Mayo 2024
La boda de Daniel y María ha terminado, vuelan rumbo a África, Irene y Juan lo harán en breve a Japón. Y nosotros hacia Sofía, la capital de Bulgaria. Tierra de tracios, griegos, romanos, bizantinos, de pueblos eslavos y hunos que dieron lugar en el medievo a dos Imperios Búlgaros entre los s. VI-XIV. Hasta que cayeron a manos de los Otomanos durante casi 5 siglos para despertar al Nacionalismo Búlgaro o Renacimiento Búlgaro en s. XIX, siempre en la convulsa situación de los Balcanes, sin olvidar de las injerencias rusas.

Por tanto, no es de extrañar el número de ciudades históricas, de una particular arquitectura, con bellos monumentos y otros un tanto magnificentes, pero también de una increíble naturaleza que se refleja en sus parques naturales, repletos de cuevas, lagos, cascadas y frondosos bosques.

Nuestra ruta nos llevará de oeste a este del país, de los Balcanes al Mar Negro, en un recorrido circular en coche de 18 días, desde su capital Sofía hasta las ciudades más turísticas del Mar Negro, visitando ciudades con mucha historia como Veliko Tarnovo o Plovdiv, espectaculares monasterios como el de Rila, bellas tumbas Tracias o iglesias enclavadas en lugares casi inaccesibles como las de Ivanovo.
Sofía, la puerta de entrada

Cierto que es la puerta de entrada, pero para nada es una ciudad de paso, y más allá de su icono, la Catedral de Aleksander Nevski, podrás disfrutar de un paseo por la ciudad que puede llevarte incluso dos días.
En este recorrido tendrás que dejar que tu imaginación te lleve por las ruinas romanas de la antigua Serdica Romana, ver su lado otomano en la Mezquita Banya Bashi, el judío en la Sinagoga de Sofía o el cristiano en la Catedral de Sveta Nedelya y todo en menos de 100 m. La estatua de Santa Sofía marca el comienzo del Largo, un ejemplo de la arquitectura estalinista. Disfruta del Cambio de Guardia el Palacio de la Presidencia o relájate en el City Garden, uno de los muchos parques de la ciudad donde se encuentra el Teatro Nacional Ivan Vazov. Algo más alejada está la iglesia Boyana del s. X, con unos frescos que te dejarán sin respiración. Y hay mucho más que espero desvelarte en otra entrada.
El Monasterio de Rila, el más grande de los Balcanes

A unas dos horas de la capital visitamos el monasterio más grande de los Balcanes. Está enclavado en un profundo valle, rodeado de escarpadas montañas y bosques frondosos.





Te recibe un recinto amurallado con torre defensiva. Su origen se remonta al siglo X, de la mano del ermitaño Juan de Rila, si bien sus construcciones más antiguas datan del s. XIV. El complejo sirvió como depositario de la lengua y cultura búlgaras en tiempos de dominio extranjero, siendo un referente durante el Renacimiento Búlgaro. En el centro del patio, rodeado por las celdas de los monjes, encontramos la espectacular Iglesia de la Natividad y a su lado se levanta la Torre de Hrelja, una de las construcciones más antiguas.
Lovech, la ciudad de las Lilas

Habíamos leído que un perfume embriagador te recibía a la entrada de esta pequeña localidad a orillas del río Osam, pero tal vez ya no era la época de floración porque no encontramos las famosas lilas.


Sin embargo disfrutamos de su peculiar Puente, único en Europa, que tiene una estructura de madera de roble y haya, cubierta de hierro y pilares de piedra. Conecta la parte moderna con el antiguo barrio de Varosha, con sus casas del renacimiento búlgaro y la fortaleza Hisarya del s. IX-X.

En los alrededores, a solo 15 min, se encuentra la Cueva Devetashka, también conocida como los Ojos del Cielo, por los 7 orificios en su techo que permiten el paso de la luz y la vida vegetal en su interior. Habitada desde la prehistoria, hoy en día, solo viven en ella una de las mayores colonias protegidas de murciélagos.
Continuando por la carretera y a pocos kilómetros de la cueva se llega a las Cascadas Krushuna. Parece que hayas entrado en una isla exótica rodeado de exuberante vegetación y humedad perenne. Con una cota de 20 m en altura se suceden las caídas de agua, ramificaciones, escalones, formando balsas de agua de un color esmeralda espectacular.
El Monasterio de Troyan, el misticismo de la Virgen de las tres manos

