que Jaswant Singh II fue un gobernante muy querido, recordado por el pueblo de Jodhpur por su visión y por traer prosperidad a la región.



Encaramado a 125 m sobre la ciudad en la colina rocosa, conocida como Bhakurcheeria o la Montaña de los Pájaros, vemos el Fuerte Mehrangarh o Fuerte del Sol, una colosal fortaleza, construida en 1495 por Roa Jodha. Sin embargo, la mayor parte de las estructuras existentes son del período de Jaswant Singh en el s. XVII.
Dentro de sus muros masivos, encontrarás una serie de palacios exquisitamente decorados, como el Moti Mahal o Palacio de la Perla, el Phool Mahal o Palacio de las Flores y el Sheesh Mahal o Salón de los Espejos, cada uno con intrincadas tallas, pinturas y trabajos en vidrio.










El fuerte alberga un excelente museo con colecciones de armas, palanquines, howdahs o sillas de elefantes, cunas reales, miniaturas, instrumentos musicales, trajes y mobiliario que está incluido en la visita.







Las murallas del fuerte alcanzan una altura máxima de 36 m y tienen un ancho de hasta 21 m. Conservaban antiguos cañones, incluido Kilkila, famoso principalmente por su impresionante tamaño y su posición estratégica en las murallas, desde donde se obtienen las mejores vistas panorámicas de la Ciudad Azul que se extiende a sus pies.
Ranakpur, la Joya Jainista de las Aravallis

En nuestro camino hacia la ciudad de Udaipur, hicimos una parada en este pequeño pueblo, Ranakpur, ubicado en el distrito de Pali, en el lado occidental de la Cordillera de Aravalli, rodeado de valles boscosos, que contrasta con el paisaje desértico de otras partes de Rajastán.
El Templo Jainista de Ranakpur, Chaumukha Mandir es una de las maravillas arquitectónicas de la India. Está dedicado a Tirthankara Adinatha, el primer Tirthankara del jainismo. Se construyó en mármol blanco en el s. XV y se tardaron más de 50 años en completarlo. La característica más asombrosa del templo son sus 1444 pilares de mármol, y se dice que ninguno de ellos es idéntico al otro. Cada pilar está exquisitamente tallado con diferentes patrones, figuras y motivos, creando un laberinto de columnas que, a medida que la luz cambia a lo largo del día, produce efectos visuales espectaculares de luces y sombras.
Udaipur, la Ciudad de los Lagos

Situada en medio de las colinas de Aravalli y rodeada por una serie de hermosos lagos artificiales, Udaipur destaca por sus palacios de mármol blanco y sus vibrantes ghats. Fue fundada en el año 1559 por Maharajá Udai Singh II de la dinastía Sisodia de rajput y nombrada capital del reino Mewar.


El Lago Pichola es el corazón y el alma de Udaipur, mide aproximadamente 4 km de largo y 3 de ancho, fue creado en el s. XIV por un banjara, un transportista de granos, llamado Pichhu. En sus aguas emergen dos palacios de cuento. El Taj Lake Palace o Jag Niwas construido por Jagat Singh II en el s. XVIII como palacio de verano para la realeza Mewar y el Jag Mandir, famoso por haber servido de refugio al emperador Shah Jahan, el constructor del Taj Mahal. Al atardecer se realizan excursiones en barco por el lago.







Nosotros visitamos el Palacio de la Ciudad de Udaipur, aunque realmente es un vasto complejo de palacios, patios, jardines y pabellones, construido a lo largo de casi 400 años desde su inicio en el año 1559 por diferentes maharajás de la dinastía Mewar. Se alza majestuosamente a orillas del Lago Pichola, ofreciendo una vista impresionante de la ciudad y el lago. El complejo tiene varias puertas impresionantes, como la Bara Pol o Gran Puerta y la Tripolia Pol o Puerta Triple, que conducen a los diferentes patios y secciones del palacio.
Los numerosos patios, chowks, cada uno con su propio propósito y diseño, que servían para ceremonias, audiencias públicas o como espacios privados. En el interior, las salas están decoradas con miles de pequeños espejos que brillan con la luz que entra por ventanas y puertas con intrincados diseños de vidrio de colores. Todas decoradas con murales y frescos con pinturas que representan escenas de la mitología, la vida real y la naturaleza.



