Ciertamente este viaje surge como consecuencia de uno de la siete pecados capitales, la envidia. Daniel y María nos dieron mucha envidia en su viaje por Albania en la época de Carnavales, si bien decían que hacia frío, estuvieron unos ocho días. Nosotros andábamos enredados en nuestro viaje al Sudeste Asiático pero veíamos las fotos que publicaban en las redes sociales y se nos quedó grabado que ese viaje lo teníamos que hacer. Así que, durante nuestro viaje a las Repúblicas Bálticas, decidimos no volver a Tenerife y volar a Albania.

Paco Nadal, periodista e incansable viajero y comunicador siempre argumenta que viajar es para sentirse libre, para entender, para escuchar, para huir de la rutina, para compartir, para asombrarse, para descubrir mil mundos, para ser mejor persona. Yo añadiría además para no sentir envidia, jajaja. Esta vez no vamos a describirte una ruta o itinerario por Albania, ya hay muchos blosgs que dan mucha y seguramente mejor información. Lo que vamos a hacer es descubrirte los lugares que a nosotros nos parecieron más fascinantes, que nos sorprendieron y que creemos que deben ser visitados.

Nuestro viaje comenzó en el aeropuerto internacional de Vilna, Lituania, con destino al aeropuerto de Malpensa, Milan, Italia con Wizz Air, y tras esta breve escala pusimos rumbo al aeropuerto internacional Madre Teresa, de Tirana, en Albania. A través de Daniel habíamos contactado con la empresa de alquiler de coches Green Motions y cuando llegamos allí estaban con el cartelito y nuestros nombres. Compramos la tarjeta Sims y sacamos dinero (lek), el ritual del viajero. Sí, ya sé que muchos dirán que es mejor llevar las famosas tarjetas de viaje (N26, Revolut, YOU, Wise, etc..) que no cobran intereses al sacar dinero en cajero. Realmente hay que leer la letra pequeña de cada una y a veces no es mejor que la tarjeta de tu banco con el que siempre podrás negociar.

Albania está de moda en este 2023, ya llevaba un lustro abriéndose camino como destino turístico de sol y playa en el Mediterráneo, compitiendo con sus hermanas mayores Croacia, Grecia e Italia, dura competencia, aunque a su favor, tenga precios más bajos, aunque ya no tanto. Si bien tiene una planta hotelera de los años setenta, se observa una fiebre constructora por todas las zonas turísticas, que amenazan el entorno y las zonas más salvajes y aisladas, si no le ponen coto. Con fronteras terrestres con Montenegro, Kosovo, Macedonia del Norte y Grecia, linda con los mares Adriático y Jónico en el Mediterráneo. Nuestro viaje duró unos 18 días.
Los Pueblos con más Encanto de Albania

Muchos de ellos están perdidos en el interior, en la Albania más rural, alejados del turismo de sol y playa, pero con un gran atractivo etnográfico. Su arquitectura, cultura o gastronomía, los hacen ser un pequeño tesoro.
Berat, la de las mil ventanas

Nuestro primer pueblo es Berat, ubicado a los pies del monte Tomorr junto al río Osum, que rodea al valle central albanés de Topallti. Se la considera la más antigua de Albania, desde el siglo VI a.C., cuando fue un poblado-fortaleza de la tribu de los ilirios. A partir de esa época han sido muchos pueblos los que se han asentado en estas tierras y fruto de ello son los tres cascos antiguos: Mangalem, Gorica y Kalaja.






El barrio de Kalaja, la propia etimología te indica que estás en el barrio del Castillo. Está encaramado en lo alto de la colina y domina los demás barrios, y el valle que se pierde hacia las montañas. Las vistas son impresionante desde lo alto pero, ¡ay! amigo, hay que subir las empinadas calles para llegar a lo alto. Lo mejor es ir en coche y evitar las horas de mayor calor.
Los dos monumentos más relevantes son el Museo Nacional de Iconos de Onufri y la iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad. Aunque suene tópico lo mejor es deambular por su callejuelas empedradas de casas blancas, entrar en las pequeñas iglesias, donde el olor a incienso lo llena todo o hacerte una foto con el busto de Constantino “el Grande” para instagram, jajaja.