También denominado Monasterio de la Dormición de la Santísima Madre de Dios, es el tercer monasterio más grande de Bulgaria. El monasterio está situado a orillas del río Cherni Osam en los Balcanes Centrales. Aunque su fundación es controvertida su actual iglesia y principal atractivo del monasterio fue construida en 1835 en piedra maciza. La iglesia guarda el venerado icono de la Virgen de las tres manos objeto de peregrinación. A su lado se levanta un campanario de cuatro plantas y alrededor se ubican los edificios de las celdas de los monjes.
Veliko Tarnovo, la ciudad de los Zares

Conocida por este apelativo por haber sido la capital del Segundo Imperio Búlgaro (s. XII-XIV). Se distribuye sobre tres colinas entre los zigzagueantes meandros que forma el río Yantra a su paso.
Aunque la fortaleza de Tzarevets y su kilométrico recinto amurallado sea la imagen más icónica de la ciudad, recorrer sus barrios que se encaraman en las colinas, perdiéndonos en sus callejuelas empedradas con preciosas iglesias como la de los Cuarenta Mártires o San Jorge y San Demetrio en el barrio Asenova es uno de los imprescindibles de la visita . El gigantesco Monumento Asenid, en el barrio Sveta Gora, con unas vistas de 360º sobre de barrio de Varosha y la Catedral de la Ascensión es otra de las imágenes icónicas de la ciudad.
En los alrededores, a pocos kilómetros de Veliko, encontramos el encantador pueblo de Arbanasi. Aquí se encuentra la Iglesia de la Natividad o Rozhdestvo Hristovo, del s. XVII. Un alto muro de piedra la rodea, no hay campanario, da más la sensación de una casa alargada o almacén que el de un lugar de oración. Sin embargo en su interior, paredes y techos abovedados están cubiertos de pinturas policromadas que representan principalmente la vida de la Virgen pero también pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, así como de santos, dignatarios eclesiásticos e incluso de poetas y antiguos filósofos.
Monasterio Preobrazhenski




También conocido como Monasterio de la Santa Transfiguración de Dios, se ubica a unos 7 km al norte de Ternovo, en las laderas boscosas de la garganta que forma el río Yantra. Tal vez fuimos muy temprano porque encontramos su iglesia cerrada y no parecía que ningún monje se hubiese levantado. Parece que fue fundado en el s. XI y desde luego parecía bastante antiguo y falto de mantenimiento.
Nicópolis ad Istrum, las ruinas romanas
Seguimos hacia el norte unos 13 km y encontramos las ruinas de la ciudad romana fundada a principios del s. II por el Emperador Trajano tras su victoria sobre las tribus Dacias. Aún se puede pasear por el Ágora, la plaza de la ciudad, caminar por las dos calles principales: Kardo Maximus (de norte a sur) y Dekumanus Maximus (de este a oeste), sentarnos en el pequeño Odeón, que hacía las funciones de teatro o imaginarnos el bullicio de la plaza del mercado. Todavía siguen la excavaciones en la ciudad que fue devastada por los hunos de Atila en s. V y aunque se recuperó con un periodo bizantino finalmente fue destruida por los ávaros y eslavos a finales del siglo VII.
Las Iglesias Rupestres de Ivanovo

Ubicadas en el norte del país, próximas a la frontera con Rumanía. Se encuentran a lo largo de las elevadas orillas rocosas del río Rusenski Lom, a 32 m sobre el nivel del agua, conectadas por pasillos y escaleras y las vistas panorámicas del paisaje son espectaculares.
Se trata de un grupo de iglesias y pequeñas capillas excavadas en la roca en cuyo interior se conservan frescos originales que datan de los s. XIII y XIV. Aunque solo se puede visitar la iglesia de Sveta Bogoroditsa, de Nuestra Señora, en ella se pueden encontrar impresionantes escenas y figuras del Evangelio y la Biblia.
Ruse, la pequeña Viena

A unos 20 km de las iglesias rupestres nos detenemos en esta localidad fronteriza con Rumanía y separada por la aguas del Danubio, de ahí su calificativo.









