Seguimos en este maravilloso viaje por Laos que nos depararía más sorpresas y momentos inolvidables. Habíamos dejado a nuestros «viajeros», Rosi y Francis en la ciudad de Luang Prabang, indecisos sobre qué transporte tomar hasta la ciudad de Vang Vieng. Las opciones eran bastante reducidas en la mayoría de los blogs, generalmente escritos por mochileros, en los que prima el bajo presupuesto, y lo entiendo y comparto, fuimos uno de ellos, pero hay edades para todo.



Así que buscando en la «internete» descubrimos que existe una vía férrea que une las ciudades de Luang Prabang, Vang Vieng y Vientiane por tren. Corresponde a la línea de ferrocarril Boten–Vientián a veces denominada ferrocarril China-Laos, terminada en 2021 por China con el objetivo de vender sus mercancías. En cualquier caso, y dejando los intereses comerciales y geopolíticos a un lado, compramos los pasajes (250.000 kip2023) en el hotel, con traslado a la estación (a 20 min). El trayecto es de 1 h aproximadamente hasta Vang Vieng. No nos fue fácil comprar los pasajes porque en la estación de tren no los vendían sino con 2 días de antelación y no existía web oficial.
Vang Vieng, La Capital de la Aventura

Vang Vieng es una pequeña localidad laosiana tranquila y algo remota, rodeada de altas montañas kársticas, cuevas e hipnotizadoras lagunas azules de paisajes espectaculares y niños bañándose en el río Nam Song. Quién diría que, hace apenas unos años, hordas de mochileros llegaban en busca del tubing, una actividad consistente en dejarse llevar por la fuerte corriente del río sobre la cámara de un neumático de tractor, parándose en las decenas de bares donde se servían pizzas de opio, cubetas de whisky o batidos de setas alucinógenas de forma ininterrumpida, con columpios rodeados de rocas afiladas desde los que lanzarse de nuevo al río. Tras las muertes y accidentes continuados el gobierno puso fin a estos hechos en 2012 y ha reconducido las actividades hacia el ecoturismo y la sostenibilidad, aunque aún se puede realizar el tubing, pero sin los excesos de antaño.

Ahora es el paraíso de las actividades al aire libre y los deportes de aventuras. Recorrer el río Nam Song en kayak, volar en globo entre las montañas kársticas y la planicie rural o el trekking o la escalada hasta las cimas de estas colinas son algunas de estas actividades, pero aún hay algunos atractivos más, como la visita a cuevas y lagunas que te dejaran sin respiración.
Las Cuevas de Tham Chang y Tham Pu Kham
Si bien hay muchas cuevas que visitar tal vez sean estas dos las más visitadas. La primera, la cueva Tham Chang, está a unos pocos kilómetros del pueblo, hay que cruzar los endebles puentes de madera sobre el río Nam Song, a los que solo se permiten el paso a personas, bicicletas y motos. Este pequeño paseo te permite disfrutar de las vistas del valle y las montañas, que son espectaculares.






Una vez llegas al recinto, a la izquierda hay un naciente rocoso de agua que forma un pequeño arroyo, donde se puede uno dar un chapuzón si el calor aprieta, y una pequeña cueva con un altar con un Buda algo naif.







A la derecha está la entrada a la cueva superior por unos empinados escalones. Fue refugio durante la invasión china en el siglo XIX. La cueva está iluminada por luz eléctrica, con el sendero bien definido y con barandillas que permiten disfrutar de las formaciones geológicas, estalagmitas y estalactitas. Desde lo alto se tiene una vista magnífica de la ciudad de Vang Vieng y las montañas circundantes.
La segunda cueva es Tham Phu Kham, se encuentra a unos 7 km al oeste de la ciudad, atravesando la fértil llanura agrícola salpicada por las montañas kársticas como pétreos vigías. Su nombre significa laguna azul, porque a sus pies se abre una magnifica laguna conocida como Blue Lagoon 1, de la cual hablaremos más adelante.





