La Selva Negra o Schwarzwald es un lugar recóndito de grandes formaciones rocosas, largos valles, poblados de Bosque Negro, pueblos mágicos y una naturaleza que no tiene fin. No es de extrañar que los hermanos Brüder, Jacob y Wilhelm Grimm, se hayan nutrido de este enclave natural para situar sus relatos de cuentos y leyendas populares.

Esta semana larga del 2 al 11 de Diciembre de 2022, no se nos olvidará fácilmente, juntos en familia, Dani, Ire, Rosi y yo, viajando por estos pueblos de ensueño, !y en Navidad¡. No siempre es fácil que podamos viajar juntos como cuando eran pequeños. Así que cuando Dani lo propuso, todos nos apuntamos, cierto es, que él quería ir a ver a Papa Noel en Rovaniemi, Laponia, pero la logística y el coste nos hizo cambiar de lugar y fue todo un acierto. Habíamos dejado nuestro relato al ritmo de los relojes de cuco en Triberg.
Rottweil, la ciudad del perro

Esta pequeña población fundada por los romanos en el año 73 como Arae Flaviae, fue ciudad libre imperial y ha mantenido su centro medieval muy bien conservado. Es la ciudad más antigua de Baden-Wurttenberg. Atravesada por el río Neckar es la puerta de entrada a Jura de Suabia, la sierra de media montaña.

La ciudad ha dado nombre al perro Rottweiler, un antiguo cruce de perro pastor de las legiones romanas con los perros locales. Más adelante, los carniceros usaban a estos perros para guiar y proteger a su ganado cuando iban caminando de ciudad en ciudad, así se creó el Rottweiler Metzgerhund, es decir, el perro del carnicero de Rottweil.







Comenzamos la visita por la histórica Puerta Negra o Schwarzer Tor, data del s. XIII e impresiona por su arquitectura gótica y su carillón. Antiguamente se llamaba Portalón de la Selva, porque era la puerta de salida a la Selva Negra. La fachada de la Casa de Kirsner, junto a la Fuente de los Apóstoles. La Catedral de la Santa Cruz o Heilig-Kreuz-Münster, del s. XIII, con añadidos góticos en siglos posteriores. En el parque Bockshof se encuentra la capilla Lorenzkapelle y la Torre de la Pólvora, vestigio de las antiguas fortificaciones de la ciudad. Llegamos hasta Alte Pulverfabrik, la antigua central eléctrica, hoy convertida en centro de actividades. A lo lejos se veía la torre ThyssenKrupp, una infraestructura para pruebas de ascensores de alta velocidad.



Nos acercamos a Eckerwald Gedenkstätte, cerca del pueblo de Schörzingen, donde en 1898 se levantó un Memorial en honor a los prisioneros del campo de concentración de Schörzingen, que en 1944 construyeron en este lugar una fábrica de petróleo de esquisto, para la empresa Wüste, donde murieron unas 529 personas debido a las pésimas condiciones y exposición a los gases y materiales tóxicos.


Con mal sabor de boca y el alma encogida continuamos hasta el Castillo de Hohenzollern, situado en la cumbre del monte del mismo nombre a una altitud de 855 metros, en Jura de Suabia. El edificio actual es el tercero que se levanta en este mismo lugar. Lo mandó a construir Federico Guillermo IV de Prusia entre los años 1846 a 1867. Ha sido la residencia de la dinastía Hohenzollern, de origen suabo.
Schiltach, el pueblo más bonito de la Selva Negra




Nuestra siguiente parada fue en el precioso pueblo de Schiltach, enclavado en el valle de Kinzig, en la confluencia de los ríos Schiltach y Kinzig.





Lo mejor es pasear por su Städtle o casco antiguo medieval, disfrutando de las casas de los siglos XVI y XIX. En este paseo no te puedes perder su Martktplatz o la plaza del mercado, curiosamente bastante inclinada, donde destacan los edificios del Rathaus o Ayuntamiento, un edificio de piedra en estilo renacentista de 1593 y pinturas en su fachada. Frente a él se encuentra la Farmacia, desde 1837, aunque desde el año 1985 funciona como museo o la Stadtbrunnen, la fuente de la ciudad.





Ahora podemos tomar la empinada y empedrada calle Schlossbergstrasse, a la derecha del ayuntamiento y retornar por la Schenkenzellerstrasse para volver a la plaza. Durante el paseo disfrutamos de uno de los rincones más bonitos de la Selva Negra.







