Junio 2024
En el verano de 2005 dijimos que volveríamos a Turquía, durante nuestro Viaje con Nosotros a Grecia (no escrito). Una escapada exprés de 4 días a Estambul, con Daniel e Irene. Así que aprovechando que estábamos en Sofía, Bulgaria, cogimos un vuelo con Turkish airlines y nos plantamos en poco más de 1 h en el aeropuerto Internacional de Estambul. Comenzamos la rutina; sacar dinero, comprar una tarjeta SIM, Turkcell (20GB, 30 d) y recoger el coche alquilado en Rentalcars, con Budget, aunque esta vez tuvimos varios contratiempos con el coche, pero eso es otra historia que iremos revelando.

Nuestra ruta nos llevará durante 27 días a recorrer en coche, avión, barco y globo casi todo el país, de oeste a este y de norte a sur, en un recorrido que puso a prueba toda nuestra paciencia y organización para salvar los momentos de dificultad. Comenzamos en la ciudad de Bursa, donde se forjó el Imperio Otomano y terminamos en la inigualable Estambul. Recorrimos las antiguas ciudades Griegas y Romanas del Mar Egeo, disfrutamos de la Riviera Turca o costa Turquesa y de sus ruinas Licias, volamos en globo en la Capadocia, visitamos los lugares bíblicos de la Anatolia del sur, cuna de civilizaciones, nos acercamos a las fronteras de Siria, Irán y Armenia, hasta las faldas del mismísimo Monte Ararat, llegando hasta Trabzón (Trebisonda) en el Mar Negro, a dos pasos de Georgia, y de allí volamos hasta la capital, Ankara. Finalmente un nuevo vuelo nos dejaría en Estambul.
Bursa, Capital de un Imperio
Para llegar a esta ciudad (2:30 h) desde el aeropuerto de Estambul atravesamos dos monumentos a la Ingeniería Civil; primero el Puente Yavuz Sultan Selim (2016), sobre el estrecho del Bósforo, cruzando de la parte europea a la asiática y el segundo, el Puente Osman Gazi (2016), sobre el Mar de Mármara. Esta zona del mar Egeo ha visto pasar a lo largo de los siglos a todas las civilizaciones mediterráneas. De los Hititas a los Persas, desde la Grecia jónica hasta la Roma imperial, del impero Bizantino al Otomano.

Bursa, conocida como la Verde, por sus cuantiosos parques y jardines, fue evangelizada por el apóstol Andrés, importante parada en la Ruta de la Seda, conquistada al Imperio Bizantino (1326) fue la primera capital del Imperio Otomano.
No te puedes perder la Gran Mezquita o Ulu Cami, (s. XIV) con sus 20 cúpulas y dos minaretes, la Mezquita y la Tumba Verde dedicada a Mehmet I, el imponente Bedestán, un bazar donde todavía se puede comprar prendas de seda o sus impresionantes Caravasares, donde descansaban los caravaneros de la Ruta de la Seda, hoy cafetines y por último los Mausoleo de Osman y Orhan, los fundadores del Imperio Otomano.
Troya, tras las huellas de la Iliada de Homero

Fuimos costeando el Mar de Mármara hasta la ciudad de Canakkale, situada en la costa asiática en el estrecho de los Dardanelos, que une el Mar Egeo con el Mar de Mármara; paso histórico entre Asia y Europa. Por aquí cruzó el Gran Jerges I, Rey de Persia en sus invasiones. Çanakkale es la base principal para visitar las ruinas de Troya. Además un imprescindible es visitar su paseo marítimo donde se encuentra el caballo de Troya que apareció en la película Troya de 2004 con Brad Pitt de protagonista.
Las Ruinas de Troya fueron descubiertas en el año 1868 por Henrich Schliemann, desde entonces varias excavaciones han sacado a la luz nueve estratos arqueológicos que abarcan un período de cuatro milenios. El estrato Troya VI, del s. XIII a.C., fue el escenario de la guerra descrita por Homero. Después de pasar los tornos de entrada (ticket: 27€2024) te recibe un gran caballo de madera (en nuestra visita lo estaban reparando) y el recorrido se realiza por caminos de tierra y pasarelas de madera elevadas. Para un profano es muy difícil distinguir los restos, aunque haya carteles que lo indiquen. Pudimos identificar algunas puertas, distintas murallas, un pequeño teatro, restos de templos y santuarios de épocas griega y romana
Pérgamo, la invisible