Para llegar a la entrada de la cueva, a unos 200 m de la base, se ha de ascender por un sendero empinado en la montaña, en ocasiones con tramos de dificultad media/alta en los que hay cuerdas a modo de pasamanos. En su interior hay una gran galería presidida por un Buda reclinado de bronce de origen tailandés, y desde aquí galerías más profundas se ramifican hacia la montaña, relativamente iluminada por la luz natural, aunque para explorar la cueva más lejos hay que extremar las precauciones, ya que el camino no está señalizado y el suelo está resbaladizo y desigual con muchos desniveles y caídas.
Las Blue Lagoon, el azul turquesa omnipresente

Estas idílicas lagunas de color aguamarina o azul turquesa según el sol que les dé, son lugares fantásticos, siempre a los pies de las montañas de caliza que forman un muro vertical de verde vegetación, dando así, una mayor sensación de belleza si cabe. Aunque a ciertas horas, al amanecer y cercanas al atardecer, pueda ser un remanso de paz, este se rompe los fines de semana y horas punta por la afluencia de turista y locales, que hacen uso de tirolinas, trampolines, lianas, toboganes, balsas de bambú, etc.., formando una algarabía de risas, gritos y exclamaciones de éxito o fracaso del público expectante y amigos. Todas se encuentra en la ribera opuesta a la ciudad.



Para llegar hasta ellas lo mejor es alquilar algún medio a motor (tuk tuk, moto, coche, etc..) a no ser que seas un buen ciclista, las carretas no están asfaltadas y aunque en la temporada seca (octubre-mayo) no llueva tanto puede haber barro. Nosotros alquilamos un boogie, aunque su estado no era el mejor, fue muy divertido. Es cierto que en la temporada seca las lagunas están espléndidas en su color, pero en la temporada de lluvias se tornan marrones por la lluvias, ocurre lo contrario con los campos, ahora pajizos, parduzcos, salvo algunas excepciones.

Hay muchas lagunas, aunque las más visitadas son 6, nosotros visitamos 3. En todas hay que pagar un precio que realmente es simbólico y disponen de baños, zonas de recreo, bar o restaurante y casi todas disponen de las actividades de ocio que antes describimos. Hay que tener en cuenta que en las lagunas viven peces y puede que notes pequeños mordiscos.
La más cercana y también la mas masificada es la Blue Lagoon 1, además cuenta con el extra de la cueva Tham Phu Kham.
Dicen que la Blue Lagoon 2 es la preferida de la mayoría de los locales aunque no está tan masificada como la primera. Su zona de baño es mayor y se puede nadar con más facilidad. Por su disposición es la que más horas de sol recibe. Se encuentra a unos 7 km al suroeste de Blue Lagoon 1.



La Blue Lagoon 3, es la más remota y la más alejada de Vang Vieng a 17 km por caminos de tierra y de baches, pero las vistas de los campos y las montañas son maravillosas. Atravesamos pequeños poblados agrícolas donde los niños juagaban con perros y gallinas; es una experiencia única. Esta laguna es la preferida por los turistas por ser la más alejada y tranquila.
El puente Namsong Bridge y los Templos
Pocas cosas se pueden hacer en la ciudad de Vang Vieng, pero una de ellas, es dar un paseo por las riberas del río Nam Song, cruzando el puente Namsong Bridge, como Indiana Jones sin meter los pies en los agujeros de los tablones. Aunque habíamos leído que se pagaba por cruzarlo durante nuestra visita en 2023 nadie nos cobró. La ribera opuesta a la ciudad es donde se sitúan la mayoría de las atracciones turísticas, bares de ribera, alquiler de kayaks, lanchas para paseos por el río, etc…
Otra de las actividades es visitar alguno de los templos de la ciudad como el Wat That, el más grande, un templo budista de varios edificios, donde destaca la sala de oración, el Chedi y una estatua de Buda bajo un templete verde con una amplia sonrisa que llama la atención, ciertamente un poco bobalicona, ¡con perdón!.