Saliendo de la plaza del mercado vemos la posada Adler, hoy un hotel boutique, que se considera la casa con entramado de madera más bella de la ciudad. Cruzamos el Stadtbrücke, el puente que salva el río Schiltach y es desde donde se tienen las mejores vistas de la colina Schlossberg, donde apenas quedan ruinas del castillo. Terminamos el recorrido en la Evangelische Stadtkirche, la iglesia protestante construida entre 1839 y 1843 en piedra arenisca.
Alpirsbach, el pueblo cervecero



Otra parada obligatoria, según los entendidos, Lu, la amiga alemana de Dani, es el pueblito cervecero de Alpirsbach, también conocido por su Abadía Benedictina, originaria del siglo XI, uno de los más antiguos monumentos románicos de la Selva Negra.






En frente está la antigua cervecería de los monjes, que la empresa Alpirsbacher Klosterbräu, fundada en 1877 por la familia Glauner, quienes la actualizaron y relanzaron a lo largo de los años, elaborando la Klosterbräu, una cerveza que se fabrica según una antigua receta. Hicimos el tour por la fábrica, en alemán, con un señor algo mayor y cascarrabias. Al final degustamos varias cervezas.
Freudenstadt, la gran Platz

Ciudad balneario, reconstruida después de la II GM, según planos originarios. Pasa por tener la Markplatz o Plaza del Mercado más grande de Alemania, flanqueada por casas con arcadas y soportales tan típicos.

Esta gran plaza esta adornada con parterres de flores y varias fuentes de chorros que hacen las delicias de los pequeños, como la Schwarzwaldbrunnen o Fuente de la Selva Negra hecha de tuberías de agua y pájaros que simbolizan la Selva Negra.




En la plaza encontramos también dos edificios emblemáticos, la Stadtkirche, la iglesia evangélica, gótica-renacentista, con sus tejados verdes, ubicada en el lado sur de la plaza que data de inicios del s. XVII, y el Rathaus o Ayuntamiento, que alberga el museo de historia local.
Por la tarde decidimos dar un paseo por la colina Kienberg. Uno de sus senderos más populares es el Roseweg, que combina un camino de esculturas y rosas. Terminamos en la cima de la colina donde se encuentra la Herzog-Friedrich-Turm o Torre de Federico. Desde la cual se tienen unas preciosas vistas panorámica de Freudenstadt, los Alpes de Suabia y los extensos bosques y crestas de la Selva Negra.


Pasamos por el Cafe Brünz, que se jacta de tener la mejor Tarta Selva Negra, si estás por la zona no dejes de probarla, realmente muy rica, además fue un consejo de Lu, nuestra guru alemana en la Selva Negra.
Altensteig, el pueblo medieval

Continuamos hacia Altensteig ubicado en la ribera del río Nagolt. Un pueblo con novecientos años de historia donde el tiempo parece haberse detenido.






Si alzamos la vista encontraremos su el Castillo Medieval del siglo XIII, el único de este estilo en la Selva Negra que ha sobrevivido hasta nuestros días en su estado original. Se sitúa en la cima de la colina sobre el resto del pueblo, disfrutando de un paisaje salpicado por casas de madera y techos inclinados. Actualmente la fortaleza alberga el Heimatmuseum con una exposición permanente sobre la historia del pueblo.




Comenzamos el paseo por el casco antiguo, adoquines, edificios con entramado de madera, calles estrechas y escaleras empinadas que desaparecen en arcos de piedra, ventanas decoradas con geranios, fuentes con témpanos de hielo y paredes cubiertas de hiedra, un venerable Rathaus o ayuntamiento del románico tardío y una iglesia luterana Stadtkirche, de estilo barroco.
Calw, la ciudad Nobel

Continuamos hacia el norte por el valle escarchado de Nagold, llegando finalmente a la ciudad de Calw, de gran importancia durante el siglo XVII, gracias a su industria textil, de madera y sal. Pero su relevancia actual es por ser la ciudad natal del escritor Hermann Hesse, Premio Nobel de Literatura en el año 1946.

Entramos a la ciudad cruzando el río Nagold por el puente construido en piedra en el año 1400, Nickalausbrücke, puente de San Nicolás, donde se localiza la estatua de Hermann Hesse. También hay una pequeña capilla de estilo gótico donde se encuentra la figura de San Nicolás, patrón que protege a la ciudad de las inundaciones. A los lados se añadieron dos figuras que representan a un comerciante de telas y a un balsero, simbolizando los pilares económicos de Calw.
Aunque un incendio en 1692 redujo a escombros la mayor parte de los edificios de la ciudad éstos fueron reconstruidos. Ahora los podemos ver en todo su esplendor en la Marktplatz o plaza del mercado. La plaza esta dividida en dos zonas la alta y la baja.