El barrio de Mangalem, es el barrio otomano, a los pies del castillo y a orillas del río, un entramado de calles empinadas de piedra repletas de comercios locales, restaurantes y cafetines donde descansar del calor y oír el parloteo pausado de los hombres. La mejor estampa la puedes obtener desde el puente Nuevo, una imagen inquietante, parece que miles de ojos que te observan.
Aquí puedes visitar las mezquitas de Xhamia e Beqarëve o de los Solteros (1872), donde admiramos sus pinturas, la Xhamia e Plumbit o de Plomo, (s. XVI) su nombre se debe al plomo que recubre sus cúpulas o la Xhamia Mbret o del Rey, que es la más antigua, S. XVI. La Halveti Tekke (s. XVIII), es un antiguo centro de reunión de la comunidad sufi, con sus interesantes frescos o la magnífica puerta de entrada, lo único que queda del Palacio de Ali Pasha. El Sarajet e Vrionasve, solo se conserva el pabellón donde tuvo lugar la Conferencia de Berat en mayo de 1944, es lo poco que queda de las propiedades de la familia Vriona, firmantes de la declaración de Independencia de Albania y exterminados por el régimen de Hoxha.





El barrio de Gorica, es el barrio cristiano ortodoxo, ubicado en la otra orilla del río Osum y frente al de Mangalem. Cruzar por el puente Gorica (s. XVIII), ejemplo de la arquitectura otomana y pasear por las callejas empedradas del barrio hasta la iglesia de Kisha e Shën Spiridonit o San Espiridón al caer la tarde es una delicia y regresar por el puente Nuevo.



A la derecha del barrio de Mangalem se ha desarrollado la ciudad moderna, cuya arteria principal es el Bulevardi Republica, que transcurre paralela al río flanqueado por árboles, comercios y terrazas, donde bulle la vida y los niños juegan. Cerca encontramos la Catedral Ortodoxa de San Demetrio, el templo cristiano más importante de Berat, que destaca más por su arquitectura exterior de la que sobresalen dos campanarios y una enorme cúpula, que por su austero interior.
El pueblo medieval de Gjirokastër

Para llegar a Gjirokastër, si se sale de Berat o Tirana, hay que andar con mucho ojo con el google map, porque puede enviarte por una carretera de montaña en malas condiciones, es más seguro ir por el condado de Fier y la E853, paralela en muchos tramos al río Viosa, Aoos para los griegos porque nace en los montes Pindos (Grecia) y fluye a través del PN Vikos-Aoos, donde forma unos impresionantes cañones con largos valles.

La ciudad fue fundada hacia el siglo XII alrededor de una fortaleza ubicada en el macizo kárstico de Mali i Gjëre, o montaña ancha, con excelentes vistas al fértil Valle del Drinos. Cuna de algunos de los albaneses más célebres de la historia, como el líder comunista Enver Hoxha o el escritor albanés más universal, Ismail Kadare.
Lo mejor es empezar visitando su Castillo, eso te dará una visión sobre el casco histórico y sus monumentos. El acceso se realiza por la Rruga e Kalasë o calle del Castillo que serpentea por la colina. Tras pasar la puerta de acceso, una enorme galería en semi penumbra, te recibe, repleta de una colección de armas de artillería de la II Guerra Mundial. Al final se encuentra el Museo de las Armas. El castillo también albergó en su ala norte una cárcel, que durante el régimen comunista de Hoxha, fue usada como prisión para los disidentes políticos.






Ya en el exterior te sorprenderá encontrarte un spitfire americano ya muy deteriorado que le roba protagonismo a las preciosas vista de los tejados de pizarra gris de la ciudad vieja y las montañas. Continuamos el camino pasando por antiguas celdas y patios de armas donde hoy en día han montado escenarios para festivales de verano hasta llegar a la torre del reloj y otro mirador con vistas al valle.
Al bajar del castillo te adentras en el antiguo Bazar Otomano, del siglo XVII que localmente se conoce como Qafa e Pazarit. De calles empedradas con forma de cruz donde se mezclan tiendas de artesanía, pequeñas fruterías, restaurante y cafetines de minúsculas mesas, donde se fuma, se habla, se saluda a los amigos y se sonríe. Lo mejor es sentarte en unos de estos locales y observar el ir y venir de turistas y locales, el arte del vendedor y el regateo.




Al final de una de las calles del bazar, Rruga Ismail Kadare, se alza la mezquita, Xhamia e Pazarit (s. XVIII), rematada por un esbelto minarete. Una empinada escalera, que salva el desnivel de la calle, te lleva a un porche del altos arcos, donde te tendrás que descalzar para entrar en su interior. La sala de oración es de color blanco y ribetes rosa con una gran bóveda pintada.
Si hay un distintivo en esta ciudad, es la arquitectura otomana de las casas-torres o Kule, extendida por todos los Balcanes, datan aproximadamente del s. XVII, de hecho a la ciudad también se la conoce como La Ciudad de Piedra. La fachada, generalmente blanca, se presenta dividida en dos torres, unidas por un módulo intermedio que puede ser en forma de arco, y un segundo piso con galería o balcón que comunica dichas torres. Los techos son de pizarra gris, típica de la zona. Tal vez la mejor conservada sea la Casa Skenduli, de 1823, que además es un museo etnográfico.