Una curiosidad que encontramos en un patio fue el Muro de los Elefantes, o por lo menos lo denominamos así. Los maharajás de Rajastán eran grandes aficionados a la caza y a los espectáculos con animales. Las peleas de elefantes, aunque ahora prohibidas por motivos éticos, eran un pasatiempo real popular en algunos períodos. Para estos eventos, se construían barreras robustas o muros divisores en recintos o arenas específicas para controlar a los animales y proteger a los espectadores.

A pocos pasos del palacio encontramos el templo hinduista Jagdish, dedicado al señor Vishnu, una de las deidades principales del hinduismo, considerado el preservador del universo. Cada centímetro del exterior del templo, desde las paredes hasta los pilares y los techos, está cubierto con exquisitas tallas y relieves. En el santuario principal, se encuentra una fascinante imagen de la deidad con cuatro brazos, tallada en una sola pieza de piedra negra.


Fue construido en el año 1651 por el Maharajá Jagat Singh I, en estilo arquitectónico Indo-Ario o Nagara, cuya característica principale es la de tener una Shikhara o aguja elevada y ricamente tallada con figuras de elefantes, jinetes, músicos, bailarines y deidades. Para llegar al santuario principal, hay que subir unos 32 escalones empinados, custodiados por dos enormes y hermosas figuras de elefantes de piedra a cada lado de la entrada. Pero antes de llegar al santuario principal, hay varias mandapas o salas con columnas profusamente talladas que conducen al sancta sanctorum. Además es obligatorio quitarse los zapatos antes de entrar.





Por la noche dimos un paseo por el Bazar Bapu de la ciudad vieja. Aquí se puede disfrutar de la mejor comida callejera, desde los deliciosos aperitivos y dulces de Rajastán, pasando por los kachoris, pasteles fritos, a menudo salados y rellenos de cebolla o lentejas o los mirchi wadas, buñuelos de chile finalizando con dulces locales. Es una excelente manera de experimentar los sabores de Udaipur.
El Fuerte Amber, la marcha del coronel Hathi





Al ritmo de la canción interpretada por el coronel Hathi y su tropa de elefantes durante sus marchas en la película de Disney ascendimos a lomos de una fila de estos paquidermos elegantemente vestidos hasta este magnífico complejo palaciego que se erige majestuosamente sobre una colina con vistas al pintoresco lago Maota.





El Fuerte Amber actual fue iniciado por el Raja Man Singh I en el año 1592 y fue modificado y expandido por sucesivos gobernantes Kachwaha de Amber durante los siguientes 150 años. Por ello hay una notable fusión de estilos arquitectónicos Rajput y Mogol que se observa en todo el fuerte. Después de subir la rampa o la famosa Subida en Elefante. Se entra por la Suraj Pol Dwaar o Puerta del Sol que da acceso al Jaleb Chowk, el primer patio principal, donde los ejércitos regresaban victoriosos con su botín de guerra, que se exhibía al público.




A continuación unas escaleras nos llevan al segundo patio y en un lado se encuentra el Diwan-e-Aam o Salón de Audiencias Públicas, donde el gobernante escuchaba las peticiones del pueblo y atendía asuntos de estado. Atravesando la ornamentada Ganesh Pol o Puerta de Ganesha, se accede al tercer patio del palacio donde se encuentran las dependencias del maharajá. Esta puerta es famosa por sus vibrantes frescos y mosaicos que representan al dios Ganesha, una figura que en el hinduismo elimina los obstáculos.







El tercer patio está dividido en dos partes por un pequeño jardín central de estilo mogol, caracterizado por un diseño geométrico, dividido en cuatro partes por caminos o canales de agua. A un lado se encuentra el Diwan-e-Khas o Salón de Audiencias Privadas, que a menudo se llama Sheesh Mahal, Palacio de los Espejos. Las paredes y los techos están completamente cubiertos con miles de pequeños espejos, creando un efecto de caleidoscopio. En el lado opuesto el salón Sukh Niwas o Salón del Placer, donde el rey se relajaba con sus damas. Este salón fue diseñado como un refugio del calor del desierto. Contaba con un ingenioso sistema de canales de agua que fluían por el suelo, enfriando la habitación de forma natural.