En la zona baja destacan varios edificios, el Rathaus o ayuntamiento de 1672. En su fachada se pueden ver tres figuras que simbolizan las tres tareas más importantes de la ciudad hacia sus ciudadanos. La figura del caballero representa la protección y justicia. El árbol simboliza el arraigo y florecimiento de la comunidad. Y la figura de la madre con sus hijos muestra el cuidado a los necesitados. La Oberer Marktbrunnen una bella fuente en arenilla roja reconstruida en el año 1686, en la que un león que sostiene los escudos de Württemberg y Calw. Frente al ayuntamiento encontramos la casa natal de Hermann Hesse, el edificio acoge hoy una tienda de modas, Mode Schaber.
En la parte alta de la plaza hay también varios edificios emblemáticos como la Stadtkirche Peter und Paul, cuya última remodelación en estilo neogótico es de 1800. Destaca su alta y puntiaguda torre entre las fachadas coloridas. También esta zona de la plaza cuenta con su fuente, la Unterer Marktbrunnen. Algo más al norte de la plaza está el Museo de Hermann Hesse, en la Haus Schüz. Por encima de los tejados sobresale la Der Lange, la única torre que queda en pie de la antigua fortificación medieval.
La Abadía de San Pedro y San Pablo

A menos de 3 km se encuentra el pueblo de Hirsau que creció alrededor del Kloster St. Peter und Paul o Monasterio de San Pedro y San Pablo hoy en ruinas, ya que en 1692 durante la Guerra de los Nueve Años este complejo monacal fue devastado por los franceses. Fue uno de los monasterios benedictinos más importantes de Alemania y uno de los centros en los que se llevó a cabo la reforma de la Orden de Cluny. La abadía se fundó en el año 830 con el objetivo de dar descanso a los restos de San Aurelio, un obispo armenio.


Accedimos por la Oberes Tor o Puerta Superior y nos dirigimos hacia el Kreuzgang o Claustro, que nos da una visión global del conjunto monacal. Apenas somos un par de visitantes y el silencio es lo más evidente.

Visitamos la casi inexistente Klosterkirche St. Peter und Paul o Iglesia de San Pedro y San Pablo, que tuvo unas dimensiones que la convertían en el templo románico más grande de Alemania en su época. Hoy solo se aprecian los cimientos que quedan de su nave y dos torres de su fachada.


Otro de los edificios significativos es el, Jagdschloss o Pabellón de Caza con su reconocible silueta, adosado al ala este del monasterio junto a dos torres: la Torturm o Torre de la Puerta y la Treppenturm o Torre de las Escaleras.



Aunque los dos edificios mejor conservados son el Eulenturm o Campanario de arenisca roja y 37 m de altura, en cuyos laterales se pueden encontrar unos curiosos frisos románicos y la Marienkapelle o Capilla de Santa María, construida en 1516.
Bad Wildbad, otro balneario

Continuamos hacia nuestro último destino, en esta ruta por la Selva Negra, hasta la ciudad de Bad Wilbad, situado en el valle del Enz, afluente del Neckar, entre dos laderas boscosas. La toponimia de la palabra Bad, indica la presencia de un balneario, concretamente un baño medicinal.






En el pueblo no hay mucho que hacer sinceramente. En un pequeño paseo en línea recta lo ves todo. En su plaza principal encontramos la iglesia, el ayuntamiento y los edificios más notables. Habían instalado el mercadillo de Navidad y disfrutamos de lo lindo.




Hay dos balnearios en la ciudad, Palais Thermal y Vital Therme. La ciudad también es reconocida por su Fetival de Rossini, que se desarrolla en el Royal Kurtheater, al estilo de un caserón suizo con elementos neobarrocos. Nuestra intención era subir al Sommerberg o el bosque de verano, un lugar de recreo con muchas actividades, como paseos por la copa de los arboles, ascender a una torre mirador con tobogán, un puente colgante, etc., pero se nos hizo de noche y no valía la pena.

Hora de regresar a casa y poner punto final a este maravilloso viaje por la Selva Negra con los «niños«, jajaja.

















23/11/2023 at 10:19
Precioso viaje en familia, habrá que repetir la experiencia.😍😍😍😘😘😘❤️
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24/11/2023 at 06:37
Soy Dani hijo, me encantó este viajeeee ❤️💞💞 por muchos más juntos😽😘
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24/11/2023 at 15:38
Qué maravilla de viaje por esos lugares de cuento en el ambiente ideal y con la mejor compañía!!! Felicidadessss!!! Genaro 👏😍
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