Muy próximo está el otro templo de la ciudad, el Wat Kang, aunque su sala de oraciones es algo pequeña, está repleta de pinturas y tiene dos grandes estatuas de Buda cubiertas; un Buda sentado y un Buda reclinado. Además posee un Torre del Tambor, que antiguamente significaba el centro de la ciudad.
Uno de los alimentos más deseados por los locales son las larvas de gusanos, denominados Sagu en el sudeste asiático y Chontacuro en la Amazonia, donde también son una base grasas, minerales y proteínas. El gusano de las palmeras es un insecto comestible que vive principalmente en el interior del tronco del árbol del mismo nombre. Se prepara de varias formas, asado a la brasa, fritos o en maitos (envueltos en hojas).
Viantián, La Capital del País

Dejamos la capital de la aventura para trasladarnos a la capital política y gubernamental del país. Nuevamente nos subimos al tren que en una hora nos dejó a las puertas de la ciudad. Situada en la orilla del río Mekong y muy próxima a la frontera de Tailandia, es la capital de Laos desde 1560 por orden del rey Setthathirath. Sobrevivió a las invasiones de sus vecinos y al protectorado francés. Todos ellos han dejado su impronta en la arquitectura de la ciudad y en las costumbres de sus habitantes. A continuación te contaremos nuestros imprescindibles en la ciudad.
Patuxai, o Puerta de la Victoria


Se construyó 1962 en memoria de los fallecidos en la guerra de la independencia de Laos frente a Francia, guarda un parecido con el Arco de Triunfo y los Campos Elíseos de París. Se yergue en una plaza ajardinada en el centro de la avenida Lane Xang con un amplio parque, con dos estanques, palmeras y otros árboles. El exterior del monumento está decorado con motivos tradicionales de Laos, incluidos símbolos budistas, deidades hindúes y espíritus femeninos de las nubes y aguas conocidos como apsaras.
El Palacio Real

El Palacio se encuentra en el inicio de la avenida Lane Xang, rodeado de otros edificios de la época colonial. Su interior no se puede visitar en la actualidad. Es un elegante edificio blanco, en estilo Beaux Arts del año 1973. Es la residencia oficial del presidente del país y sirve de espacio para celebrar los distintos actos oficiales.
Pha That Luang, la Gran Estupa Dorada

Al final de la avenida llegaremos hasta esta inmensa estupa dorada en forma de pirámide, fue construida en 1566 por orden del rey Setthathurat y se dice que su interior guarda una reliquia de Buda. Tiene una altura de 45 m en tres niveles y está rodeada de estupas más pequeñas cubiertas con más de 500 kilos de pan de oro.
Dentro del reciento están los jardines Saysattha, presididos por una estatua del rey Setthathurat. Aunque antiguamente había cuatro templos menores, en la actualidad solo quedan en pie dos de ellos: el Wat Thatluang Neva, en el lado norte y el Wat That Luang Tac, de estilo tailandés y flanqueado por dos enormes estatuas doradas.
Los templos de Vientián
Aunque no llegan a la fascinación de los templos de Luang Prabang y han sido reformados en varias ocasiones, sí podemos citar algunos de los más importantes por la devoción de sus fieles y su historia.




Comenzamos por el que más nos gustó el Wat Si Saket, es el templo más antiguo, construido en 1818 por orden del rey Anouvong y es el único que no fue destruido en la invasión siamesa de 1828. La Sala de Oración Principal tiene una terraza circundante y un techo ornamentado de cinco niveles. Está rodeada por un claustro que contiene más de 2000 estatuillas de Buda en plata y de cerámica en pequeños nichos.



El Wat Ho Phra Kaeo, situado a pocos metros del anterior tiene el honor de haber sido construido para guardar la estatua sagrada del Phra Kaew o Buda Esmeralda en el año 1565, actualmente en el Palacio Real de Bangkok. Hoy es un museo de arte budista.

El Wat Si Muang es el principal monasterio de la ciudad. Se construyó en 1828 y es el más visitado por la población local y el lugar ideal para observar todo tipo de rituales budistas: desde entregas de ofrendas, rituales de adivinación y bendiciones de los monjes, etc.


Hay un pequeño Buda que es muy venerado por los fieles porque creen que tiene el poder de conceder deseos si lo levantas tres veces del cojín mientras se piensa lo que se le quiere pedir. El templo está considerado como el lugar en el que se fundó Vientián. En el interior del gran salón de ordenación se encuentra el lák méuang, el pilar de la ciudad, cubierto con una tela sagrada.




