El vuelo desde Hong Kong hasta el aeropuerto Internacional Ninoy Aquino de la capital de Filipinas, Manila, fue plácido. Lo primero que notas es el calor húmedo, tropical, tórrido, parece que se te va a derretir el cerebro. Lo siguiente es el caos, pero el caos absoluto, el sálvese quien pueda. Hemos viajado por capitales caóticas, Bangkok, Nueva Delhi, El Cairo o Johannesburgo, ciudades superpobladas, con un tránsito endiablado, pero no pueden competir con Manila. El trayecto desde el aeropuerto hasta la zona mercantil de Makati, donde estaba nuestro hotel, duró casi una hora y solo eran 11,6 km. Pensarán que era hora punta, pues no, paciencia y desplazarse siempre con suficiente tiempo, esa es la regla de oro.

Filipinas está formada por 7.641 islas que se clasifican geográficamente en tres grupos: la isla de Luzón, el grupo de las Bisayas y la isla de Mindanao. Nuestra itinerario por Filipinas fue; Manila (2), las Isla de Siargao (4), Cebú (2), Bohol (4), el Nido (5) y Corón (5), aunque con libertad de aumentar o disminuir los días según nos gustasen los destinos y las conexiones lo permitiesen. Generalmente nos desplazamos en avión, pero también cogimos algún ferry.
Manila se merece una oportunidad

Manila está situada en la costa oriental de la bahía de Manila, en la isla de Luzón, junto a la desembocadura del río Pásig. Muchos viajeros no pasan ni siquiera una noche, sino que vuelan directamente a otras islas incitados seguramente por la información vertida en los blogs de viajes, el poco tiempo disponible o el tipo de turismo (sol y playa). Sin embargo, si dispones de tiempo, como dice el amigo Luiso «que no te lo cuenten«.

Históricamente se remonta hasta los 3000 años aC., colonizado por malayo-polinesios, chinos, por el Imperio Mayapajit, proveniente de Java, o el Sultanato de Brunéi. Pero no fue hasta la llegada del almirante y gobernador español Miguel López de Legazpi en 1568, que viendo lo próspera que era y su estratégica posición geográfica, ordenó arrebatársela al Rajá Soleymán. El 24 de junio de 1571 fue fundada la Siempre Leal y Distinguida Ciudad de España en el Oriente de Manila. Aunque Filipinas declaró su independencia en 1898, el Tratado de París, que finalizó la guerra entre España y Estados Unidos, estableció su venta a EE.UU, por la irrisoria cifra de 20 millones de dólares. Esto supuso que la independencia real de Filipinas no se diese hasta 1964, después de haber sido bombardeada y casi completamente destruida durante la II Guerra Mundial por las fuerzas japonesas y americanas.
Intramuros, dominio español

Si hay un lugar que nadie debe perderse es Intramuros, el barrio amurallado de trazado circular que acumula la mayor parte de los lugares de interés. Caminar por las calles empedradas de General Luna, Real o Anda, entre casas y palacios coloniales te hará retroceder casi medio siglo a la etapa en la cual los españoles gobernaron la ciudad. Ni filipinos ni chinos podían entrar dentro de Intramuros.






El Fuerte de Santiago, con sus vistas al río Pasig, es la ciudadela que mandó a construir Miguel de Legazpi para defenderse de los ataques de los invasores. Además es un lugar de culto para los filipinos ya que aquí estuvo encarcelado el héroe nacional, José Rizal, antes de ser fusilado en 1896. Fue en sus celdas donde escribió el famoso poema “Mi último adiós”.




A pocos metros frente a la Plaza de Roma, donde se erige una estatua en honor a Carlos IV de España, se levanta la Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de Manila, reconstruida hasta en 8 ocasiones desde su origen en 1581, la última es de 1958. Inspirada en el arte románico y renacentista, con algunos detalles barrocos consta de una fachada con tres enormes arcos que se ubican sobre escaleras, en la pared frontal hay talladas 6 figuras religiosas. En el interior destacan sus ventanas en forma de rosa con incrustaciones de delicadas vidrieras, el majestuoso altar mayor y el órgano. En un lateral de la plaza el Palacio de Malacañán o del Gobernador, el edificio ha sido ampliado y remodelado varias veces desde 1750 y es la residencia oficial del presidente de Filipinas.
Siguiendo la calle General Luna, llegamos a la Casa Manila, el mejor ejemplo de una bahay na bato, o casas de piedra, el estilo arquitectónico del período colonial español. El primer piso es de piedra y contiene el patio, salas de almacenamiento, bodegas o tiendas. El piso superior de madera elevado y voladizo con balaustradas, ventanillas y ventanas corredizas de concha de capiz, su función era residencial. Los materiales del techo son generalmente de tejas, paja con nipa, palma de sagú o cogón. Actualmente es un museo donde se muestran cómo vivían los nobles de la época. Fue construido por Imelda Marcos durante la década de 1980.