El cuarto patio y último es conocido como la Zenana Mahal o Palacio de las Damas, los aposentos de las mujeres. En el centro se alza el Baradari, un pabellón con columnas, que servía como un punto de reunión para las reinas y concubinas del rey. Era un espacio donde podían socializar y relajarse en un ambiente privado y resguardado. Este pabellón está conectado a varias habitaciones pequeñas con balcones abiertos, que eran los aposentos de las damas reales. Esta disposición permitía al rey visitar a cualquier dama sin ser visto por las demás

El fuerte ofrece vistas impresionantes del lago Maota y del Kesar Kyaari Bagh o Jardín Mogol, situado en una isla en el centro del lago, frente al fuerte. Es un jardín geométrico de estilo mogol, que añade a la belleza escénica del entorno.





Como se puede observar todo el complejo abarca hasta la cima de la colina donde puede verse el verdadero fuerte vigía, rodeado de una muralla militar y extensos sistemas defensivos, conocido como Fuerte de Jaigart o de la Victoria y con el que estaba conectado por un túnel subterráneo que servía como ruta de escape .



En la salida del fuerte encontramos a un encantador de serpientes con una cobra. Estos utilizan un instrumento de viento llamado pungi o been. Con su sonido similar al de una gaita o un clarinete, el encantador toca una melodía hipnótica. Sin embargo, la serpiente no baila al ritmo de la música. Las cobras, por ejemplo, tienen una audición muy limitada. Lo que hacen es seguir el movimiento del pungi o de la mano del encantador, pensando que es una amenaza y poniéndose en una posición defensiva.

Continuamos hacia la ciudad de Jaipur, pero a pocos kilómetros antes de llegar, vemos un palacio que parece flotar en el centro del lago Man Sagar, es el Jal Mahal, uno de los monumentos más icónicos y singulares de la Ciudad Rosa de Rajastán. El palacio que vemos ahora fue renovado y ampliado por el maharajá Jai Singh II de Amber en el s. XVIII. Él lo concibió como un pabellón de caza y un lugar de descanso para sus fiestas de caza de patos reales.
Jaipur, la Ciudad Rosa de Rajastán

Es la capital de Rajastán y la ciudad más grande del estado. Es famosa por sus edificios de arenisca rosa, sus vibrantes bazares y su impresionante arquitectura. Fundada en el año 1727 por el gobernante rajput Jai Singh II, se la considera la primera ciudad planificada de la India. Su apodo de Ciudad Rosa se debe a que en 1876, el maharajá Ram Singh hizo pintar la ciudad de color rosa terracota para darle la bienvenida al Príncipe de Gales, futuro Rey Eduardo VII en su visita.


Nuestra primera parada fue en el Palacio de Jaipur, oficialmente conocido como el Palacio de la Ciudad, fue el punto central de la ciudad ya que ésta se desarrolló de forma radial. Es un vasto complejo de palacios, patios, jardines y edificios, que sigue siendo la residencia de la familia real de Jaipur, aunque gran parte de él está abierto al público como un museo. fue construido por Maharajá Sawai Jai Singh II, entre los años 1729 y 1732. Accedimos por la Nakkarkhana Pol o Puerta de la Casa de los Tambores, en referencia a la sala o plataforma donde se tocaban los tambores, nakkar y las trompetas para anunciar la llegada o la partida del maharajá. Es la entrada del primer gran patio del palacio, el Jaleb Chowk


Adyacente al palacio vemos el Jantar Mantar, un observatorio construido por el fundador de Jaipur. Es un conjunto de 19 instrumentos monumentales construidos con piedra y mármol. Estos instrumentos no utilizan telescopios, sino que están diseñados para observar las posiciones celestes a simple vista. El Samrat Yantra, es el reloj de sol de piedra más grande del mundo, con 27 m de altura. Su precisión es asombrosa, ya que puede medir la hora local con un margen de error de tan solo dos segundos.