Otras casas interesantes son la casa de Ismail Kadare, subiendo por la calle Sokaku i të Marrëve o calle de los locos se llega a la Casa Zekate, con su impresionante fachada de doble arco y sus torres gemelas o a la Casa Fico, inconfundible por su color amarillo.

No solemos recomendar lugares donde alojarse, pero en este caso vamos a hacer una excepción, Hotel Bebej Tradicional, regentado por todo un personaje, Maradona, sí, habéis leído bien, jajaja. Te lleva y te trae, te aparca el coche, te suministra un pequeño móvil para que lo llames para cualquier necesidad, las 24 horas del día.
Cañón del río Langarica

Hay dos excursiones que puedes realizar desde esta localidad, la primera es al Cañon del río Langarica, donde lo primero que te llama la atención es el Puente otomano Kadiut y las termas de Banjat e Benjës.



Construido en la Edad Media, el nombre Kadiut significa Puente del Juez (Ura e Katiut) y cuenta la historia de un juez que fue lanzado al río desde lo alto del puente.
Un baño, tanto en el río, como en las pozas de aguas sulfurosas, te relajará.

De regreso puedes parar en Permet, a orillas del Vjosa, y darte un gusto gastronómico. Es la población principal del Parque Nacional del abeto de Hotova. Destaca la imagen de su mezquita recortada contra la enorme piedra de 25 m de altura considerada monumento natural y cultural de la ciudad.
El Ojo Azul, Syri i kaltër

La segunda excursión es al Ojo Azul, Syri i kaltër a menudo denominado Blue Eye, en las laderas del monte Mali i Gjere, a 27 kilómetros de Gjirokaster. Hay que caminar desde el parking, de pago, hasta la entrada que tiene una tasa de conservación de 50 lek. Se accede a través de un puente con unas vistas espectaculares sobre un embalse de agua y se continua caminando 1,5 km por una carretera asfaltada a través de un bosque mediterráneo, rodeados de libélulas azules, hasta llegar a un pequeño puente que salva un riachuelo de aguas turquesas.





Realmente, es un fenómeno geológico, un manantial subterráneo, que debido a su forma ovalada y al color del agua, azul profundo en el centro y azul claro en los lados, hace que sea imposible resistirse a dispar la cámara de fotos y darse un chapuzón en las aguas heladas, y doy fe que nunca en sentido la fuerte sensación de miles de alfileres clavándose por todo el cuerpo de forma muy dolorosa.
Se desconoce la profundidad real, solo se ha bajado hasta los 50 m, debido a la presión del agua, leímos que sí se tira una piedra esta vuelve a salir a la superficie por la fuerza del agua. Aunque está prohibido bañarse en este punto algunos se saltan dicha norma. Es posible hacerlo aguas abajo y cerca de una zona recreativa próxima. Si se dispone de tiempo hay varios caminos por la zona, que te llevan a otros manantiales más pequeños.
Krujë, la rebelde

La pequeña ciudad medieval se encarama en el monte Krujë, a los pies del fértil valle que riega el río Ishëm y a solo 20 km al norte de la capital de Albania.

Patria del legendario Gjergj Kastrioti, más conocido como Skanderbeg, líder de la resistencia albanesa al imperio turco durante el s. XV y héroe nacional.



Comenzamos la visita por el Bazar otomano o pazari i vjetër, con sus calles empedradas que se cruzan asemejándose a un laberinto. Aquí se puede encontrar de todo, productos tradicionales y souvenirs, desde manteles bellamente bordados, cafeteras y platos de cobre. Aunque se respira el ambiente del antiguo bazar todo esta dirigido a los turistas.


Desde cualquier punto del bazar es visible el minarete de la mezquita, Murad Bey Mosque, cerrada en nuestra visita.






Continuamos callejeando hasta llegar a la base del castillo, Kalaja e Krujës, símbolo de la resistencia albanesa. El castillo alberga el Teqe de Dollme de los Bektashi (una secta sufi islámica), el Museo Nacional de Skanderbeg, los restos de la mezquita Fatih Sultan Mehmet y su minarete, un museo etnográfico y un baño turco.



Si seguimos ascendiendo llegamos hasta la parte exterior del castillo y donde se alza una alta torre, correspondiente a los restos de la antigua iglesia medieval del castillo, los restos de la muralla defensiva y unas espectaculares vistas panorámicas sobre la ciudad y el valle colindante.