En frente de la casa se encuentra la iglesia de San Agustín, construida en 1607, fue uno de los pocos edificios que se salvó de los bombardeos y, por tanto, se considera la iglesia más antigua del país.
De fachada modesta con tallas barrocas a un rico interior en forma de cruz latina con innumerables capillas. Destaca el coro tallado en madera tropical y la tumba de varios conquistadores, gobernantes y arzobispos, sus huesos están guardados en una cámara comunal cerca del altar principal, entre ellos, Miguel López de Legazpi. Adjunto a la iglesia se levanta el convento de la orden de los agustinos hoy convertido en Museo.
Parque Rizal o Luneta

Una vez sobrepasada la Puerta de Intramuros, nos dirigimos al cercano Parque Rizal o Luneta, es una de las zonas verdes de la ciudad y lugar de gran simbolismo para los filipinos, ya que fue espacio de ejecución de amotinados y rebeldes. Localizado a lo largo del Boulevard Roxas.




Hoy en día podemos encontrar varios lugares de interés como el Monumento Centenario de José Rizal sirve como homenaje y lugar de reposo de los restos del héroe nacional ejecutado en el mismo parque en el año 1896. En el lugar exacto donde se ejecutó se encuentran unas esculturas a tamaño real que recrean el momento exacto de su fusilamiento.




En el parque también podemos encontrar el Reloj Centenario, conmemorativo a la masonería filipina, frente a él, el Kilometro Cero, desde donde se miden todas las distancias de Filipinas indicado por un pequeño monolito o la llamada Galería de los Héroes donde se encuentran los busto de los 4 héroes nacionales de la independencia Juan Sumuroy, Aman Dangat, Marcelo H del Pilar y Gregorio Aglipay. Otro lugar de retiro y descanso es el pequeño Jardín Chino.
El Barrio de Binondo

Cruzando el río Pasig, nos adentramos en el barrio de Chinatown, el barrio chino más antiguo fuera de la China continental. Fue fundado en el año 1594 por orden del Gobernador Luis Pérez Dasmariñas, con la intención de aglutinar en una misma zona a toda la de comunidad de emigrantes chinos convertida al cristianismo que ya vivían en Manila antes de la llegada de los españoles y fuera de Intramuros. Te recibe el Arco de la Amistad Chino – Filipina, su construcción sirvió como homenaje a las relaciones históricas que han tenido China y Filipinas desde hace tantos siglos.




La Basílica de San Lorenzo Ruiz y Nuestra Señora del Santísimo Rosario es la iglesia cristiana más antigua de todo Binondo, fundada en 1596, para servir de centro religioso para la comunidad china convertida al cristianismo. Finalizamos el recorrido en la Escolta Street, la calle más antigua de toda Manila, su origen data del año 1564. Si visitas el barrio no dejes de probar la rica gastronomía china, en los alrededores de Ongpin Street, encontrarás muchos restaurantes donde te servirán lo mejor de la cocina china original, con especialidades como los dumpling.
El Barrio de Quiapo






Es el barrio de la gente local, el de las clases más populares. Los lugares más interesantes son La Basílica Menor del Nazareno Negro, construida originalmente en el año 1588 y remodelada varias veces en su historia. Aquí el fervor religioso y la devoción raya en el fanatismo. Miles de personas hacen fila para besar los pies del Cristo, al que se le atribuyen numerosos milagros. Otro lugar emblemático es el Mercado de Quiapo, el mayor mercado al aire libre de toda Filipinas, ideal para compras y disfrutar de la rica comida callejera de Manila en un ambiente muy popular.
El Barrio de Makati

Es el barrio de la zona financiera, en las que abundan los rascacielos, los centros comerciales, restaurantes y los mejores hoteles. Tal vez sea el mejor lugar para alojarse, equidistante entre las zonas que visitar y el aeropuerto, pero no te engañes, para desplazarte a otros lugares es igual de caótico. Si bien la mayoría de los blogs recomiendan desplazarse en taxis o en uber, también puedes moverte en metro ligero (LRT, con dos líneas, amarilla y violeta) o el Metro Rail Transit (MRT-3) o Metrostar, línea de metro (azul) que cruza la ciudad





Dentro de los barrios mejor usar los jeepneys, (antiguos jeep abandonados por los americanos, modificados y pintados con vivos colores), los tricycles (son motocicletas a las que se acopla un sidecar, ambos cubiertos), habal-habal (una motocicleta con un espacio para llevar carga o pasajeros) o en calesas, aunque algo turísticas, en muchos blogs se las desdeñada por el maltrato animal. Otra forma es moverse por el río en barcos pero la frecuencia y los horarios no son buenos.













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