En el primer patio del palacio se encuentra el Mubarak Mahal o Palacio de la Bienvenida, que ahora es un museo de textiles reales. Sirvió como una sala de recepción para invitados reales y dignatarios. Su arquitectura es una hermosa y ecléctica fusión de los estilos Rajput, Mogol y europeo, lo que se refleja en su simetría, sus intrincados arcos y los delicados detalles de mármol. El exterior está decorado con balcones y celosías talladas que le dan un aspecto de encaje, conocido como jali.





A continuación se accede al segundo patio, Sarvatobhadra chowk, por la puerta Rajendra Pol, flanqueada por dos imponentes figuras de mármol de elefantes, que añaden majestuosidad a la entrada. En el centro del patio se alza el Diwan-i-Khas o Salón de Audiencias Privadas, un edifico con columnas de mármol y arcos dobles. Es famoso por albergar dos enormes urnas de plata de ley, consideradas las más grandes del mundo. Fueron creadas para que el maharajá Madho Singh II pudiera transportar agua del río Ganges durante su viaje a Inglaterra y poder bañarse con ella.

Desde el patio se puede observar Chandra Mahal o Palacio de la Luna, un palacio de siete pisos que sigue siendo la residencia de la familia real y por tanto no es visitable.





El último patio que se visita es el Pritam Niwas Chowk, el Patio del Amado. En él se encuentran cuatro puertas de entrada, cada una con una decoración exquisita que representa una de las cuatro estaciones o a una deidad hindú: la Puerta del Pavo Real, representa el otoño y está dedicada a la danza de Krishna y los pavos reales. La Puerta del Loto, simboliza el verano, con flores de loto y la diosa Lakshmi. La Puerta Rosa, evoca el invierno con motivos florales de rosas y la Puerta Verde que representa la primavera, con motivos florales verdes y la diosa Ganesha.

Fue una pena no poder visitar el Hawa Mahal, cuya traducción es Palacio de los Vientos, por estar en rehabilitación. Mandado a construir en el año 1799 por el Maharajá Sawai Pratap Singh, como extensión del palacio real. Tiene una fachada de cinco pisos construida con arenisca roja y rosa. Su característica más distintiva son sus 953 pequeñas ventanas o jharokhas, intrincadamente talladas, que le dan una apariencia de panal de abejas. Su diseño único tenía un propósito muy específico; permitir a las damas de la realeza, que vivían bajo un estricto sistema de reclusión, purdah, observar la vida cotidiana de las calles, las procesiones y los festivales sin ser vistas por el público.

Esta fue nuestra última visita a las bellas ciudades de Rajastán, es verdad que nos hubiese gustado tener algo más de tiempo en cada una de ellas y/o visitar algunas otras como Pushkar, Chittorgarh o Bundi, pero ya se sabe, debes elegir entre ir por tu cuenta u organizado con una agencia, ambas tienen ventajas e inconveniente y dependerá siempre del tiempo de que dispongas, del presupuesto, del tipo de viajero que eres, de si vas con niños, etc. En cualquier, caso un viaje a la India siempre será maravilloso. Seguiremos nuestro viaje en el corazón cultural e histórico de la India, en el estado de Uttar Pradesh, visitando Fatehpur Sikhri, Agra y el Taj Mahal, Orcha la antigua capital de los Bundelas, Khajuraho famoso por sus templos eróticos y por último la sagrada ciudad de Benarés, pero eso será en otra entrega de Viaje con Nosotros a…

































































































07/08/2025 at 14:14
Maravilloso circuito por Rajasthan que también lo vivi hace unos días. Inolvidable y muy recomendable por tanta belleza e historia. Un abrazo. Genaro 😍🫶🇮🇳
Me gustaMe gusta
07/08/2025 at 18:37
Hola Rosi y familia, Me encanta este reportaje. En 2000 estuve en India y Nepal y he vuelto a recordar esos fantásticos lugares, gracias y un abrazo, Mary
Me gustaMe gusta
07/08/2025 at 18:42
Preciosos recuerdos. La India siempre impacta y emociona a partes iguales. Un circuito inolvidable!
Me gustaLe gusta a 1 persona
07/08/2025 at 23:10
que redonditos y felices💕
Me gustaLe gusta a 1 persona