Cuando la luz declina en el atardecer lo mejor que podemos hacer es sentarnos en alguna terraza con vista al valle y al castillo. Disfrutar de una cena con la rica gastronomía local a la luz tenue de las velas en ese entorno maravilloso fue la guinda del pastel.
Shkodër, a los pies de las Montañas Malditas

Situada junto al lago Shkodër, al noroeste de Albania, junto a la frontera con Montenegro. Se extiende desde los montes Prokletije, en los Alpes Dináricos, hasta el mar Adriático. A estas montañas se las denomina Malditas por la cantidad de sangre derramada durante las guerras contra el Imperio Otomano. Es el punto de partida para hacer el trekking de tres días más popular de Albania, de Valbona a Theth, desde que la viajera inglesa Edith Durham (1870-1944) lo definiera como “la tierra del pasado viviente” y dijera que el valle de Shala era el sitio más remoto que quedaba en Europa.
Toda visita a la ciudad debe comenzar por su castillo, el Castillo Rozafa, situado en las afueras a 4 km y en lo alto de una colina rocosa. Sus orígenes se remontan al s. IV a.C. por las tribus ilirias, aunque los edificios que aún quedan en pie son del s. XIII de origen veneciano. Pasada su puerta fortificada se llega a un primer patio, donde se encuentra el tramo de la muralla iliria. En el segundo patio vemos las ruinas de la Iglesia de San Esteban, posteriormente mezquita durante el dominio otomano. Y en el último patio encontramos un edificio veneciano de tres pisos, conocido como el Capitolio, que sirvió como residencia del gobernante veneciano, hoy en día es un museo.


Sin duda lo que más nos llamó la atención son las espectaculares vistas de la ciudad, del Lago Skadar, que hace de frontera con Montenegro, de los ríos Drin y Buna, y los Alpes Albaneses de fondo.

Muy cerca se encuentra la Mezquita del Plomo o Xhamia e Plumbit, un templo musulmán del siglo XVII que destaca por sus 19 cúpulas que en el pasado estaban cubiertas de plomo. En el momento de la visita estaba siendo intensamente reformada.

Ya en la ciudad visitamos el centro histórico, comenzando por la calle Kole Idromeo, una amplia calle peatonal repleta de comercios, restaurantes, cafeterías, pastelerías, terrazas, etc…






La Ebu Bekr o Xhamia e Madhe, se encuentra casi al final de la calle anterior, construida en el s. XX con dos minaretes de más de 40 m de altura y una enorme cúpula que dan paso a una amplia sala interior. Muy cerca encontramos la Catedral ortodoxa de la Natividad, construida en el siglo XX, llama la atención los colores pastel y sus varias cúpulas, además de su elegante torre-campanario separada de la catedral. Algo más alejada se encuentra la Catedral Católica de San Esteban, que cierra el circulo de las diferentes confesiones del centro histórico.



No puedes dejar la ciudad sin dar un paseo por el lago Skadar, frontera natural con Montenegro, ya sea paseando, en coche o en bicicleta de alquiler. El recorrido comienza en el puente peatonal Buna, donde vemos una pequeña mezquita de estilizado minarete, y continua por la orilla del lago que cuenta con varias playas naturales de piedras y restaurante con terrazas con vistas algo donde relajarse y disfrutar de la gastronomía local.

Otra de las excursiones imprescindibles es acercarse al Puente Mes o Ura e Mesit, situado a unos 8 km de la ciudad. Es un puente otomano, en piedra y con arcos, de 108 m de largo sobre el río Kir, que en verano casi se seca por completo, construido por el pasha Kara Mahmud Bushati en el s. XVIII.

Continuaremos el relato de nuestro viaje por Albania en una entrada que denominaremos; la Riviera albanesa, se trata de la franja costera del Mar Jónico que se encuentra entre las ciudades de Vlorë y Sarandë, aunque podríamos extenderla hasta la frontera con Grecia.



































































27/10/2023 at 16:23
En verdad son pueblitos con mucho encanto y envueltos por unos paisajes preciosos, vele mucho la pena recorrerlos, y más si es contigo!
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27/10/2023 at 16:29
Maravilloso
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27/10/2023 at 16:45
Menudo reportaje y fenomenales fotos.
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27/10/2023 at 16:46
Menudo reportaje y fenomenales fotos.
R. Liria
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27/10/2023 at 19:45
Precioso👍👍👍
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27/10/2023 at 21:12
Qué pasada!! Les quedaría algo que ver? Me están dando envidia. Jajaja
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