En su exterior hay un altar dedicado al espíritu protector de la ciudad, una mujer embarazada llamada Sao Si, al que las mujeres que quieren quedarse embarazadas acuden para entregar ofrendas.

El templo está al lado del monumento del rey Sisavang Vong, que se puede visitar pasando por una puerta dentro de los terrenos del templo.



El Wat That Khao destaca por su gran Buda reclinado y la tranquilidad de sus bien cuidados jardines adornados con bastantes imágenes de Buda.

La That Dam o Estupa Negra, se encuentra en una rotonda, antiguamente estuvo cubierta de oro. Los laosianos creen que en su interior habita una naga (serpiente) de siete cabezas que trató de protegerlos de la invasión del ejército siamés. Por su estado parece que no lo consiguió.


Curiosamente también hay una iglesia católica, la Catedral del Sagrado Corazón, fue construida en 1928 bajo el protectorado francés en estilo neorrománico.
El Paseo junto al río Mekong



Otro de los imprescindibles es pasear por la ribera del Mekong entre las avenidas Sithane Rd y Quai Fa Ngum a la altura del parque Chao Anouvong Park hasta llegar a la Fuente de las Serpientes y de la enorme estatua del Rey Chao Anouvong. Si bien es al atardecer cuando los habitantes locales comienzan a acudir a pasear y a curiosear en el Mercado Nocturno, que se monta y desmonta todos los días, donde predominan los puestos de ropa barata y complementos.
El Buda Park, ¿excelencia o excentricidad?

El Parque Buda, también denominado con varios nombres; Xiengkuane, Xieng Kuang o Xienkouane, se sitúa a 25 kilómetros de la ciudad, a orillas del río Mekong. Se construyó en 1958 por el místico, líder espiritual y escultor tailandés, Luang Pu Bunleua Sulilat.

Para llegar tomamos la guagua verde nº 14 que parte desde la estación de Talat Sao. El coste del trayecto es de 12.000 kip2023 y el de la entrada al parque, 40.000 kip2023. Tarda unos 30 minutos y te deja en la misma puerta.






Consta de más de 200 esculturas de Buda y personajes mitológicos de influencia budista e hinduista, realizados en hormigón armado. Los jardines presentan excelentes muestras de arte naïf y art brut.
Una de las esculturas más notables parece una calabaza gigante. Su interior representa los tres niveles: Infierno, Tierra y Cielo. Nos internamos a través de la boca de una cabeza demonio y vamos ascendiendo por unas escaleras desde el infierno al cielo. Al llegar a la cima hay un mirador con vistas a todo el parque.



Una de las esculturas que destaca por su placidez a pesar de su tamaño y robustez es un enorme Buda reclinado de 40 m de largo.



Otra escultura de gran simbolismo es la que representa una especie de araña de cuatro caras en cuya cabeza hay calaveras.

Nos vamos de este increíble país para continuar nuestro periplo por el Sudeste Asiático. Aunque sabemos que dejamos algunos lugares por visitar como la ciudad de Pakse y recorrer la zona del Bolaven Plateau, visitar las ruinas de Wat Phu en Champasak, o pasar unos días relajados en Si Phan Do, más conocidas por las 4000 islas que forma el río Mekong en la frontera con Camboya. Sin duda volveremos…

























































10/11/2023 at 19:19
Maravilloso país, una experiencia inolvidable!
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10/11/2023 at 19:46
Impresionante país! Lectura tan amena que me ha transportado a Oriente. Un imprescindible para un futuro viaje. Graciasssss por tan apetecible destino.
Viajar es la mejor inversión de vida
Felicidades
Genaro
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10/11/2023 at 19:47
Me gusta mucho, gracias por compartir
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10/11/2023 at 21:23
Preciosas fotos y muy bien explicado todo
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10/11/2023 at 21:28
Gran espectáculo.
Lindo texto y fantásticas fotos.
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10/11/2023 at 21:30
Se me olvidó, soy Rogelio de Balcón del Mar 😜
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10/11/2023 at 21:31
Se me olvidó, soy Rogelio.
Gracias por compartir
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