Ya habíamos tenido problemas con el coche en el aeropuerto de Estambul, porque no estaba listo y después de casi 2 h, nos dieron otro coche. Así que en nuestro segundo día, el coche dijo: ¡basta! Según el traductor de Google, era problema de los injectores. Conseguimos llegar hasta la ciudad de Bergama, donde se encuentran las ruinas de Pérgamo y parar en una gasolinera de Opet en Adnan Menderes Blv, donde un amable trabajador, llamado Erdem, nos ayudó a llamar a Budget desde su propio móvil, ya que nuestra SIM, solo era de datos (gran error).
Armados de paciencia vimos como una grúa se llevaba el coche después de 3 h de llamadas, de espera y nervios. Después de 2 h más, decidimos coger un taxi, para ir a la oficina de Budget más cercana (a casi 2 h), en el aeropuerto de Esmirna (Izmir), Habíamos acordado con ellos que nos devolverían el dinero del taxi, todavía lo estamos esperando. Finalmente después de 7 h teníamos un nuevo coche pero nuestro alojamiento quedaba aún a 1 h 30 min en el pueblo de Selcut, cerca de las ruinas de Efeso. Nos quedamos con las ganas de ver la segunda biblioteca más completa del mundo antiguo y lugar de origen del pergamino, así como el Asclepeion, el centro dedicado al dios romano de la medicina, donde estudió Galeno, entre otros monumentos.
La antigua ciudad de Éfeso

Lo primero que hicimos, en las taquillas de acceso, fue comprarnos el MuseumPass (165 €2024), que da acceso durante 15 días a la mayoría de monumentos en Turquía. Al tercer día ya lo habíamos amortizado, solo el ticket aquí cuesta 40 €2024. No tienes que hacer cola solo pasar la tarjeta por los tornos electrónicos y entrar.






La antigua ciudad greco-romana de Efeso (s. XI a.C.), a orillas del mar Egeo, es un gigantesco museo al aire libre. Enumerar sus cuantiosos monumentos, cuidadosamente restaurados, sería muy farragoso, así que citaremos los que consideramos más atractivos. Accediendo por la entrada inferior, la Vía Arcadiana o del Puerto te lleva hasta el gran Teatro, continuamos por el Vía de Mármol para ver la Puerta de Azzeo y Mitridates y la Biblioteca de Celso, tal vez el monumento más icónico de la ciudad.
Continuamos ascendiendo por la a Vía de los Curetes, en referencia a los sacerdotes, que aún conserva su pavimento original, donde vemos las Letrinas, Las casas de la colina, con sus espléndidos mosaicos, el elegante pórtico del Templo de Adriano o la Fuente de Trajano.




La Puerta de Hércules que da acceso a la Plaza de Domiciano, en la que vemos el relieve de la Diosa de la Victoria, Niké, el Templo de Domiciano o la Fuente de Polio.





Unos pasos más nos llevan hasta la zona alta de la ciudad, donde se encuentran la edificios administrativos, el Ágora del Estado, el Pritaneo, el Odeón, el lugar donde se reunía el senado de la ciudad o las Termas de Verino. La visita puede realizarse también en sentido contrario porque aquí está la entrada superior.
La Casa de la Virgen María

Efeso también es conocida por ser la cuna del cristianismo primitivo. La tradición sitúa aquí la casa donde se cree que el apóstol San Juan llevó a la Virgen María después de la crucifixión de Jesús. El lugar ha sido visitado por varios Papas, el último Benedicto XVI en 2006. No está incluida en el museumpass, ticket 20 €2024

También en Efeso se fundó una de las primeras comunidades cristinas, de la mano de Pablo de Tarso o San Pablo, al que muchos consideran el precursor del cristianismo. Fue la ciudad donde murió el apóstol San Juan al rededor del año 100 d.C. y el sitio donde se celebraron dos de los primeros Concilios Ecuménicos, en la Iglesia de María, aún hoy se pueden visitar sus ruinas.
Hierapolis y el parque natural de Pumakkale

Hierápolis, de origen griego, s. II a.C., tuvo su máximo esplendor de la mano de los romanos, como lugar de descanso y relax, para los que acudían a ella atraídos por sus aguas termales. Fue destruida por un terremoto en el año 1354.
La Necrópolis
El mejor acceso a la ciudad es por su puerta norte, desde el parking, tienes una caminata de 1 km, atravesando la Necrópolis, un campo santo de más de 1200 tumbas pertenecientes a los periodos helenísticos, romano y cristiano primitivo. A ambos lado del sendero se combinan los túmulos circulares con techos cónicos del período helenístico (s. II-I a. C.) con los mausoleos familiares de techos y ventanas con frontones decorados, que contienen uno o varios sarcófagos de mármol o piedra caliza (travertino) de los s. II y III d.C.
La ciudad romana y bizantina





Así llegamos a la Puerta de Domiciano o de Frontino (s. I) de tres arcos y dos torreones por la que se accede a la Calle Columnada que conduce hasta la monumental Puerta Bizantina del Norte, (s IV d.C). A la izquierda encontramos restos de tiendas y casas, así como unas letrinas y el Agora.