Paseamos por la calle peatonal Alexandrovska, con sus bellos edificios de estilo neobarroco y neorococó, cierto que algunos en estado ruinoso. Esta calle une la plaza Svoboda, con sus bellos jardines, fuentes y el Monumento a la Libertad, con la plaza Battemberg y con más edificios señoriales. Un rápido vistazo a la Ópera y la curiosa iglesia de la Santísima Trinidad o Sveta Troitsa, que se encuetra bajo el nivel del suelo. Ruse fue una grata sorpresa.
Shumen, el Monumento a los 1300 años de Bulgaria

Situado en lo alto de la colina que domina toda la ciudad de Shumen, cruce de caminos entre la capital Sofía y la ciudad de Varna en el Mar Negro.
Este sorprendente monumento que se ve a kilómetros de distancia está construido en hormigón en estilo cubista, fue diseñado por los escultores búlgaros Krum Damyanov e Ivan Slavov. Se accede a él por una escalera de 1300 escalones desde Shumen o como nosotros en coche. El monumento está formado por dos bloques de hormigón orientados de norte a sur sobre los que están montadas 21 esculturas que representan a los soberanos búlgaros que reinaron entre los s. VII y XIII. Aunque a todos nos recuerdan a los juguetes Transformers, luego llevados al cine como una saga de películas.


Otro de los alicientes de Shumen es ver la mezquita más grande de toda Bulgaria, la Mezquita Tombul o Sherif Halil Pasha, construida en el s. XVIII en el periodo otomano. El complejo religioso consta de un edificio principal, con la sala de oración, un patio con una fuente para las abluciones y una Madrasa con doce habitaciones. El interior está decorado con pinturas murales de motivos vegetales, figuras geométricas y frases del Corán.
Las Ruinas de Veliki Preslav

Preslav fue la segunda capital del I Imperio Búlgaro (893 – 972) y una de las ciudades más importantes del sudeste de la Europa medieval. Las incursiones tártaras durante el s. XIII llevó al abandono y al olvido del lugar.
Las ruinas están esparcidas por más de 500 ha. Realmente es difícil imaginar la monumentalidad de los edificios ya que de muchos solo quedan los cimientos. Una gran muralla con puerta de acceso, el denominado complejo palaciego con el salón del trono y las paredes blancas de la Iglesia “Dorada” recuerdan la vida espiritual que tuvo la capital, tras la conversión a la fe cristiana.
El Caballero de Madara

Otra de las sorpresas es la figura de un caballero de aspecto medieval esculpida en roca a 23 m sobre el suelo en un acantilado casi vertical de cien metros de altura.


El relieve representa a un caballero clavando una lanza a un león que yace a los pies de su caballo. Un águila vuela ante el caballero, y un perro corre tras él. La imagen esculpida es la del Kan Tervel, jefe de una tribu nómada que se estableció en el nordeste de Bulgaria a finales del siglo VII y, tras mezclarse con los eslavos locales dio origen a los modernos búlgaros.
Las Ruinas de Pliska

Estas ruinas corresponden a la primera capital del I Imperio Búlgaro, (681 – 893) fundada por el Kan Asparukh.






Una gran muralla con foso defensivo la rodeaba y da acceso a un camino que nos lleva hasta los cimientos de un Monasterio y el Palacio Arzobispal. Traspasamos una segunda muralla de ladrillo que conduce a la zona palaciega, y a una gran plaza ovalada además de algunos edificios paganos. Lo que denota una gran resistencia a la conversión al cristianismo, una de las razones para cambiar la capital a la ciudad de Preslav.


Fuera del recinto se encuentra la Gran Basílica la mayor en esa época. La ciudad sobrevivió hasta mediados del siglo XI, y luego fue enterrada en el olvido.
Pobiti Kamani, el bosque de piedra

Nueva sorpresa en el viaje, en medio de la campiña, un bosque de piedras digno de un programa de Iker Jiménez.
En este inmenso arenal se erigen extrañas formación geológica de origen incierto, aunque algunos piensan que se trata de fumarolas cuyos gases se han ido solidificando cuando hace millones de años el lugar estaba bajo el mar. Posteriormente la lluvia y el viento han diseñado a su gusto las caprichosas formas de estos pilares de roca, que en algunos casos alcanzan los 10 m de altura.

En breve la segunda parte de este sorprendente viaje a Bulgaria…y cómo es que salimos en el periodo turístico de Varna, la ciudad costera del mar Negro.





































































14/07/2024 at 18:20
Precioso país. Muy verde, con paisajes impactantes y con un patrimonio cultural muy interesante.
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15/07/2024 at 22:50
Qué gozada de país! Los felicito por el buen circuito que han realizado, ya que pasan por los lugares más pintorescos, tanto culturales como naturales. Gracias por la lectura tan amena con ilustraciones espectaculares. Un viaje pendiente que tengo que hacer. Cómo se disfruta siguiendo los magníficos viajes que hacen. Sigo su máxima: Viajar me da la vida. Un saludo. Genaro 👏✈️🤩
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