Seguimos la calzada pasando por los restos de la antigua Catedral cristiana del s. VI hasta llegar a los restos del Templo de Apolo y al Plutonio, el santuario dedicado al dios Plutón, está construido sobre una cueva que emite gases tóxicos, se utilizaba para sacrificios rituales de animales, de ahí la creencia que era una Puerta al Inframundo. Detrás vemos el magnífico Teatro, construido sobre la ladera con capacidad aproximada de 10.000 personas. Las antiguas Termas del s. II están ocupadas por el Museo Arqueológico.
La Piscina Antigua o de Cleopatra.

El origen se remonta a una construcción romana de unos baños en el s. II a.C. con pórticos de mármol para enmarcar el antiguo manantial que se derrumbaron debido a un terremoto en el siglo VII d.C. Se dice que la reina Cleopatra frecuentaba estos baños por sus propiedades medicinales.





Se puede visitar la piscina sin pagar pero si te quieres darte un chapuzón el ticket cuesta 5 €2024. Las aguas termales tienen propiedades curativas y su temperatura oscila entre los 36 – 57 ºC. Sea cierto o no que Cleopatra frecuentara el lugar, darse un baño entre columnas de mármol, capiteles y zócalos que cubren el fondo es todo un privilegio.
Los Travertinos de Pamukkale

Los terremotos y el movimiento de las placas tectónicas en la zona hicieron aflorar a la superficie aguas termales ricas en minerales que han dado lugar a la creación de estas formaciones rocosas calcáreas, generado una serie de cascadas petrificadas, estalactitas y piscinas con terrazas escalonadas. El nombre de Pamukkale significa en turco, castillo de algodón,
La mayoría de las terrazas de travertinos están completamente secas y no se puede acceder a ellas. Esto es debido a la sobrexplotación de los recursos hídricos, lo que ha obligado a un suministro artificial. Además solo se permite caminar sobre los travertinos descalzo y la superficie puede ser bastante resbaladiza. Nosotros usamos calcetines de pilates, jajaja.
Las ruinas de Afrodisias

La ciudad estaba consagrada al culto de la diosa Afrodita, diosa del amor, la belleza y la sensualidad, para los griegos, de ahí su nombre. La fundación se remonta al siglo II a.C., cerca de una cantera de mármol, muy apreciada para la escultura y la arquitectura. Su apogeo llegó de mano de los romanos con la construcción de edificios públicos, templos, teatros y baños. La ciudad salió a la luz en 1958 gracias al fotoperiodista turco Ara Güler, pero no sería hasta el año 1961, en el que el arqueólogo Kenan Tevfik Erim comenzara las excavaciones.






El itinerario es circular, nosotros comenzamos por la derecha hacia el Tetrapilon, una colosal puerta de entrada del s. II que usaban los peregrinos para llegar al templo de Afrodita. Caminamos hasta otra de las obras maestras del recinto, el Estadio, uno de los más grandes (270×60 m) y mejor conservados del Mundo, con capacidad para 30.000 espectadores.



Continuamos hacia el Templo de Afrodita, el punto central de la ciudad antigua, construido en el s. III a.C. sobre templos anteriores de carácter similar. En el período bizantino (s. VI d.C.) fue convertido en una basílica cristiana. Cerca se levanta el precioso Odeon o Bouleuterion, usado como lugar de reunión, debate y toma de decisiones.




Ahora nos dirigimos hacia las Termas de Adriano, s II d.C., unos espléndidos baños romanos donde todavía se aprecian el suelo de mármol original y diversos edificios, como el frigidarium (sala de baño frío), el tepidarium (sala de baño templado) y el caldarium (sala de baño caliente). .



Finalizamos subiendo la colina para ver desde lo alto el Agora, el centro de la actividad comercial, política y social y el hermoso Teatro apoyado en la ladera, construido en el s. I a.C. y modificado durante el s. II para incluir la lucha de gladiadores y representaciones navales para 10.000 espectadores.

Aunque el Museo ya estaba cerrado a nuestra salida nos encantó esta visita prácticamente solos sin los agobios de Efeso. Continuamos nuestra ruta ahora por la costa que va desde Fethiye hasta Antalya, llamada de diversas formas Costa Turquesa, Riviera Turca o Costa Licia, pero eso será en nuestra siguiente entrega…














































14/08/2024 at 12:24
Mucho calor, algún contratiempo, pero sin duda una ruta preciosa!
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14/08/2024 at 17:18
Fantástico, una verdadera aventura.
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15/08/2024 at 01:40
Guauuuu!!! Espectacular zona que tuve el privilegio de visitar hace 14 años!!! Qué riqueza cultural de país!! Definitivamente, Turquía enamora 🤩👏
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15/08/2024 at 20:47
Fantástico viaje y formidable exposición 🤩
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25/02/2025 at 12:48
hola quisiera saber si es seguro viajar por libre a gobeli tepe y monte nemrud.gracias
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